El clásico enfermo de Rosario: del crimen de Ivana a las sanciones a los chicos de Newell’s

Hinchas “comunes” que matan. Barras cooptadas por el narco en connivencia con dirigentes. Y, sin embargo, el sueño latente de jugar a la pelota y ser como Ángel Di María, quien vuelve a Central.

El 30 de septiembre de 2023, después de que Rosario Central le ganara 1–0 a Newell’s con un golazo de tiro libre de Ignacio Malcorra en el Gigante de Arroyito por la Copa de la Liga, Ivana Garcilazo regresaba a su casa en moto junto con su novio. Cerca del estadio Marcelo Bielsa, en el Parque Independencia, un grupo de hinchas de Newell’s los atacaron a piedrazos. Fanática de Central, Ivana, de 32 años, murió al instante tras el impacto de una piedra en la cabeza. Llevaba ropa de Central. Por el homicidio fueron detenidos Ariel Cabrera y Juan José Masson. Y, recién en febrero, Damián Reifenstuel, docente de química, tras fugarse a Bolivia (ya autorizaron su extradición). No son barras: son hinchas “comunes”.

Ariel Cabrera era director deportivo del Club Deportivo y Social Lux, de Rosario. Entrenador de fútbol y preparador físico, Cabrera –como “instructor de fútbol infantil”, según su currículum en el sitio LinkedIn– trabajó en la Escuela Malvinas Argentinas de Newell’s entre 2014 y 2017. Es la escuela en la que jugaban los seis niños de nueve años que fueron sancionados por Newell’s por sacarse una foto junto con Malcorra, mediocampista de Central.

En Rosario, el fútbol se vive en estado de exaltación y exageración constante. Central–Newell’s es el clásico argentino más desbocado, un culto de la picardía y el folclore. Y el más violento y enfermo de la Argentina. “¡Soy leproso de pendejo/ lo que me enseñó mi viejo/ es amar a estos colores/ y matar al sin aliento!”, canta la hinchada de Newell’s. En la previa en el Parque Independecia del último clásico (1–2 de Central en el Bielsa), hinchas de Newell’s quemaron muñecos con los nombres de Ivana (Garcilazo) y Carlos “Bocacha” Orellano, hincha de Central, 23 años, asesinado a golpes por una pareja de policías y un patovica a la salida de un boliche en 2020.

¿Una foto con Di María?

Ángel Di María jugará en Rosario Central a partir de la segunda mitad de 2025, junto con Malcorra. ¿Newell’s suspenderá a los que se saquen una foto con Di María, leyenda del fútbol argentino, campeón del mundo en Catar 2022?

La decisión de suspender por tres meses a seis niños y retirarles las becas por sacarse una foto con un futbolista del clásico rival –habían ido a jugar por la Asociación Rosarina ante Defensores de Funes, club en el que juega el hijo de Malcorra– genera aún más violencia en Rosario, donde ya abunda, con barras ligadas al narco.

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Juan Ignacio Álvarez, encargado de la Escuela Malvinas Argentinas de Newell’s, afirmó que fue “una medida preventiva”. E intentó razonar: “¿Qué culpa tienen los chicos? Que representan a un club tan grande como Newell’s y Newell’s está por encima de todos. Y no son seis chicos de nueve años: hay 700 practicando en Malvinas, donde perdonamos un montón de cuestiones. Pero hay cosas que no, como que se hayan sacado fotos con este muchacho. Estamos en los 45 días. Cuando se cumplan los tres meses nos vamos a volver a sentar con los padres y podrán volver a la institución. Formamos parte de una comunidad y hay gestos, actitudes, que no se ven bien. Debemos actuar como Newell’s, no como una persona. Los padres están de acuerdo con la sanción”.

Padres de los chicos sancionados negaron haber sido amenazados por barras y aseguraron que la decisión no fue para “protegerlos”, como había dicho Álvarez, quien en las redes se presenta como “hincha de Newell’s por sobre todas las cosas”. Sí: incluso por sobre niños nacidos en 2016, y aunque él se fotografíe con un jugador de Central. “Mi hijo –dijo un padre– nunca más va a poner un pie en Newell’s”.

La escuela de la crueldad

Por la Escuela Malvinas Argentinas de Newell’s, fundada en 1982, pasaron Lionel Messi y Lionel Scaloni, capitán y entrenador de los campeones del mundo en Catar. Scaloni, incluso, recaló primero en las infantiles de Central. Malvinas es la casa del fútbol infantil de Newell’s, que sancionó ahora a menores con esta “medida ejemplificadora”. ¿Acaso el ejemplo no lo dieron los chicos, emocionados por ver a un futbolista profesional que juega muy bien, y Malcorra, al sacarse una foto más allá de los colores y la rivalidad? “Lo importante es la nobleza de los recursos utilizados”, sostuvo una vez Bielsa. La hinchada leprosa convirtió la frase en bandera. Pero, como dijo Martín Kohan, “la crueldad está de moda”.

