Marcelo Longobardi: «No tengo dudas de que la pobreza no bajó como dice el Gobierno»
El periodista, streamer y analista político visitó a María O'Donnell en #540°.
El periodista Marcelo Longobardi fue invitado a 540°, en Cenital, donde dialogó con María O’Donnell sobre su presente profesional en el mundo del streaming, la crisis del periodismo, el escenario político en Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump, el gobierno de Javier Milei y la situación económica y social de la Argentina. Además, repasó vínculos personales con dirigentes políticos, recordó que volvió a hablar con Mauricio Macri y reconstruyó la historia detrás de la decisión de Carlos Reutemann de bajarse de la política nacional a comienzos de este siglo.
En relación con su trabajo cotidiano en su canal de streaming, Longobardi se mostró conforme con el formato que eligió. “Me siento espectacular. Hablo solo dos horas y media. Hago lo que quiero. Hago un resumen de noticias muy completo”, afirmó. En ese sentido, remarcó que “las noticias siguen siendo un asunto muy relevante” y cuestionó el enfoque dominante en los grandes medios al señalar que “la agenda de medios, sobre todo en la tele, es muy monotemática. Y el mundo está muy interesante”. Según explicó, “la mitad de la agenda de mi programa es internacional” y señaló que aborda «no menos de 15 temas internacionales por día, no hay asunto relevante que no comentemos”. También precisó que está «usando poca información de los medios y mucha más de portales o de sitios de suscripción”.
Sobre su vínculo con la audiencia, sostuvo: “Yo hablo dos horas y media, con la esperanza de que a alguien le importe lo que digo. No procuro decir lo que en teoría le gustaría a la gente”. En esa línea, concluyó: “Estoy cómodo con mi canal porque hago lo que quiero” y aclaró que “a esta altura del partido, no conectaría con un medio de comunicación grande con alguna excepción”.
La situación del periodismo
Al analizar la situación del periodismo, Longobardi fue especialmente crítico. “La calidad de la radio ha declinado de manera dramática”, afirmó, y agregó: “Si comparás lo que está pasando hoy respecto de lo que hacíamos con Jorge Lanata, es tristísimo”. También expresó su malestar frente a ciertas prácticas profesionales al decir que “me irrita ver la prostitución de la profesión en términos de militancia política y de conexión con el discurso oficial”.
En un marco más amplio, sostuvo que “la crisis de los medios es global” y puso como ejemplo a Estados Unidos: “Vos pensá que viene un editor del diario y le dice al dueño, Jeff Bezos, tenemos una primicia como el Watergate. Bezos no lo publicaría”.
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SumatePara Longobardi, parte del problema es estructural: “Los fondos de inversión hicieron un desastre con los medios”. En ese contexto, recordó su propia experiencia durante el kirchnerismo: “Yo tuve la desgracia de ser perseguido por el kirchnerismo” y relató que “me echaron de una radio, presumo que por una transacción del gobierno”, dijo en relación a su paso por Radio Rivadavia.
Trump y su visión del mundo
Al referirse a la política estadounidense, Longobardi fue tajante. “Trump está totalmente loco”, dijo, y advirtió que el expresidente “ahora comenzó a decir que hasta puede suspender las elecciones. El tipo está pirado. Dijo que si pierde va a ver si lo reconoce”. En ese marco, alertó que “si gana, Estados Unidos va hacia un gobierno autocrático muy marcado” y afirmó que “hay una situación muy complicada, incluso para la Argentina”.
También evaluó negativamente la exposición internacional del mandatario al afirmar que “el discurso de Davos fue un fracaso” y definió que “Trump es un neomonarquismo”, lo que, a su juicio, explica que “el fracaso de Davos derivó en un proceso de mayor radicalización”.
Ese análisis lo llevó a trazar paralelismos con la política local. “Milei es un hijo de su tiempo”, señaló, y sostuvo que “a Milei lo veo igual que a Trump”.
