Off the record

Un país a merced

Rechazos en la oposición al llamado al diálogo de Cristina Kirchner. Novedades en la causa de los vendedores de algodón de azúcar: más preguntas que respuestas. Macri, a máxima velocidad. El Consejo de la Magistratura, una expresión a escala de la interna nacional.

Hola, ¿cómo estás? Espero que bien.

Cada hallazgo en la causa de los vendedores de algodón de azúcar que intentaron asesinar a Cristina Kirchner abre una nueva posible línea de investigación. En las últimas horas se conoció que Gabriel Carrizo tenía en sus planes, además, matar a Máximo Kirchner. La justicia analiza dos hipótesis sobre esta proto-organización: un grupo de loquitos como lo redujo Mauricio Macri o un esquema con terminales dentro de la política y el criptoestado. Para sostener la segunda conjetura, los investigadores se basan en los elementos que no tienen, aún, respuesta aparente.

Gabriel Carrizo: Brenda necesito que hablemos algo… porque nos están investigando. Y a vos también. Estoy muy seguro que nos quieren pinchar el teléfono.

Brenda Uliarte: Y seguro que si. No puedo usar este cel.

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GC: Vamos a ir a Crónica. Y te recomiendo que vengas. Vamos a ir hoy al mediodía. Venite Brenda. Porque ahora nos creen un grupo de terroristas.

BU: No chicos ir es mandarse a la boca de lobo.

GC: no boluda.

BU: Que sabemos si vamos y nos meten en cana?

GC: No boluda. Vos veni.

Si bien el diálogo entre el presunto jefe de la organización y una de sus cómplices define que Carrizo tuvo claro desde el primer momento la necesidad de “blanquearse” a pesar de la resistencia de Uliarte, para los investigadores hay elementos que surgen de las conversaciones que abonan la teoría del lumpenaje: uno de ellos es el contenido de las conversaciones de Carrizo en las que, aparentemente, el objetivo último del mandamás criminal era -además de asesinar a CFK- intentar llamar la atención de algunas mujeres con el fin de aparearse. ¿Es Carrizo la clave o es Uliarte? A los investigadores les sorprendió, también, la precisión en la redacción de los mensajes luego del intento de asesinato. ¿Usó alguien que no era Carrizo el teléfono de Carrizo después del atentado fallido?

No ayuda la entrada a escena del hábil Gastón Marano. Graduado como abogado con Diploma de Honor en la Universidad de Buenos Aires, Marano tiene posgrados en la Universidad Di Tella y en Harvard. Fue supervisor de la Oficina de Ciudadanía en la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires y, en su rol de especialista, tenía a su cargo la gestión de la cooperación jurídica internacional. Hasta tomar la defensa de Carrizo, Marano era asesor del senador de Juntos por el Cambio Ignacio Torres, que forma parte de la Comisión Bicameral de Inteligencia. En la designación como defensor de Carrizo aparece una autorización a “Brenda Salva, al Dr. Fernando Sicilia”. Salva comparte estudio jurídico con Marano y es, además, asesora del bloque de diputados del PRO. Sicilia defendía a un grupo de los llamados Super Mario Bros que hicieron espionaje sobre empresarios, dirigentes oficialistas y opositores y reportaban a la conducción de la Agencia Federal de Inteligencia durante el gobierno de Mauricio Macri. Esto, por sí mismo, no explica nada: Marano puede haberse presentado para tener acceso al expediente y subirse el precio. También puede que tenga como objetivo ensuciar la investigación para evitar que escale. Marano aceptó defender gratis a Carrizo. Un altruista. Mientras tanto, la justicia evalúa definir a Revolución Federal como una organización que quiere atentar contra el orden constitucional.

Nathuram Vinayak Godse, un nacionalista hinduista que cargaba en su historia familiar con sus tres hermanos mayores fallecidos y había abandonado tempranamente sus estudios, decidió -junto a un grupo reducido de personas- el asesinato del máximo líder de la independencia de India, Mahatma Gandhi. Godse no era un actor representativo de casi nada de lo que sucedía en la política india. Apenas representaba un clima de opinión de una minoría muy intensa y violenta contra la mirada secular e integradora de la comunidad musulmana que pregonaba Gandhi, quizás el principal de los odios de la sociedad india en tiempos independentistas -una grieta que hasta cierto punto se mantiene.

