“Es la política, estúpidos”: Milei acaricia el autogobierno y quema el riesgo kuka
Con rosca y pactos, LLA cuadriplicó su poder en Diputados y quedó a un voto del quórum. Los superpoderes de Menem, el caso Villaverde y la cumbre de gobernadores con la CGT. La política, OK. ¿Y la economía?
El 26 de octubre al atardecer, Javier Milei tenía 37 diputados nacionales, 8 de los cuales terminaban su mandato. Con la victoria en 15 provincias, sumó 53 y cerró aquel día victorioso con 82 bancas. 38 días después, el bloque libertario juntó 95 diputados que, más los aliados del PRO disminuido y la UCR violácea, engordaron hasta llegar a 113 diputados. En algo más de un mes, casi cuadriplicó su ejército en la Cámara Baja.
El mismo presidente que en octubre tuvo que suplicar el auxilio financiero de Donald Trump para evitar un estallido cambiario y que venía de padecer una ristra de derrotas en el Congreso, quedó a un puñado de votos del autogobierno. Si a los 95 violetas y los 18 legisladores lilas se le suman los 15 colaboracionistas, a Milei solo le falta un voto para tener quórum propio y mayoría en la Cámara de Diputados.
Un mapa impensado hace 50 días, cuando en el Gobierno se daban por llenos si lograban soldar un bloque de 87 diputados, el tercio imprescindible para sostener los vetos presidenciales. Ahora, La Libertad Avanza queda al límite del autogobierno. La expansión libertaria tiene un doblez: la política, ordenada por el 26-O –¿tan lejos quedó el 7-S bonaerense?– pareció resolver, muy rápido, que Milei está en un best case.
Suscribite para recibir un alerta cada vez que Pablo Ibáñez publique un nuevo artículo.
La ola violeta
Post victoria, Milei sumó 7 diputados del PRO bullrichista, 3 radicales con peluca, 2 PRO santafesinos, otra banca PRO por la renuncia de Silvia Lospenatto y el entrerriano Francisco Morchio, aportado por Rogelio Frigerio. El PRO residual que preside Cristian Ritondo aporta doce más y la UCR violácea, que preside la cornejista Pamela Verasay, ayuda al gobierno a llegar a ese interbloque violeta de 113 votos.
Las bancadas de gobernadores -7 de los salteños y misioneros de Innovación -, 3 del tucumano Osvaldo Jaldo y 3 del catamarqueño Raúl Jalil, más 2 del MID, dejan a Milei a un tranco de hormiga de llegar a los 129. La ola violeta podrá, sin demasiado esfuerzo, teñir al neuquino que reporta al gobernador “Rolo” Figueroa o al diputado de Santa Cruz alineado, aunque a veces entre chispazos, al mandatario Claudio Vidal.
Cenital no es gratis: lo banca su audiencia. Y ahora te toca a vos. En Cenital entendemos al periodismo como un servicio público. Por eso nuestras notas siempre estarán accesibles para todos. Pero investigar es caro y la parte más ardua del trabajo periodístico no se ve. Por eso le pedimos a quienes puedan que se sumen a nuestro círculo de Mejores amigos y nos permitan seguir creciendo. Si te gusta lo que hacemos, sumate vos también.
Sumate
Eso sin contar a los 18 de Provincias Unidas (PU), el ensamble de gobernadores donde están los diputados de Martín Llaryora, Maximiliano Pullaro, Carlos Sadir y “Nacho” Torres. Varios, a lo largo de los últimos dos años, levantaron la mano, se sentaron o se abstuvieron para ayudar a la Casa Rosada. Enfrente, según un análisis histórico que hizo Facundo Cruz, el peronismo tocó, con 93 diputados, el peor registro de los últimos 60 años.
La matemática de LLA se asemeja a la que tuvo el Frente de Todos (FdT): 122 el primer bienio y 118 el segundo tramo de la gestión de los Fernández, disminuido por la derrota electoral del 2021. Hay, ahí, un espejo donde Milei puede mirarse: al FdT no le resultó tan fácil como muestran los números lograr avanzar con proyectos. De hecho, en el Senado le faltó un voto para resolver un asunto que, retroactivamente, puede leerse como el nudo de la mala praxis frentodista: la designación de Daniel Rafecas como procurador.
Voracidad
“Cuando tienen tres semanas de poder, lo usan”, reflexiona, con cierto impacto, un operador peronista. En Diputados, Martín Menem ejecutó la operación “primera minoría”, en desmedro de sus socios del PRO de Mauricio Macri, se nutrió del caos peronista, impuso normas de conducta de sometimiento al mando extremo de Karina Milei y, para completar, gestionó un superpoder que le permitirá repartir comisiones casi a su antojo.
Con malicia, en el peronismo dan a entender que la influencia del riojano llegó a campamentos opositores: que habría trasmitido que no veía mal la continuidad de Germán Martínez en la jefatura de UxP y que celebró –¿propició?– que los caciques de PU no le dejen la jefatura del bloque a Miguel Pichetto, quien terminó en un bloque de dos, Encuentro Federal, junto con Nicolás Massot, aunque luego armó con ellos un interbloque.
El best case que la política atribuye al experimento Milei se espeja en la verdad peronista número 21, apócrifa pero hiper vigente, que refiere a aquellos que “salen en auxilio de los ganadores” –cuya autoría se atribuye al bonaerense Juan Amondarain–. La potencia legislativa quema, o al menos minimiza, un factor que fue clave en estos dos años y determinante, como ya se contó en Cenital, para el resultado electoral: “el riesgo kuka”.
UxP perdió el poder de bloqueo en Diputados y en el Senado, lo que saca de escena la amenaza peronista. La caída de Lorena Villaverde parece una excepción, porque el PJ activó y logró “voltear” a la rionegrina, aunque había sectores de LLA que consintieron ese bloqueo. Ante la ola violeta aparecen otras distorsiones. La primera refiere a que los proyectos de LLA aún no pasaron por el Congreso. El Presupuesto tiene fecha para el 17 de diciembre y puede ser, quizá, lo único que se trate antes de fin de año.
Todo indica que Milei conseguirá apoyo, pero que dependerá de algún nivel de flexibilización. Son varias las provincias que admiten dificultades para pagar, en tiempo y forma, el aguinaldo. La caída de la recaudación nacional, más los ingresos propios, complican los números. El ajuste provincial puede derramar, incluso, sobre las cuentas de los municipios. ¿Saldrá la ley nacional, sin cambios, a pesar de que no incluya ninguna compensación a las provincias?
Las estructurales
Este miércoles, en CABA, un grupo de dirigentes de la CGT, entre ellos Andrés Rodríguez (UPCN) y Gerardo Martínez (UOCRA), se reunió con gobernadores de PU: Pullaro, Torres, Sadir y, remoto, el cordobés Llaryora. El encuentro, de aproximación, importa a priori con su sola existencia. Sin que haya definiciones, sí aparecieron lecturas sobre problemas en común. Los gremios piden apoyo para rechazar la ley de Reforma Laboral, pero los gobernadores se amparan en que todavía no conocen el texto.
Está más claro, en cambio, la mirada sobre el impacto que en la economía produce la apertura indiscriminada a los productos importados, con las consecuencias sobre las PyMES y las pérdidas de puestos de trabajo. Sobre ese punto aparece la segunda distorsión ligada al viento de cola político que tiene Milei y le permitió sumar diputados y apoyos: la economía real, que a diario ofrece novedades sobre cierre de empresas y problemas de empleo, no parece estar en el registro de los neolibertarios ni de los “colaboracionistas” que están dispuestos a darle los votos que le faltan.