Después de los JJ.OO.: ¿qué quedó del río Sena?

En París 2024 quisieron que los deportistas naden en las aguas contaminadas, ¿es un caso aislado? Ríos, diques y lagos de Argentina donde se practican actividades recreativas y deportivas no se quedan atrás en materia de daño ambiental.

Este río, símbolo icónico de París, se convirtió en uno de los grandes protagonistas durante estas olimpiadas porque dos triatletas se intoxicaron nadando en Sena. Desde 1923, nadar en sus aguas estaba prohibido por los altos niveles de contaminación. Con vistas a los Juegos, la ciudad invirtió 1.400 millones de euros en un ambicioso plan de saneamiento, lo que generó descontento en parte de la población, que consideró excesiva esta inversión. Este malestar se expresó en una campaña de protesta en redes sociales que instaba a defecar en el río como acto simbólico.

Fuente: Publicación en X – Philippe Du Russiet

A pesar de las críticas, la alcaldesa Anne Hidalgo prometió que el Sena estaría apto para la natación y, para demostrarlo, hasta nadó en sus aguas. Sin embargo, de los once días previstos para las competencias en el río, sólo cinco pudieron llevarse a cabo debido a las fuertes lluvias que desbordaron las cloacas, contaminando el Sena con bacterias fecales como la escherichia coli. ¿Qué pasó con eso? Varios triatletas sufrieron diarrea y vómitos, lo que dejó en evidencia las limitaciones y la complejidad del proyecto de saneamiento.

¿Y por casa cómo andamos?

La calidad de los espejos de agua de Argentina, donde se practican actividades recreativas y deportivas, en varios casos, y sobre todo, cerca de grandes centros urbanos, también deja mucho que desear. 

Un ejemplo es el Dique de los Molinos en Córdoba, un lugar emblemático y muy popular para deportes acuáticos como el windsurf y el kayak. A pesar de su belleza, estudios de la Universidad Nacional de Córdoba publicados por el CONICET señalan la presencia de cianobacterias en niveles que podrían representar un riesgo para la salud, especialmente durante los meses más cálidos. 

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El estudio menciona que la marcada presión antropogénica por la instalación creciente de asentamientos urbanos y turísticos sin planificación ni control está generando el deterioro de la calidad de sus aguas. En octubre del 2023 se tuvo que suspender una carrera de natación de aguas abiertas debido a “razones de seguridad” por la proliferación de algas. 

En Buenos Aires, los lagos de Palermo y los diques de Puerto Madero son escenarios, que a simple vista, parecieran ser clave para actividades como remo, kayak y paseos en bote. Sin embargo, diferentes análisis demostraron que ambos cuerpos de agua no cumplen con los estándares de calidad bacteriológica necesarios para ser considerados seguros. En el caso de los diques de Puerto Madero, se detectaron altos niveles de bacterias coliformes fecales, lo que pone en riesgo la salud de quienes se animan a aventurarse en sus aguas.

Un proyecto del Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires junto a la Universidad de Palermo tuvo por objetivo realizar un estudio ambiental de la Ciudad analizando diferentes indicadores vinculados con la contaminación sonora y la calidad del agua. 

Los resultados de las mediciones confirman que la calidad del agua analizada en Puerto Madero es mala. Presenta potencial riesgo biotóxico para los seres vivos y riesgo microbiológico para las personas. Se encontró un elevadísimo número de microorganismos patógenos y no patógenos. El agua tiene contacto directo con fluidos cloacales. La vida acuática se limita a especies muy resistentes. Respecto a los deportes y recreación, el agua analizada no es apta para inmersión y se debe evitar todo contacto. Solo es apta para la navegación en lanchas o embarcaciones.

En noviembre de 2020, las aguas de Puerto Madero amanecieron verdes debido a la presencia de cianobacterias, producidas por algas, que hicieron peligrosa su uso para consumo humano y animal. Foto NA: PL

Por último, el río Paraná, un punto central para la pesca deportiva y la navegación, también mostró signos preocupantes, sobre todo en los tramos de Santa Fe y Entre Ríos. En algunas zonas cercanas a grandes ciudades, se encontraron contaminantes industriales y residuos cloacales, comprometiendo no solo la fauna acuática, sino también la seguridad de quienes practican deportes en sus aguas.

Quince investigadores del CONICET elaboraron en 2023 la primera base de datos integrada de 243 centros urbanos del país. Un relevamiento integral sobre fuentes de provisión de agua y disposición de efluentes de la Argentina. Un dato relevante es que 74 ciudades vierten sus efluentes en el río Paraná, algunas de ellas incluso sin tratarlos previamente. 

La bajante histórica del Paraná debido a la sequía, que se profundizó en el 2021, impidió que los procesos ecosistémicos que ocurrían de manera natural en el río se sostengan en el tiempo, ya que, ante el exceso de nutrientes y desechos cloacales en proporción a la cantidad de agua, el ecosistema acuático no fue capaz de procesarlos, promoviendo la floración de cianobacterias.

Sostenibilidad en los Juegos Olímpicos: ¿qué dejó París?

Volvamos a hablar un poco sobre los JJ.OO. Sí, ya sé que en nuestro país vivimos semanas moviditas a nivel noticias y algo que pasó hace una o dos semanas parece viejísimo, pero el domingo pasado terminaron los Juegos Olímpicos y no quería dejar de charlar con vos sobre lo que nos dejó en materia ambiental.    

Los Juegos se propusieron ser modelos en términos de sostenibilidad, con el ambicioso objetivo de reducir a la mitad la huella de carbono en comparación con ediciones anteriores y compensar las emisiones restantes.

Para alcanzar este objetivo, implementaron estrategias que incluyeron el uso de energías renovables en el 100% de las sedes de competición, la reutilización del 95% de infraestructuras existentes (estadios, edificios, etc), y la promoción de una dieta predominantemente vegetal. También se redujo a la mitad el uso de plásticos de un solo uso y se plantaron nuevos árboles para fomentar la biodiversidad local.

Por supuesto que los eventos de semejante magnitud siempre generan un impacto en el ambiente. Algunas organizaciones señalaron que se debe considerar no sólo la dimensión ambiental, sino también la viabilidad económica y la justicia social. Por tal motivo, la evaluación final de estos compromisos se realizará teniendo en cuenta no sólo lo que duró el evento, sino también se analizará en los años posteriores, para medir el verdadero impacto a largo plazo.

Es decir que veremos los resultados de estos ambiciosos objetivos seguramente el próximo año. Aún es pronto para afirmar que los Juegos Olímpicos de París 2024 fueron los más sostenibles de la historia, pero es innegable que fueron los más ambiciosos en este sentido. El verdadero impacto de sus promesas lo veremos con el tiempo, cuando se evalúe si lograron cumplir con sus metas o si quedaron solo en palabras.

Estudió Ciencias Ambientales y le apasionan los temas relacionados con el cambio climático. Trabaja en proyectos vinculados con el desarrollo productivo sostenible. Su casa está llena de plantas, como no podía ser de otra manera. Feminista, melómana y orgullosamente argentina.