Más poder a los intendentes y un problema para los libertarios: el impacto de la Boleta Única en PBA

Con la eliminación del efecto arrastre y la posibilidad de elecciones separadas, el nuevo sistema electoral fortalecerá a los jefes comunales y debilitará el peso de las figuras nacionales. ¿El antiperonismo irá unido en territorio bonaerense?

Es obvio: la Boleta Única de Papel (BUP) cambiará la dinámica electoral en todo el país y en especial en la provincia de Buenos Aires, el distrito donde tenía más impacto el efecto arrastre del primer tramo de la boleta partidaria, el de candidato a presidente, sobre el resto de las categorías, provinciales y municipales. En 2003, la boleta bonaerense tuvo ocho cuerpos. No tan obvio: el tiro de gracia al efecto arrastre radica, más que en el cambio del instrumento de votación, en la prohibición de adhesión provincial a la BUP nacional, es decir, la imposibilidad de que las candidaturas provinciales y municipales vayan en la misma boleta única, debajo de las nacionales. Aunque las elecciones bonaerenses se hagan el mismo día que las nacionales, una decisión que depende del gobierno provincial, se votará con boletas diferentes y en urnas separadas. Lo que no es para nada obvio es qué efecto concreto va a tener la reforma sobre la dinámica política del principal distrito del país, quiénes saldrán fortalecidos y quiénes debilitados.

Primer punto. Todos los sectores coinciden en que, paradójicamente, el nuevo sistema perjudica a La Libertad Avanza (LLA), pese a que el Gobierno impulsó el tratamiento del proyecto y celebró la sanción de la ley. La explicación es sencilla: LLA es un partido sin desarrollo territorial en la provincia, al que le hubiera venido muy bien apostar al efecto arrastre de sus candidatos nacionales, en especial si Javier Milei se mantiene competitivo y busca la reelección en 2027. Eso podría darle a los libertarios la posibilidad de disputar el poder en los municipios aun sin figuras con instalación y peso propio ¿Y por qué entonces el oficialismo impulsó la reforma? Era una promesa de campaña que había que cumplir, responden en Casa Rosada, para que no le roben la bandera de la modernización, matizan en el PRO. Otra teoría: a Milei no le importa la construcción política territorial por fuera de su proyecto de poder nacional, y con esta reforma se asegura, de cara a 2027, la presencia de su nombre en los centros de votación de todo el país, sin depender de caciques locales que le cuiden la boleta.

Otro factor de la ley que perjudica al oficialismo es la eliminación del tilde de lista completa en la Boleta Única, lo que evita el efecto arrastre incluso para las categorías nacionales. O sea, del candidato a presidente sobre los candidatos a diputado o senador. Esto solo beneficia a los partidos provinciales, promotores del cambio que introdujo el Senado, que suelen presentarse a elecciones sin candidato a presidente. El oficialismo y los bloques que acompañaron la reforma en Diputados aceptaron esa modificación para no poner en peligro la sanción de la ley. Pero existe un acuerdo de palabra entre Unión por la Patria, UCR, PRO y LLA, todas fuerzas con presencia partidaria a nivel nacional, para aprobar un proyecto que van a presentar en breve diputados radicales para agregar el tilde de lista completa. Si no es para las elecciones del año que viene, será para las de 2027. “Por ahora vamos a trabajar en la instalación de la marca, para que la sigla La Libertad Avanza y el color violeta sean sinónimos de Milei”, dicen en el equipo de Sebastián Pareja, presidente del partido libertario en la provincia.

Segundo punto. La separación de las elecciones nacionales y provinciales va a derivar a mediano plazo en una provincialización de la política de Buenos Aires, como ocurrió en el resto de las provincias que fijaron un cronograma o un sistema de votación propio, como Córdoba, Santa Fe o Mendoza. Si el candidato nacional no encabeza la boleta provincial/municipal tendrá menos poder de lapicera en el cierre de esas listas locales. Un ejemplo concreto: si Cristina Kirchner es candidata a diputada nacional el año que viene no tendrá tanto peso como antes para incidir en las boletas municipales, dado que ya no podrá usar su tramo de la boleta como resorte para aceptar u objetar una postulación provincial o municipal. “Con el sistema anterior, si un intendente se sublevaba lo podían amenazar con sacarle la boleta nacional y jugar otro candidato en su territorio con el arrastre de Cristina. Ahora eso ya no corre”, explica un exjefe de gabinete peronista.

