Lula va por la reducción de la jornada laboral, Bolsonaro por la de su condena
Mientras el presidente impulsa el fin del 6x1, la oposición lanza la precandidatura presidencial del senador Flavio Bolsonaro e intenta reducir la pena del ex mandatario.
“Todos los pronósticos negativos sobre la economía brasileña, anunciados a principios de enero, no se cumplieron, Tarcísio. Todo mejoró en octubre». La desafiante frase, durante el evento de inauguración de la señal televisiva SBT News, fue pronunciada por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Lo escuchaba en la primera fila el gobernador del Estado de San Pablo, Tarcísio de Freitas, para quien iba dirigido el mensaje. La noche tomaría relevancia por una fotografía que se viralizó en las redes sociales, en la se ve a Lula junto a Ronaldo Luís Nazário de Lima, conocido simplemente como Ronaldo Fenómeno, campeón del mundo en el 2002.
Tras el megaoperativo en Río de Janeiro contra el Comando Vermelho comandado por el gobernador Claudio Castro, Lula volvió a ocupar la agenda con agenda progresiva: primero sancionó la ley de exención de impuestos para aquellos trabajadores que ganen hasta 5 mil reales mensuales. “Promesa hecha, promesa cumplida. Esto se llama justicia fiscal”, escribió el presidente en su cuenta de X, destacando que la medida había sido propuesta durante la campaña de 2022, en la que venció a Jair Bolsonaro. Como contraparte, el gobierno impulsó un impuesto de hasta 10% a 141 mil contribuyentes considerados súper ricos. Queda para tratar un proyecto de ley que propone asimismo gravar las llamadas bets, plataformas de apuestas online, y las fintechs, plataformas de servicios financieros digitales.
Una vida después del trabajo
El ex líder sindical volvió además a insistir con el fin de la escala 6×1, es decir un intento en la reducción de la jornada laboral. “Todo el mundo tiene las mismas 24 horas. Pero no todos tienen el privilegio de usarlas como quieren. Si descansar parece un privilegio, es porque le sacaron a mucha gente lo que es básico. Y eso necesita cambiar”, dice el spot oficial del gobierno de Brasil. Dignidad no es sólo trabajar, es también tener una vida aparte del trabajo.
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Ese es el frame central a la hora de proponer la iniciativa, que toma cuatro pilares: dignidad, salud, productividad y respeto. “La escala 6×1 genera un combo peligroso de estrés, insomnio, burnout, y licencias por trastornos mentales en Brasil. Tener apenas un día de descanso enferma a los trabajadores”, explica uno de los flyers. Otro hace hincapié en el derecho al descanso, el tiempo en familia y con amigos. En síntesis: una rutina sana y llevadera, con una propuesta de jornada 5×2 con límite de 40 horas semanales.
“Yo iba a la puerta de Volkswagen a las 5.30 hs de la mañana. La fábrica tenía 40 mil trabajadores. Producía 1.200 autos. Trabajábamos la misma jornada de trabajo que se hace hoy. ¿Con los avances tecnológicos? ¿Cuál es el daño para el mundo de bajar a 40 horas la carga semanal? Ninguno”, se preguntó retóricamente el presidente en un evento público, mencionando que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, también se propone la reducción de la jornada laboral en su país.
Los dilemas del bolsonarismo
Fueron complejas las últimas semanas para Bolsonaro. A fines de noviembre, mientras estaba en prisión domiciliaria, se le cursó detención preventiva, luego de haber intentado romper su tobillera electrónica con una soldadora. En la decisión, el juez Alexandre de Moraes alegó peligro de fuga, visto y considerando que en la noche del incidente el bolsonarismo estaba convocando a una vigilia en la puerta de la casa del capitán.
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SumateYa desde su celda en la Superintendencia de la Policía Federal en Brasilia, eligió a su hijo Flavio Bolsonaro como precandidato a la presidencia de Brasil. El evento fue visto con preocupación por algunos dirigentes del PL: Flavio tiene el apellido de su padre, pero no su carisma, ni la fluidez o articulación de Eduardo (hoy exiliado en Estados Unidos y con su mandato como diputado revocado por decisión de la mesa directiva de la cámara, a cargo de Hugo Motta).
“Flavio va a contar con nosotros”, dijo durante una conferencia de prensa Tarcisio de Freitas, después de destacar que mantiene una “lealtad innegociable” con Bolsonaro padre. El gobernador paulista sonaba como candidato puesto para 2026, lo cual abre una pregunta concreta: ¿fue la precandidatura de Flavio un globo de ensayo para negociar con el centrão, el bloque de partidos fisiológicos, una reducción de pena para el expresidente? Mientras esa hipótesis aún está en el aire, la periodista Daniela Lima destaca en UOL que los caciques del centrão ya no apuestan a que Flavio desista de la candidatura.