Kurt Lutman se formó en Newell’s y debutó en la Primera en 1995. Dos años antes había jugado el Mundial Sub 17 de Japón 1993 con la selección. En 2000, a los 23 años, tras pasos por Godoy Cruz de Mendoza y Huracán de Corrientes, se retiró del fútbol, asqueado del profesionalismo. Ese año, durante un partido con la reserva de Newell’s en el Coloso del Parque, había festejado un gol con un mensaje en una remera: “Cárcel a Videla y a los milicos asesinos”. Militaba en HIJOS. El presidente de Newell’s era Eduardo López (1994–2008), quien se perpetuó a partir de elecciones fraudulentas y barra como brazo opresor, y quien quebró al club. El médico del plantel del Newell’s de López era Ignacio Astore, presidente desde 2021.

Ahora, Kurt Lutman escribe. Y se pregunta: “¿Por qué en casi todas las canchas infantiles se prohíbe el ingreso a niños con las camisetas de otros equipos? ¿Por qué todavía dividimos entre suplentes y titulares en edades tan sensibles? ¿Por qué les exigimos a los pibitos una urgencia por aprender para alcanzar el resultado del triunfo avasallando su tiempo orgánico? ¿Por qué para jugar en algún club les hacemos una prueba de jugadores (niños) a quien quiera jugar? Estamos aprendiendo a desarmar un sistema de creencias enorme que ya tenemos dentro nuestro y que vamos a tener que enfrentar/nos con valentía y honestidad, pero también con tolerancia al proceso de desaprendizaje. El monstruo es grande. Nos exige ganar por encima de todo. Nos exige la negación del otro. Nos exige dividir entre triunfadores y fracasados. Nos deseo, así las cosas, una amorosa y feroz batalla interna contra nosotros mismos”.

Los barras meten la cola

En la noche del sábado 24 de junio de 2023, durante la despedida de Maximiliano “La Fiera” Rodríguez en la cancha de Newell’s, una bandera gigante de “Los Monos” fue desplegada en la tribuna popular Diego Maradona con esta frase: “Nosotros estamos más allá de todo”. “Los Monos” son el clan Cantero, que supo controlar el narcotráfico en Rosario. Aquella noche, los leprosos ovacionaron a Di María. Al día siguiente, Astore les abrió las puertas a los barras–narcos para que retiraran la bandera del Coloso del Parque.

En noviembre pasado fue asesinado Andrés “Pillín” Bracamonte, histórico líder de la barra de Rosario Central. Santino Alvarado, hijo del capo narco Esteban Lindor Alvarado, fue señalado como quien desbancó a Pillín Bracamonte y a “Los Monos” del liderazgo de la barra de Central. “En la calle, Santino apoya a ‘Los Menores’, grupo que nació en el barrio 7 de Septiembre y avanzó en el territorio con el respaldo de los Alvarado –relata el periodista Juan Diego Britos, especialista en la materia–. Muchos de ‘Los Monos’ son de River, ni siquiera de Central o de Newell’s. Rosario muchas veces mira para otro lado, no quiere ver la realidad. Y hay un status quo en el fútbol que mantener”. 

A partir del cambio de mando en la tribuna del Canalla, algunos barras de Central mutaron a barras de Newell’s. Pillín Bracamonte, quien lideró la barra de Central durante 22 años, llegó a manejar a juveniles de las inferiores a través de empresarios.

La locura rayana a la estupidez en el fútbol rosarino escenificó otro capítulo el 15 de febrero de 2020, cuando Maradona entró al campo de juego del Gigante de Arroyito como entrenador de Gimnasia La Plata. Maradona, quien jugó cinco partidos en Newell’s entre 1993 y 1994 pero llevó como DT a la selección al Gigante para que jugase contra Brasil por las Eliminatorias en 2009, no fue homenajeado. Y recibió insultos desde la platea: “¡Pecho frío, pecho frío!”. Insólito.

Pregonar la amistad: sí

No todo da igual: el año pasado, tras la muerte del Negro Omar Palma, ídolo de Central, el Negro Julio Zamora, emblema de Newell’s, fue a despedirlo al velatorio en el Gigante. Siempre pregonaron la amistad. Los Negros Palma y Zamora, compañeros en River en 1989, se habían conocido de jóvenes en los picados que se jugaban en los barrios rosarinos Sarmiento y Casiano Casas.

En un país en el que Javier Milei, presidente de la Argentina, hostiga a un menor de edad con autismo, y en el que Newell’s, único club afiliado a la AFA en el que jugó Messi, sanciona a niños de nueve años por sacarse una foto con un futbolista del clásico rival, conviene escuchar a Lucrecia Martel. La directora de cine dijo el lunes, durante una conferencia en el MALBA, que “nos toca algo que da mucho trabajo y es muy cansador: inventar el futuro próximo”. Y propuso, entonces, que “inventemos un futuro que nos guste”. En ese futuro hay chicos que sueñan con jugar a la pelota.

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Es periodista especializado en deportes -si eso existiese- desde 2008. Lo supo antes de frustrarse como futbolista. Trabajó en diarios, revistas y webs, colaboró en libros y participó en documentales y series. Debutó en la redacción de El Gráfico y aún aprende como docente de periodismo. Pero, ante todo, escribe. No hay día en la vida en que no diga -aunque sea para adentro- la palabra “fútbol”.