La voz de una tribu: poesía argentina reciente

Un repaso por libros de poesía argentina publicados a lo largo del año.

Estuve en la Feria de Editores en agosto y conseguí varios libros ahí, y se me fue armando un recorrido copioso sobre nuestros poetas contemporáneos. Además, noté que varias voces de la emblemática poesía de los noventa vuelven a estar activas. Y tiene lógica, porque si “volvimos a los 90” en otros ámbitos, me parece interesante que también leamos a quienes vienen produciendo metáforas e imágenes desde esa época.

Preparé entonces un recorrido por distintos libros de poesía que se publicaron este año. Todos sus autores y autoras están vivos, excepto una, que es imprescindible, así que la incluí igual. ¿Y qué imágenes elegir para acompañarlos? Fue muy fácil: recurrí a la cuenta de Instagram @fotosdepoetas, comandada por la escritora, docente y música Laura Crespi. Es que Laura viene retratando espontáneamente a buena parte de la escena vernácula, y se armó un álbum increíble en el que registra presentaciones, lecturas, ferias. Son fotos casuales, improvisadas, que muchas veces captan un breve instante de conversación con ella. Es muy valioso que alguien se tome el tiempo de documentarlo y compartirlo. Gracias, Laura. Todos los créditos te pertenecen.

Empecemos.

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UNO. La obra completa de Juana Bignozzi

En mayo, apareció por fin La vida en serio (Adriana Hidalgo), el primer tomo de lo que será la obra completa de Juana Bignozzi, una poeta insoslayable que publicó diez libros a lo largo de su vida, muchos de los cuales son –o eran– inconseguibles. Con esta edición, que incluye todos sus poemarios entre 1998 y 2014, más el póstumo Novísimos de 2019 y algunos inéditos, se repone la segunda parte de su producción (para leer sus primeros libros, hay que esperar al siguiente volumen, que aparecerá en 2026). Curado por su albacea, la escritora Mercedes Halfon, acá aparecen sus “poemas italianos” (en los que escribe sobre cuadros renacentistas y contemporáneos), pero también algunas preocupaciones recurrentes de su producción: el tema de la trascendencia de su poesía, el regreso a Buenos Aires luego de vivir tres décadas en España, la política como desgarro y su relación con los jóvenes. Tuve el privilegio de acompañar el proceso de digitalización y corrección del libro, por lo que leí todos los poemas por lo menos dos veces. Entré de lleno en la voz de Juana y me encontré con una mujer muy poderosa y plantada, muy actual, de hecho. Me gusta pensar que este tipo de libros no son un “rescate” del pasado para “ponerlo en valor”, sino una forma de activar nuevos diálogos a partir de lo ya escrito. Presentamos La vida en serio en Malba con Halfon, Martín Gambarotta, Juan Laxagueborde, Paula Peyseré y Laura Citarella, y hablamos de ella y leímos sus versos largamente. Puede verse completa la hermosa velada en este link. Y de yapa les dejo un poema de Si alguien tiene que ser después.

ahora que soy nada más que obviedad
una anciana que parece no haber conocido
estructura teórica
ahora que he logrado convencer al mundo
de que mi vida no supo 
del vacío ni del golpe despiadado
y he construido una historia limpia de intensidad
vuelvo a sonreír ante los ingenuos
como lo hacía aquella muchacha que ya no conozco
segura de la noche y de su poesía

