Que la ciencia te acompañe

Me espera otro día por vivir sin ti

Ya llevamos un newsletter y medio hablando de otra cosa y creo que es hora de mirar de nuevo el elefante en la habitación. Volver a empezar será lo que hagamos hoy retomando nuestra noble tradición del coronanews.

Holis, ¿cómo andás? Yo acá, inmersa en este ejercicio pandémico tan conocido: la melancolía. En este caso no llegó en forma de reminiscencia romántica con flashbacks de mi rostro apresado entre una espalda y una axila en un pogo (sí, soy muy petisa), sino como un tipo de melancolía que no sabía que existía, la de un tiempo pasado que no fue mejor. 

Desde 2015, el 3 de junio es una fecha especial. El primer #NiUnaMenos nos unió en la desgracia, evidenció una forma particular de dolor colectivo. Los feminismos tenemos distintas consignas y muchos desacuerdos, pero #NiUnaMenos nos hermana de una forma tan categórica que hasta podríamos discutir que se trate de feminismo para decir que simplemente se trata de empatía. Basta de femicidios. Vivas nos queremos.

En nuestro país -y en el mundo- los feminismos, sus consignas, sus formas tienen larga data. Y justamente por eso crecen tanto, porque no fue una epifanía que lo reveló todo, sino una convocatoria desde la punta del iceberg que logró mantenerse a flote por todo lo que había debajo del agua. Sin embargo, #NiUnaMenos tiene un aura de comienzo porque puso de manifiesto un piso común de acuerdos. Habernos encontrado siendo tantxs con la irrevocable convicción de que no se puede seguir sosteniendo un esquema social en el que se legitimen los asesinatos por motivos de género fue un gran catalizador, un principio reactivo.

Por eso, antes de volver a nuestra programación habitual, me gustaría recordar este comienzo con algunas recomendaciones para empezar a investigar sobre feminismos:

Despierto y te recuerdo al amanecer

Ya llevamos un newsletter y medio hablando de otra cosa y creo que es hora de mirar de nuevo el elefante en la habitación. Volver a empezar, decía la cortina de esa novela que nos enseñó que basta con haber sido fachero de joven y jugar bien a la pelota para tener 3 mujeres que se peleen por tu amor mientras tu abuela te hace milanesas, y volver a empezar será lo que hagamos hoy retomando nuestra noble tradición del coronanews:

1- Si el tema de hoy son los comienzos, bien podemos arrancar hablando de los orígenes. En una carta abierta publicada a mediados de mayo por la revista Science, un grupo de 18 científicos manifiesta que es necesario seguir investigando de dónde vino el virus. A diferencia de otras, esta carta no presupone un escenario (como que el virus haya salido de un laboratorio chino), sino que afirma que la evidencia recabada hasta ahora no es suficiente para desestimar ninguna hipótesis. 

Sarah Cobey, epidemióloga de la Universidad de Chicago, dice: “Creo que es más probable que el SARS-CoV-2 haya salido de un reservorio animal que de un laboratorio, sin embargo los accidentes en los laboratorios suceden. Mi preocupación son las consecuencias a corto y largo plazo que puede tener no considerar rigurosamente la segunda posibilidad”.

Por otro lado, Kristian Andersen, viróloga del Scripps Research Institute y una de las autoras de un trabajo muy citado, publicado en marzo de 2020, que desestima la posibilidad de un origen “no natural”, declaró que “la carta sugiere una falsa equivalencia entre la hipótesis del accidente y el origen natural cuando hasta hoy no hay evidencia fuerte de una fuga de laboratorio, una posibilidad que permanece basada en la especulación”.

Por su parte, Biden solicitó una investigación exhaustiva sobre el tema a sus agencias de inteligencia, que deberán reportar los resultados en 90 días.

2- Un estudio sugiere que la inmunidad post infección para quienes cursaron una forma moderada de la enfermedad sería de largo plazo. La cosa es así: después de una primera infección, unas células llamadas plasmablastos son una fuente temprana de producción de anticuerpos. Pasado un tiempo de la infección, una vez que el virus se elimina, los plasmablastos disminuyen y otras células se encargan de fabricar los anticuerpos. Las células B viajan por la sangre tratando de identificar reinfecciones mientras que las células plasmáticas de la médula ósea, que están en los huesos, producen anticuerpos durante décadas.

Los investigadores suponían que, como casi todas las infecciones virales, una infección de coronavirus dispararía el desarrollo de células de la médula, pero hubo evidencia que sugería que las infecciones graves hacían lo contrario y otros estudios mostraron que el nivel de anticuerpos luego de infecciones leves bajaba después de un par de semanas.

El equipo de esta investigación monitoreó la producción de anticuerpos de 77 personas, la mayoría de ellas recuperada luego de una infección moderada. Como se esperaba, los anticuerpos disminuyeron en los 4 meses que sucedieron a la infección, pero la disminución se frenaba y hasta 11 meses después de la infección podían detectarse algunos anticuerpos que reconocían las proteínas del coronavirus.

