Una alquimia difícil de CFK: cómo polarizar con Milei sin nacionalizar una derrota

La jefa del PJ impulsa un armado anti Milei pero ve flaquezas en la oferta electoral, la fragmentación y el desdoblamiento. Un plan para lidiar con la táctica libertaria.


“Si lo atacaron con todo a Darín ¿se imaginan como va a ser en la provincia”. Cristina Kirchner invocó la lluvia ácida que el gobierno libertario lanzó sobre Ricardo Darín, por un casi inocente comentario sobre el precio de las empanadas, para advertir sobre la maquinaria política y comunicacional de Javier Milei que, anticipó, se activará con ferocidad para la elección bonaerense del 7 de septiembre.

Frente al buró del PJ nacional, en la cumbre que encabezó el martes en la sede de Matheu 130, CFK citó el caso Darín para ejemplificar hasta qué punto la Casa Rosada está dispuesta a embestir, a todo o nada, contra sus críticos. Fue más allá del diagnóstico, lo mencionó como un problema ante el cual el peronismo parece desguarnecido. “Hay que reconocer que ellos son eficaces”, admiten al lado de Cristina.

El despliegue de la maquinaria política y comunicacional libertaria es una de las tres obsesiones que tiene la expresidenta de cara al proceso electoral de este año que la encontrará como candidata en los comicios del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires. En la reunión del PJ, Juan Manuel Olmos, armador y jefe de campaña en CABA, relató en primera persona cómo fue lidiar contra el arsenal libertario.

Arsenal libertario

Olmos, que activó un sistema de campaña digital que consideró útil, puso sobre la escena el episodio del video fake contra el PRO. “Tuvo efecto y demuestra lo que están dispuestos a hacer”, apuntó el dirigente. Apareció otra referencia: una objeción sobre los formatos tradicionales de comunicación contra la industria de las redes. Olmos mencionó, como ejemplo, que Axel Kicillof explicó con detalle el problema de las inundaciones en Bahía Blanca pero el sistema libertario lo cruzó con un meme.

En el PJ circula, según recogió Cenital, que CFK está en contacto con consultores brasileños que trabajarán no solo en su campaña bonaerense sino en el diseño del discurso nacional del peronismo o cual fuere, al final, la marcha electoral de Unión por la Patria (UxP). La referencia remite a la experiencia que, en 2017, Cristina tuvo al contratar al catalán Antoni Gutierrez Rubí, que luego trabajó con Sergio Massa, más tarde con Alberto Fernández y ahora asesora a Jorge Macri en CABA.

CFK se pondrá a trabajar en persona en el armado del relato de campaña. Para eso, cuentan a su lado, quiso escuchar el panorama político y electoral de las provincias. “En la elección no se va a discutir sobre el cordón cuneta de Tapalqué, ni sobre un distrito ni una región, la discusión de la elección va a ser nacional: Milei y anti Milei”, explica una fuente de extrema cercanía con la expresidenta. CFK opera sobre un riesgo: polarizar con el presidente le da a la elección una dimensión que excede los límites de la provincia de Buenos Aires, aunque se elijan concejales y legisladores bonaerenses. El resultado también se nacionalizará.

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Efecto porteño

Tras el anuncio de Gerardo Zamora de convocar a elecciones concurrentes en Santiago del Estero es inminente que Ricardo Quintela, el gobernador de La Rioja, haga lo mismo en esa provincia. De ese modo, solo dos mandatarios peronistas quedarán con elecciones desdobladas: Gildo Insfrán, en Formosa, y Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires. La victoria de LLA en CABA generó, como relató Cenital hace una semana, pánico entre los gobernadores.

Cristina y sus laderos volvieron, tras ese resultado, a reforzar sus alertas sobre lo que puede ocurrir en las elecciones bonaerenses. “Si no quiere perder violentamente tiene que rever la fecha”, aseguró a Cenital una de las figuras de más peso en La Cámpora. CFK, en persona, evitó hacerlo en el PJ pero volvió sobre la idea de que se tratará de una disputa nacional y que eso marcará todo el clima de octubre.

La tesis es más extrema: sugiere que una derrota en la provincia de Buenos Aires en las elecciones del 7 de septiembre será una pésima señal para las elecciones de diputados y senadores del 26 de octubre en todo el país. “¿Cómo se recupera el peronismo de una derrota en la provincia, donde tenemos el gobierno, el principal gobernador y fue, históricamente, un lugar fuerte del PJ?”, se preguntó un operador K.

