All in de Milei a Trump por Venezuela, mientras multiplica el daño local
La eliminación de ANDIS y los superpoderes para la SIDE son manotazos del Gobierno. La hermanísima y Caputo, unidos por el secretismo. Rarezas y guiños de una mega filtración. El apoyo total del presidente a su par de EE.UU. en el operativo que terminó con Maduro y las disputas en el PJ.
Solo y rápido, Javier Milei celebró el ataque de Estados Unidos a Venezuela y la detención de Nicolás Maduro. “La libertad avanza. Viva la libertad carajo”, tuiteó. Más allá del fanatismo personal por Donald Trump, el libertario alineó a Argentina en toda aventura, sin importar riesgos, que encaró el republicano. Es ideológico y, sobre todo, gestual: en los últimos nueve meses, Trump salvó tres veces a Milei del precipicio.
Rota la lógica regional, Brasil, México, Chile, Colombia, Uruguay y hasta Paraguay reprocharon –con distinto tono y profundidad– la acción militar como pésimo precedente en materia de derecho internacional. Hace rato, Milei destrozó la línea diplomática histórica de Argentina y hasta ofreció colaboración militar. El all in con Trump supone un rédito de corto/mediano plazo para el libertario, pero acecha como potencial costo futuro para el país.
Al margen, Milei traduce todo en clave doméstica: justificó la acción militar –que objetó hasta el primer ministro británico, Keir Starmer– con la teoría de “interferencias electorales” de Venezuela en, entre otros países, Argentina. Fue una referencia a las valijas de Antonini Wilson que tendrían por destino financiar a políticos locales. Es interesante el punto: ¿Trump no interfirió cuando dijo que cortaría la asistencia financiera si La Libertad Avanza perdía la elección?
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La Casa Rosada jugó otra carta en el póker criollo: espadeó, vía Manuel Adorni y Patricia Bullcih, con Axel Kicillof, que criticó el ataque en Caracas.. El caso Maduro activó otro capítulo de cruces y diferenciaciones en el panperonismo, que mostró un abanico de lecturas: el rechazo del PJ bonaerense que preside Máximo Kichner, los matices del Frente Renovador de Sergio Massa y el apoyo a EE.UU. de dirigentes como Miguel Pichetto.
El ombligo libertario
El caos y los extremos son el territorio donde Milei parece estar más cómodo. Quizá por eso el orden interno tiene reglas imprecisas o rompibles. “Santiago tiene prohibido hablar con gobernadores”, dijo un operador en medio de la rosca del Senado. La frase sonó a jactancia pero con las horas ganó verosimilitud cuando una selfie juntó a Bullrich, los Menem, Diego Santilli y el sibilino Ignacio “Nacho” Devitt, embajador de Manuel Adorni en el Congreso.
La postal, que reunió a los que días antes perdieron la votación del capítulo XI en Diputados, fue una coreografía para celebrar la victoria en el Senado y exponer la ausencia caputista. Caputo usó, como acostumbra –hábito que tenían Néstor Kirchner y Sergio Massa– los teléfonos de sus entornistas para hablar o enviar mensajes a gobernadores y operadores. En una etapa menos efusiva y pública, el asesor ignoró la supuesta prohibición que invocan en el entorno de Karina Milei. De hecho, en LLA y en Unión por la Patria le anotan votos del panperonismo, como el de la tucumana Sandra Mendoza y la jujeña Carolina Moisés, a favor del Presupuesto.
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SumateLo del asesor fue, de todos modos, casi deportivo: al gobierno le sobraron los votos. Así y todo, Bullrich tuvo un festejo a medias porque su guerra íntima con Victoria Villarruel no tiene pausa. La vice le pisó la designación de Gerardo Milman en el Senado, a quien Bartolomé Abdala le armó ad hoc una oficina de “relaciones con las provincias”. El puntano le hizo el favor a Bullrich para que la senadora apoye, en febrero, su continuidad como presidente provisional.
Milman tuvo, por un rato, más suerte que el malquerido José Luis Espert. Pero la fortuna le duró 72 horas: el viernes lo nombraron y el lunes lo desnombraron. Bullrich escuchó sugerencias para no insistir. “Gerry” está a su lado desde 2016 y fue su mano derecha en la campaña de 2023, pero entre causas judiciales y disputas internas se volvió una figura tóxica. La exministra desistió, de hecho, de pedir un cargo para él cuando este año peleó lugares en las listas.
