El mercado la empieza a ver: con optimismo financiero, Caputo cree que llega a 2026 sin el FMI
El crecimiento de las inversiones en dólares y el blanqueo de capitales impulsan una mejora en los indicadores económicos que envalentonan al Gobierno.
“El mercado la empieza a ver”, tituló un informe difundido este jueves por la consultora 1816, una de las más leídas en la city porteña. El riesgo país bajaba hasta cerca de los 1100 puntos básicos, los dólares paralelos se acomodan debajo de los $ 1200 y los bonos suben de precio, mientras los depósitos en dólares aumentan en más de USD 12.000 millones por el blanqueo de capitales y empresas grandes consiguen financiamiento en dólares a tasas relativamente bajas. Son datos que celebró en redes el ministro de Economía, Luis Caputo, y que le permitieron poner en duda la necesidad de un nuevo acuerdo inminente con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para pagar los vencimientos de deuda del año entrante. El veranito financiero le da al Gobierno la última oportunidad para relajar el cepo cambiario y unificar el dólar antes de las elecciones, aunque el presidente todavía parece resistirlo.
Las variables financieras mejoraron en el último mes y medio al calor del blanqueo. Por un lado, los depósitos exteriorizados rozaron los USD 13.000 millones. Si bien desde que se abrió la posibilidad de retirar el efectivo de los bancos, a comienzos de octubre, salieron unos USD 700 millones del sistema, una parte de los USD 12.000 millones que permanecieron se canaliza a inversiones que llevan a la baja del tipo de cambio paralelo y a la mejora del riesgo país.
Grandes empresas con acceso a financiamiento aprovecharon la ventana y colocaron Obligaciones Negociables en dólares a tasas relativamente bajas (es decir, más altas que compañías similares de otros países de la región, pero sensiblemente menores a las que podría obtener el Gobierno si quisiera tomar deuda). PAE y Pampa Energía, empresas que venden commodities en dólares, colocaron instrumentos de deuda a tasas de entre 5 y 6 por ciento anual. Pero el Grupo Financiero Galicia, cuya suerte está atada a la del peso, obtuvo USD 325 millones a una tasa del 7,9%.
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Sumate“Buena parte de estos resultados se deben a los dólares que inyectó el blanqueo de capitales al sistema financiero, dado que el esquema propuesto por el Gobierno incluye la posibilidad de comprar ONs (colocaciones locales) sin que aplique la multa del 5%”, indicó la consultora MAP en un reporte a sus clientes.
Pero los dólares que quedan depositados en los bancos les permiten a las entidades aumentar los préstamos en moneda extranjera a exportadores, sobre todo del agro, para que financien sus ventas al exterior. El mecanismo hace que esas divisas queden en el Banco Central: los préstamos son en dólares, que se cambian en pesos al tipo de cambio oficial para pagar gastos en moneda doméstica. De esa manera, los tomadores de los créditos pueden, luego, acceder al dólar oficial para recomprar las divisas al momento del vencimiento.
Según 1816, las compras netas de divisas del Banco Central por más de USD 550 millones en lo que va de octubre se vinculan con “el crecimiento del crédito privado en dólares, cuyo stock creció USD 900 millones desde el arranque del blanqueo, o vía emisiones corporativas de títulos en los mercados locales e internacionales”. Explicó: “El canal del crédito a exportadores, que liquidan las divisas en el MULC para financiar capital de trabajo a una tasa considerablemente inferior a la disponible en moneda local (de no mediar cambios en el régimen cambiario -N d. la R., una devaluación-), tiene un enorme potencial en los próximos meses”.
“La evolución positiva de los indicadores cambiarios y financieros es determinante para las autoridades, que a partir del año próximo deben enfrentar abultados vencimientos de la deuda en dólares, sin contar los pagos a organismos internacionales”, indicó MAP. La consultora que dirige Juan Pablo Ronderos recordó que en 2025 vencen USD 8700 millones de capital e intereses de deuda en manos de bonistas privados, concentrados en dos pagos iguales en enero y julio. A eso se suman unos USD 2300 millones en Bopreal (el bono que emitió el Banco Central para pagar a importadores) y vencimientos de las provincias.
