Cerró el programa, no la necesidad
Desde 2024, escuelas chaqueñas perdieron sus asesorías en salud sexual y reproductiva. Nación dejó de enviar hasta preservativos. Pelean por recuperar herramientas que habían logrado bajar los embarazos adolescentes.
Nahuel Salvatierra es licenciado en Servicio Social y trabaja en el hospital de Misión Nueva Pompeya, a 480 kilómetros de Resistencia, en el corazón caliente del Impenetrable chaqueño. La localidad fue fundada en 1900 por una congregación franciscana, que venía a evangelizar a las comunidades indígenas. Allí subsiste más del 60 por ciento de población wichí de la provincia, además de qom y criollos. En 2024 tuvo que irse rumbo a Tierra del Fuego cuando se quedó sin trabajo: fue uno de los 40 despedidos en el Chaco del plan nacional de prevención del embarazo adolescente (ENIA) en el que trabajaba.
Los asesores se encargaban de ir a territorio, acompañar a jóvenes y asesorarlos en salud integral en una de las provincias con más embarazos adolescentes del país.
Volvió en 2025 cuando le consiguieron un contrato en el hospital. «En días ya tenía pasaje de vuelta», cuenta. Pero la realidad era otra: los pibes ya no accedían a anticonceptivos por faltantes en los centros de salud y volvió a encontrarse con jóvenes que consultaban por enfermedades de transmisión sexual como clamidia o gonorrea.
Fácil de cerrar
En 2015 Chaco estaba en segundo lugar después de Formosa en cantidad de madres menores de 20 años, con una tasa del 23,6 por ciento. Ese año, 271 niñas menores de 15 años parieron y 5.791 adolescentes entre 15 a 19 años fueron madres.
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Sumate«Diez años después, en 2025, las niñas menores de 15 que parieron eran 62 y las adolescentes madres de entre 15 y 19 fueron 1.571. Esa baja se construyó durante los años en que funcionó el plan ENIA.
A pesar del éxito de los números, el programa se cerró en abril de 2024, apenas cuatro meses después de la asunción de la actual gestión nacional. No estaba enmarcado en una ley, y quienes trabajaban en los territorios facturaban como monotributistas. Fue fácil para Javier Milei no renovar el contrato de los trabajadores de las 12 provincias en las que se implementó.

En el Chaco fueron 40 las y los despedidos. “Estábamos completamente desolados por habernos quedado sin trabajo, aún así los alumnos me seguían escribiendo pidiéndome ayuda o poder acceder a anticonceptivos”, comparte Salvatierra. El programa había desaparecido. La necesidad, evidentemente no.
El ajuste fue amplio: no sólo dejaron de trabajar los promotores, también se ejecutó con la suspensión de envíos de preservativos y de kits de misoprostol y mifepristona, que son las drogas que se usan para la interrupción del embarazo. Según un informe de la Dirección de Unidad de Comunicación Institucional del Ministerio de Salud de la provincia del Chaco, al 30 de noviembre de 2025, el número de envíos desde Nación de esos ítems era directamente cero. Las compras tuvieron que ser absorbidas por la provincia con la consecuente demora por el circuito burocrático a nivel local.
Un plan que ya no existe
En 2018, Salvatierra recibió un llamado para ser asesor en salud integral. El trabajo consistía en asistir una vez por semana a escuelas de parajes cercanos (Alta Esperanza y Campo Grande), habilitar un espacio de escucha a los jóvenes para que ellos pudieran hacer sus consultas libremente. Si era necesario, eran derivados al centro de salud más cercano para turnos con un médico clínico, ginecóloga o psicóloga. Este mecanismo se llamó “turno protegido” porque permitía que el adolescente accediera a un turno sin esperas.
“En esos años abordamos múltiples problemáticas de las adolescencias y las juventudes como intentos de suicidio, embarazos no intencionales, abuso, violencia, situaciones sociales de los pibes. Trabajamos mucho con las escuelas, hacíamos mucha prevención, promoción de la salud. El de asesoría era un espacio donde los pibes podían acercarse, una referencia que permitía el acceso directo al sistema de salud”, cuenta Nahuel.