SIDE: 3 jefes, dos reformas
En otro tablero, a Bullrich le va mejor. La reforma de la SIDE parece cumplir un viejo plan de la exministra para que la inteligencia militar quede, sino supeditada, al menos enlazada con los asuntos de seguridad interior que dependen de la cartera que la senadora controla a la distancia a través de su sucesora, Alejandra Monteoliva. Es uno de los alertas sobre el DNU con el que Javier Milei recibió el 2026.
Ese renglón sugiere que deja a las Fuerzas Armadas a un paso de intervenir en cuestiones de seguridad interior, algo prohibido por ley. No es el único atajo peligroso que incorpora el DNU que intencionalmente la Casa Rosada apuró con una edición especial del Boletín Oficial el último día del año. El método básico, pero no menos infalible, de activar medidas incómodas sobre fin de año y cuando el Congreso entra en receso.
Además, la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos de Inteligencia está incompleta porque varios diputados y senadores terminaron sus mandatos. Martín Lousteau, que la presidía, ya no es senador. En el Congreso dicen que el manejo de la bicameral quedó en manos, por defecto, de Martín Goerling, misionero y del PRO. La parálisis es una gambeta corta: en febrero, cuando retomen las extraordinarias, las cámaras podrán tratar el decreto presidencial sin que haya pasado por comisión.
El DNU exhibe una deriva o la búsqueda de un destino. En dos años de gestión de Milei, la SIDE tuvo tres jefes y ya va por la segunda reforma. El primero fue Silvestre Sívori, puesto por Nicolás Posse. En julio del 2024 se reconfiguró la SIDE y llegó Neiffert. Y semanas atrás ingresó Cristian Auguadra, cuyo desembarco fue tan sorpresivo, incluso para él, que mantuvo 48 horas abiertas sus redes sociales y circularon capturas de sus posturas políticas, algo inquietante pero accesorio. En el mundo del espionaje se afirmó que el “olvido” de Auguadra, excontador de la familia Caputo –que expuso datos familiares y de relaciones, lo que supone una vulnerabilidad– fue observado, con pavor y mordacidad, por agencias de inteligencia de potenciales que tiene buen vínculo con la SIDE.
La ruta del DNU
Según reconstruyó Cenital, la idea de la reforma la diseñó y empujó Caputo, la redactó José Francisco Rodríguez Lago –que tuvo su instante de fama por protagonizar un episodio netflixiano con el expulsado Sergio Neiffert– y le dio los parámetros legales María “Mery” Ibarzábal Murphy, una dama que se volvió esencial en el ecosistema Milei, acercada por Caputo y exjefa, en un buffet privado, de Rodríguez Lago.
La línea histórica, cuyos rostros emblemáticos son Alejandro Colombo y Alejandro Cecati, dos viejos conocidos en el mundo de los espías, no habrían sido consultados sobre los cambios que introduce el DNU. Si fue así, tal como confían los informantes, ¿la reforma que dispone el DNU anticipa, además, un cambio de nombres en las principales cabezas operativas de la SIDE? Ciertos corcoveos dan pistas sobre ese temor.
Las fuentes aseguran que Adorni, el jefe de Gabinete, se topó con el DNU sin conocer en profundidad sus implicancias. Sabía, porque era una demanda acuciante, que se quedaría bajo su órbita la cuestión de la Ciberseguridad. Hay un error frecuente: confundir ciberseguridad –que es la protección de los bases de datos de los ciudadanos y los sistemas de gestión oficial– con ciberinteligencia, que refiere a la investigación de delitos, en particular en la dark web.
El trasnochado DNU de la SIDE generó dos consensos. Uno positivo: si no se convierte en una usina de negocios y picardías, una buena política de ciber seguridad es primordial. De hecho son frecuentes los hackeos a bases de datos oficiales y hace pocas semanas se conoció el más importante, en volumen, de la historia argentina, con información de ARCA y ANSeS, entre otros organismos, que tenía compilados –con dudosa autorización– la empresa SudamericaData, luego rebautizada Work Managment, base de datos que fue insumo habitual, desde hace más de una década, por fuerzas de seguridad nacionales y provinciales, fiscalías y juzgados.