Para identificar el origen de estos anticuerpos que persistían, se tomaron muestras de células B y de médula de algunos participantes. 7 meses después de haber desarrollado síntomas, la mayoría de las células B todavía reconocía el SARS-CoV-2 y en 15 de 18 muestras de médula se detectaron concentraciones ultra bajas de células plasmáticas que se habían formado a partir de la infección. Los niveles de estas últimas células permanecían estables en las 5 personas que volvieron a donar médula varios meses después de la primera extracción.

Todavía no se sabe si estas células pueden producir tantos anticuerpos como son necesarios para frenar una infección ni si las vacunas producirían el mismo efecto, pero es un buen indicio.

3- La escasez de oxígeno médico se suma a los problemas que implica la saturación de los sistemas de salud. En Latinoamérica, los pacientes con COVID-19 requieren más de 5.600 millones de litros de oxígeno medicinal, aproximadamente lo que respiran 43.000 personas en un año. Por dar un ejemplo, en la ciudad brasileña de Manaos, durante enero, el consumo promedio de oxígeno en hospitales pasó de 16.000 a 77.000 m3 cuando la producción local era de 28.000 m3 diarios. No hay que hacer muchas cuentas para imaginarse las cosas que pasaron en esos centros de salud.

El oxígeno médico generalmente es provisto por pocas empresas multinacionales que destilan el aire y lo fraccionan en tubos, termos o tanques. Otro método, el PSA, que implica pasar el aire a través de un tamiz de zeolita que retiene el nitrógeno y deja pasar el oxígeno, puede llevarse a cabo en plantas relativamente pequeñas que pueden instalarse en hospitales, pero que no llegan a cubrir grandes demandas.

En el artículo citado, se menciona que uno de los motivos que podrían haber generado este incremento en la demanda de oxígeno sería la menor edad de los pacientes hospitalizados, lo que implicaría estadías mayores en cuidados intensivos y otras salas donde se recibe asistencia respiratoria.

En Argentina, la demanda de oxígeno medicinal rondaría los 1,2 millones de m3 diarios, muy por encima de la capacidad máxima calculada para el sector, que es de 780.000 m3 por día. Por esto, el 29 de abril se dispuso congelar los precios del insumo por 90 días y priorizar su distribución en el sector de salud por sobre la industria. Esperemos que sea suficiente y que se sigan fortaleciendo los mecanismos de producción y distribución.

Sufriendo en la espera de verte llegar

Muchos describen las campañas de vacunación como el principio del fin, pero mientras la distribución e inoculación avanza, los casos y la cantidad de muertes diarias crecen y el escepticismo se hace lugar. Vamos con unas vacunanews para ver qué onda:

1- Las vacunas habrían evitado 5 mil muertes. En palabras de Jorge Aliaga: “Hice un análisis muy sencillo. Registré los muertos que hubo entre noviembre y diciembre de 2020 con edades entre 50 y 69 años en comparación con los que hubo en el mismo período con edades entre 30 a 49. Y luego comparé los muertos que hubo durante 2021 de 50 y 69 años con los que hubiera habido si se hubiese mantenido la misma proporción que en el período de referencia del año pasado con los fallecidos que hubo en 2021 de 30 a 49. Lo mismo hice con los mayores de 70 años. La conclusión a la que se puede llegar es que uno podría haber esperado muchos más muertos de los que realmente hay”. ¿Y por qué esto tendría que ver con las vacunas? Dado que el 80% de los mayores de 80, el 88% de los que tienen entre 70 y 79, y el 82% de los que tienen entre 60 y 69 ya fueron inoculados al menos con alguna dosis, Aliaga señala: “La cantidad de muertes en el presente, en números absolutos, entre los mayores de 70 años y los que tienen 50 y 69 es muy parecido. Sin embargo, a fines de 2020, la de mayores de 70 años representaba el doble que la del otro grupo”.

2- En Europa y Estados Unidos se autorizó la vacunación para adolescentes de entre 12 y 15 años. En nuestro país, aún no hay vacunas aprobadas para menores de 18 años. Desde el inicio de la pandemia, se han registrado más de 250.000 casos y más de 150 muertes en menores de 20 años, pero este no es el único motivo para interesarse en vacunar a esta población. Las vacunas parecieran disminuir la contagiosidad, ya que si las personas inoculadas se contagian suelen manifestar casos leves y asintomáticos con menores cargas virales. Por otro lado, si se quiere alcanzar la inmunidad colectiva, habrá que tener en cuenta que alrededor del 20% de la población pertenece a este grupo etario.

