La guerra táctica de Milei, razzia en LLA y un aviso: “Ojo que Karina no movió”

El presidente elige de enemigo al periodismo y la interna libertaria se recalienta. El “sacrificio” de Caputo y el índice de “herencia recibida” que obsesiona al Gobierno. Novedades del mundo judicial y el peronismo en su laberinto: ¿es progre? ¿Es de centroizquierda? ¿En qué sectores sociales hay más peronistas?

— Entre ustedes y Macri, los prefiero a ustedes: Macri es un tipo jodido, es malo — , dijo el interlocutor en busca de alguna complicidad.

— Yo puedo ser más malo que Macri — , respondió Santiago Caputo.

La construcción de una malicia eficaz –¿o maldad?– es una tarea que el asesor top de Javier Milei emprendió hace tiempo y anudó en las últimas semanas los episodios más aparatosos. El carajeo a Facundo Manes en el Congreso, un flirteo con Mauricio Macri en la Fundación Libertad y el acting intimidatorio hacia un fotógrafo en el debate de candidatos de CABA son la línea de tiempo visible y personalizada donde desplegó su oficio de terrible.

Caputo es una pieza crucial sin la cual, aquí y ahora, el ecosistema libertario no podría funcionar. En el mundo libertario dan una versión de su protagonismo reciente. “Salió a llevarse la marca, a exponerse para cuidar a Karina después de que se complicó el tema $Libra”, dijo a Cenital un operador de LLA. Caputo está involucrado en cada movimiento de Milei, pero nada –por ahora– lo conecta con el escándalo de la criptomoneda que se convirtió en un problema político y judicial para el presidente y su hermana.

Todo el ruido $Libra –además de al presidente y a la hermanísima– corroe al clan Menem –Martín y Lule– y al portavoz Manuel Adorni, coronelatos que en el mapa de poder libertario habitan el cuadrante karinista. A las denuncias por pedidos de “diezmos” por parte de referentes de LLA en provincias como Misiones y Santa Cruz –alineados con los Menem– se les sumó esta semana la inédita advertencia del PAMI sobre manejos irregulares en sus delegaciones de Unidad de Gestión Local (UGL). Como contó Cenital, hubo un comunicado genérico sobre “plata negra” pero luego hubo un detalle quirúrgico de apuntar a oficinas controladas por referentes vinculados con Sebastián Pareja, presidente de LLA en la provincia y armador de Karina.

La interna triangulada

En el karinismo lo atribuyeron a una interna motorizada por sectores vinculados con Caputo e hicieron una trazabilidad obvia: el PAMI forma parte del entramado de Salud, el ministro del área es Mario Lugones, padre de Rodrigo, amigo, socio y, dicen algunos, casi maestro de “Dandy”. En el caputismo, que acciona a través de Las Fuerzas del Cielo, plantean que hay que hacer una razzia de referentes que podrían generarle problemas a LLA. Hubo un caso: Alberto Pascual, de la UGL de Junín y además coordinador de LLA en ese distrito, fue desplazado de su cargo luego de que una militante que había denunciado en público a Pascual haya sido echada del espacio y haya denunciado que fue por pertenecer a Las Fuerzas del Cielo.

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Pareja tuvo que “entregar” a Pascual luego de que la polémica haya escalado en X motorizada por el @gordodan. En el Gobierno dicen que fue un caso ejemplar, pero no descartan que haya más: apuntan a los delegados en Quilmes, Luján y Morón, entre otros, todos vinculados al karinismo. “Los pibes se creen impunes, hacen cosas que en política no se hacen. Es su forma de presionar para tener lugares en las listas. Al final, algo le vamos a dar”, dice un operador de LLA y menciona que en las listas de CABA Las Fuerzas del Cielo no consiguieron lugares. Deja, al caer, una frase inquietante: “Ojo que Karina todavía no movió. Está esperando el momento para acomodar las cosas”.

Las oficinas del PAMI son un botín preciado para el armado territorial. Cerca de Karina recuerdan, al pasar, que la delegación de Luján estaba a cargo de Pablo Carnevalle y fue desplazado por algunas dudas. Carnevalle llegó a ese lugar vía Nahuel Sotelo, actual secretario de Culto, y uno de los referentes de Las Fuerzas del Cielo. En paralelo, hubo otros movimientos que involucran a Cristian Ritondo, jefe del PRO y negociador de un pacto bonaerense con LLA. Ritondo logró que designen en San Nicolás a un referente suyo, Juan Pablo Valdés, en lugar de un karino. Ritondo consiguió, en los últimos 60 días, el nombramiento de más de quince ritondistas en oficinas del PAMI en la provincia, tanto en el interior como en el conurbano.