Si bien la PL de Dosimetría, que reduce las penas a los condenados por golpismo, ya se aprobó en diputados y senadores, desde Planalto la estrategia es no dejarla pasar. “En el momento en que llegue a mi escritorio, la vetaré. No es un secreto para nadie», dijo Lula sobre la ley. «El Congreso tiene derecho a actuar, yo tengo derecho a vetar, luego ellos tienen derecho a revocar mi veto o no. Así es el juego». Habrá que ver, entonces, lo que suceda una vez que vuelva al parlamento.
Brasil en el panorama regional
Ecuador, Bolivia, Honduras, Chile. Sucesivas derrotas del progresismo latinoamericano durante las elecciones presidenciales de 2025 en América Latina, prenden las alarmas rumbo a 2026. Los analistas más optimistas afirman que hay un voto castigo a los oficialismos, independientemente de la orientación ideológica de los gobiernos. Los más pesimistas, que hay un vuelco a la derecha que excede el ámbito regional. Como sea, la administración Lula enfrenta un desafío doble: lograr una reelección y hacerlo desde el cuadrante de la izquierda.
“Es un momento de reflexión para los movimientos progresistas en América Latina”, expresó la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, tras el contundente triunfo de José Antonio Kast en la segunda vuelta chilena. A diferencia de Petro, que comentó “vienen los vientos de la muerte” en su cuenta de X, Lula simplemente felicitó al mandatario electo y dijo que Brasil seguiría trabajando con Chile.
Queda por ver cuál será la actitud de la administración Trump respecto a las próximas elecciones en Brasil, visto y considerando la injerencia que tuvo en los desenlaces electorales de Argentina y Honduras. El presidente republicano decretó aranceles contra el país sudamericano mientras Bolsonaro era juzgado por el intento de golpe a Lula. Pero luego logró una sintonía fina con su par: elogió al petista durante la Asamblea General de la ONU, se reunió con él en Malasia, retiró los aranceles y hasta las sanciones (Ley Magnitsky) que le había aplicado al juez Alexandre de Moraes.
Incluso Lula se propuso como mediador entre Venezuela y Estados Unidos, tras el despliegue militar de Trump en aguas del Mar Caribe. «Estoy pensando que, antes de Navidad, posiblemente tenga que conversar con el presidente Trump otra vez, para saber en que puede contribuir Brasil para que tengamos un acuerdo diplomático y no una guerra fraticida», dijo el nacido en Pernambuco durante un evento público. «Pasadas más de cuatro décadas desde la guerra de Malvinas, el continente sudamericano vuelve a ser sorprendido por la presencia militar de una potencia extrarregional. Una intervención armada en Venezuela sería una catástrofe», agregó días después, durante su intervención en la cumbre del Mercosur realizada en Foz de Iguazú (en un discurso muy diferente al de Milei, quien apoyó públicamente el despliegue de la armada estadounidense).
Números y ejes de campaña
La más reciente encuesta de Atlas Intel muestra a Lula liderando todos los hipotéticos escenarios: frente a Flavio Bolsonaro, a Michelle Bolsonaro y a Tarcisio de Freitas. El sondeo muestra que el hijo del expresidente crece 6% desde el anuncio de su precandidatura, deshidratando la intención de voto de los gobernadores Caiado (Goiás), Ratinho Jr (Paraná) y Zema (Minas Gerais).
“Poca gente se dio cuenta que la elección de 2026 va a ser una elección sobre el mercado laboral: los brasileños están cansados, las personas tienen que tener más de un trabajo para poder cubrir sus gastos”, le enumera a Cenital el doctor en Ciencia Política y director de la consultora Quaest, Felipe Nunes.
Consultado sobre el ciclo regional, Nunes puntualiza que “si Lula logra traducir su legado en propuestas que aumenten el poder adquisitivo, modernicen el empleo, garanticen seguridad y construyan puentes entre protección social y flexibilidad, podrá evitar que esa tendencia se profundice y convertir el contexto difícil en una oportunidad histórica”. Para el director de Quaest, el gobierno de Lula mantiene una base social relevante, especialmente entre trabajadores formales e informales, pensionados (jubilados), segmentos de menores ingresos y clases medias preocupadas por la protección social.
Resta saber cuál será el peso, dentro de la agenda electoral, de la seguridad pública, la principal preocupación de las y los brasileños de acuerdo a los diferentes sondeos. El año que está llegando tiene, en Sudamérica, a la cita electoral brasileña como una elección bisagra a nivel continental. Lula, en busca de su cuarta presidencia, intentará frenar la ola de triunfos que durante 2025 envalentonó a la derecha regional.