Reforma laboral: un outlet de votos para Milei y el último paro de la historia

El gobierno, entre la osadía y la impericia, gana en la política pero fracasa en la economía real: caen empresas, quiebran las familias y se derrumba el consumo. Zona vedada para Patricia. Karina-Santiago, idus de marzo. Peronismo sin pan. En qué anda CFK.

 – ¿Ustedes creen que si yo fuera presidente no haría una reforma laboral?

Sergio Massa disparó la pregunta –uno de los tres estiletes que lanzó aquella noche de verano– frente al buró de la CGT. Sonrisas incómodas, algún susurro, espadeo de miradas. El interrogante escondía la respuesta y, a semanas del encuentro, sirve para explicar la deriva del peronismo y de los gremios frente a la (hasta acá) exitosa aventura de Javier Milei.

El gobierno jugó dos cartas en el póker de la opinión pública. No hay encuesta que no refleje que una mayoría considera necesaria una reforma de la normativa laboral. Al hacer doble click queda claro que muchos no quieren la reforma de Milei pero quieren, en medio de la desolación, algo. Usufructuó Milei otro fenómeno: que 50% de los trabajadores no están registrados o son monotributistas. Es decir: ninguna ley les cambia nada porque están fuera de la ley.

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Hasta que estalló la polémica del artículo 44, la conversación sobre la reforma libertaria fue ínfima. Dato: las búsquedas en Google sobre de qué va la reforma, y cómo afecta vacaciones e indemnizaciones, se dispararon más del 9.300% luego de la votación en Diputados. Massa, anticipatorio, había hecho otra pregunta ante los jerarcas sindicales: “¿Cuántos recursos destinaron a la estrategia en redes?”. Casi los provocó. Balbuceos y frases al pasar.

El último paro de la historia

La CGT encaró con recursos analógicos una guerra que, esencialmente, se libró en el continente virtual. Encima, demoró un paro que fue masivo pero no produjo demasiado. Es inminente el anuncio de otra huelga, seguramente con movilización, para el viernes cuando sesione el Senado. Puede ser el último paro de la historia argentina: la reforma dispone que un abanico enorme de rubros, desde la escuela a la recolección de residuos, no podrán interrumpir más del 25% de la prestación si hacen un paro.

Queda, cuando se analiza la impotencia (o pasividad) opositora, un registro histórico: a diferencia del proyecto de Raúl Alfonsín, la famosa Ley Mucci, Milei impulsó una reforma esencialmente laboral mientras que aquella era una intentona –fallida y fatídica para la suerte del gobierno del caudillo radical– esencialmente sindical. Milei, el reformista, dejó para un hipotético e incierto segundo capítulo de reformas la cuestión de las cajas sindicales.

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Además de dos islas sin puentes que las conectan –la figura la usa el consultor Sebastián Lopes Perera–, Argentina habla dos dialectos. El que domina la conversación es el de las redes y ahí, desde el principio, el mileísmo fue más eficaz. Inoculó, en el vacío conceptual, la demanda de una reforma porque la flexibilización laboral opera, de facto, para 5 de cada 10 trabajadores.

El 44 está cargado

Sobre la situación del peronismo y de los gremios vale –perdón por abusar de las citas literarias y en diagonal– una reflexión que Adolfo Bioy Casares deposita en un personaje de Diario de la Guerra del Cerdo que dice que les gusta darse al vicio “de los recuerdos”. Vicio que, como todos, primero entretiene pero luego perjudica.

La novela del artículo 44 –el que bajaba a 50% o 75% los salarios de enfermos o accidentados– lo refleja. Lo incluyó Patricia Bullrich, en teoría a pedido de un senador radical, y lo defendió Federico Sturzenegger, que luego se encargó de avisar en Gabinete que el texto no lo aportó él, ni tampoco se discutió en el Consejo de Mayo. Lo explicó en castellano.

El 44 abrió el debate y generó, en sectores que simpatizan con Milei, un miedo sobre un daño directo a la reforma. Milei no lo quería soltar. La mesa política lo discutió y encontró un atajo: armó un scrum anti artículo 44 que encabezaron Cristian Ritondo (que lo consideró “inhumano”) y el salteño Gustavo Saenz para llevarse la marca, que se lea como una concesión razonable a los aliados y no como una victoria del peronismo.

♪ Amor ardiente ♪

Milei venía en vuelo desde Estados Unidos, luego de hacer un playback, con el húngaro Víktor Orban, de Burning Love de Elvis Presley. Fue en el evento bastante extravagante organizado por Donald Trump, cuando a las 2 de la madrugada se votó el último título de la reforma, el 26, el que estuvo más ajustado. Le avisó Karina, que estaba en un palco de Diputados con Manuel Adorni, Diego Santilli, el expansivo Ignacio Devitt y el sempiterno y casi fantasmal Eduardo “Lule” Menem.