El plan nacional de prevención del embarazo no intencional en la adolescencia se implementó desde 2017 en 12 de las provincias con mayores índices de embarazos en jóvenes: Catamarca, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero, Tucumán.
El plan era innovador por dos cuestiones: la interseccionalidad y la territorialidad. Implicaba una estrategia que involucraba a tres ministerios: Salud, Educación y Desarrollo Social a nivel nacional y en las provincias. El corazón del programa desplegaba un abordaje personal e hiperlocal: en la escuela, en el centro de salud, en el barrio. Allí donde los adolescentes desarrollan su proyecto de vida, Salvatierra se encontraba con ellos una vez por semana para escucharlos y orientarlos con información basada en evidencia científica.

En 2018, el gobierno del Chaco firmó a través de los ministerios de Salud y Educación el convenio marco para la aplicación de asesorías en las escuelas secundarias y con esto la adhesión al plan ENIA nacional. El programa se implementó en tres departamentos: San Fernando, que abarca la capital Resistencia y alrededores, donde se concentra la mayor densidad poblacional. Chacabuco, en la zona sudoeste, que es el polo agroproductivo de la provincia con epicentro en Charata. Y el departamento Güemes, cuya cabecera es Juan José Castelli y abarca todo el Impenetrable chaqueño. Allí, habita la mayor población de comunidades qom, wichí y moqoit. La particularidad de esta región es la gran extensión del territorio y la dificultad para movilizarse de un lugar a otro sobre caminos de tierra, en los que una lluvia puede implicar el bloqueo de entrada o salida de ambulancias.
Salvatierra vivía en Fuerte Esperanza, conocido como “el jardín del impenetrable” por su vegetación y las grandes extensiones de espacios verdes. Se desplazaba semanalmente para atender las asesorías en dos escuelas en la zona urbana, y dos en la zona rural. A la escuela del paraje Alta Esperanza asistían 12 estudiantes y en Campo Grande, 10. “Eran alumnos de la zona rural, criollos y con mucha vulneración de derechos, pibes que no tenían ningún tipo de información de cómo cuidarse, de los métodos anticonceptivos, de la salud mental. En Alta Esperanza detectamos dos casos de abuso”, recuerda Salvatierra.
Fue al finalizar uno de los talleres en los que hablaban del cuidado del cuerpo y el consentimiento, cuando una alumna de 15 años le pidió hablar. Según el recuerdo de Salvatierra, buscaron un espacio seguro bajo un árbol y allí la joven le relató que venía sufriendo abusos por parte de un familiar desde que tenía 10. La adolescente estaba preocupada por dolores abdominales. Salvatierra gestionó el turno con la obstetra del hospital de Fuerte Esperanza y confirmaron un embarazo producto del abuso.
“En este caso tuvimos que hacer un abordaje integral con la familia, porque la niña tenía miedo de contarle a la mamá. Tuvimos un espacio de escucha con la mamá. Al principio a la madre le costó entender, quería salir a pegarle al abusador; le explicamos que el paso era hacer la denuncia. Las acompañamos y la hija pudo acceder a una IVE, acompañada por su mamá. Hoy esa joven se recibió y trabaja en lo que ama”, indica Salvatierra.
Las aulas que se quedaron sin asesores
Durante la implementación del plan de prevención del embarazo no intencional adolescente, entre el 2018 y 2023, se realizaron 22.337 asesorías en salud en escuelas secundarias, llegando a una población de 92.300 jóvenes de los tres departamentos involucrados, según estadísticas relevadas por los asesores.

“Las asesorías en salud integral adolescente en escuelas secundarias tenían un protocolo de capacitación a asesores, de llegada a la escuela en el trabajo con docentes y de coordinación con otros ministerios, sobre todo con el de Salud para que los jóvenes puedan tener la consulta con un profesional”, explica Liliana Ensisa, excoordinadora del plan ENIA en el Chaco.
Se estimaba que un asesor iba una vez por semana a tres escuelas, acompañando a 500 adolescentes aproximadamente, según la demanda. Las asesorías podían ser individuales o grupales. También los docentes solicitaban información para abordar ciertos temas en clase de acuerdo con la planificación anual de la ESI: armaban talleres y juegos para hablar del cuidado del cuerpo, prevención de enfermedades de transmisión sexual, noviazgos violentos y salud mental.