Sobre la vacunación en niños y adolescentes, el pediatra Gonzalo Perez Marc, señala: “Suele ocurrir que cuando un sistema inmunológico joven se expone a un patógeno genera una respuesta mucho más compleja y específica que en el caso de un adulto. En cambio, los mayores pueden haber estado en contacto con virus o bacterias similares y, por lo tanto, al exponerse a un nuevo antígeno su respuesta podría ser menos específica y completa”, lo que justifica la necesidad de ensayos clínicos específicos para evaluar su respuesta a las vacunas. Por ahora, las pruebas que ha realizado Pfizer mostraron que las personas de entre 12 y 15 años reaccionan de manera similar a las de 16 a 25 y un 100% de efectividad en la prevención de COVID sintomática.

3- Van dos novedades sobre la Sputnik V:

  • Un estudio hecho en Argentina confirma que es altamente efectiva contra la variante de Manaos. El Instituto de Virología de la Universidad de Córdoba realizó una investigación en la que se evaluaron muestras de plasma de 157 personas, algunas recuperadas de infección por esta cepa y otras inoculadas con una o dos dosis de Sputnik V, entre quienes algunas ya habían tenido exposición al virus. En el 85,5% de los vacunados con una dosis se observaron anticuerpos neutralizantes, así como en el 99.6% de los vacunados con dos.

El ritmo de la vida me parece mal

Si bien queremos terminar de vivir así, tal vez tengamos que empezar a acostumbrarnos a llamar “nuestra vida” a esto que hacemos en pandemia. Aceptar la vida que ya es y dejar de pensar que la vida fue. Van dos notas en esta línea:

1-  Otra de mi género favorito, la pandemia permanente, esta vez en una entrevista al doctor en ciencias sociales Bernabé Malacalza. La nota, que se centra en las cuestiones geopolíticas de la distribución de vacunas, tiene información que yo, al menos, desconocía: “Hay un dato elocuente: el país que más rápido vacunó a su población no es Israel sino Bután, que aceleró su proceso gracias a la llegada de insumos por parte de la India, uno de los productores más relevantes de vacunas en la escena mundial. También hay otras naciones que inocularon muy pronto y que rondan el 60% de su población inmunizada: Maldivas (destino turístico de los indios) se acerca a ese porcentaje gracias a vacunas de AstraZeneca elaboradas en la India; Malta hizo lo propio con Pfizer/BioNTech en Europa; Mongolia protegió con dosis de Sinopharm, Sputnik V, AstraZeneca y a las que accedió a partir de Covax (mecanismo de la OMS para distribuir diversas plataformas vacunales)”.

2- El “amor al conocimiento” parece poca cosa para explicar por qué algunas personas se someten a estudiar durante muchísimos años para dedicarse a algo que despierta bostezos cuando se lo nombra en un cumpleañito y por lo que pagan miserias. Pero la actividad científica tiene algo hermoso: se viaja mucho. O al menos, se viajaba.

Esta nota de Nature se pregunta qué impacto tuvo la cancelación de viajes de trabajo en la tarea científica. Algunas historias que se mencionan señalan cosas como investigaciones que requieren perfiles muy específicos que no se pueden encontrar en el lugar; desigualdad en la distribución de vacunas por país y, consecuentemente, en la posibilidad de asistencia a conferencias a medida que se levanten las restricciones; investigadores que terminaron sus becas y no pueden volver a sus países de origen; pérdida de becas obtenidas por no poder llegar al país de destino; grupos de investigación que tienen que trabajar a distancia; y programas de estudio que no pueden cumplir con los cupos de estudiantes y profesores porque se valen de la internacionalidad y deberán ser cancelados.

El frío de mi cuerpo pregunta por ti

Para hablar de comienzos que no son el inicio de ninguna tragedia, digamos que empezaron mis días favoritos en Buenos Aires: los frescos con sol. Y con ellos, mis fotos favoritas de mascotas: las de gatitos tapados y perritos con bucitos. Así que no te olvides de mandármelas.

En cuanto a Cenital, acordate que los proyectos nuevos, como los podcasts y las incorporaciones a la familia de newsletters, se sostienen gracias a tus colaboraciones.

Y, si de nosotros se trata, espero que, cada vez que te llega una de mis cartas, sientas que es el inicio de una conversación entre nosotros pero, sobre todo, entre todos, porque la ciencia es eso que nos revela que la realidad no es el pedacito de mundo que se desarrolla ante nuestros ojos, sino todo lo que lo hace posible.

Te mando un beso enorme,

Agostina

p/d: si no conocés las referencias de este news asumo que la melancolía no es lo tuyo.

p/d2: la semana que viene no va a haber newsletter, nos reencontramos el 17 de junio.

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Soy comunicadora científica. Desde hace tres años formo parte del colectivo Economía Femini(s)ta, donde edito la sección de ciencia y coordino la campaña #MenstruAcción. Vivo en el Abasto con mis dos gatos y mi tortuga. A la tardecita me siento en algún bar del barrio a tomar vermú y discutir lecturas con amigas.
@Bcientifica

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