El karma, y a su vez el desafío para la táctica electoral que diseña Cristina, es cómo evitar que una elección bonaerense que será nacionalizada no tendrá el efecto tóxico de nacionalizar una eventual derrota del peronismo. ¿Por qué, ante ese riesgo potencial, CFK se anota de candidata en la Tercera? Porque, dicen a su lado, es la única que puede garantizar una victoria en el conurbano sur donde el territorio podría perderse si la principal candidatura es de otro, u otra, figura.

Las ocho batallas de octubre

“Todo servido para Milei: qué mejor para el gobierno que poder ganarle al futuro candidato presidencial del peronismo en su propia provincia”, repasa, con un pronóstico fatal, un dirigente del interior que ve que la elección bonaerense derramará negatividad sobre las demás provincias donde, según Cristina, hay un riesgo específico: los ocho distritos donde se eligen senadores, epicentro de la disputa electoral de lo que viene.

Lo repite José Mayans. El Senado fue, hasta acá, la última –casi única– barrera donde Milei se encontró con un límite. Ahí naufragaron los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla para la Corte Suprema, ahí se frenó Ficha Limpia y expulsaron, a pesar de que el gobierno pensó que lo salvaba, al senador Edgardo Kueider, detenido al ingresar con miles de dólares a Paraguay, donde permanece con prisión domiciliaria.

“Le aprobamos 65 DNU a Alberto que gobernó, durante la pandemia, vía decreto. ¿Se imaginan lo que puede hacer Milei si logra mayoría, propia o con aliados, en el Senado? Gobierna por decreto y nadie le va a frenar nada”, es el alerta que lanzó el senador que integra la mesa chica del Consejo del PJ nacional como vicepresidente.

Entre las obsesiones de CFK está buscar acuerdos y definir ofertas atractivas en esos territorios. Pero es un oficio sutil. ¿Debe priorizar la pureza de los candidatos para evitar traiciones como la de Kueider o “Camau” Espínola, o buscar figurar que amplíen para ir a buscar votos más allá del peronismo o del kirchnerismo? Es el dilema que Cristina tiene en su menú a la hora de pensar las listas de octubre.

Pero antes está septiembre y la tensión sobre Kicillof y su convocatoria anticipada. En La Plata insisten con el factor instrumental: que las concurrentes serían caóticas. Descartan que se pueda revisar el calendario electoral y minimizan, además, los peligros que exponen desde el camporismo sobre el efecto de una derrota en la provincia.

“Hace veinte años el peronismo pierde las elecciones intermedias”, apunta un memorioso y la estadística lo valida: la última victoria en una legislativa fue en 2005 cuando CFK derrotó a “Chiche” Duhalde. Vale la referencia para repetir otro mojón histórico según el cual cada dos décadas hay internas en el peronismo: en 1985 fue Antonio Cafiero contra Herminio Iglesias, en 2005 los Kirchner versus los Duhalde, y en 2025 toca otra disputa intraperonista. Volver al Futuro III.

De hecho, para sacarle dramatismo a las intermedias, cerca de Kicillof recuerda que CFK perdió en las elecciones de 2017 pero ganó dos años después. Sobre esa referencia aparece una objeción más dura y de fondo. “La provincia está bajo un ataque potente y coordinado del Gobierno nacional y su satélite macrista. El que no está defendiendo incondicionalmente a la gestión peronista de la provincia está objetivamente del lado de Milei”, es la respuesta desde La Plata.

Sin diálogo sobre una posible unidad, mucho menos es motivo de debate un cambio en el calendario. ¿Puede haber algún factor exógeno que lo imponga? Había versiones sobre que Gildo Insfrán le pediría a Kicillof que cambie la fecha. Sería raro: Formosa también desdobló. ¿Y algún cambio forzado por una disposición judicial frente a eventuales complicaciones con la realización del comicio en tiempo y forma? La teoría no tiene asidero en la Justicia electoral.

“Si se rompe la unidad o se pierde la elección miren a los que caminan las obras sin decir que son gestión de la provincia, los que no votan presupuesto y ley impositiva, los que pulsean cada proyecto de ley del Ejecutivo más que la ‘oposición’, los que no reclaman los fondos recortados por el Gobierno nacional, los que le hacen cánticos insultantes al gobernador”, enumeran, casi como un poema maldito, en La Plata.

Ya casi no se imprimen diarios pero se percibe como un periodista gráfico. Escribió en Ámbito Financiero, Clarín y elDiarioAr pero todavía tipea mal. A veces aparece en la tele. Nunca vivió en CABA. Padre de tres.