Uno para ti, otro para mí: qué prepara el Gobierno para evitar la suba de aranceles de Trump

El gabinete de Milei explora vías para un acuerdo económico con Estados Unidos, mientras las empresas locales miden el impacto de la política arancelaria de Washington.

Mientras en Washington el Gobierno buscaba acelerar la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para cerrar el faltante de dólares y calmar las presiones devaluatorias, tenían lugar otras conversaciones sobre el futuro de la relación comercial entre los Estados Unidos proteccionistas de Donald Trump y la Argentina en vías de apertura de Javier Milei. El Ejecutivo busca cerrar una propuesta que permita empezar a recorrer el camino hacia un tratado de libre comercio (TLC) y, de inicio, evitar la suba de aranceles que firmó el presidente republicano.

“Argentina quiere ser el primer país del mundo en sumarse a este acuerdo recíproco que pide la administración de Trump en materia comercial”, dijo Milei ante la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), el sábado. “Si no estuviéramos restringidos por el Mercosur, la Argentina estaría trabajando en un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos”, añadió.

Para entonces, Trump ya había firmado las resoluciones para subir los aranceles generales a las importaciones a partir del 2 de abril de manera recíproca (es decir, a los países que le cobren más impuestos de los que se pagan para entrar a los Estados Unidos) y para elevar a 25% los impuestos al acero, el aluminio la madera y otros desde el 12 de marzo.

Con la nueva política, el aluminio argentino -que paga 10% de arancel de importación- pasará a tributar el 25% para ingresar a Estados Unidos. La principal perjudicada es Aluar, que buscaba alguna referencia del Gobierno para posicionarse ante el nuevo escenario y viene golpeada por la caída de la demanda doméstica. Techint y otras exportadoras de acero se benefician, hasta ahora, de un régimen de excepción, que caería en dos semanas. Techint tiene importantes inversiones en Texas, adonde envía materia prima para industrializar. No exporta tubos para la industria petrolera, sino que los fabrica allá con los insumos que envía desde sus plantas siderúrgicas de todo el mundo. En conjunto, las exportaciones superan los USD 600 millones anuales.

Margen para negociar

Con esas fechas límite, las empresas comenzaron a moverse y a buscar líneas de acción con el gobierno argentino. Dirigentes de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) y otros lobistas con conexiones en ambos países fueron a sondear a funcionarios estadounidenses y argentinos en Washington durante la visita de Milei a ese país.

Se trajeron varias impresiones: hay espacio para negociar mano a mano exenciones a la férrea política arancelaria de Trump; faltan definiciones concretas porque los funcionarios clave en materia comercial acaban de asumir en sus puestos; y la intención del gobierno argentino es llegar a algún tipo de entendimiento de reciprocidad, que incluya bajar aranceles a importaciones de ese país a cambio de obtener exenciones para determinadas posiciones arancelarias sin romper (aunque se tensione) con el Mercosur.

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Una vía posible, en ese sentido, sería acelerar un acuerdo complementario, como paso previo al TLC. Sería un instrumento que permitiría reducir aranceles a un grupo de productos, desde ambos países. La alternativa requeriría de un waiver de los socios del Mercosur, pero no equivaldría a una negociación por fuera del bloque de un tratado.

Otra posición, más arriesgada y que no pudo ser corroborada por fuentes oficiales, es la de buscar una asociación estratégica sobre inversiones y comercio, o Strategic Trade and Investment Partnership. Se trata de un acuerdo que no incluye temas arancelarios, por lo que podría ser más digerible a nivel Mercosur. No solucionaría el problema de las tarifas trumpistas, pero sí abriría la puerta a obtener exenciones y rebajas al tener un acuerdo de preferencias. Acá, los minerales críticos, como el litio, son clave.

