Hay acuerdo con el FMI ¿y flotación administrada?

El Fondo confirmó el programa por USD 20.000 millones, pero cambian las condiciones para el desembolso inicial. La guerra comercial que desató Trump ya impacta en Vaca Muerta.

Anoche, en un escueto comunicado, el FMI informó que llegó a un acuerdo a nivel técnico para prestarle a Argentina USD 20.000 millones, a través de un nuevo Programa de Facilidades Extendidas (EFF, sus siglas en inglés) que se extenderá por cuatro años.

El mundo es otro desde hace una semana. Los nuevos aranceles de Donald Trump fueron más duros de lo esperado y cambió la “lógica transaccional” que los análisis le atribuían al presidente de Estados Unidos. Los CEOs de compañías globales ya hablan de un nuevo orden global.

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En este nuevo contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobaría un desembolso inicial de entre 12.000 y 15.000 millones de dólares para Argentina, aunque voceros del organismo no lo confirmaron. “Cuando el Directorio trate el programa se conocerá el monto del primer desembolso”, indicaron. El board se reunirá “en los próximos días”, probablemente este viernes, y el acuerdo se firmará antes de fin de mes, al inicio de la Asamblea de Primavera (Boreal) del Fondo y el Banco Mundial.

“El acuerdo se basa en los impresionantes avances iniciales de las autoridades en la estabilización de la economía, respaldados por un sólido ancla fiscal, que está generando una rápida desinflación y una recuperación de la actividad y los indicadores sociales”, destacó el Fondo. “El programa respalda la siguiente fase de la agenda de estabilización y reformas de Argentina, cuyo objetivo es consolidar la estabilidad macroeconómica, fortalecer la sostenibilidad externa y lograr un crecimiento sólido y más sostenible, a la vez que se gestiona el contexto mundial más complejo”, añadió.

Las condiciones

A cambio de un desembolso superior a los USD 8.000 millones que había blanqueado el ministro Luis Caputo como pedido inicial, el Gobierno convalidaría una política cambiaria de flotación administrada y deberá cumplir con una meta dura de acumulación de reservas. Habrá más plata para capitalizar al Banco Central (como quería el Ejecutivo), pero no será toda de libre disponibilidad. No podrá usarse el 100% del desembolso inicial para sostener el precio del dólar.

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Esto es lo que transmitieron este martes a #Rollover fuentes al tanto de las conversaciones. El esquema de flotación entre bandas y volatilidad acotada, ya que iban a ser angostas para ir ensanchándose gradualmente, quedó enterrado en un mundo en crisis en el que el dólar hubiera ido rápidamente a buscar el techo, lo que hubiera llevado al Banco Central a vender los dólares que preste el Fondo.

La flotación administrada es más discrecional y, según parece, estará sujeta a una regla «oculta». El Gobierno tendrá un bloque del desembolso para contener el tipo de cambio, pero, en algún punto, deberá dejar correr el tipo de cambio o pedir autorización para seguir vendiendo divisas, si sube sin freno. No puede vender los dólares que ponga el FMI a mansalva, como hizo Caputo como presidente del Banco Central en 2018 hasta que Washington exigió su cabeza.

El cepo cambiario se mantendría, aunque se flexibilizarán algunas normas de acceso a las divisas. Los importadores tendrían dólares más rápido (hoy deben esperar 30 días). Los que operan en el mercado de contado con liquidación y deben esperar hasta 90 días para poder hacer operaciones en el mercado oficial, tendrán plazos menores.

El dólar blend tendría los días contados. Los exportadores deben liquidar el 20% de sus ventas en el mercado paralelo. Eso abastece a ese mercado de divisas y, a la vez, le da mejor precio al exportador, que cobra un tipo de cambio más alto que el oficial. Pero el Banco Central debe acumular reservas El FMI quiere que ese compromiso que muestra el Gobierno con la meta fiscal se replique con la meta de reservas.

