Cinco lecciones del triunfo del Frente Amplio para los progresismos latinoamericanos

La victoria de Yamandú Orsi en Uruguay da elementos para que las fuerzas nacionales-populares reorienten su estrategia político-electoral.

1) En el llano hay que escuchar (y proponer a partir de esa escucha)

Entre mayo de 2022 y agosto de 2023, el Frente Amplio lanzó la campaña El FA te escucha, para hacer un balance de los 15 años de gobierno y comprender la derrota de 2019. Los dirigentes frenteamplistas recorrieron 303 localidades e hicieron casi 1500 reuniones con organizaciones de la sociedad civil: asociaciones barriales, de productores rurales, empresariales, cooperativas de viviendas, entidades religiosas, federaciones y sindicatos, algunas ONG y organizaciones de cultura, entre otras.

“Tuvimos una autocrítica muy profunda de lo que fue la elección de 2019 en varios aspectos. Una de ellas había sido la lejanía que habíamos tenido con el interior. La fuerza política se puso el cuadro al hombro y metió miles de reuniones en todo el país. Las devoluciones que se tenían eran: ‘por fin vinieron’, ‘por fin nos escucharon’, en lugares donde claramente había una falta de contacto del FA con la gente”, dijo tras el triunfo de Orsi en la segunda vuelta el actual secretario general de la intendencia de Canelones, Francisco Legnani, entrevistado por M24. “Eso que parece tan elemental lo habíamos descuidado. Terminó sedimentando cosas que después se vieron en las urnas traducidas en votos”, resumió sobre el impacto electoral de la táctica de escuchar antes que bajar línea.

El informe desglosado de las reuniones que los dirigentes frenteamplistas tuvieron durante la campaña “El FA te escucha”.

#MundoPropio dialogó sobre el tema con Daniel Chasquetti, doctor en Ciencia Política por la Universidad de la República (Udelar). “No sé si con eso ganó votos, creo que lo que recompuso fue la militancia en todo el país”, explica y le da relevancia al trabajo de Fernando Pereira, presidente del FA, en esa estrategia. “Agarró la presidencia partidaria en un momento duro, tras la derrota electoral. Incluso me contó que en las giras por el interior se quedaban en las casas de los adherentes porque no tenían mucho dinero”, continúa. Chasquetti ubica a Pereira en el bando de los grandes ganadores de la presidencial 2024, junto a Orsi y Mujica.

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El Frente Amplio también terminó aprovechando la diferencia entre la popularidad del presidente, Lacalle Pou, y la evaluación de su propio gobierno, más negativa. “Lo que habría que preguntarse es si el Gobierno llegaba tan bien a la elección. Me parece que el presidente llegaba muy bien, pero que el Gobierno no llegaba tan popular, tan galvanizado”, reflexionó tras los resultados el historiador Gerardo Caetano, en el programa Arriba Gente.

2) La interna puede (y debe) ser de cara a la población, logrando generar más movilización

En una América Latina donde los progresismos tienen batallas incendiarias en el plano partidario, con el caso del MAS boliviano como mayor exponente de dramatismo, Uruguay demuestra que se puede aprovechar el escenario de debate interno –siempre golpeando por arriba del cinturón, en términos boxísticos– para potenciar la oferta electoral.

La interna del FA, Orsi vs Cosse, fue atractiva y generó movilización y debate en las bases. “El que gana conduce, el que pierde acompaña”, dice un famoso leitmotiv de la otra orilla del Río de la Plata que se plasmó en la propia noche de las primarias, cuando Orsi levantó la mano de Cosse y la ungió como su candidata a vicepresidenta. Horas después, de apuro, Álvaro Delgado terminó conformando un binomio con la exmilitante del Partido Comunista y panelista televisiva Shirley Valeria Ripoll, fórmula cuya explicación pública tomó varias semanas y generó diversas resistencias que le generaron un dolor de cabeza a los estrategas de la Coalición Republicana, anteriormente llamada Coalición Multicolor.