Los asesores en salud integral que iban a las escuelas, estaban en contacto permanente con los consejeros de salud sexual y reproductiva que dependían del Ministerio de Salud y que trabajaban en los centros de atención primaria. “Al principio costó ingresar a las escuelas, pero cuando los docentes se dieron cuenta que muchos de sus alumnos y alumnas no terminaban la escuela por un embarazo no deseado, se apoderaron de la información y el acompañamiento al programa fue total. Digo ‘alumnos’ también porque no solo las chicas dejan la escuela, sino que muchos varones se encuentran a los 14 o 15 años teniendo que asumir el rol de padre sin ninguna preparación, sin trabajo y dependiendo de sus propios padres”, afirma Ensisa.

En Argentina, a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) llevada a cabo por el INDEC con datos del 2017 y 2018, se reflejó que más de la mitad de las mujeres que son madres a edad temprana sólo completa sus estudios primarios en un 55%, apenas 4 de cada 10 terminan sus estudios secundarios (38%), y solo un 4% consigue continuar con sus estudios más allá de la educación media. El dato se desprende de la “Implementación de la metodología para estimar el impacto socioeconómico del embarazo y la maternidad adolescente en países de América Latina y el Caribe” del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Por otra parte, es más difícil para las madres adolescentes insertarse en un empleo formal.
Melania Rosso es psicopedagoga en el Chaco, comenzó a trabajar en el plan ENIA en 2018 como asesora en las escuelas. “Si bien yo venía de trabajar con adolescentes, lo de los espacios de asesorías dentro de escuela me parecía algo novedoso en ese momento, poder articular con salud, hablar de embarazo adolescente y hacerles llegar los métodos anticonceptivos de manera gratuita”, comenta.
Reconoce que lo más novedoso del plan era la estrategia intersectorial e interministerial, distintos dispositivos territoriales trabajando en conjunto. Melania llegó a coordinar junto con Liliana Ensisa la mesa EFTI, (Equipo Focal, Territorial, Intersectorial). El plan estaba compuesto por distintos dispositivos: salud integral adolescente, ESI, salud sexual y reproductiva, y base comunitaria. Cada dispositivo tenía su referente provincial y se organizaban estas mesas para poder articular y trabajar de manera eficiente para arribar a los objetivos del plan. La escucha activa, la confidencialidad y el abordaje biopsicosocial fueron los pilares de las asesorías.

“Si bien se pensó primeramente para reducir el embarazo no intencional en la adolescencia, las consultas que hemos tenido desde la pandemia en adelante fueron más que nada de salud mental. Por esto, también nos formamos en prevención del suicidio, en autolesiones, en acoso y hostigamiento entre pares porque hemos recibido muchas consultas de ese tipo y entonces teníamos que dar respuesta, acompañar y abordar”, cuenta Melania Rosso sobre los últimos años de implementación del plan entre 2020 y 2023.
Una ley que duró 21 días
Chaco fue la primera provincia en la que se aprobó una ley después del cierre del plan nacional en 2024. La impulsó la diputada provincial Pía Chiachio Cavana, que conoció el programa cuando fue ministra de Desarrollo Social del Chaco. No solo replicaba el sistema y objetivos sino que buscaba la ampliación territorial a toda la provincia, no solo a los departamentos con peores índices. La ley incorporaba a la estrategia de redes de acompañamiento a los centros de estudiantes y su implementación quedaba bajo la órbita del ministerio de Salud, que debía coordinar acciones con los ministerios del gobierno nacional como Educación, Capital Humano y Salud, y volvía a instalar los dispositivos de asesorías en las escuelas.
El proyecto se convirtió en ley el 23 de octubre de 2024 con votos del oficialismo y de la oposición. El 13 de noviembre de ese mismo año el gobernador Leandro Zdero la vetó. La presión recibida por parte de la mesa evangélica metropolitana fue determinante.
