El fútbol, la primera barrera contra el modelo libertario
Con la reelección de Chiqui Tapia, la AFA resiste las presiones de Casa Rosada y Macri para impulsar las SAD, gracias al apoyo de la FIFA y de su presidente, Gianni Infantino. El partido va 0-3 para Milei. ¿Remontará?
Usemos una figura futbolera. El primer año del partido entre la AFA y el Gobierno lo ganó la pelota. Claudio “Chiqui” Tapia 3, Javier Milei 0. Los dos primeros goles fueron anotados por la justicia ordinaria: el primero fue cuando defendió el Estatuto de la AFA y reconoció la autonomía y competencia del fútbol para definir que sus clubes sean Asociaciones Civiles, un freno a las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) impulsadas por Milei. Y el segundo fue cuando avaló en fallo de Cámara la reelección de Tapia como presidente de la AFA hasta 2028.
Finalmente, el tercer gol fue marcado por la FIFA cuando su presidente, Gianni Infantino, felicitó a Tapia por la reelección y por sus “esfuerzos, trabajo y contribución al desarrollo del fútbol y de sus valores en Argentina, en Sudamérica y en el resto del mundo”. La AFA quedó así casi como ejemplo mundial.
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Con firma de Gianni Infantino, llegó una carta de FIFA para el Chiqui Tapia, en la que reconocen su reelección como Presidente de la AFA. El Gobierno y la IGJ todavía desconocen esa asamblea en la que se definió su continuidad. pic.twitter.com/qFR7i9qJ48
— Manu Jove (@manujove) October 31, 2024
¿Jueces amigos? ¿Fallos inusualmente veloces y extraños? Así se lo preguntan cerca del Gobierno, especialmente de la Inspección General de Justicia (IGJ). ¿Y el gol de la FIFA? Infantino, debería haberlo sabido Casa Rosada, cuida como oro su relación con la AFA de Tapia, un “socio estratégico clave”, por lo menos hasta el Mundial 2026 que se jugará centralmente en Estados Unidos, acompañado de México y Canadá. La AFA es la Federación de Leo Messi, ya no más “el mejor jugador del mundo”, como todavía repiten muchos aquí, pero sí una figura clave para el negocio del Mundial en el país del Tío Sam desde su arribo al Inter Miami y su impacto en el país que sigue llamando “soccer” al fútbol. Messi ayudó a la FIFA a convertir en postal eterna un Mundial de Catar que, hasta entonces, estaba bajo escrutinio. Infantino quiere ese aporte para el próximo.
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SumateInfantino se hizo amigo del campeón
El 3–0 de 2024, aunque resultado parcial, no deja de ser un golpe casi de nocaut para un Gobierno que se jacta de su poder transformador (o destructor) en el primer año de gestión.
Demolió, impuso nuevas condiciones y dominó en muchísimos otros escenarios. Pero “el León” no pudo hacerlo en el fútbol. No es el primero. Es un escenario en el que otros gobiernos de signo neoliberal (Carlos Menem y Mauricio Macri) ya fracasaron antes (el marcador global sería entonces de 5–0 para la AFA). Menem, que en los años ’90 privatizó hasta el aire, fracasó con el fútbol pese a que presentó cuatro proyectos de Clubes SA. Y Macri terminó derrotado pese a que tuvo aval de la FIFA para intervenir en 2016 a una AFA que estaba debilitada tras la muerte de Julio Grondona.
La AFA actual sufre críticas duras por sus cambios reglamentarios en mitad de campeonato, porque anuló descensos y subirá a treinta equipos en Primera la próxima temporada y por arbitrajes que protegen a clubes amigos del poder. Y hay además un espectáculo que, por momentos, espanta, una media de juego neto pobrísima por tanta interrupción sin castigo, por entrenadores y jugadores que eligen discutir y pelear antes que jugar. Y sin que el poder ponga límites. Paradójicamente, es una AFA poderosa. Ante la embestida del poder político, elige un presidente fuerte (Tapia fue reelegido con el 95% de los votos). Es campeón mundial. Y Messi está de su lado. Infantino, entonces, cambió de bando. Lejos de avalar una intervención, le “avisa” al Gobierno que, si tocan a Tapia, la FIFA puede sancionar a todo el fútbol argentino. Impensable. Infantino se hizo amigo del campeón.
La narrativa oficial sugiere que Milei impulsó a los Clubes SAD solo para satisfacer a Macri, un socio hoy en crisis. Desde otros sectores cercanos al Gobierno afirman que no es así. Que Milei se interesó por los Clubes SAD y hasta se preparó para defender el proyecto si el tema salía en su debate presidencial con Sergio Massa, que era el candidato favorito de Tapia. Cuentan también que Milei (aunque lo disimuló) sintió abandono cuando fue a votar contra Juan Román Riquelme en las elecciones de Boca y sufrió insultos de hinchas, mientras que Macri, principal interesado en volver a su club, lo dejó solo porque “se fue a jugar un torneo de bridge”. “Macri –se quejan cerca del Gobierno- fue presidente de Boca, de Argentina, y es presidente de la Fundación FIFA, tiene miles de contactos, pero no acercó un solo inversor para el fútbol”.