Según 1816, los vencimientos del año entrante rondan los USD 20.400 millones, al añadir compromisos con organismos multilaterales e intereses que deben saldarse al FMI (no hay vencimientos de capital hasta 2026). Para la consultora, el repo por unos 3000 millones que se negocia con bancos para pagar el vencimiento de enero (USD 2800 millones de capital y USD 1500 millones de intereses que ya se giraron al exterior), ese movimiento de crédito privado, el superávit comercial y algún aporte de inversión extranjera del RIGI pueden bastar para cerrar el año sin tener recurrir a un nuevo acuerdo con el FMI que suponga una devaluación mayor a la que quiere convalidar el Gobierno.
¿Sin el FMI?
Es lo que insinuó Caputo este domingo, en una entrevista con Luis Majul en LN+. Al ser consultado sobre un nuevo acuerdo con el organismo, respondió: “Todavía no definimos qué vamos a hacer”. Y añadió: “Si pedimos un nuevo programa con el objetivo de que haya desembolsos, no lo hemos decidido”. En esa línea, el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, evitó dar precisiones cuando el diputado de UxP Juan Marino le preguntó sobre cómo pagarán la deuda: “No hay definiciones precisas respecto a condiciones de alternativas de financiamiento, porque todavía hay tiempo de que las condiciones sigan mejorando y nos lleven a tener o no acceso (al mercado) o a tener o no un programa con el Fondo”.
Las definiciones del equipo económico difieren de lo que decían en hasta hace poco. En junio, en una charla que dio en el instituto conservador Cato, adelantó: “Comenzaremos a negociar un nuevo programa con el Fondo”. Un mes más tarde, en radio Mitre, añadió: “Estamos empezando a hablar de un nuevo acuerdo (…), seguro para este año”.
¿Qué cambió? Por un lado, el Gobierno comenzó a intervenir en el mercado paralelo con ventas de reservas, a contramano de los manuales del FMI. La troika del Fondo ya había enfrentado a Caputo cuando presidía el Banco Central, en 2018, y vendía dólares para evitar la devaluación. Además, fuentes de Washington consignan que, a pesar del apoyo del FMI al programa económico, Estados Unidos y otros países no están convencidos de extenderle otro cheque a Argentina sin unificación cambiaria.
Es lo que piensa Martín Rapetti, director de Equilibra: “Me cuesta imaginar que el Fondo preste plata para vender dólares; ellos ven este problema cambiario, aparece en los staff reports”, le dijo a Cenital. “Argentina, sin cepo, tendría un tipo de cambio más alto. Hoy, es más barato ir a Punta del Este que a Mar del Plata, al dólar contado con liqui. Si eso no se corrige, la crisis cambiaria parece inevitable”, advirtió.
Rapetti y otros economistas, como Dante Sica, creen que, a mediano plazo, Argentina tendrá un shock exportador y el país irá a un tipo de cambio más alto. Sobre todo, por las crecientes exportaciones energéticas. El problema es atravesar ese camino. El Gobierno apuesta a un puente de financiamiento que le permita llegar a ese momento en que sobren dólares. Para Sica, no están lejos. El economista de Abeceb cree que existe una oportunidad de unificar el tipo de cambio en torno a los $ 1100, si los dólares paralelos bajan un poco más y el Gobierno sigue con la suba de 2% mensual en el tipo de cambio oficial. A ese ritmo, el dólar exportador (80% oficial — 20% paralelo) llegaría a ese valor hacia fin de año.
Eso permitiría acelerar la salida del cepo al menos para comercio exterior, deudas y dividendos, aunque permanezcan restricciones para el atesoramiento o el turismo. Para 1818, esto podría ocurrir hacia enero. Otros estiran la oportunidad hasta fines de marzo, antes de que arranque la carrera electoral.
Si las compañías se endeudan a un dígito, el riesgo país de 1200 puntos supone una tasa de interés para el Gobierno en torno al 17%. Para MAP, la firma de Ronderos, eso solo bajará con el fin de las restricciones cambiarias. “El levantamiento de los controles cambiarios permitiría una convergencia del spread soberano al corporativo, mejorando las posibilidades de refinanciar los abultados vencimientos de 2025”, indicó. “De la mano de un camino más allanado en materia de deuda, el país podría entrar en un círculo virtuoso, acompañado por la vuelta de inversores y fondos frescos para financiar el crecimiento de la economía local”, añadió.
Es cuestión de verla o no verla. Un trade, como en las no tan viejas épocas del ministro.