Es difícil no pensar un paralelo, por suerte atenuado por un final infinitamente más feliz, con el intento de homicidio de Sabag Montiel y la extraña banda que integraba, cuyas ramificaciones siguen siendo investigadas. Es mucho más difícil pensar a este grupo y los satélites que orbitaban en sus cercanías como un emergente de la desigualdad social. Las historias personales de los detenidos son historias de exclusión, pero no necesariamente de excluidos económicos. Más allá de las suspicacias sobre los abogados y conexiones de los acusados, que en sí mismas no son pruebas, el factor común que los aúna es ideológico, las ideas que sostienen abrevan en el extremo derecho del marco político, donde pequeñas expresiones que son intensas e influyentes en el debate se mueven con comodidad en la frontera entre la política democrática y la violencia.

Hay muchos contextos sociales, de salud mental y familiares que podrían ayudar a explicar a los asesinos que dispararon contra minorías raciales en los Estados Unidos recientemente, en Buffalo, Nueva York; Charleston, Carolina del Norte o El Paso, Texas, entre varios ejemplos. Pero ninguna lectura sensata de los hechos puede soslayar que el factor ordenador de esas matanzas eran las ideas de los asesinos, muy cercanas e influidas por las que surgen del ala derecha del Partido Republicano. De la misma manera, hablar de la condición como trabajadores de los dos asesinos que, en Brasil, terminaron recientemente con la vida de dos militantes del PT, sin dar cuenta de los discursos divisivos, persecutorios y violentos que se expanden desde el propio Bolsonaro y sus bases de apoyo, con amenazas explícitas de golpes de Estado, es una lectura perezosa e insuficiente.

Luego del atentado, CFK se ha expresado con claridad sobre la necesidad de algunos acuerdos básicos en su presentación junto a los curas villeros. La importancia de un entendimiento sobre el problema del bimonetarismo ha sido parte de una prédica recurrente que, como gusta recordar, conversó largamente en su encuentro con Carlos Melconian. En su última presentación se expresó abiertamente sobre la obligación de apuntar el diálogo e intentar los acuerdos con “quienes piensan distinto”. Con todo lo que ha dicho de Mauricio Macri, la ex presidenta nunca le ha imputado falta de sinceridad en las ideas que expresa. La mirada, en todo caso, supone una división de clases y representaciones.

Hay dos tipos de compromisos necesarios. Uno, político: relacionado a las agresiones, los discursos violentos y las posiciones radicalizadas. En esa radicalización asimétrica ambas partes deberían distanciarse de los discursos más agresivos y excluyentes. Tarea mucho más fácil para quienes deben apartarse de figuras marginales que para quienes deben administrar a sus líderes institucionales. ¿Habrá espacio para, si no empezar de nuevo, al menos fijar reglas hacia adelante? Al establishment debería interesarle: la violencia latente y la separación irredimible entre diversos sectores de la población constituye un riesgo sistémico. En una entrevista con el diario El País, el ex presidente de Colombia e impulsor y responsable principal del acuerdo de paz con las FARC, Juan Manuel Santos, recordaba una frase atribuida a George Washington: “Si se pierde la moderación se pierde la democracia”. La cita le servía para explicar que la polarización dificulta la gobernabilidad y extremar los llamados a dialogar.

Una parte importante del empresariado, sin embargo, todavía se entusiasma con la posibilidad de derrotar “definitivamente” al peronismo. Una persistencia que niega la historia del país del que, se supone, constituyen la élite. La hipótesis que sostiene que es casi imposible aprender de las experiencias ajenas es tan extendida como insistente, pero nuestra clase dirigente de fuera del Estado debería mirar el ejemplo brasileño. Ayer, como parte de su última encarnación como candidato, Lula realizó un acto de campaña junto a varios antiguos candidatos a presidente de Brasil. Entre ellos, quizás se encontrara el máximo representante del establishment en la política brasileña, Henrique Meirelles. Presidente del Banco Central entre 2003 y 2010, fue el garante del gobierno del Partido de los Trabajadores ante el sector financiero. Luego, en un giro representativo del sector que encarna, ofició de ministro de Economía del gobierno sin votos de Michel Temer, que abrió camino a Bolsonaro. Meirelles le dio su apoyo a Lula contra el actual Presidente, no solo como candidato democrático sino como garante de la estabilidad y el crecimiento. El giro de Meirelles, de ser parte del derribo de un gobierno moderado y democrático al apoyo al líder petista, muestra las fallas brutales de una clase dirigente que en el medio dejó pasar seis años, colaboró con la destrucción del prestigio acumulado por Brasil y sigue sin conseguir que el país recupere los niveles de riqueza por habitante del 2011. La apuesta, de Lula y de gran parte de la clase dirigente a la que Meirelles representa, es que no sea demasiado tarde. No está claro.