Tras los abrazos, hubo una sentada corta en la oficina de Martín Menem. Y se armó, a las corridas, una selfie con diputados libertarios y aliados. Patricia Bullrich quedó afuera de la celebración. Parece tener vedado el ingreso a la Cámara Baja. Su reino es el Senado. Este viernes, logró dictamen para tratar la reforma el 27 y juntó firmas para convocar a sesión el jueves 26 para tratar la reforma Penal Juvenil, la modificación de la Ley de Glaciares y el pliego de embajador de Fernando Iglesias.

En la madrugada de Diputados no hubo, tampoco, delegados de Santiago Caputo. Aunque el operador bajó el perfil, activa acuerdos aunque casi siempre a través de teléfonos de otros. La convivencia triangular en el primer anillo libertario tiene un round inquietante agendado para marzo: Mariano Cúneo Libarona, que renunció en octubre pasado, dejará Justicia a mediados de ese mes. Karina Milei le pidió, a fin del año pasado, que se quedara unos meses hasta conseguirle un reemplazo. ¿Es verdad que los Menem proponen a Santiago Viola? El apoderado electoral de LLA sonó, alguna vez, para secretario de Legal y Técnica y luego para la AGN. Fue noticia, meses atrás, porque estuvo presente en una reunión entre Milei y José Luis Manzano en Estados Unidos.

Los Menem y Santilli, luego de que Karina dejó la Cámara, estiraron la madrugada entre autoelogios de que la reforma salió más entera que la Ley Bases. Es obvio: ahora LLA más el PRO juntan 107 diputados y si se anexan los radicales con peluca más aliados como el MID, está en 115, a un paso de hormiga del quórum.

El panmileismo

La votación en Diputados dejó marcas. Aunque el quórum estuvo fino, el gobierno se acerca a una mayoría cuasi automática en la medida que mantenga aceitado el vínculo con los norteños, el club de los gobernadores Sáenz, Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y el misionero Carlos Rovira, jefe real, que le aportan entre 13 y 15 votos.

La reforma, en general, salió con 135: no apoyaron los tres catamarqueños, que dieron quórum pero después votaron en contra. Casa Rosada le permitió esa gambeta a Jalil. Según un informe de Politikon Chaco sobre datos de SIPA, Catamarca está segunda en el podio de jurisdicciones donde la pérdida de empresas fue más importante entre noviembre del 2023 y el mismo mes del 2025: la cantidad se redujo un 11,3%.

A las manos afirmativas se sumaron bloques chicos o monobloques que reportan a los jefes de San Juan, Neuquén y Santa Cruz. Y más la mitad de Provincias Unidas, el indomable bloque que preside Gisela Scaglia donde están los cordobeses, tres de los cuales pegaron el faltazo. Entre ellos, Juan Schiaretti, que avisó que no pudo volar por el paro.

Hubo, vía Santilli, promesas de obras y de ATN. En términos políticos y de cash, al gobierno le resulta muy barato conseguir votos y apoyos. Un norteño empezó a pedir asistencia para juntar la plata para el aguinaldo de mitad de año. Pero apareció otro factor que el gobierno manejó bien: algunos sectores, como los salteños y los vinculados al santafesino Maximiliano Pullaro, no querían votar en contra de la reforma porque pagarían el costo en sus territorios. Según el SIPA, en Santa Fe el saldo neto entre aperturas y cierres arroja 2.309 empresas menos que en noviembre de 2023. Si se mira la variación en términos absolutos, la baja asciende a 3.884 firmas.

Peronismo sin pan

“Los durmió Giudici… Giu di ci”, ironizó, malicioso, un operador libertario que se regocijó con las desdichas del bloque de UxP. Una jugada reglamentaria para levantar la sesión, sin quórum, terminó en una contraofensiva, reglamentaria, para evitar discursos y acortar la votación. Nota al pie: la picardía libertaria la activó Silvana Giudici, ex radical y ex PRO, ahora libertaria.

La matemática legislativa deja expuestas todas las debilidades. Cada tropiezo es una pequeña muerte. A fin de año, la oposición bloqueó el título XI y el peronismo le dio a Sáenz un lugar en la AGN, bajo el concepto de que siempre es preferible un peronista que uno del PRO. Ese lugar lo querían Mauricio Macri para Jorge Triaca y Ritondo para Martín Maquieyra que, con ese destino bloqueado, encontró otra oficina: aterrizó en el directorio de YPF.

Digresión: un macrista portador sano describe la vida interna del PRO en clave empresarial: dice que Mauricio Macri es el dueño de la marca pero Ritondo es el CEO que controla la maquinaria de poder, es decir, cargos, cajas y toma de decisiones.

El espejo cordobés

El panperonismo se vuelve solo peronista. Como si fuese la obra de un oulipiano, el día a día de la política cincela un lipograma donde la letra que se omite y/o cancela es la K. El capítulo laboral extremó, como pocas veces, el pase de facturas a los diputados/senadores que habitan el panperonismo. Desde UxP se apuntó a tucumanos, salteños, catamarqueños como, años antes, se hizo con los cordobeses.