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Chasquetti remarca las diferencias con 2019. “Fue caótica la forma en que se armó la fórmula en esa elección: Daniel Martínez, que ganó la interna, no invitó a Carolina Cosse, que también había salido segunda”, le describe a Cenital, destacando que Graciela Villar, quien finalmente ocupó la candidatura a la vicepresidencia, si bien era una militante con trayectoria tenía algunos defectos, nunca había estado en el parlamento y no era una figura nacional.

Lo que el tiempo me enseñó se llama el tema de los uruguayísimos Canario Luna y Tabaré Cardozo. El tiempo le enseñó a Orsi: gestionó durante veinte años antes de ser candidato a presidente. Primero, se desempeñó como secretario general de Marcos Carámbula en la intendencia de Canelones. Luego fue intendente. Su candidatura no ocurrió de la noche a la mañana, ni obedeció a lógicas de redes sociales o streaming. Se trata de un político profesional que esperó su turno y los ciclos de la propia política uruguaya. Incluso circuló en Uruguay, recientemente, un video de 1996 que muestra a Orsi opinando en un canal local ya extinto contra la reforma educativa de Germán Rama, ministro de Educación de Julio María Sanguinetti.

Yamandú Orsi en 1996, a sus 29 años, cuando era docente en el liceo número 1 Tomás Berreta de Canelones, hablando contra la reforma educativa del gobierno de Sanguinetti. Foto: captura de video.

3) El trasvasamiento generacional es posible (y necesario)

Tabaré-Mujica-Astori fue hasta hace pocos años el tridente de liderazgos del frenteamplismo uruguayo. Con el fallecimiento del dos veces presidente y del histórico conductor de la economía frenteamplista, Mujica orilla los 90 años despidiendo a compañeros de su generación. Pepe, además, enfrenta los achaques de salud comunes en alguien de su edad: meses atrás le detectaron un cáncer de esófago, cuyo tratamiento con radioterapia no impidió que hiciera actos puntuales a favor de su pollo, Orsi. “Soy un anciano que está muy cerca de emprender la retirada de la que no se vuelve. Pero estoy feliz porque están ustedes, porque cuando mis brazos se vayan habrá miles de brazos sustituyendo la lucha. Y toda mi vida dije que los mejores dirigentes son los que dejan una barra que lo superan con ventaja”, afirmó en referencia al ahora presidente electo, pero también a su jefe de campaña y futuro secretario de la presidencia, Alejandro Pacha Sánchez, en el acto de cierre del Movimiento de Participación Popular (MPP) rumbo a la primera vuelta.

Orsi prologó recientemente el libro Marcos Carámbula. Un compromiso con la vida, de Jorge Costigliolo, que narra la vida de uno de los grandes formadores del ahora presidente electo en política. Allí Yamandú escribe: “Enemigo manifiesto de la pasividad, el abuelo que hoy tanto disfruta de sus hijos y nietos –y se encarga de decirlo a los cuatro vientos– apostó a formar, a generar relevos, a mirar mucho más allá de sus narices. No es poca cosa, en un escenario político donde muchas veces manda la eternidad de los dirigentes, esa que obstaculiza crecimientos y frena desarrollos”. El lector encontrará coincidencias entre los dichos de Mujica sobre la barra y el planteo de Orsi en relación a Carámbula. En la misma línea, y en una de sus mujiqueadas características, el ex líder tupamaro criticó a Cristina Fernández de Kirchner.

4) Los jóvenes del Cono Sur pueden votar opciones del campo nacional-popular, progresistas o de izquierda y no necesariamente abrazar a la derecha

Tras el triunfo de Javier Milei en Argentina se institucionalizó una idea: la rebeldía se había vuelto de derecha y los jóvenes eran el principal respaldo del panelista devenido en diputado y luego presidente. Incluso se propusieron explicaciones que tenían que ver con la creciente individualización tras la pandemia. El triunfo de Orsi en el segmento de jóvenes demuestra que es una franja etaria en disputa, que pretende resolver sus problemas cotidianos, entre ellos la pauperización económica.

