El extraño caso Milei: el éxodo de los fieles y los gobernadores de Estocolmo
Las víctimas políticas del presidente salvan al presidente mientras sus leales pierden la fe. Qué hay detrás del blindaje del DNU 70. Karina, la campaña prematura y lecturas sobre Brasil. Lealtades peronistas.
– Hoy se juega tu destino.
El mensaje de WhatsApp voló del celular de un dirigente peronista al de Axel Kicillof. Fue el domingo 4 de octubre cuando, en Brasil, batallaban Lula Da Silva y Flávio Bolsonaro. El próximo domingo la frase tendría una carga extra de dramatismo, porque obligará a Kicillof y a todo el peronismo a proyectar en la elección brasileña la dificultad de la cruzada electoral contra Javier Milei.
Son, como dice Emilio Pérsico, tiempos difíciles para los progresistas. Kicillof sintió el golpe de la victoria de Bolsonaro Jr. La analogía es dura. Se pueden marcar errores en la campaña del PT y señalar el drama del endeudamiento que, a julio, afecta a 82,5% de las familias brasileñas, pero Lula logró mejoras en la economía y el empleo, armó una coalición política inmensa y Flávio fue el candidato más flojo de la derecha.
Si te gusta Sistema 2 podés suscribirte y recibirlo en tu casilla todos los domingos.
El caso Brasil no es un predictivo; es una pista. A pesar de contar con varios activos, hasta acá a Lula no le alcanzó. Se puede atribuir a la costumbre de perder que tienen los oficialismos. ¿Por qué no, entonces, empardar a Lula con Milei? De ser así, al PJ solo tiene que esperar la elección. Pero hay otro factor que pasa debajo del radar: la guerra de los algoritmos, las redes y el interés de Estados Unidos jugaron en Brasil. ¿No lo harán en Argentina en 2027?
¿Qué hace falta para convencerte? La fuente de ingresos más importante de Cenital es el aporte voluntario de su audiencia. Ese apoyo nos permite hacer el periodismo que creemos necesario sin condicionamientos. Este esquema solidario —los que pueden pagan para que todos puedan seguir leyendo gratis— nos llena de orgullo. Por eso, en agradecimiento, les ofrecemos a nuestros Mejores amigos algunos beneficios culturales. Si te gusta lo que hacemos, sumate vos también.
SumateGobernadores de Estocolmo
El peronismo, salvo algunas exploraciones en el entorno de Sergio Massa, sigue en modo analógico. Mientras, en LLA hay una maquinaria activa -un asunto que fascina a Santiago Caputo- que Milei trata de nutrir en cada viaje a EE.UU. Este viernes regresó de su quinta visita a ese país en lo que va del año y la número veinte desde que es presidente. No tuvo agenda con la administración Trump: con Marco Rubio habló desde Buenos Aires.
Las exposiciones del presidente ante inversores y financistas, de lobbistas y dirigentes, son repetidas y sin sorpresa, y corren el riesgo de producir un efecto inverso al deseado: los mensajes tranquilizadores, como el poema de la bazuca de U$S 125 mil millones para “defender” el dólar, operan como anticipo de una inevitable corrida en 2027. Milei adelanta la incertidumbre.
Pero, fronteras adentro, Milei protagoniza una especie de milagro. Con la economía real dañada, sin perspectivas de mejora en el mediano plazo y un malhumor social robusto, logró que la política territorial, que en parte es víctima de sus recortes y padece la caída de la actividad y la pérdida de empleo, corra a su auxilio. Hay algo de síndrome de Estocolmo en los gobernadores aliados que se sacrificaron para salvar el DNU 70/2023.
“Ningún gobernador quería que se caiga el DNU”, diagnostican en Casa Rosada y en los campamentos opositores. El decreto inicial de Milei derogó total o parcialmente 33 leyes, y modificó, corrigió o amplió otras 29 normas y disposiciones. ¿Por qué, si dictar ese DNU no generó un caos administrativo, eliminarlo sí lo haría? La explicación instrumental es insuficiente.
La huella del 70/23
En Santa Fe, Maximiliano Pullaro dijo que lo afectaría la caída de la disposición de cielos abiertos que le permitió anunciar un vuelo de Rosario a Europa. Pero en Tierra del Fuego, Gustavo Melella -cuyo diputado, Agustín Tita, que integra UxP no dio quórum- tampoco ayudó a anularlo a pesar de que el DNU 70 facilitó el esquema de importaciones y quita de aranceles que noqueó a la industria fueguina.
Sin entrar en el debate sobre el sistema Tierra del Fuego, que en Cenital se exploró mucho, hay datos puros y duros: en Río Grande, una ciudad de menos de 100 mil habitantes, en los últimos meses el número de desocupados creció en diez mil y el número de trabajadores de aplicaciones tipo Uber llegó a 1.500. Es una foto brutalmente gráfica de lo que ocurre con el empleo: cae el empleo formal, crece el informal y de subsistencia.