Fuga y misterio
En la darkweb hay dos archivos alojados: uno que pesa 1,1 terabites con millones de datos en teoría procedentes de registros y bases de datos oficiales, como ANSeS, ARCA y, entre otros, registro automotor. Otro, discriminado y quirúrgico, de fácil acceso, un PDF con la lista de unos 30 integrantes de la Logia Lezione Garibaldina 660, entre los que figuran el propietario de Sudamerica Data, un exservicio de inteligencia, un actual funcionario y un exfuncionario, ambos vinculados a Seguridad, que estuvieron a cargo de cibercrimen en ese ministerio. Otra curiosidad: la foto de perfil del usuario que informó el hackeo, es el rostro de un funcionario de la SIDE responsable de ciberinteligencia, personificado como El Guasón. Una mamuschka de mensajes y guiños.
La fuga de datos de millones de argentinos refleja la dimensión del riesgo. En esos días, según informó el periodista Juan Brodersen, también se notificó el hackeo de datos de la empresa AySA. Los organismos públicos negaron filtraciones, lo que implica en la práctica –por tratarse de datos recientes, como los salarios que en octubre 2025 cobraron 10,3 millones de argentinos– que, si no hubo hackeo, se trató de desviaciones internas o no detectadas. La ciberseguridad supone, entonces, evitar intrusiones y además evitar filtraciones internas.
El dilema extra es qué hará el Gobierno, en este caso Adorni y el área de Innovación –de la que dependerá ciberseguridad– con el manejo de las bases de datos. Hay un antecedente: en la era Macri, Marcos Peña utilizó, o trató de utilizar, la base de datos de ANSeS con fines de acción política y electoral. Estalló la polémica y, al menos en la superficie, dio marcha atrás. Vía Adorni, Karina ahora tendrá acceso a ese caudal irresistible de información pública, una tentadora Big Data de votantes argentinos, insumo fenomenal para tratar de influir sobre la opinión pública.
El destino del DNU es incierto: además de UxP, el interbloque de Provincias Unidas más Encuentro Federal, la CC y el PS anunciaron su rechazo, en particular porque elimina el control legislativo de lo que se haga en materia de inteligencia. Aparecen otros puntos calientes que, para el exjefe de la SIDE Miguel Ángel Toma, son “errores no forzados”, como declarar que todas las acciones son encubiertas, cuando la condición de secreta es suficiente, y el permiso para que el personal de inteligencia pueda actuar como policía y aprender personas.
En el peronismo el planteo es otro: el blanqueo de esos mecanismos implica darle legalidad, con los riesgos que eso supone, a la intervención directa y con un margen totalmente discrecional de la SIDE en cuestiones vinculadas a la inteligencia interna. La gestión Milei no es la más apegada a respetar normas y consensos. Hay un deja vu: el primer DNU que perdió Milei fue por el aumento de los fondos reservados para la SIDE, episodio que marcó la ruptura final de Caputo con Mauricio Macri, que envió a sus legisladores a votar contra el DNU.
La magia que quiere Karina
La eliminación de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), informada el 30, sigue el mismo método –como el aumento de los salarios de los funcionarios públicos– de tomar medidas incómodas sobre fin de año, como si las heridas producidas fuesen borradas. Karina Milei, al ordenar que se suprimiera la ANDIS, parece querer eliminar de ese modo la causa judicial que la dejó lacrada para siempre por el 3% y en el verbo karinear, un hallazgo de Ornella Calvete.
ANDIS fue uno de los organismos donde se despidió más personal –el 36% según coinciden CEPA y Nadín Argañaraz– pero, sobre todo, echaron auditores. Una contradicción con el anuncio oficial de querer mejorar la gestión a partir de determinar supuestos fraudes. Según datos de los trabajadores, solo dejaron 5 auditores. La eliminación intempestiva instaló otro pánico: cómo será la transición a Salud y qué pasará con las prestaciones en el mientras tanto.
Así como Caputo busca adueñarse del sistema de espionaje, Karina quiere eliminar las denuncias al eliminar el organismo donde se cometieron los desmanejos. El secretismo hermana a los dos vértices del triángulo de hierro que encuentra una nueva dinámica: Karina con el manejo político y una intervención más amplia en la gestión, Caputo enfocado en las áreas con información sensible, como SIDE y ARCA.
Las coimas en discapacidad, que parecen haber resultado inocuas en términos electorales en 2025, forman parte de las heridas que deja a su paso Milei y que marcarán, hasta el final, la gestión libertaria. En un mismo futuro, Karina pretende el olvido de las imputaciones del 3%, mientras Caputo proyecta una permanencia que siga más allá de la temporada, de 4 o de 8 años, de los hermanos Milei.