Sombra terrible del petróleo, voy a evocarte

Habló Cristina Kirchner y raspó a María Eugenia Vidal. Fricciones en el oficialismo alrededor de la figura de Sergio Berni. GNL e Hidrógeno, la agenda de Sergio Massa para las extraordinarias. Lionel Messi y Arabia Saudita, ¿en la antesala de un conflicto inesperado? Maduro, Chevron y el fin de los pruritos.

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La fricción de esta semana en el oficialismo no tuvo como protagonistas a Alberto Fernández y Cristina Kirchner sino a Sergio Berni. Señalado por una denuncia del programa de Jorge Lanata -que, en la lógica pinguina, podría oficiar de mástil para el ministro-, los múltiples rivales internos del funcionario aprovecharon el hito para intentar desplazarlo del gabinete provincial. Esta situación tuvo una precuela: el acto de CFK en La Plata. Las interpretaciones sobre las palabras de la vice en el estadio Diego Armando Maradona fueron diversas. Cristina eligió marcar una línea sobre seguridad al comienzo de su discurso.

En su alocución, omitió a Axel Kicillof y la provincia de Buenos Aires. Y, por lo tanto, a Berni. “Pero habló del autogobierno de la policía”, esgrimió un peronista bonaerense ante #OffTheRecord. Poco para una dirigente que hace del énfasis, virtud: si hubiera habido un mensaje para Berni no sería arena de debate. Sí se da una diferencia en los márgenes. Cristina pidió el envío de Gendarmes al conurbano. Es algo que Berni ya rechazó en enero de 2020 cuando Sabina Frederic era su par nacional. El argumento esgrimido era que necesitaba el control sobre esos efectivos. El real, que la orga azul no quiere a las fuerzas federales cerca. “Los gendarmes son gente que abre baúles”, resumió con crudeza un ex funcionario ante #OffTheRecord.

El ministro no es una persona que se haga querer. Su futuro es brumoso, pero por otros motivos. Posturas públicas que desautorizan a Cristina -como su alejamiento explícito del kirchnerismo- o señalamientos tácitos a la vice -“el que trajo al borracho que se lo lleve”- hacen difuso el horizonte de Berni. Esto último es algo que particularmente irrita a Cristina: que la responsabilicen por la elección del Presidente. Algo de eso dejó ver en el discurso en la UOM: “Hice lo que tenía que hacer”.

La historia de la llegada de Berni al Ministerio de Seguridad es menos conocida. Surgió, naturalmente, de una decisión conjunta entre Cristina y Kicillof, pero dinamizada por una conversación de la vice con Evo Morales durante la campaña 2019. El ex Presidente boliviano enfatizó sobre el cuidado que los gobiernos tienen que tener con las policías. Berni, presumía Cristina, podía jugar un doble rol: contener a la fuerza y llevarse la marca en una agenda que es incómoda para el kirchnerismo. Tanto que La Cámpora, por ejemplo, no tiene un especialista en seguridad que haya tomado estado público. Los intendentes del conurbano quieren a un par al frente de la cartera de Seguridad. Difícil para la lógica de “el que saca no pone”. En caso de materializarse el alejamiento de Berni -lo que significaría un error para el oficialismo bonaerense-, la opción más probable es la unificación de Justicia y Seguridad a cargo de Julio Alak que, casualmente, en los últimos meses intensificó sus apariciones públicas respecto al último ítem.

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Mientras tanto, si existe un más allá del Mundial, es posible que el contexto marcado por la invasión de Ucrania y sus consecuencias se mantenga durante el próximo año. En una nota publicada recientemente en RT -el medio que expresa, quizás como ningún otro, la visión del Kremlin- se atribuía al propio Vladimir Putin la mirada de que el conflicto bélico continuará durante 2023 hasta el agotamiento militar de alguna de las partes. La previsión original de la invasión era cumplir los objetivos en poco más de los cinco días que tomó la guerra con Georgia, en 2008. Para el mundo, significa un mantenimiento de la importancia preponderante de la cuestión de la producción energética y la mejora de las condiciones geopolíticas para los países productores de energía, donde las preocupaciones sobre cuestiones como los derechos humanos aparecen relativizadas.

The Athletic es el medio deportivo de The New York Times Company. La última semana publicó un artículo centrado en la relación contractual entre Lionel Messi y Arabia Saudita que incluye la promoción del reino como destino turístico y su desarrollo deportivo. El medio señala al contrato con Messi como parte de los esfuerzos de imagen del gobierno de Riad, que incluyen la candidatura para la organización del Mundial 2030 -donde el 10 promueve la postulación conjunta de Argentina y Uruguay- y las relaciones cercanas construidas con el mejor jugador del mundo por parte de Turki Al-Sheikh, coordinador deportivo que integra el entorno cercano del príncipe Mohammed bin Salman, líder de facto del país árabe.

Más allá de los múltiples señalamientos por violaciones serias a los derechos humanos, no es esa la mirada que prevalece cuando se menciona a Arabia Saudita, cuya visión a 2030 intenta construir sobre la riqueza petrolera una proyección de influencia, capacidad de innovación y atracción a nivel mundial. Tras la invasión de Ucrania, Mohammed bin Salman ha ganado pulseadas con Occidente, que debió dejar atrás los señalamientos sobre el asesinato del opositor y periodista del Washington Post, Jamal Khashoggi -que incluyó una visita de Joseph Biden a Riad y, aún así, continuó acordando con Rusia en relación a la provisión global de petróleo a través del mecanismo OPEP+.