A junio de este año, según un análisis del consultor Martín Barrionuevo sobre datos del SIPA, en Tierra del Fuego se perdió el 15% de los empleos en los últimos trece meses. El monitoreo de Fundar muestra que desde noviembre de 2023 en la provincia sureña cayó un 15,05% el número de empresas. Solo en julio de 2026, la caída fue de 1,33% respecto del mes anterior.
Hay dos formas de mirar ese daño. Una es que el gobernador no podría, de ningún modo, ayudar al gobierno que generó esa tragedia: la otra es que esa tragedia generó tanta debilidad en el gobierno local, tal nivel de dependencia, que el gobernador no tiene otra alternativa que negociar con la Casa Rosada. Algo más: en la cuenta de Diego Santilli, Mellela ayudaría a frenar las PASO.
Quién paga el desempleo
Sin ese nivel de crisis capilarizada, sobre Pullaro puede verse algo similar. Santa Fe tuvo un déficit financiero de 12,5%, sólo superada por Tierra del Fuego, que rondó el 14%, según Ficonomics, la consultora de Emiliano Estrada. Otro frente de tormenta: en Gran Rosario la desocupación creció 3,8 puntos en un año. Pasó de 7,8% en el segundo trimestre de 2025 y a 11,5% en el mismo período de 2026.
“No todos los votos son una transacción”, dice un operador. En parte, tiene razón: que 5 de los 6 diputados de Córdoba, entre ellos Juan Schiaretti, hayan bajado con UxP y la izquierda a dar quórum, debe leerse como una gestualidad política del cordobesismo de declarar abierta la batalla con La Libertad Avanza (LLA). Forma parte de una coreografía que coincidió con dichos de Martín Llaryora muy críticos del impacto del plan económico en Córdoba, en TV y en una cumbre del CFI que compartió con Rogelio Frigerio y Kicillof, donde, para sorpresa de varios, tuvo un tono más belicoso que el bonaerense.
¿Por qué aquellos gobernadores que padecen del mismo modo a Milei tienen comportamientos antagónicos? Llaryora jugó a casi todo su scrum en Diputados mientras que Pullaro retiró a los dos legisladores que le responden, entre ellos a la ex vice Gisela Scaglia, que con un timing insólito publicó en su cuenta personal de Tik Tok un reel para promocionar un spa y decir que se tomaba la semana.

Llaryora no tiene otro camino que chocar con los Milei: Pullaro tiene abierta una negociación para que LLA no presente candidato a gobernador de Santa Fe para las PASO del 18 de abril y las generales del 13 de junio. “No podés votar en contra del gobierno cuando estás negociando con ellos: es una gestualidad”, dictamina el operador. Algo parecido cabe para Osvaldo Jaldo, de Tucumán, que no sentó a los suyos.
Más curioso es lo de Gustavo Sáenz, de Salta, que negoció con Economía sobre la licitación del Belgrano Cargas, que afecta negativamente a su provincia, pero dos de sus tres diputados -una, Yolanda Vega está en postoperatorio- bajaron a dar quórum. En el Congreso vieron eso como un ruido entre Saenz y sus legisladores, que tienen diferencias sobre la continuidad o no de las PASO.
El éxodo de la fe
Fernando Moiguer detectó, en su último Mood Social, un cambio novedoso. Históricamente, en la opinión pública se da el fenómeno de que un sector de los consultados, aunque ve mal la situación general, considera que su situación está bien o que resistirá un deterioro estructural. Eso, dice Moiguer, se rompió y apareció la anomalía de que se considera que la macro está bien pero la situación personal está mal. El estudio lo sintetiza en lo que define como una nueva certeza: que para buena parte de los argentinos “el crecimiento del país no necesariamente se traduce en bienestar individual”.

En un año, según sus estudios, la expectativa de una mejora cayó 14 puntos. En el primer semestre de 2025, el 52% decía que la situación iba a mejorar. En el tercer trimestre de 2026, ese porcentaje cayó a 38% y quedó a los niveles del tramo final de la gestión del Frente de Todos. La percepción de que va a empeorar pasó de 28% en la primera parte de 2025 a 41% en los últimos meses. Pero los datos más inquietantes para la Casa Rosada aparecen cuando se hace doble click sobre cuáles fueron los sectores donde más se deterioró la expectativa futura.
# Entre el universo ABC1, tope de la escala socio-económica, la expectativa cayó 24 puntos respecto de 2025. “La pérdida de poder adquisitivo -dice el informe- y un escenario más débil para invertir y emprender, erosionan la confianza” en Milei.