La provincia que gobierna Martín Llaryora, donde el peronismo K está electoralmente en indicadores trotskistas, es un espejo temible. ¿La crisis interperonista hará que Salta, Tucumán y Catamarca se conviertan en dominios hostiles para un armado que integre, conduzca o del que participe el dispositivo kirchnerista? Sobre este eje aparecen dos preguntas. ¿A través de quién piensa el dispositivo UxP juntar votos en 2027 en las provincias del norte? La otra, que replica el interrogante de un gobernador, refiere a si en algún momento Axel Kicillof saldrá a ensayar una cruzada nacional. Esto último, si se cumple lo que dicen en La Plata, ocurrirá en pocas semanas

Ese movimiento se despejó luego del acuerdo por el PJ bonaerense y la decisión, a simple vista unilateral, del dispositivo K de transmitir que no operará para sembrarle un competidor interno a Kicillof en la carrera del 2027. Pausa acá: eso no quiere decir que se motoricen otras figuras, como Sergio Uñac por caso, para ofrecer un menú más amplio y salir del sistema conurbanocéntrico. Todo supeditado, además, a una conversación sobre la gobernación bonaerense.

El proceso coincide con el silencio de CFK, que casi no emitió sonido desde su internación. Expresa un cambio de estrategia en dos líneas: dejar caminar a Axel, ver cómo se mueve y construye, y además recordar que su detención es una limitación extrema a su ejercicio político. Kicillof dio algunas señales: saludó a CFK en su cumpleaños y retomó un discurso más clásico sobre Perón, Evita, Néstor y Cristina. Todavía no se produjo una reconstrucción del diálogo personal.

Contraola con Milei

El cierre de Fate, que no fue una novedad ni será la última empresa en bajar las persianas, alteró a Milei, que encontró un nuevo deporte de riesgo: criticar, con nombre y apellido, a empresarios. Lo hizo primero con Paolo Rocca, y salió indemne, y la semana pasada fue sobre Javier Madanes Quintanilla. En algún lugar secreto de los corazones peronistas se debe envidiar la osadía del libertario. Néstor Kirchner tenía, como regla, que en el mano a mano privado, un empresario le podía decir cualquier cosa pero no aceptaría un reproche público. Con Milei parece ocurrir lo contrario: espadea en público pero después valida operaciones o garantiza negocios a los empresarios que cuestiona. Aluar, la otra empresa de Madanes Quintanilla, se quedó con un negocio millonario que le demandará una inversión de U$S 20 M con un beneficio de U$S 45 M, según un informe de El Post Energético.

Pero donde se ve una táctica suele haber desesperación. Milei no sabe cómo y los que saben como funciona, tal el caso de Santilli, no encuentran la forma de ejecutarlo. En Casa Rosada aparecen dos alertas: una sobre el empleo y otra sobre el consumo. La semana última, a la mesa chica libertaria llegaron varios mensajes de alerta. El dato de la balanza comercial, que los fans libertarios festejaron, tiene un doblez: cayeron las importaciones de capital y de insumos de la industria lo que anticipa que la producción industrial futura seguirá a la baja.

Los beneficios del pasado

Una encuesta que leen en uno de los vértices de la estrella libertaria –además del triángulo, la mesa chica tiene otras puntas– muestra a Milei en el pico más bajo de imagen negativa desde que es presidente, cerca de los 36%. La presunción es que se estabilizará y recuperará algo. Otros datos permiten dudar: según los datos del BCRA, casi 10% de las tarjetas están en mora. Es un récord histórico. El consumo sigue a la baja. Y la inflación no se aplaca.

Según el informe de febrero de Pulso Research, casi 7 de cada 10 consultados, evalúa como mala o muy mala su situación personal. El 35% cree que estará todavía peor cuando termine el mandato de Milei en 2027. Solo 27% cree que estará mejor. Este ítem muestra una tendencia a la baja. En enero de 2024, 42% creía que estaría mejor. Juan Adaro, de PR, observa como principal ancla del gobierno que más de la mitad cree que la culpa del presente se debe a la gestión de Alberto Fernández.

Lopes Perera define otro foco. A diferencia de otros presidentes –la corrupción para Menem, el empleo para Macri, la inflación para AF– Milei no tiene, todavía, un tema único que lo hiera. Eso limita, a su vez, la construcción de una oferta clara de las oposiciones. El tema más mencionado según el estudio de Marketing y Estadísticas es la corrupción, con 47%, pero no está claro el impacto electoral de ese factor. No dañó a Menem y, al menos en 2025, no afectó a Milei a pesar de las denuncias de corrupción, 3% incluido, con discapacidad.

Quizá por eso, Pablo Quirno no revisa la operación en Cancillería con que benefició a la esposa de Federico Sturzenegger. Y nadie se despeina ante las sospechas de sobreprecios con empresas ligadas a “Chiche” Peluso, amiguísimo de Daniel Scioli. Son interesantes, además, las teorías sobre otra empresa, La Mantovana, que alguna vez prestó servicios en el Congreso y que, al menos en otro tiempo, se atribuía a gente cercana a Marcos Peña.

Ya casi no se imprimen diarios pero se percibe como un periodista gráfico. Escribió en Ámbito Financiero, Clarín y elDiarioAr pero todavía tipea mal. A veces aparece en la tele. Nunca vivió en CABA. Padre de tres.