Más allá de un acuerdo para moderar los discursos, la llave para resolver los problemas de la Argentina supone acuerdos económicos. ¿Son posibles? ¿Por dónde comenzar? Acaso la energía, y especialmente Vaca Muerta y el gas natural, sea un buen lugar para explorar el diálogo, primero, a nivel técnico. No hay grietas en la conducción de YPF cuyas terminales se ubican sin duda alrededor de Cristina Fernández, ni en la Secretaría de Energía que, desde el massismo, conduce Flavia Royón, sobre la necesidad de otorgar un marco jurídico y condiciones económicas adecuadas para garantizar inversiones como las que Petronas acordó con la petrolera de bandera para convertir a Argentina en un player en la exportación de GNL. La oposición debería acompañar, en principio, una legislación que lo permita. Hubo una experiencia interesante que pasó debajo del radar: el ex vicepresidente financiero de YPF y por entonces hombre de Axel Kicillof, Nicolás Arceo, publicó hace unas semanas un documento apadrinado por Fundar junto con el actual CEO de IDEA y ex CEO de YPF durante el macrismo, Daniel González.

Macri decidió, en su entrevista del domingo con Luis Majul, pararse del lado opuesto. Aunque tomó clara distancia de la violencia -mantuvo una posición que adoptó tempranamente-, también cerró cualquier posibilidad de diálogo. Las ideas de sus rivales políticos, dijo textualmente, no sirven, pero además aseguró que el gobierno es inepto para implementarlas y los kirchneristas y la casi totalidad del peronismo son ontológicamente deshonestos. Colmó a la posibilidad de un acercamiento de tantos calificativos que parecen imposibilitarlo moralmente. No es la única lectura: en diálogo con #OffTheRecord, un importante empresario transnacionalizado vio en el llamado al diálogo de Cristina “un síntoma de debilidad”.

Es la misma línea que tuvo en un encuentro privado hace tres semanas. Con el traje de candidato puesto, apuntó contra Horacio Rodríguez Larreta y los intendentes que lo acompañan en la provincia de Buenos Aires: “Quieren repartir cosas, se hicieron todos peronistas”. Los presentes, sin embargo, recuerdan una definición que muestra la pacificación a la que apunta el ex Presidente en caso de volver al poder: “Este país solo tiene arreglo si nos deshacemos de Baradel”. A Macri se le plegó, hace tiempo, María Eugenia Vidal. La ex gobernadora bonaerense es el ejemplo final de que Argentina es un país que da segundas oportunidades: luego de su última competencia para un Ejecutivo -en la que perdió por 20 puntos contra Axel Kicillof-, Vidal anunció que quiere ser candidata a Presidenta. Tiene previsto lanzarse en marzo y sostiene en privado que está “a cinco o seis puntos del resto”. La diputada aprovechó, para realizar el anuncio, una de las peores semanas del jefe de Gobierno porteño que supo ser su jefe político.

El alcalde de la Ciudad de Buenos Aires, por su parte, sabe que el sistema lo mira de reojo. Puede ser un activo: en las últimas cinco elecciones, el resultado fue exactamente el inverso del que preveía el círculo rojo. A pesar de la sensación dérmica de los hombres de negocios, hoy Larreta sigue siendo el candidato más firme de la oposición. No solo porque es el único de los líderes del PRO que tiene un distrito sino porque la sociedad a la hora de votar se vuelve conservadora y él sigue representado, para el electorado opositor, la garantía de que funcionen las cosas. La muy probable eliminación de las PASO por vía legislativa -que valió la condena pública y determinante de Leandro Santoro- puede ser otra aliada inesperada para un Larreta que sabe que no tiene rival interno para las elecciones generales.