# Entre los jóvenes de 16 a 25 años, la expectativa sobre una mejora cayó 17 puntos, a pesar de lo cual -para dimensionar lo importante que este sector es para la suerte electoral de Milei- sigue en 46%, el punto más alto entre los distintos grupos etarios. “La promesa de progreso que sostenía su optimismo hoy choca con un mercado laboral cada vez más precario e incierto”, explica Moiguer esa caída.
Escalones
Las esquirlas del caso Adorni y los efectos nocivos en la economía real instalaron a Milei en un escalón más abajo de aprobación. En general, los estudios de opinión pública coinciden en ubicar en torno a 35% el apoyo al gobierno. Se ve, además, que se frenó la caída y se amesetó. Lo peculiar es que no hubo una mejora en ningún indicador que explique por qué dejó de caer.
Una tesis es que Milei se aproxima a su núcleo basal, aquel 30% de las PASO de 2023, que aunque cambió en su configuración -perdió voto de sectores bajos y consolidó voto ex PRO, que garantizaría Patricia Bullrich- se mantiene estable. Otra es más dura para el peronismo: lo único que cambió en estos meses fue que asomó como más probable una victoria opositora. Cuando asoma el PJ, Milei deja de caer.
El mismo elemento les sirve a Santilli y a los Menem, que protagonizan algunas tensiones dentro de la mesa chica con Karina Milei, para avanzar con las conversaciones con los gobernadores y los jefes territoriales. Acá se dijo mucho: para gran parte de los mandatarios provinciales, la amenaza electoral es el peronismo, no LLA. Y mientras con el PJ no pueden acordar, con LLA comparten votos e intereses.
No está claro, hasta acá, el método: el jefe de Gabinete es partidario de negociar y dar garantías totales a los gobernadores, respetando su territorial y el control para dejar el acuerdo para las listas de legisladores nacionales como parte de un armado que ayude a la reelección de Milei. Los Menem, en cambio, quieren repetir el modelo 2025: tener listas propias para armar una red de concejales, legisladores provinciales y, quizá, intendentes.
Las lealtades peronistas
A grandes rasgos, no parece que la foto cambie demasiado a futuro. Salvo una crisis monumental, la configuración política está dibujada hace rato: LLA con sus aliados del PRO y la UCR, más acuerdos electorales con gobernadores como Marcelo Orrego (San Juan) y Alberto Weretilneck (Rio Negro) o Ignacio Torres (Chubut) y la inevitable confluencia con Jorge Macri (CABA). Todo, claro, en la medida que Milei no se deteriore de manera extrema.
El peronismo, en tanto, atraviesa una temporada de tensión explícita que debería ser la antesala de una negociación. La dispersión para celebrar el 17 de octubre es otro indicador más de ese clima hostil pero, por oleadas, el peronismo pasa de la inevitable fractura y confrontación entre el los bloques que comandan Cristina Kirchner y Axel Kicillof, a un previsible, sino obvio, acuerdo que incluya además a Sergio Massa. El asunto es cómo, cuándo y sobre qué términos y condiciones.
De regreso a Brasil, el peronismo no parece estar en condiciones de armar un conglomerado político amplio y diverso, porque ni siquiera pudo todavía ordenar su propia incertidumbre. A varias semanas de la reunión del G10 del hotel Emperador -gobernadores del PJ, Máximo Kirchner, Massa y los jefes de bloques José Mayans y Germán Martínez- hay aprontes para una nueva juntada.
# Kicillof está confiado en que le gana, casi sin mosquearse, una interna a Massa o a Máximo. Un estudio entre adherentes al peronismo/kirchnerismo que circuló en el PJ dice que en un duelo con Massa, el gobernador vence 67% a 31%. Si la oferta se reparte en tres, Massa saca 17%, Máximo 16% y Kicillof cae a 61%.
# Cristina puede tener en estos días, desde la ONU, una novedad que alimente la posibilidad de competir. El sábado, el PJ nacional emitió un comunicado en el que compara la prisión del coronel Perón y la posterior proscripción de general Perón con la detención en San José 1111 y la inhabilitación para ser candidata.
# En torno a la candidatura del PJ, chocan dos bibliotecas: por coincidencias, CFK debería preferir a Axel, pero es cierto que los últimos tres candidatos que eligió CFK (Daniel Scioli, Alberto Fernández y Massa) sirven como antecedente que la expresidenta suele optar por figuras que están más al medio.
# Massa se anotó el elogio de Daniel Hadad y un acercamiento con Emilio Monzó que todavía forma parte de la mesa política de Jorge Brito. El exministro sigue en silencio y deja que se hable de su tercer intento en 2027 mientras manda a anular cualquier hipótesis que lo ponga en la carrera por la gobernación. Ese sillón es, se sobreentiende, el lugar que quiere garantizarse Cristina y que estaría en una eventual negociación con Kicillof.