Daniel Durand

DOS. Daniel Durand cambia de vida

Daniel Durand es un poeta entrerriano que vivió muchos años en Buenos Aires. Participó en los noventa de la mítica revista 18 Whiskys, y fundó las editoriales Del Diego y Colección Chapita. Pero a los 52, cuenta él, estaba soltero y no sabía si continuar con su vida tal como estaba o empezar de nuevo. Optó por la segunda opción. En 2015 conoció a una mujer de Filipinas en una página de citas, y siete meses después se mudó a ese país, donde estuvieron juntos cuatro años y tuvieron dos hijos. Sus aventuras filipinas se cuentan ahora en el libro Tulang Pinoy (editado bellamente por Fadel & Fadel). “Vivíamos en una casa de bambú con una terraza que daba al mar, que empezaba a los 40 metros. Ahí todas las tardes entre 2016 y 2018 escribí en un cuaderno todos los fragmentos que componen este libro”, dice él. Y efectivamente, con un ritmo bastante narrativo, Durand va revelando su extrañamiento. La naturaleza exuberante y la situación de precariedad del lugar generan una serie de contrastes que el poeta aprende a observar, atento a un mundo que desconocía. Además de preguntarse sobre su propia identidad, hay varias ideas sobre lo que implica el cambio de lengua (escribe en español, escucha el filipino y trata de comunicarse en inglés) y vivir entre desconocidos. Él no es un turista que saca fotos, sino un hombre que arma en esa isla su propia familia. Y también está en los poemas el registro de los paseos que hace, de los objetos que encuentra, y de la pesadumbre de un clima siempre húmedo que oxida los objetos hasta volverlos inservibles. A través de sus ojos y las inflexiones de su voz, vamos armando las piezas de un mosaico de imágenes nuevas, tan cautivadoras como disonantes. Durand se caracteriza también por declamar sus poemas con una cadencia muy especial. Si quieren escucharlo leer fragmentos del libro, acá hay un video muy bueno que armaron con la editorial, mientras recorren distintas partes de Buenos Aires. Igual les dejo una parte de la página 28:

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Sumate

A mí me gritan “ey Joe”
cuando paso pedaleando en bicicleta, 
yo les contesto, taka kalang!
I’m not Joe, I’m Dani.
Pero es cierto que soy Cano,
Ameri Cano, pero latino, les digo, 
latinoamericano,
ellos sonríen y dicen sí, dicen oó!
Pero yo sé que en el fondo
ni les importa y no entienden
y solo soy Joe.
Y al alejarme unos metros se ríen entre ellos
cuchicheando en mandayá.

Las luces se encienden, los cuervos se duermen
y las olas oscuras ahora, y durante toda la noche, 
solo serán el sonido de un platillo gigante
tocado con escobillas y amplificado con un delay
que recorre de punta a punta las playas de la mente.

Mariano Blatt

TRES. Poetas y editores

Damián Rios y Mariano Blatt son socios desde hace catorce años en la editorial Blatt & Ríos. Allí publican mayormente narrativa. Pero ellos también son poetas, y entonces cada tanto, en otros sellos editoriales, aparecen sus nuevos libros. Ahora coincidieron y sacaron lo propio el mismo mes. En el caso de Damián Ríos, su nuevo poemario se llama Pan y cielo, y es una antología personal (preparada por Magalí Etchebarne y Julieta Mortati) en la que conviven dos libros breves inéditos y una serie de poemas ya publicados (el más viejo data de 1996). Hay temas recurrentes en su poesía: la provincia de Entre Ríos en la que nació, su padre, los amigos y amigas llamados por su nombre, la observación cotidiana de la vida urbana y sus tonos y colores, el trabajo, la generosidad. Él dice en el prólogo que releyéndose se dio cuenta de que quería copiar a Daniel Durand, Gambarotta, Fabián Casas, Laura Wittner, Cecilia Pavón (“Cuando digo copiar quiero decir que me propuse conseguir los efectos que sus textos provocaban en mí”). Pero fue labrando su propia voz, que genera a su vez sus propios efectos.

Por el lado de Mariano Blatt, su nuevo libro se llama La puertita de alambre, y es el más nostálgico y tanguero, hasta el momento, de sus poemarios. Es una nostalgia dulce, que se pregunta por otros modos de hacer las cosas. El texto que abre el libro, por ejemplo, se llama “Instrucciones para escribir una postal”, y destaca una práctica casi en desuso. Estos poemas son menos chispeantes que los de otras épocas. Acá la seducción y la diversión están más encapsuladas. Hay también sobrevolando una pregunta sobre lo argentino, en contraste con lo español (él estuvo viviendo un tiempo en Madrid), como si escribir sobre la patria fuera diferente desde otro territorio. También está presente su biografía lectora, sus indagaciones editoriales, como si siempre estuviera buscando algo en el pasado para rescatar. Les dejo un poema breve que me quedó picando y que aplica para muchas cosas:

Hablar

Hablar
todos quieren hablar.
Pero yo me pregunto
decir
¿qué quieren decir?