El método de la radicalización
Para Longobardi, “la radicalización no es una ideología, es un método” que “nunca frena, siempre tiene tendencia a acentuarse”. En esa línea, afirmó que “Cristina nunca frenó, Néstor tampoco, Milei no va a frenar y Trump tampoco” y concluyó que “no hay gente radicalizada que se modere”. Además, explicó que “la gestión de la ira es un fuerte de Milei” porque “después de la pandemia la gente se enojó mucho”.
“Milei tiene casi la reelección asegurada. No tiene casi rivales”, dijo, y que “necesita gente para depositar su ira”. También fue crítico del vínculo del Gobierno con la prensa al afirmar que “lo que hace Milei con la Oficina de Respuesta Oficial es kirchnerismo puro”.
En materia económica, marcó diferencias y coincidencias: “Coincido con algunos puntos de Milei y con otros no”, dijo, aunque advirtió que “estamos de vuelta en la joda del carry trade”, que “volvimos a la bicicleta financiera” y que “el modelo de Milei es un poco anacrónico”. En ese marco, expresó: “Me preocupa mucho el tipo de cambio, porque todos sabemos que eso un día se termina”.
Sobre la situación social, Longobardi fue contundente. “No tengo dudas de que la pobreza no bajó como dice el Gobierno”, afirmó. Detalló que “el promedio de sueldo es de 1.2 millones de pesos” y concluyó que “la gente es pobre. Es un país sin clase media” porque “la clase media desapareció”. Para el periodista, el escenario político tampoco ayuda: “Faltan acuerdos políticos” y advirtió que “quizás el próximo rival de Milei sea alguien que no vimos venir, como pasó con él”.
La duda sobre los números
En la misma línea, profundizó su desconfianza sobre los datos oficiales al explicar que “el tipo de cambio atrasado hace que la gente gane bien en dólares. Porque bajó la inflación en pesos, pero subió la inflación en dólares”. Desde una mirada personal, graficó que “hoy mi vida en dólares en Argentina vale el doble que hace pocos años” y remarcó que “en Argentina, con el salario promedio que hay, es imposible pensar que bajó la inflación. La clase media desapareció”. Al analizar ese escenario, sostuvo que “es cierto que la baja de la tasa de inflación importa, pero no eliminás en un año tanta pobreza”.
En un plano más conceptual, Longobardi planteó que el conflicto central de esta etapa histórica excede a las ideologías tradicionales. “El verdadero conflicto ya no es izquierda contra derecha”, afirmó, sino que “ahora es la tecnología contra la política”. Según explicó, “imaginan un mundo gobernado por la tecnología. No es lo que yo deduzco, es lo que dicen ellos”.
Finalmente, Longobardi recordó su vínculo con Carlos Reutemann y reconstruyó el momento en que el exgobernador santafesino decidió declinar una candidatura presidencial. “Conocí mucho a Reutemann. Él no conocía a nadie. Era un tipo jodido”, afirmó, y explicó que “lo que vio Reutemann y no le gustó lo vio cuando habló con (Eduardo) Duhalde”. Según relató, “creo que vio una componenda con gente que no le gustó, vinculada a Luis Barrionuevo y Enrique ‘Coti’ Nosiglia”.
También recordó su relación con el expresidente interino al señalar que “Duhalde me invitaba a tomar café una vez por mes” y reveló una versión delicada: “Duhalde me dijo que Menem extorsionó a Reutemann con supuestas fotos entre el expiloto y menores”, versión que luego “Reutemann desmintió al aire en una entrevista conmigo”. Sobre ese período, concluyó: “No creo en ninguna teoría conspirativa, salvo en esta: creo que Duhalde ya había elegido a Néstor Kirchner para la candidatura y boludeó a mucha gente, entre ellos al Lole”. De esa conspiración, aseguró Longobardi, habría participado el exembajador interino de Estados Unidos en Argentina, Manuel Rocha, quien fue sentenciado a 15 años de prisión en abril de 2024 tras admitir haber actuado como agente secreto del gobierno de Cuba durante más de 40 años.
Por último, el periodista contó que retomó el contacto con el fundador del PRO. “Volví a hablar con el expresidente Mauricio Macri. Fue cuando todavía estaba con Juliana (Awada)”, aseguró.