Según AmCham, Argentina tiene margen al norte del Ecuador para negociar un TLC con la principal economía del planeta. “Argentina, Uruguay y Ecuador, en la región, tienen serias posibilidades de acceder a un TLC”, aseveró en un memo. “Argentina es clave en minerales críticos y energía”, añadió. “El TLC con Corea del Sur duró 11 meses todo el proceso; esto pone sobre la mesa cuán pronto Argentina podría tener un TLC”, aseveró.

El acuerdo entre Estados Unidos y Corea del Sur se firmó en 2007. Fue el último o uno de los últimos TLC que rubricó el país del norte, durante la administración de Barack Obama. Ni Trump ni Biden avanzaron en ese sentido.

Ojo por ojo, arancel por arancel

Para AmCham la política comercial de Trump “consiste en imponer condiciones iniciales para luego negociar desde una nueva posición de ventaja”, analizaron. Cuentan, para eso, con el apoyo de una sociedad que, en su mayoría, considera que la apertura comercial les resultó desventajosa.

Para el exministro de Desarrollo Productivo y titular de la consultora Audemus Matías Kulfas, Trump lleva la política comercial al mano a mano. “Trump significa el regreso al bilateralismo, al mundo previo a la segunda posguerra”, dijo a Cenital. “Empezó a plantear balanzas comerciales bilaterales para poner aranceles en aquellas en las que Estados Unidos tenga déficit. Y Milei tiene una posición ideológica de buscar un posicionamiento que lo favorezca en la agenda financiera”, agregó. “Plantear un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos no tiene sentido, porque Argentina no tiene complementariedad con ese país, que tiene producción agropecuaria y energética. Milei solo busca inversiones en tecnología, y no creo que consiga gran cosa, y apoyo financiero en el FMI”, concluyó.

Las empresas locales tienen pocas precisiones sobre las negociaciones bilaterales. Pablo Lavigne, el secretario de Comercio e Industria, recibe a los enviados de las industrias pesadas y a las cámaras sectoriales, pero no anticipa movimientos. Cenital consultó a sus voceros y no hubo comentarios.

La Federación de la Industria Maderera (Faima) ve los nubarrones de frente. Alertó “sobre la oferta importadora de viviendas prefabricadas de China y Estados Unidos” que, dijo, “no cumplen con las normativas técnicas del mercado constructivo argentino”.

La Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), que nuclea a gigantes como Techint y Arcelor Mittal, manifestó “sorpresa” por los aranceles de Trump. Irónicamente, promueve el modelo trumpista para frenar las importaciones chinas en Estados Unidos y la región.

“América Latina también viene siendo golpeada por el aumento significativo de las importaciones de países que practican competencia desleal, especialmente China”, afirmó Alacero. Por eso, “la implementación de medidas de defensa comercial como las hard quota o cupo máximo son importantes para reducir la creciente penetración de acero desde estos países”, siguió. “La regionalización aparece como la mejor acción de defensa contra el comercio desleal de China y de los países del sudeste asiático”, sugirió. “Esperamos que el análisis racional y lógico prevalezca y se pueda recomponer de forma efectiva la alianza estratégica que ha forjado en el pasado Estados Unidos con los países latinoamericanos”, auguró.

Según datos de Abeceb, la consultora del exministro Dante Sica, la balanza comercial con Estados Unidos terminó con un leve superávit de USD 268 millones en el recesivo 2024, pero venía siendo deficitaria hasta entonces, en un promedio de USD 2600 millones anuales.

Desde la pandemia, las exportaciones a ese país crecieron más de 40%, gracias al boom de Vaca Muerta. Las ventas de combustibles y energía representaron casi 36% de los USD 6454 millones de ventas de 2024. El aluminio y el acero, en sus diferentes versiones, representan casi 8% de los envíos. Con datos de 2023, totalizaron casi USD 640 millones.

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Periodista especializado en Economía. Pasó por La Nación, Bae, El Cronista y TN. Actualmente es columnista en Mejor País, en Radio Con Vos.