La Mesa Evangélica Metropolitana se creó en 2020 por ley Provincial Nº 3.925 E, es un grupo de pastores que nuclean diversos cultos de Resistencia y alrededores, y está avalada por la secretaría de Culto de la Provincia para “constituirse en una voz evangélica representativa ante la comunidad y los gobernantes”, según su objetivo. Está integrada, entre otros, por el pastor Jorge Ledesma, cuyo templo Portal del Cielo fue inaugurado con la presencia del presidente Javier Milei en 2025. Su hijo Cristian había cobrado notoriedad cuando aseguró haber vivido un milagro que llevó a la conversión de pesos a dólares de un dinero que guardaban en una caja fuerte. Otro de sus hijos, Guillermo Ledesma, fue apoderado de la Libertad Avanza Chaco en las últimas elecciones.
A partir de la aprobación de la ley, sectores que se oponen a la interrupción del embarazo empezaron a expresarse en contra en medios de comunicación locales, y en el sitio web notivida.org instaban a sumar firmas para lograr el veto. Allí esgrimían que las asesorías en escuelas y organizaciones barriales iban a inducir a los adolescentes a prácticas “como el aborto y la hormonización, sin conocimiento de los padres”. En ninguna línea de la ley aprobada se utilizaban las palabras “aborto” u “hormonización”.
Se reunieron con el gobernador Zdero y lograron el veto. Cavana se reunió con los pastores después de que se entrevistaran con el gobernador. “Les pedí reunirnos porque respeto sus creencias y su fe porque soy creyente, soy católica, y encontramos un punto de entendimiento ahí.” La mesa de pastores le planteó que ellos “querían tener participación en las asesorías, no aceptaban que los adolescentes vayan solos a la consulta, querían que la educación sexual tuviera una perspectiva religiosa, me pidieron que cambie el proyecto de ley y no quise hacerlo”, cierra Cavana.
El veto total a la ley lleva la firma del gobernador Zdero y afirma en su redacción que los adolescentes “no cuentan con la claridad de raciocinio y madurez para tomar decisiones tan trascendentes en sus vidas, lo cual no puede tan solo presumirse; dejando de lado el conocimiento de tales actos o decisiones a sus progenitores, tutores o adultos responsables”.
Cavana reflexiona: “Creo que este sector no termina de convencerse que nadie está promoviendo el aborto, ni una maternidad, nadie busca interrumpirla porque esto le genera un daño a veces hasta irreversible a una mujer, más a una adolescente o a una niña. Lo que buscamos es que entiendan que las mujeres no somos un horno donde gestar un hijo si no hay deseo”.
“ENIA fue una política imitada por otros países de Latinoamérica, de hecho creo que fue de las mejores políticas públicas que logró el gobierno macrista”, reconoce Cavana, diputada peronista. “Si queremos verlo desde una mirada economicista como la que proponen quienes hoy gobiernan, al Estado le resulta más conveniente la prevención antes que afrontar el costo de un parto o de tratar las enfermedades de transmisión sexual”, afirma Cavana.
Sostener como sea
En septiembre de este año, se presentó un nuevo proyecto de ley en la Legislatura para crear el “programa provincial de acompañamiento a la salud integral y proyecto de vida adolescente”, a la espera de su aprobación. El proyecto contempla instancias de asesorías en las escuelas, en coordinación con las consejerías en los centros de salud barriales para acompañar la salud integral de las y los adolescentes, prevenir situaciones de abuso y violencia sexual y promover la maternidad y paternidad responsables. Incorpora la perspectiva intercultural de los pueblos originarios que habitan en el Chaco: las comunidades qom, wichí y moqoit.
Mientras tanto, profesionales como Salvatierra siguen buscando la manera: ahora desde el hospital de Misión Nueva Pompeya armó un proyecto y se lo presentó a la directora del Hospital y a la de la escuela CEP N° 93. “Consiste en asistir a la escuela una o dos veces por semana, una hora u hora y media, dependiendo de la demanda de los pibes. La directora de la escuela está encantadísima porque se notaba el retroceso y la falta de ESI”, relata. A través del sistema de telesalud, gestiona turnos protegidos en atención psicológica y psiquiátrica para los alumnos con profesionales de Resistencia, ante la creciente demanda de atención en salud mental.
Y aunque a veces no haya stock, él siempre busca la manera de responder a quienes se acercan al hospital y le dicen: “Vengo a buscar el preservativo, profe”.
Esta nota pertenece a Punto de Encuentro — un especial de Amnistía Internacional Argentina junto a CENITAL. Podés leer todos los artículos acá.