Asoma un deadline: Pareja, a quien tirotean desde Las Fuerzas del Cielo, organizó –con el visto bueno de Karina– un Congreso de LLA en La Plata que iba a realizarse hace diez días pero que se suspendió por la muerte del Papa Francisco. El encuentro lo cerrarían los Milei, ministros como Luis Caputo y potenciales candidatos como José Luis Espert. El encuentro, primer involucramiento directo de Milei en la pelea electoral bonaerense, se haría a finales de mayo.

El dato que mira la Rosada

Post eliminación del cepo para “personas humanas”, el dólar parece encontrar un valor oscilante entre los 1150 y los 1190 pesos. La incertidumbre perdura pero ese valor arrastra dos consideraciones: una de carácter político y otra instrumental. La primera ligada a los castigos públicos de Javier Milei contra los “mandriles” que anunciaban que el dólar se iría a 1400 pesos. No ocurrió, pero tampoco se produjo lo que anunció el propio Milei de que se iría a los 1000 pesos. En la lógica del libertario, los economistas y él deberían pedir disculpas por sus pronósticos erróneos.

Lo instrumental lo sintetizó el economista Javier Timerman: una de las herramientas que tienen los gobiernos es el manejo de las decisiones y el timing. Según el especialista en mercados, cuando Milei, contra lo que dice en el acuerdo con el FMI, dijo que el BCRA no comprará hasta que el dólar baje a $1000, se auto quitó una herramienta poderosa: el factor sorpresa. El mercado puede, si cree que Milei mantendrá su palabra, que en la medida que el dólar no baje a $1000, el Central no intervendrá. ¿Puede cambiar eso? Sí. A nadie debería sorprender que empiece a comprar antes. Milei admitió, por caso, que no ocurrió lo que pensaba respecto a que los argentinos empezarían a usar sus dólares para consumir.

En la última semana de abril se moderó la expectativa de inflación y las estimaciones de las consultoras oscilan entre 2,7% y 3,5%. Estaría por debajo del 3,7% de marzo a pesar de una devaluación que, para el dólar mayorista, rondó de 9%. Hay, fuera de la estadística financiera, un dato que preocupa en la Casa Rosada: lo que podría llamarse índice de herencia recibida. Es decir, cuánta responsabilidad del presente se le atribuye al actual gobierno.

Según el estudio de abril de Pulso Research, la consultora que dirige Juan Adaro, un 41,1% de los consultados cree que la gestión de Milei es responsable de que la actual situación económica sea negativa, mientras que 47% responsabiliza al gobierno de Alberto Fernández. En febrero pasado, el 55% culpaba al FdT y solo 32% a LLA. De allí surge un predictivo sobre la predisposición respecto a votar a candidatos del gobierno y opositores al gobierno. Otro predictivo es el Riesgo País: cerró en 741 la semana pasada y no baja a pesar del cepo y el acuerdo con el FMI.

El clima social tiene matices y obliga a hacer desagregados. Lo que los politólogos llaman clusterización, en referencia a nichos y grupos específicos con demandas y lecturas puntuales. Managment & Fit, de Mariel Fornini, hizo zoom en su último trabajo en la mirada de la oposición pública según su estatus laboral. Según el evolutivo de M&F, en abril la aprobación a la gestión nacional estaba en 46,3%, el nivel más bajo de la gestión Milei, y por primera vez en quince meses, la desaprobación (48,9%) fue más alta.

Esto muta según la condición del consultado: entre asalariados privados, cuentapropistas y estudiantes, gana el “aprueba”, mientras que entre estatales, jubilados y desocupados, es más alta la desaprobación. Se puede hacer hacer una traslación lineal: entre los que más desaprueban, están los que perdieron más poder adquisitivo. A raíz del Día del Trabajador, CasaTres de Mora Jozami, hizo un interrogante sobre prioridades: para el 55% es más importante evitar la pérdida de empleos que bajar la inflación. Es muy oportuno porque el Gobierno está dispuesto a que se desplome el dólar, algo que impactaría negativamente sobre la industria local, a cambio de evitar un recrudecimiento de la inflación.

Del periodismo a tribunales

La tesis que sugiere que la sobreexposición estridente de Caputo es para tapar el escándalo $Libra y “cuidar” a Karina repite la lógica referida a la guerra santa que los libertarios lanzaron contra el periodismo. El Gobierno decidió poner a los periodistas críticos entre los malos y es más enfático contra aquellos que operan en su mismo ecosistema ideológico. La Casa Rosada instala esa tapadera y el periodismo, a veces muy autoreferencial, es más sensible a las críticas en su contra –como ocurrió con Kirchner y el “Clarín miente” que relanzó hace un tiempo S. Caputo– que ante medidas que dañan a mayorías inmensas.