Massa anda con otros problemas. Miguel Pesce fue ratificado ayer mismo por el Presidente al frente del Banco Central de la República Argentina “en comisión” hasta el año 2028. No pasaron siquiera 48 horas para que, mediante una circular, la conducción del banco anunciara una prohibición total para acceder al dólar MEP y CCL a los beneficiarios del dólar soja, cuando todavía no está vencido el plazo para la liquidación a precios diferenciales. Los dólares MEP y CCL cotizan cerca de los 300 pesos, por lo que las restricciones no tienen el sentido de evitar un negocio financiero con el dólar oficial que obre como un subsidio adicional, ni afectan las reservas. Las autoridades del Banco, con la medida, buscaron evitar una suba coyuntural en los tipos de cambio legales paralelos maximizando las restricciones. Las repercusiones de la nueva normativa, que fijaba restricciones imprevistas y adicionales a un sector que el gobierno necesita, fueron tan rápidamente negativas que apenas horas después el secretario de Agricultura, Juan José Bahillo, saliera a desmentir que fuera a afectar a los productores.

Por la noche, el Banco Central salió con una aclaración de que la medida que había dictado apenas horas antes no afectaba a las personas físicas, una curiosa precisión que no se encontraba ni se interpretaba de la circular original. La idea de descomprimir los tipos de cambio paralelos legales con restricciones, de funcionar en el corto plazo, apenas hubiera fortalecido el blue. Mientras tanto, sigue golpeando sobre las reglas de convivencia que el Ministro de Economía intenta construir con aquellos sectores que pueden colaborar con un tránsito menos tormentoso en materia cambiaria o convertirse en rivales de una estabilidad ya amenazada por una inflación tan alta como persistente. Para un Sergio Massa que hoy tiene a su cargo conducir la gestión económica del gobierno, la traba para la superación de los problemas puede tener a veces un tufillo new age tan asociado al macrismo. Introspección, que la raíz está adentro.

Last but not least, las diferencias en el orden nacional tienen su escala en el Consejo de la Magistratura. Como previó la Corte en su fallo, pero al revés. A las explícitas diferencias en las elecciones de jueces las opacó la de abogados, donde el kirchnerismo lleva a Héctor Recalde. La secuencia más interesante ocurrió en las otras dos listas. La tercera -por su falta de identificación partidaria- es la del todoterreno Diego Molea en alianza con Emiliano Yacobitti y está conformada por actores que van desde el peronismo no kirchnerista hasta el radicalismo pasando por algunos elementos del esquema de Massa. A este nuevo dispositivo no solo hay que mirarlo de cerca por el año que le queda a este período presidencial sino fundamentalmente para lo que ocurra a partir de 2023. La articulación entre Molea y Yacobitti fue tal que los académicos ya votaron a uno de los dos consejeros que les corresponde. Lo hicieron todos los rectores en el Consejo Interuniversitario Nacional. Peronistas y radicales. ¿El resultado? Unánime. Se fortalece una alianza.

Juntos por el Cambio, por su parte, fue más explícito. Jimena de la Torre, de articulación con los cruzados de Bases Republicanas y de absoluta cercanía con Patricia Bullrich y Mauricio Macri, era una certeza. Faltaba saber quién iba a dividirse el mandato con el radical Miguel Piedecasas. Daniel Angelici había pedido a Carlos Matterson, un abogado del mundo del juego que cayó bajo el rayo pulverizador de Elisa Carrió. Terminó en su lugar Alberto Maques, presidente del Consejo de la Ciudad. Como se puede advertir, un debate entre técnicos, como previó la Corte.

Antes de terminar quiero compartir con ustedes la última producción de la usina de Cenital. La Revancha es el nombre del podcast que hicimos en coproducción con Congo para entender lo que sucede y lo que se juega en las próximas elecciones presidenciales en Brasil. Juan Elman le puso voz y cabeza a un guión escrito junto a Lucía Cholakian Herrera que ya está disponible en todas las plataformas de audio. Este proyecto se gestó tomando en cuenta la respuesta de nuestros lectores a una encuesta realizada a principios de año y se materializó gracias al aporte de nuestros miembros que hoy son nuestra fuente de ingresos más importante. Por eso hoy quiero volver a agradecerles por su apoyo e invitarles a quienes puedan a que se sumen a nuestra comunidad para seguir creciendo. Ya les aviso que se vienen más novedades de El Producto antes de fin de año.

Ojalá hayas disfrutado de este correo tanto como yo. Estoy muy agradecido por tu amistad que, aunque sea espectral, para mí no tiene precio.

Iván

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Soy director de un medio que pensé para leer a los periodistas que escriben en él. Mis momentos preferidos son los cierres de listas, el día de las elecciones y las finales en Madrid. Además de River, podría tener un tatuaje de Messi y el Indio, pero no me gustan los tatuajes. Me hubiera encantado ser diplomático. Los de Internacionales dicen que soy un conservador popular.
@ischargro

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