La trinchera del fútbol
Milei, dicen esas fuentes, decidió avanzar igualmente con los Clubes SAD. Incluyó el proyecto en el DNU y declaró “de necesidad y urgencia” la transformación del fútbol, algo que no habían hecho ni Menem ni Macri. Sus voceros en el Fútbol SAD hablaron de proyectos nuevos, superadores de los casos Racing y Mandiyú (modelos fracasados de Sociedades Anónimas). Pero sobreactuaron inversiones y presentaron inversores potenciales de currículum difícil. Los fallos judiciales y el firme respaldo de la FIFA (y la Conmebol) a Tapia frenaron cualquier avance. Hace solo dos meses se especulaba que diciembre, sin actividad internacional de selecciones ni de clubes, podía animar al Gobierno a meterse dentro de la AFA. Pero ya no hay más amenazas de intervención, y no fue solo porque Milei chocó contra “la vieja dirigencia mafiosa y corporativa” de la pelota: chocó, ante todo, contra un siglo de clubes que representan mucho más que un puesto en una tabla de posiciones y que, aun con todas sus lagunas, ya tienen dueños. Son socios que, hasta hoy, siguen votando para que sus clubes permanezcan como Asociaciones Civiles. La pelota como trinchera última.
¿Será cierto que ya desde octubre la Casa Rosada evalúa la posibilidad de abrir un diálogo con la AFA para negociar en lugar de confrontar? ¿No decía acaso Milei que jamás haría negocios con países comunistas y ahí está ahora buscando el abrazo de China? Las partes mantienen discreción. En el medio, Andrés Fassi, presidente de Talleres de Córdoba, atenuó su cruzada anti-Tapia. Todavía sigue bajo riesgo de sanción severa acusado de saltarse los reglamentos del fútbol por haber recurrido a un organismo externo (IGJ) para ir contra la AFA antes de agotar los pasos en la justicia deportiva. Talleres ya no se queja de los arbitrajes. Es un “perseguido” atípico. Hasta puede salir campeón.
El otro club que no votó a Tapia (dos entre cuarenta y seis) fue Estudiantes de La Plata. Su presidente, Juan Sebastián Verón, puede lograr antes de fin de año la aprobación final del acuerdo asociativo con el inversor inglés Foster Gillett, un camino mixto que no sería objetado por la AFA. Gillet, que tiene el antecedente de un pobre paso como dueño de Liverpool de Inglaterra, acompañando a su padre, llegó a Estudiantes de la mano de Guillermo Toffoni, el agente FIFA que cree que la AFA, más allá de Clubes SAD o Asociaciones Civiles, deberá mover estructuras en 2025 porque las diferencias económicas respecto de los equipos de Brasil jamás fueron tan grandes y están dañando seriamente las chances competitivas de los argentinos.
El espejo de Brasil
La coronación reciente de Botafogo (una Sociedad Anónima en manos del empresario estadounidense John Textor) marcó el sexto triunfo seguido de Brasil en la Copa Libertadores, una hegemonía inédita. “¿Conocen el caso de Botafogo?”, retuiteó apenas después del triunfo Daniel Scioli, ministro de Turismo, Ambiente y Deporte. Con el mismo entusiasmo que defendía a los clubes Asociaciones Civiles cuando era funcionario K, Scioli destacó que “en Brasil permiten las SAD” y que “un empresario yanqui” invirtió 70 millones de dólares, sacó a Botafogo de Segunda división, de la quiebra y lo coronó campeón de la Libertadores por primera vez en su historia. Hay Clubes SAD que también descienden y deben mucho dinero. Y Brasil tiene un mercado históricamente mayor y sus clubes no tienen vínculos tan profundos con sus socios como aquí. Pero hoy su campeonato de veinte equipos y cuatro descensos golea fácil a nuestra Liga que tendrá treinta y anuló descensos. El Brasileirao es una Premier League sudamericana que se vende cada vez mejor.
Con la llegada de las SAD a Brasil, Botafogo pasó de la quiebra a campeón de América en solo dos años gracias a la inversión privada. Gran ejemplo expresado por @Nikgaturro. pic.twitter.com/5FBiyyCcNc
— Daniel Scioli 🇦🇷 (@danielscioli) December 1, 2024
En las redes, las réplicas le recordaron primero a Scioli sus volteretas como funcionario menemista, K y ahora de Milei. Y el libreto que acomodó siempre según los tiempos. Y luego le preguntaron, burlonamente, si conocía “el caso River Plate”, que, como Botafogo, también estaba en crisis en la B y que resurgió con una década feliz, bicampeón también de la Libertadores y con estadio siglo XXI. Y que lo hizo, claro, sin necesidad de ser una SAD.
Otra réplica recordó que Textor es dueño de más clubes, entre los cuales Olympique Lyon, condenado en Francia a rebaja de categoría y otras sanciones si no cumple antes de fin de año con el compromiso de salvar un rojo de cien millones de euros. El mensaje fue acompañado de la fotografía de Textor y el plantel de Botafogo en la cancha de River, con un cartel que representaba el premio de 23 millones de dólares que ganó el club brasileño por la conquista de la Libertadores. “Ahora –completaba el mensaje- te faltan juntar 77 millones más”.
Esta nota es parte de un especial de Cenital que se llama El año del león. Podés leer todos los artículos acá