Esto puede ser un problema para los exportadores. Los productores agropecuarios ya vienen con rentabilidad acotada, por la suba de los costos en dólares de 2024. La baja de retenciones temporal, hasta mitad de año, alivió la ecuación. Pero volver a liquidar el 100% en el mercado oficial reduce la cantidad de pesos que recibirán por su mercadería. En las últimas semanas, ante las expectativas de devaluación, las ventas de los productores se frenaron, los agroexportadores liquidaron menos operaciones y el Banco Central terminó marzo con ventas netas de divisas en el mercado oficial.

El Ministerio de Economía dice que Todo Marcha Acorde al Plan, TMAP. Dejó trascender que se anticipó a un clima global enrarecido con disciplina fiscal y que advirtió el cambio de escenario en conversaciones en el marco del G-20.

Hay señales de sobra que van en sentido contrario. Argentina busca un puente de dólares para 2026, con la premisa de que, a partir del año próximo, Vaca Muerta y la minería aportarán una gran cantidad de divisas que apreciarán per sé el tipo de cambio sin necesidad de cepo ni ventas del Banco Central.

Pero la ecuación de Vaca Muerta empieza a cambiar. El precio del crudo brent, la referencia para el mercado local, pasó de un valor de entre 75 y 80 dólares a perforar los 60 dólares este miércoles, algo que no sucedía desde aquel distópico 2020. Esto tiene dos efectos muy concretos.

Las estimaciones de analistas privados –que el Gobierno convalidaba– daban cuenta de un superávit comercial energético de USD 8.000 millones para 2025. Esos cálculos se sostenían con un barril de crudo de entre 70 y 75 dólares. Con un precio entre 15 y 20 dólares menor, faltarán divisas del comercio. Una cuenta rápida reduce las proyecciones en USD 1.500 millones. Es cierto que también se abaratarían las importaciones energéticas. Pero como Argentina estructuralmente importará menos combustible y exportará más, el hueco será mayor. En los dos primeros meses del año, la exportación de energía mantuvo a la balanza comercial en terreno positivo.

YPF y la industria petrolera en general dicen que Vaca Muerta es sostenible con un barril de crudo a USD 45. De todos modos, a menor precio, habrá menos divisas y las empresas tendrán menos flujo de caja para acelerar inversiones. Fuentes de la industria dijeron que nadie está pensando en frenar los proyectos que entraron al RIGI. Aunque anticiparon que esperan un escenario de precios bajistas para el crudo que se extienda durante meses. La OPEP, que regula el precio del commodity, planea aumentar, y no reducir, la producción. De concretarse estas previsiones, las compañías locales que quieran invertir encontrarán menos respaldo internacional, ya que habrá menos incentivos para expandir la producción.

Con menos dólares comerciales en la alcancía, se necesitarán más dólares financieros para cerrar la cuenta. Por eso, las divisas del FMI y otros organismos se vuelven más urgentes. En una entrevista con La Nación, el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, prometió un paquete de asistencia financiera importante, coordinado con el Fondo y el Banco Interamericano de Desarrollo. Caputo quiere que, entre los tres organismos y la CAF aporten USD 25.000 millones.

Son escenas de salvataje explícito, no exentas de bravuconadas. Mauricio Claver-Carone, el delegado de Trump para América Latina, dijo la semana pasada que apoyaría el acuerdo con el FMI a cambio de que Argentina cancele el crédito con China. En julio, el Banco Central debe pagar o renegociar los USD 5.000 millones en yuanes que usó como divisas de libre disponibilidad durante la gestión de Sergio Massa como ministro. 

La vocería del Ministerio de Finanzas chino respondió con un mensaje a dos bandas. “El intercambio de divisas entre China y Argentina contribuye a la estabilidad económica y financiera del país y es bien recibido por el gobierno argentino”, escribió en Twitter. “Instamos a Estados Unidos a que adopte una perspectiva correcta y comience a pensar en cómo puede contribuir al desarrollo de los países de América Latina y el Caribe”, añadió.

“China es un socio comercial muy interesante, porque ellos no exigen nada, lo único que piden es que no los molesten”, le había dicho Milei a Susana Giménez hace unos meses. El problema es que los que molestan son sus amigos.

Periodista especializado en Economía. Pasó por La Nación, Bae, El Cronista y TN. Actualmente es columnista en Mejor País, en Radio Con Vos.