Off the record

Reapareció Macri: una autopercepción inmaculada al rescate de Vidal

El ex Presidente se incorporó a la campaña con un relato polarizador que tiene como objetivo evitar la fuga de votos hacia la candidatura de Javier Milei. Su charla privada con Ricardo López Murphy y la estrategia del cuanto peor, mejor.

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Reapareció Macri: un relato inmaculado al rescate de Vidal

Mauricio Macri reapareció y se posicionó como protagonista de la campaña. Como de costumbre, lo hizo montado sobre una autopercepción inmaculada y un relato sobre sus adversarios políticos que ubica al actual oficialismo por fuera del marco de las fuerzas democráticas. El discurso es repetido y tiene un mérito singular: no varió desde 2015. Cuatro años de gestión como Presidente lo atraviesan como la luz al vidrio. Sin modificarlo. 

Para Macri, no hay responsabilidad que asumir siquiera por el proceso de endeudamiento externo que de acuerdo a su propio recuento no habría aumentado sustancialmente durante su mandato sino apenas reflejado una situación similar a la del gobierno actual. El argumento no resiste análisis. La economista Marina Dal Poggeto, en una nota publicada en el diario Perfil el sábado, realiza una aritmética del endeudamiento total neto de cada gobierno y concluye que Macri lo aumentó de 120 a 198 miles de millones de dólares; un salto de 78 mil millones que, además, se produjo en apenas dos años -entre 2016 y 2017- ya que su gobierno perdió el financiamiento a principios de 2018 lo que lo motivó a volver a ponerse bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional. Si damos por válido que los países no quiebran en su propia moneda, a la nota de Dal Poggeto deberíamos sumar que la deuda en moneda extranjera con el mercado y organismos internacionales creció de 73 a 162 mil millones de dólares entre la asunción de Macri y su salida del gobierno, un aumento del endeudamiento del 122% con muy pocos antecedentes a nivel mundial.

Las falsedades sobre la economía tienen un correlato político que Macri espeja en el proceso venezolano. Un eventual triunfo oficialista acarrea el riesgo de depositarnos sin escalas en Caracas, consagrando un régimen autoritario y una política quebrada. La desmentida sobre esa caracterización no corresponde al oficialismo sino al colombiano-estadounidense Juan Sebastián González, principal asesor de Joseph Biden para las Américas, quien destacó on the record el valor de la Argentina como un interlocutor estable y democrático en una región convulsa tras la breve gira del Asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, por nuestro país y Brasil. Esa estabilidad democrática es un logro colectivo, de oficialismo y oposición. Elegir opacarlo, por ganancias de corto plazo, tiene riesgos que Macri no comprende, no mensura o no le importa.

Hace poco más de un mes, la elección parecía encaminarse a un trámite relativamente anodino, casi desacoplado de la angustiante situación que el país atraviesa, en el que Horacio Rodriguez Larreta, Alberto y Cristina Fernández discutirían las relaciones de fuerza con las que el país llegaría a reconstruirse en 2023, previo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Quizás, algo de ese relato ordinario en una situación tan extraordinaria haya alimentado la aparición de una inquietud sobre la democracia, la estabilidad y los acuerdos sociales necesarios para salir del deterioro. 

Las últimas encuestas que llegaron a Uspallata indican que Ricardo López Murphy orilla los 10 puntos de intención de voto y Javier Milei mide algo más. Su candidatura acapara entre 11 y 15 por ciento de las intenciones. La lista bonaerense de José Luis Espert supera, en la PBA, a Florencio Randazzo, el hombre de los años impares. En una elección marcada por la apatía, los efectos de la novedad podrían pesar incluso más en favor de las candidaturas ultraderechistas. La reaparición protagónica de Macri debe leerse en esa clave. El registro radicalizado, una constante desde la derrota en las PASO de 2019, moviliza a la base más rabiosamente antiperonista. “El peronismo representa a los que no trabajan y a los que quieren vivir siempre del trabajo ajeno”, dijo el ex Presidente. La violencia no es patrimonio exclusivo de las opciones libertarias. 

Quienes subestimen estos movimientos lo hacen a su propio riesgo. Fernando Henrique Cardoso se convirtió en un dirigente político prominente durante la resistencia a la última dictadura militar brasileña. Como Presidente, fue uno de los constructores del prestigio internacional del Brasil democrático. En 2018, no pudo elegir entre Fernando Haddad y Jair Bolsonaro. Los cargos electorales de su partido sí lo hicieron. Votaron por Bolsonaro. Sus bases no hubieran permitido otra cosa. Brasil es hoy un paria internacional. La España de los Pactos de la Moncloa se encuentra ahogada en una inédita inestabilidad territorial en la que las formas y contornos del Estado de Derecho están en cuestión. Desde que Vox apareció con fuerza como un actor nacional, una de las patas de aquellos grandes acuerdos, el Partido Popular, se ha retirado de todas las mesas de solución del conflicto. Poco hay para decir que no se haya dicho sobre el proceso que llevó a Donald Trump a apoderarse del Partido Republicano. Cavar trincheras con la ultraderecha es, por presión de los propios votos, un camino difícilmente reversible.