Chasquetti encuentra una explicación al fenómeno: el FA es el partido que mejor transmite la lealtad partidaria de padres a hijos. Incluso da cifras: 8 de cada 10 hijos frenteamplistas votan como sus padres, tendencia que baja en los partidos tradicionales –5/10 en el Partido Nacional y 4/10 en el Partido Colorado–. “Hay una tendencia de las familias frenteamplistas en educar a sus hijos con los valores próximos al partido, de educarlos en amor al partido”, refiere. También subraya que los episodios heróicos de los blancos y colorados están en el siglo XIX, muy atrás en el tiempo: una épica en blanco y negro.

“Comenzaron a cultivar el relato de que el Uruguay del Frente Amplio fue el mejor Uruguay desde la época del primer batllismo”, desmenuza Chasquetti. Aquel primer batllismo, de la mano del colorado José Batlle y Ordóñez, fue ni más ni menos que la constitución del Estado-Nación: educación pública, derechos laborales, obras públicas, separación de la Iglesia y el Estado. Con el frenteamplismo vendría, muchísimo tiempo después, la ampliación de derechos: ley del aborto, ley de la marihuana, ley trans, matrimonio igualitario. “Es una presentación atractiva para los jóvenes”, cierra destacando además el trabajo a nivel juvenil, plasmado en la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay.

5) Se puede apuntar a cierta armonización electoral del interior con los grandes centros urbanos

El FA conduce Montevideo desde la asunción de Tabaré, en febrero de 1990. Es decir: gobierna la principal ciudad del país desde la caída del Muro de Berlín, de forma ininterrumpida, sin horizonte de derrota en el principal bastión. Este es un dato singular para los gobiernos nacional-populares y la metrópolis: el PT perdió San Pablo y no la pudo recuperar; y lo propio sucedió con un kirchnerismo al que le fue esquiva la suerte en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Con la candidatura de Orsi, el FA también creció en Canelones, distrito clave porque condensa tanto el sector urbano como el rural y porque en general es representativo de lo que vota el país –como sucede con Minas Gerais en Brasil: el que gana Canelones suele ganar a nivel nacional–. El canario Yamandú será el primer presidente nacido en el interior uruguayo en los últimos cien años: el anterior había sido Baltasar Brum, quien nació en la localidad del departamento de Artigas que hoy lleva su nombre y gobernó el país entre 1919 y 1923.

“El Partido Nacional, en los departamentos en los que tiene mayoría, no trabajó”, criticó el colorado Julio María Sanguinetti el desempeño de los blancos en el interior. “Se fueron a dormir la siesta, frente a una fuerte militancia del FA”, enfatizó reforzando la apelación emotiva de Mujica en el tramo final de la campaña, que a su juicio tuvo impacto electoral, particularmente en el ese territorio. Como en cada derrota, afloran los pases de factura.

Tras su triunfo, Orsi se reunió con Pedro Bordaberry, senador electo del Partido Colorado, lo que generó el enojo del ex candidato a la vicepresidencia, Robert Silva, que dijo: “Tenemos que darnos cuenta los colorados que nos va a ir bien en la medida que trabajemos en clave de partido”. Bordaberry no fue solo: se sumaron los dirigentes colorados Gabriel Gurméndez, Walter Cervini, Germán Coutinho y Tabaré Viera. A esta rosca post electoral también se pueden sumar las palabras de Guido Manini Ríos, líder de Cabildo Abierto, quien tras la elección declaró que “no tiene sentido una coalición para oponerse a algo”. Al parecer, viene una necesaria reformulación en el actual oficialismo, que pasará a ser oposición a partir del 1° de marzo próximo, cuando Orsi reciba la banda electoral de manos de Luis Lacalle Pou.

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Se dedica al periodismo político internacional desde hace más de una década. Es politólogo y magíster en Estudios Sociales Latinoamericanos (UBA). Escribió el libro "Lula, de la cárcel a la presidencia". Es hincha y socio de San Lorenzo.