De las encrucijadas electorales a los misterios de la Vía Láctea: análisis político y arqueología galáctica
Iván Schargrodsky analizó la coyuntura regional y dialogó con la astrofísica Amina Helmi sobre la materia oscura, el uso de la IA y el valor de la universidad pública.
En una nueva entrega de El señor de los pasillos, el ciclo conducido por el periodista Iván Schargrodsky en Cenital, la agenda política y la ciencia de frontera convergieron en una misma emisión. El programa abrió con un análisis de la coyuntura regional y sudamericana, haciendo eje en las recientes elecciones en Brasil, las derrotas sucesivas de los oficialismos en el continente y los paralelismos con la Argentina de Javier Milei. Asimismo, Schargrodsky profundizó sobre la reorganización del peronismo y las figuras de Axel Kicillof y Sergio Massa en el tablero opositor, planteando la necesidad de recuperar la figura del «adulto responsable» en la gestión estatal frente a la degradación del debate público.
El segundo tramo del envío contó con la visita de Amina Helmi, destacada astrofísica egresada de la Universidad Nacional de La Plata, investigadora en los Países Bajos y reciente ganadora del prestigioso Premio Kavli —considerado uno de los máximos galardones globales en la disciplina—. Durante la conversación, Helmi explicó los fundamentos de su labor en la reconstrucción del origen de la Vía Láctea, disciplina a la que caracterizó como una arqueología espacial. Al abordar el sentido de estudiar la estructura galáctica, la científica señaló que «es nuestra galaxia, nuestro hogar en el universo, es lindo reconstruir tu propia historia desde ese punto de vista».
Al detallar cómo identifica restos de formaciones estelares canibalizadas hace miles de millones de años —como las reconocidas corrientes que llevan su nombre—, Helmi explicó que el análisis del espectro luminoso permite desentrañar el origen común de los astros. En ese sentido, puntualizó: «La composición química es una especie de ADN de una estrella. Entonces, si ves estrella tienen el mismo ADN, sabes que nacieron juntas». La astrofísica remarcó además los extensos tiempos que requiere la investigación científica, recordando que concibió sus primeros modelos a fines de los noventa pero recién en 2018, con la misión satelital Gaia, pudo corroborar empíricamente la última gran fusión galáctica.
Consultada sobre su visión personal y su vínculo con las creencias, Helmi desmitificó la aparente contradicción entre la vocación científica y la fe, remarcando que se trata de esferas diferenciadas. «Yo creo que Dios nos dio el cerebro para investigar, para aprender, nos dio la capacidad y entonces hay que usarlo», expresó.
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SumateAsimismo, reflexionó sobre el impacto de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial en el ámbito académico. Si bien reconoció su utilidad en el procesamiento masivo de datos astronómicos, advirtió sobre la falta de regulación y los riesgos en el pensamiento crítico de las nuevas generaciones: «Yo uso inteligencia artificial, pero me gustaría que hubiese un poco más de control, más que nada porque son empresas, son un par de empresas y no es que lo que busquen es el conocimiento, digamos, también hay toda una cosa económica detrás».
Hacia el cierre del programa, la investigadora reivindicó enfáticamente el rol de la universidad pública argentina y la formación de grado que adquirió en la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de La Plata antes de continuar su carrera en Europa. «Yo estoy estoy superorgullosa de la educación que recibí en La Plata. La preparación fue buenísima. Salí afuera, fui a Holanda y dije, yo sé un montón más que mis compañeros», afirmó. Para concluir, Helmi sintetizó la importancia de consolidar una sólida formación teórica ante las exigencias internacionales de la ciencia: «Si tenés la base bien, podés hacer lo que quieras».