Sin hegemonías, el país necesita de acuerdos para superar una crisis en la que deberá, entre otras cosas, refrendar por ley cualquier acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Y en la que cualquier programa tendrá consecuencias que  excederán a este y el próximo mandato presidencial. Los empresarios, los más insistentes sobre la necesidad de acordar políticas de estado, deberían tomar nota de la coyuntura a la hora de alzar su voz. Los principales referentes del oficialismo -CFK, Fernández, Máximo Kirchner, Sergio Massa- han reconocido públicamente la necesidad de acuerdos para la etapa que viene. Las brumosas ventajas de cortísimo plazo no deberían opacar las necesidades compartidas y las responsabilidades ineludibles. Los hombres de negocios deberían tomar nota que hacen falta voces que llamen a la cordura a aquellos dirigentes sobre los que tienen influencia.

El problema que se le presenta a la oposición es multidimensional. Por un lado, en la Provincia de Buenos Aires corre el riesgo de perder contra una de las versiones más desarticuladas del peronismo de la que se tenga memoria. “Nosotros tenemos que ganar aunque sea colgados del travesaño, la pandemia se llevó puestos a los oficialismos en el mundo”, reflexiona un intendente con más votos que datos respecto a los resultados a nivel global. Si bien según las encuestas en Juntos parece haberse desinflado en el interior -nunca llegó a despegar en GBA- una candidatura de Facundo Manes que empezó casi en paridad con la de Diego Santilli, desde el radicalismo celebran una presencia que, sostienen, hasta ahora no existía. “Ya ganamos”, parafrasean a Margarita Rosa Stolbizer.

Más regocijo hay en el edificio Vacaciones donde Mauricio Macri tiene sus oficinas. “Lo que nos están pidiendo era impensado hace tres meses”, celebran ante #OffTheRecord. Aseguran que tanto Vidal como Diego Santilli llamaron a Macri para pedirle que se incorpore a su campaña. En el santillismo lo desmienten. Recuerdan, por lo bajo, que la positiva de Macri araña el 30% en el Conurbano. “Los que nos pidieron que vayamos a Tres de Febrero fueron ellos”, replican en el búnker macrista. La misma situación ocurre con la reunión que mantuvo el ex Presidente con Ricardo López Murphy. Ambos sostienen que el reencuentro lo motorizó el otro. Al margen de la batalla de egos, la definición que le dejó Macri al Bulldog cristaliza la división que hay en la oposición respecto al nivel de polarización que precisa la Argentina. “En el Congreso hacen falta más halcones y menos palomas”, le dijo Macri en el mitin que duró algo menos de 45 minutos. Algunos días después, en un reportaje con LN+, Macri insistió: “Lopez Murphy va a ser un gran diputado nacional”.

 Las declaraciones tienen un contexto. En el entorno de Vidal filtran cierta disconformidad por, dicen, la falta de vigor que el comando de campaña de la Ciudad le imprime a su candidatura. Creen que Horacio Rodríguez Larreta quiere asegurarse la presencia de López Murphy en las generales para que no haya fugas del voto oficialista en CABA hacia la lista de un Javier Milei que tiene una prédica en la que homenajea a autores de la escuela austríaca, pero el único cliente que se le conoce es uno de los principales concesionarios del Estado. 

Para que el deseo de Rodríguez Larreta se cumpla, el ex ministro de Economía de Fernando de la Rúa debería alcanzar los 15 puntos, ya que por el sistema de paridad quien llegaría a noviembre en caso de lograr un sólo ingreso sería la científica Sandra Pitta. Las declaraciones de Macri, naturalmente, no ayudan a disipar la inquietud de una Vidal a la que se ve visiblemente incómoda con la radicalización de su discurso. En el entorno del jefe de Gobierno aclaran la estrategia: “El objetivo nuestro es que María Eugenia haga una elección en noviembre similar a la de Carrió, en eso estamos trabajando”. La respuesta hace acordar a un cuento de Borges en La Prensa. Dos vendedores de chucherías, Mosche y Daniel, se encontraron en las estepas de Rusia. “¿Adónde vas, Daniel?”, preguntó uno. “A Sebastopol”, respondió el otro. Entonces Mosche lo miró fijo y sentenció: “Mientes, Daniel. Me respondes que vas a Sebastopol para que yo piense que vas a Nizhni Nóvgorod, pero lo cierto es que vas realmente a Sebastopol”.

Bonus track

  • “Continuamos negociando para redefinir los compromisos insostenibles que tomó el gobierno de Juntos por el Cambio”, dicen desde Economía ante los rumores de un acuerdo con el Fondo. Guzmán tiene, además, un ojo puesto en octubre: será la asamblea anual del FMI donde se conversará del fondo de resiliencia para los países vulnerables de ingresos medios que también se abordó en Venecia. 
  • El festejo del cumpleaños de Elisa Carrió le dio un punto de apoyo al oficialismo para intentar dejar atrás la foto de Olivos. En una reacción atípica para su habilidad política, Carrió se manifestó públicamente, dijo que pensó en irse del país e hizo escalar el tema a la agenda nacional. Ahora la justicia averigua si es cierto que los invitados tenían el PCR porque las declaraciones de la líder de la CC no coinciden con los datos del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino.

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Iván

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Soy director de un medio que pensé para leer a los periodistas que escriben en él. Mis momentos preferidos son los cierres de listas, el día de las elecciones y las finales en Madrid. Además de River, podría tener un tatuaje de Messi y el Indio, pero no me gustan los tatuajes. Me hubiera encantado ser diplomático. Los de Internacionales dicen que soy un conservador popular.
@ischargro

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