Memoria, verdad y justicia: un análisis profundo a 50 años del golpe de Estado
Edición especial de 540°, conducido por María O'Donnell y Ernesto Tenembaum con grandes invitados.
En una jornada marcada por una Plaza de Mayo colmada, 540° se propuso analizar el presente de las políticas de Memoria en Argentina, contando con la participación de figuras clave como los historiadores Felipe Pigna, Camila Perochena y Hernán Confino; la periodista y sobreviviente de la ESMA, Miriam Lewin; el escritor Martín Kohan y la antropóloga del EAAF, Analía González Simonetto. A través de dos mesas de debate, el programa desarmó los discursos oficiales recientes y profundizó en las deudas pendientes de la democracia a cinco décadas del inicio de la última dictadura militar.
La apertura estuvo centrada en la masividad de la movilización y el polémico spot difundido por la Casa Rosada. Ernesto Tenembaum se refirió específicamente al testimonio de Miriam Fernández, la hija de desaparecidos que protagonizó el video oficial, señalando que «si los papás de crianza de ella fueron parte del robo o no, es una discusión que ella tiene derecho a plantear», aunque subrayó una contradicción en la estrategia oficial: «Me impresiona que el Gobierno ponga en primer plano un caso de apropiación de niños», ya que, en definitiva, «lo que narra esta historia es el horror de la dictadura».
Durante la primera mesa, los historiadores cuestionaron el concepto de «historia completa» esgrimido por el oficialismo. Camila Perochena analizó la selección de voces del video gubernamental advirtiendo que «se concentra en víctimas anteriores al golpe del 76 o en testimonios que no hablan de terrorismo de Estado». Para la historiadora, si bien «son testimonios donde hay mucho material para complejizar», el problema radica en la exclusión: «No me parece mal hablar de eso, pero solo hablar de esos casos es un tema». En esa línea, remarcó que existía un contexto de conflictividad previo, pero que «había un ánimo de venganza corporativo de las Fuerzas Armadas; la violencia anterior al golpe generó revanchismo».
Felipe Pigna fue tajante al complementar esta visión, afirmando que «es mentira la ‘historia completa’; hablan de un período de la historia y niegan el otro», denunciando además que «en la dictadura hubo una revancha de clase y la gran mayoría de las víctimas fueron trabajadores». Por su parte, Hernán Confino advirtió sobre un retroceso en la calidad del debate público, señalando que «nos están llevando a discutir a 50 años de la dictadura lo que se discutió en la transición democrática», lo que obliga a los especialistas a reafirmar consensos básicos que se creían inamovibles.
El bloque de testimonios y reflexión teórica aportó una dimensión humana y ética necesaria. Miriam Lewin, sobreviviente del centro clandestino de la ESMA, rebatió los cuestionamientos sobre la cifra de desaparecidos: «Que digan cuántos son, ellos cuestionan los números pero son los que saben». Asimismo, desmitificó la supuesta «ética» militar al recordar que «en el sótano de la ESMA se truchaban facturas para robarle a la Armada; me da risa cuando la gente dice que en la época de los militares no había corrupción». Su relato sobre la frialdad de los apropiadores fue estremecedor al detallar cómo «hacían que las mujeres que estaban por parir les armaran un ajuar a los bebés y escribieran una carta a las familias encargándoles la crianza».
Hacia el final, el escritor Martín Kohan y la antropóloga Analía González Simonetto explicaron por qué el proceso de memoria sigue siendo un asunto del presente. Kohan destacó que el pasado habita el hoy porque «no sabemos dónde están los cuerpos» y cuestionó la idea de que la historia de la militancia armada no ha sido narrada, argumentando que «la idea de que con eso se completa un cuadro histórico es no querer entender la dimensión de lo que pasó». Por su parte, Simonetto recordó que el trabajo del EAAF sigue siendo vital porque «hay familias que al día de hoy siguen buscando a sus seres queridos; no es algo zanjado».
¿Cenital te sirve? Ayudalo a que siga. Acá trabajamos para explicar de manera sencilla cuestiones complejas para que nuestra audiencia pueda tomar decisiones informadas con datos confiables. Entendemos al periodismo como un servicio público y por eso nuestras notas siempre estarán accesibles para todos. Pero producir cuesta plata y por eso les pedimos a quienes puedan que nos den una mano para financiar el periodismo que hace falta. Si te gusta lo que hacemos, sumate vos también.
Sumate