También se confirmó la mejora de la posición relativa del presidente venezolano Nicolás Maduro, que aprovechó esta semana para relanzar los diálogos con la oposición con el auspicio de los presidentes Gustavo Petro, Alberto Fernández y Emmanuel Macron. Por primera vez en muchos años, Venezuela podría encontrar un alivio concreto de las sanciones que afectan al país y viabilizar su reingreso a los mercados globales petroleros. El primer punto de acuerdo del relanzado diálogo entre gobierno y oposición es, en este sentido, simbólico: recuperar activos venezolanos afectados por las sanciones para atender emergencias humanitarias.

El diálogo también ha sido mencionado como la excusa para un primer gesto del gobierno estadounidense que -como se esperaba- llegó apenas resueltas las elecciones de medio término. El tesoro autorizó a Chevron de forma explícita a reanudar algunas actividades de operación y gestión de sus joint ventures con la estatal PDVSA, incluyendo la venta, exportación o importación de petróleo y derivados, exclusivamente a los Estados Unidos, al tiempo que prohíbe expresamente expandir participaciones existentes a enero de 2019. El punto es importante: los Estados Unidos fueron históricamente el principal punto de procesamiento del petróleo venezolano, que por su densidad requiere de especiales condiciones de tratamiento.

La reanudación de la actividad de Chevron debería permitir recuperar parte de la producción petrolera venezolana, cuyo declive al compás del pésimo manejo empresario del gobierno de aquel país y las sanciones internacionales explica una parte de la catástrofe humanitaria y migratoria de los últimos años, y abrir la perspectiva de, a partir del avance en los acuerdos entre oposición y oficialismo, con un Maduro fortalecido, avanzar hacia una normalización que permita reintroducir a un actor que llegó a producir más de tres millones de barriles diarios.

En Argentina la noticia fue el abandono de nuestras aguas territoriales del buque de la petrolera estatal noruega Equinor destinado a relevamientos sísmicos, a partir de la determinación del Poder Judicial que mantiene vigente la cautelar que impide el avance de las actividades exploratorias para la búsqueda de recursos hidrocarburíferos en el Mar Argentino. La decisión -impulsada por una fracción minúscula de la sociedad civil y validada por el Poder Judicial- contraría tanto la voluntad expresada por los poderes democráticos a nivel de la provincia de Buenos Aires como de la Nación, propietaria exclusiva del recurso potencial que, de existir, estaría ubicado en la Zona Económica Exclusiva de Argentina.

La salida del buque -que implica una revisión no definitiva del compromiso de la petrolera con el desarrollo offshore en Argentina- explicita los riesgos de las medidas cautelares como esta y su extensión en el tiempo, que pueden saldar en los hechos cuestiones que no se han dirimido en el derecho, con el agravante de que se trata de una actividad que hoy realizan prácticamente todos los países que disponen de esta clase de recursos. La ventana de oportunidad, donde confluyen el interés del mercado, los inversores y las condiciones económicas de viabilidad aparece algo más reducida para las posibilidades del país, con reverberaciones que exceden la actividad offshore.

En esta línea, Sergio Massa enviará al período de sesiones extraordinarias del Congreso un proyecto de ley para promover el desarrollo del Gas Natural Licuado (GNL) y otro sobre la economía del Hidrógeno. En ambos casos, las preocupaciones sobre el accionar judicial y la licencia social son relevantes. En Neuquén, una pequeña protesta mapuche en el día de ayer y otras, de sindicatos no relacionados a la actividad, hace algunos meses encontraron un modo eficiente de alterar la actividad económica. El bloqueo de accesos a Vaca Muerta es una modalidad de protesta que, incipientemente, empieza a preocupar a observadores locales y extranjeros.

Bonus track:

  • “Querida, ¿vos no tuviste instrucción cívica en el colegio?” El rigoreo de Miguel Ángel Pichetto a María Eugenia Vidal todavía genera una sonrisa en quienes lo recuerdan. La ex gobernadora, que mutó de una imagen celestial en su gestión a la poco verosímil rudeza actual, fue agenda de las últimas palabras de CFK en el juicio de Vialidad. Allí, la vicepresidenta abundó sobre las críticas a los fiscales, condensó en una publicación lo que llamó Las Veinte Mentiras de la causa Vialidad y recordó cómo Vidal logró multiplicar los dólares como Jesús los panes para mudarse a un departamento en la selecta zona de La Isla en el barrio porteño de Recoleta. Los traslados de la diputada fueron agenda pública: eligió una base militar para vivir por las amenazas de “las mafias”. Así como Drew Barrymore en Como si fuera la primera vez, el líder de esas mafias que asediaba a MEV la olvidó una vez que perdió las elecciones con Axel Kicillof.

Llegamos al final del newsletter, arranca la etapa definitoria del Mundial y también el último mes del año. Se acerca entonces el temido momento de los balances, quería pedirte que vos también evalúes el servicio que te presta Cenital y, si te gusta y podés, que te sumes a la comunidad que sostiene este proyecto.

Ojalá hayas disfrutado de este correo tanto como yo. Estoy muy agradecido por tu amistad que, aunque sea espectral, para mí no tiene precio.

Iván

Soy director de un medio que pensé para leer a los periodistas que escriben en él. Mis momentos preferidos son los cierres de listas, el día de las elecciones y las finales en Madrid. Además de River, podría tener un tatuaje de Messi y el Indio, pero no me gustan los tatuajes. Me hubiera encantado ser diplomático. Los de Internacionales dicen que soy un conservador popular.