CUATRO. Poetas y ensayistas

Martín Gambarotta y Martín Prieto son dos poetas clave de lo que llamamos la “poesía de los noventa”. El primero por haber publicado Punctum en 1996, un libro que definió su proyecto poético basado en una búsqueda política y que marcó una manera de leer la época; y el segundo por haber participado activamente del Diario de Poesía, la publicación que entre Buenos Aires y Rosario armó su propio canon y contribuyó a que muchas nuevas voces se dieran a conocer (atesoro varios de sus números en un cajón). Hoy los dos siguen activos a su manera. Gambarotta acaba de reunir en un solo volumen –publicado por Mansalva y preparado por Emilio Jurado Naón– todas sus intervenciones críticas. En Literatura de base encontramos desplegadas varias de sus preocupaciones (el trabajo con el habla, la relación de la poesía con la historia y la relación del peronismo con el lenguaje, la traducción), que toman la forma del ensayo, el perfil o la reseña, publicadas originalmente en revistas o leídos en coloquios. Un libro necesario, que en algún punto confía en la capacidad de transformación que tiene la poesía en relación con la coyuntura, y que plantea la importancia de dar ciertas discusiones políticas y pensar con otros.

Por el lado de Martín Prieto, acaba de publicar un libro bellísimo llamado Un poema pegado en la heladera, armado a partir de textos breves en los que cruza a distintos poetas. Son ensayos bien literarios que se valen de un disparador cualquiera para generar asociaciones nuevas. Se nota que fueron escritos con mucha libertad (y publicados progresivamente en la revista Panamá). Como historiador de la poesía que es, Prieto demuestra su gran maestría a la hora de poner en relación obras y estéticas que en primera instancia no asociaríamos, y ahí está el mayor de sus hallazgos. Con una prosa muy elegante despliega lecturas y nos genera mucha curiosidad. Dan ganas de ir a buscar todos los poemas que menciona para seguir profundizando, un efecto que solo logran los buenos libros.

Daiana Henderson

CINCO. Poetas de los 2010

Pasemos a dos poetas un poco más jóvenes, que empezaron a publicar en la década del 2010. Una es de Paraná pero vive en Rosario. El otro es mendocino pero vive en Buenos Aires. Me refiero a Daiana Henderson y a Tomás Fadel, quienes además de escribir poemarios armaron sus propios proyectos editoriales: Neutrinos y Fadel & Faldel, respectivamente.

El libro nuevo de Tomás Fadel se llama Memética y es un poemario extenso que fue componiendo entre 2019 y 2023, y que tuvo algunas ediciones anteriores en formato slimbook. Ahora en papel es un libro gordo lleno de ideas que se van cruzando y retomando de a partes. Atravesado por la tradición de la poesía norteamericana de Pound, Elliot y William Carlos Williams, pero mezclado con la teoría de los memes, la suya es una apuesta experimental que va integrando diversos temas (la familia, el trabajo de la palabra y el trabajo de la tierra, la actividad editorial, los amigos, la montaña, el juego) confiando siempre en la potencia de la poesía como órgano expresivo capaz de adaptarse a cualquier tiempo y situación. Por momentos más machacón, más narrativo o juguetón, Fadel expande su lengua sin chocarse con ningún límite establecido, inventando él mismo su propio campo de maniobras.

La novedad de Daiana Henderson es, en cambio, La calígine, publicado por Mansalva. Esta palabra medio rara quiere decir “niebla, oscuridad, tenebrosidad”. Pero en sus versos eso no está tan presente. O en todo caso, se va colando a través de otro tipo de emociones que esta poeta profundiza. A veces es difícil explicar de qué se tratan sus poemas. Quizás de las pausas en el día o la noche que se abren a la contemplación. O de la naturaleza y la relación de las personas con los perros o las lechuzas. En sus versos cortos hay imágenes llenas de destellos. No hay apuro ni neurosis, sino una conciencia sobre la importancia de detenerse, de cuidar lo pequeño. De hacerle espacio. Les dejo un poema.