Hay una hipótesis más aceitosa: que la avanzada fue para desacreditar una investigación que incluye un audio, donde un funcionario de una empresa del Estado reclamaría por un compromiso para que una mujer vinculada a él ocupe el primer lugar en una lista de LLA. Esa versión circula hace tiempo, casi una leyenda urbana que podría meter ruido en la previa de las elecciones del 18 de mayo en CABA. La campaña se embarró y ese estado puede magnificarse.

Algo parecido aplica para el caso $Libra: el “sacrificio” de Caputo sería una forma de tapar que, desde la perspectiva de funcionarios que conocen la dinámica judicial, los operadores judiciales del Gobierno hicieron todo mal respecto a esa investigación. Un pícaro detalla, por caso, que deberían haber hecho una denuncia para tratar de influir en qué juzgado caería y que deberían haber puesto más empeño en la tarea fiscal y sondear el ánimo de los magistrados involucrados. “Hicieron todo mal porque no hicieron nada”, dice un poco elíptico.

Puede adivinarse como una factura a Sebastián Amerio, viceministro de Justicia y nexo entre Casa Rosada y la Corte Suprema. Hace dos semanas, fue Amerio quien le dijo al consejero Diego Barroetaveña que estaba todo pausado en cuanto al envío de pliegos del PEN al Congreso luego de la caída de los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla. Son intrigantes y, para muchos, incomprensibles los movimientos de LLA en ese mundo. Lo sabe Jimena de la Torre, la consejera que entró con aval del macrismo, pegó un volantazo y se pintó de violeta, pero terminó desconocida por ambos. En tribunales avizoran otro temblor con la aplicación del sistema acusatorio en Comodoro Py.

Votos en fuga

¿Cómo puede impactar una campaña sucia en el ánimo electoral? Una consultora detectó la semana pasada que solo el 51% de los porteños dice que irá a votar el 18 de mayo. El resto se reparte entre los que dicen que no irán y los que no saben. Se presume que la concurrencia será mayor, pero el antecedente de Santa Fe, donde votó el 55,5%, se presenta como un interrogante. CABA es uno de los territorios con mayor concurrencia. El punto más bajo para elecciones locales desde 1996 a la fecha fue en el balotaje de 2007 que ganó Mauricio Macri, con el 68,5% de asistencia.

La votación de CABA ralentizó la negociación PRO-LLA para acordar en la provincia de Buenos Aires. El peronismo bonaerense sigue, a su vez, enroscado en otras discusiones: esta semana habrá cambios en el cronograma electoral de la votación desdoblada convocada por Kicillof. Se hará lugar a un pedido de la Junta Electoral para ampliar el plazo entre la formalización de boletas –18 de agosto– y las elecciones del 7 de septiembre.

Eso dificultaría a los partidos y frentes. Lo que no queda claro es si desplazará hacia abajo todo el cronograma: el 8 de agosto es la fecha para anotar candidatos y el día previo es la fecha para inscribir las alianzas nacionales. Muchos prefieren juntar en un fin de semana la rosca provincial y nacional. El camporismo dice que Axel Kicillof quiere despegar esas fechas y lo leen como un indicio de mala predisposición para lograr la unidad.

La interna peronista parece perder de vista una dificultad que no está ni en las fechas de votación ni en la fractura o la unidad. El estudio es de fines del 2024, pero, en los temas medulares, no hay razones para suponer que hayan existido cambios. Lo hizo Pulso Research y abarcó a encuestados peronistas. Aporta un puñado de datos para el análisis:

  1. Casi la mitad de los encuestados peronistas asume al peronismo como un movimiento de “izquierda/centro izquierda”, pero hay casi un cuarto que lo considera de derecha. Entre estos, son los jóvenes de 16 a 29 años los que más consideran al PJ como una expresión de centro derecha.
  2. Una mayoría inmensa, casi 8 de 10, entiende al peronismo como un espacio progresista. Entre los jóvenes, casi un 10% cree que es un espacio liberal y entre adultos, 2 de 10 lo ven como un movimiento conservador.
  3. Por edades, entre jóvenes de 16 a 29, solo 17,2% se asume peronista mientras que casi el doble lo afirma entre adultos mayores de 50.
  4. En cuanto a NSE (sectores económicos-sociales), hay otro dato: en sectores bajos, 22% se considera peronista, en los medios sube a 32% y en los altos es de 28%.

Otras lecturas

Ya casi no se imprimen diarios pero se percibe como un periodista gráfico. Escribió en Ámbito Financiero, Clarín y elDiarioAr pero todavía tipea mal. A veces aparece en la tele. Nunca vivió en CABA. Padre de tres.