Ese fenómeno de provincialización podría acelerarse si Axel Kicillof resuelve desdoblar las elecciones bonaerenses, es decir, hacerlas en una fecha diferente a las nacionales. Eso pidió el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, como un paso hacia la construcción de una identidad bonaerense. Cerca del gobernador no descartan ninguna opción, pero le restan posibilidades a la idea del desdoblamiento, que de por sí tiene una limitación: por ley las PASO para cargos provinciales deben hacerse el mismo día que las nacionales. En caso de convocar las elecciones generales para la misma fecha, hay dos caminos posibles: adoptar un sistema de boleta única para cargos provinciales y municipales, o sostener la boleta partidaria. Es una decisión que depende de la Legislatura bonaerense. La oposición e incluso diputados de Unión por la Patria presentaron proyectos en esa dirección, pero la mayoría del peronismo prefiere mantener el sistema actual. Si se hacen elecciones concurrentes, el mismo día pero con boletas y urnas diferentes, la votación será muy compleja, anticipan los actores involucrados, con muchas demoras, tanto durante el día como en los escrutinios.

Tercer punto. La contrapartida de la pérdida de poder de las figuras nacionales es que la reforma fortalece a los intendentes, que dependerán más de sí mismos. Eso sí, si se mantiene el sistema de boleta partidaria para cargos provinciales y municipales, ganarán peso relativo aquellos que encabecen esa nómina. En los turnos electorales en que se eligen cargos ejecutivos, tendrá más poder el candidato a gobernador que, al estar como cabeza del primer tramo, será el nuevo dueño de la boleta. Una salvedad: esta lógica tendrá su traducción particular de acuerdo con el partido. “Si Cristina es candidata a diputada, ella va a armar las listas, sea con boleta única, partidaria o lo que sea. El orden lo da la política, más allá de la herramienta de votación”, dice un dirigente kirchnerista que trabaja en el gobierno de Kicillof. Es difícil de predecir cómo puede impactar la reforma en la disputa interna del kirchnerismo. ¿El gobernador reclamará incidencia en la confección de la boleta nacional o solo en la provincial? Los dirigentes de su confianza anticipan que, a diferencia de lo que pasó hasta el año pasado, debería tener voz y voto en la confección de todas las listas.

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Con el nuevo sistema, las votaciones de medio término abrirán paso además a un terreno hasta ahora desconocido. En las elecciones provinciales, habrá ocho boletas diferentes, una por cada sección electoral. Hasta ahora ese tramo, de candidatos a diputado o senador provincial, era encabezado por dirigentes poco conocidos, que quedaban invisibilizados en el medio de la boleta partidaria. “Este cambio va a construir un tablero de dirigentes provinciales que hasta ahora no existía en la provincia y obliga a los partidos a buscar figuras más conocidas. Los intendentes, si queremos ocupar ese lugar, vamos a tener que levantar el perfil y dejar de ocuparnos solo de nuestra quintita”, dice un jefe comunal de PRO. En el peronismo, habrá que prestar atención a la definición de la lista de la tercera sección, donde conviven los intendentes de La Cámpora Mayra Mendoza (Quilmes) y Julián Álvarez (Lanús), con dos de los jefes comunales alineados con Kicillof, Fernando Espinoza (La Matanza) y Jorge Ferraresi (Avellaneda). ¿Y si habilitan una PASO?

Cuarto punto. La provincialización de la elección bonaerense puede facilitar la unificación de la oposición al gobierno peronista en la provincia. La idea de conformar un gran frente antikirchnerista para disputar el poder bonaerense en 2027 ya empezó a circular entre dirigentes de PRO, UCR y LLA. La separación de las elecciones, aunque sean el mismo día, posibilitaría que se construya una coalición con límites más amplios que lo que se pueda armar a nivel nacional, con Milei como factor de división. Eso facilitaría la vida a sectores de la UCR y del peronismo no kirchnerista que no están dispuestos a sumarse a la LLA a nivel nacional, pero que ven con buenos ojos estrechar lazos con los libertarios para disputar el poder provincial frente al peronismo, con una gran PASO como estación intermedia.

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Es periodista y politólogo. Conduce el noticiero central del canal IP y el programa ¿Cómo la ves?, en Futurock. Es autor de Los secretos del Congreso (Ediciones B, 2019).