Juntar los apuntes
ir a la montaña
vestirse de calzas
cuidar de hacer daño
vivir por la ausencia
sin fin perseguido
hablarle a lo extraño
pedir paradero
doler con cariño
quererse de nuevo
el día y la noche
se toman de los brazos
y dan lo que es bueno
hacer un huequito
bailar con soltura
tener la certeza
de haber coincidido
con una grandeza
pequeña aunque sea.

SEIS. Un primer libro

Esta semana me llegó el primer libro de Milagros Pérez Morales y me pareció pertinente incluirla en este recorrido. Ella tiene 27 años, estudió Artes de la Escritura en la UNA, y forma parte de la librería Notanpuan, que fundó su papá hace muchos años, por lo que vive desde siempre rodeada de libros. En Las montañas no deberían escucharse algo de todo ese mundo se encarna en los versos, pero el yo poético va abriéndose a sus propias fisuras y excentricidades. Hay varios poemas en los que sobrevuela un duelo que tiene todavía sus ecos dolorosos, otros sobre lo que se puede esperar de amores espectrales, o sobre fiestas que proponen nuevos acontecimientos. Por momentos se vuelven quizás un poco intelectuales (aparecen menciones a Kant, Hegel, Benjamin, pero también a Proust, Le Guin), pero hay una profundidad sensata en todos ellos (y buenos hallazgos en sus títulos). La potencia de la voz está en la minuciosa observación interior, en la modulación de los sentimientos que no siempre se entienden del todo, en el ritmo que toma el autoconocimiento en el lento pasaje de la juventud a la madurez.

Antes de irme, unos últimos anuncios. Porque la poesía junta gente, y cambia mucho cuando se la escucha colectivamente. ¡Es fundamental leer poesía en voz alta! En Argentina hay por lo menos tres festivales bastante emblemáticos para despuntar esta práctica, y los tres suceden esta última parte del año.

  • 13° Festival de Poesía de Bahía Blanca. Del 2 al 6 de octubre en la ciudad natal de poetas buenísimos como Sergio Raimondi y Lucía Bianco. Habrá lecturas, talleres, caminatas, feria y fiesta. Las sedes son escuelas, centros culturales y diversos espacios públicos. Hasta el día de hoy todavía no subieron la programación. Pero pronto habrá más info acá.
  • 32° Festival Internacional de Poesía de Rosario. Del 24 al 26 de octubre. Contará con la presencia de treinta poetas locales, nacionales e internacionales, de países como Canadá, Chile, China, Cuba, España y Suiza. La programación, gratuita en su totalidad, incluirá lecturas, talleres, charlas, mesas de debate, feria de editoriales, y una residencia para poetas jóvenes. La organizan el Ministerio de Cultura de la Provincia de Santa Fe, la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario y el Centro Cultural Parque de España, con un equipo curatorial integrado por Ana Wandzik, Bernardo Orge, Daiana Henderson e Irina Garbatzky.
  • 8° Festival Rural de Poesía de Lobos. El 8 y 9 de noviembre. Un encuentro muy divertido e itinerante al que asisten muchos poetas de la provincia y la ciudad de Buenos Aires. La idea es escuchar poesía sin parar, y de paso conocer otras localidades. La próxima edición se traslada a El Castillo de Elvira, a 40 km de Lobos, un edificio viejo y misterioso en el que se inspiró este documental. Más info acá.

Nació en Buenos Aires. Es licenciada en Letras por la UBA y trabaja como editora y periodista cultural. Forma parte del equipo de la editorial Caja Negra. Desde 2020 a 2024 escribió el newsletter El Hilo Conductor en Cenital. Fue editora en la revista Los Inrockuptibles, tuvo un ciclo de entrevistas con escritores en el Malba y fue columnista en Futurock. Participa también del podcast Algo Prestado.