Más de 9.000 personas viven en la calle

Un nuevo relevamiento no oficial, que se hizo en once ciudades argentinas, analizó esta población difícil de censar: la mayoría son varones y con problemas de salud mental. Además, otro estudio sobre los alquileres temporarios en Bariloche, el cierre de la línea D de subte y más noticias.

Hola, ¿cómo estás? Espero que hayas arrancado este 2024 de la mejor manera. Por acá, con pocas certezas de lo que nos deparará este nuevo año bisiesto. El último, 2020, digamos que no dejó la vara demasiado alta. Entre los últimos días del año y hoy se me acumularon varias cositas para contarte, así que arranquemos.

Más de 9.000 personas viven en la calle

Como ya te conté, las personas que viven en el espacio público son de alguna forma el último eslabón dentro de la crisis habitacional que atraviesa el país. Ante la falta de datos oficiales, durante los últimos días de 2023 el Movimiento de Trabajadores Excluidos y el Movimiento Popular Nuestramérica, que contaron con el apoyo de varias organizaciones de la sociedad civil, publicaron los resultados del Relevamiento Nacional de Personas en Situación de Calle (ReNaCALLE, que toma sus siglas del Registro Nacional de Barrios Populares). 

El relevamiento se llevó adelante entre mayo y diciembre de 2023 en 11 ciudades de distintas regiones de Argentina: CABA, distintas localidades de PBA, Paraná, Mendoza, Catamarca, Corrientes y Jujuy. El primer resultado que arrojó es que al menos 9.440 personas se encuentran en situación de calle en esas ciudades. 

En realidad era una tarea que debía hacer el Estado a raíz de una ley aprobada en 2021, pero que recién en 2023 empezó a diseñarse y con el cambio de gestión por ahora quedó en la nada. Si bien el Censo de 2022 parecía ser una oportunidad para medir el fenómeno, no se diseñó un instrumento específico para esa población, por lo que se dio un sub-registro. Es así que según el INDEC solamente hay 4.700 personas viviendo en la calle, cifra que incluye a los paradores en todo el país.

¿Por qué se da esta diferencia? Para las organizaciones que trabajan el tema, medir este fenómeno requiere aplicar una metodología diferente y no tratar a las personas en situación de calle (PSC) como si viviesen en una vivienda, que es lo que hicieron los censistas en 2022. De hecho, no se aplicó un cuestionario específico como sí se hizo con otras poblaciones. Por ejemplo las PSC suelen moverse por toda la ciudad en distintos horarios. El hecho de que el Censo sea durante un día feriado ensucia aún más el dato sobre esta población, algo que no pasa con la población que tiene un lugar relativamente fijo donde vivir.

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La diferencia con el relevamiento que lleva adelante el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) también es notorio. Mientras que el RENACalle relevó 8.000 PSC en territorio porteño, las últimas cifras oficiales relevaron 3.511 contando los paradores de la ciudad. De nuevo, la diferencia se debe sobre todo a distintas metodologías. El GCBA releva solo durante una noche y las organizaciones sostienen que no se hace un recorrido realmente exhaustivo, sino desde un auto. Justamente las PSC suelen resguardarse en lugares donde no se ven a primera vista para evitar el frío, el ruido y ser expulsados del lugar. 

Estas diferencias metodológicas hacen muy difícil conocer la evolución de esta población. Sin embargo, tanto si tomamos como base el anterior “censo popular” que la agrupación Proyecto 7 hizo en 2019 o las cifras oficiales,  se ve un aumento de entre el 10% y el 20% de personas viviendo en el espacio público en muy pocos años. De las personas que respondieron la encuesta, el 47,4% declaró que es la primera vez que está viviendo en calle. 

El RENACalle indagó sobre características específicas de las PSC.

Sexo y edad: el 83,3% se percibe varón y el 15,3% se percibe mujer. La diferencia se da, según las organizaciones que participaron del censo, porque para las mujeres suele ser mucho más difícil lidiar con vivir en la calle por las distintas situaciones de violencia que implica, además de que en general son las que tienen menores de edad a su cargo. Justamente respecto de la edad, el censo arrojó que el 11,1% de quienes viven en la calle son menores de 18 años. Entre la población adulta se destaca la franja que va de los 30 a  los 39 años.

Trabajo: Si bien la mayoría tiene algún tipo de empleo, el trabajo informal es la forma abrumadoramente mayoritaria. Entre los rubros con mayor predominancia se encuentra el de cartoneros, carreros y afines, con un 30%.

Salud: Las afecciones de salud mental fueron las predominantes entre quienes viven en la calle, con casi un 28% de menciones. Vivir en la calle y padecer problemas de salud mental conforman muchas veces un círculo vicioso. Porque muchas PSC son externadas de instituciones pero no tienen adónde ir a vivir, a pesar de que la ley de salud mental de CABA establece que les deben ofrecer algún lugar de tránsito si no cuentan con contención familiar adecuada. Además, porque el hecho mismo de vivir en la calle puede claramente suscitar más de un padecimiento psicológico.

Violencia: Lo que nos lleva al siguiente punto, que es sobre la violencia que reciben las PSC. Más de un tercio sufrió violencia por parte de las fuerzas de seguridad del Estado alguna vez. 

Dispositivos nocturnos: En las ciudades relevadas se encontraron 55 dispositivos con 3.628 plazas, lo cual hace que el 61,5% de las PSC no tenga lugar en estos dispositivos. Además, en 5 de las 11 ciudades no existe dispositivos alguno.

Bariloche temporario

Hay nuevos datos de un fenómeno del que ya te hablé varias veces. Resulta que el Centro de Estudios Metropolitanos, junto a la Fundación Ambiente Desarrollo y Hábitat Sustentables,  publicó un nuevo estudio sobre el impacto del alquiler turístico en Bariloche, la tercera ciudad más poblada de la Patagonia y que atraviesa una grave crisis habitacional. 

Ya te hablé de Bariló en este especial de Cenital, pero ahora tenemos más datos. Resulta que entre entre 2006 y 2022 se incrementó este tipo de oferta un 162%, pasando en ese período de ofrecer 3.717 plazas a más de 9.000. Pero si hablamos sólo de la plataforma Airbnb, la oferta creció sostenidamente en los últimos años, en paralelo a la baja de propiedades en alquiler a largo plazo y a un aumento de la vivienda ociosa que supera el 10%. Entre octubre de 2022 y septiembre de 2023 se registró un aumento del 60%. El pico fue en la temporada de invierno del año pasado, cuando se registraron 2.400 publicaciones. 

La tensión con el mercado de alquileres tradicional surge principalmente de que la renta mensual promedio de las publicaciones de Airbnb en Bariloche es de alrededor de 1.100 dólares, mucho más alto que el rendimiento de un alquiler a largo plazo que busca alguien que vive en la ciudad. Las zonas con mayor incidencia de estos alquileres son el Centro, con el 37% de las propiedades publicadas en Airbnb, junto con los barrios de Belgrano, Villa Catedral, Arelauquen, Pinar de Festa, Melipal y Llao Llao, que juntos acaparan más del 60% del total de la oferta.

Si bien existen múltiples iniciativas (a nivel local e internacional) para incentivar el alquiler a largo plazo y desincentivar el alquiler temporario en determinadas zonas “tensionadas”, en Bariloche aún se está lejos de aplicar algo así. No obstante, la semana pasada Julieta Wallace, una concejala de la ciudad, presentó un proyecto para crear un “Programa de promoción de la vivienda de alquiler permanente”, que establece exenciones de tasas municipales para quienes firmen contratos de alquiler a largo plazo, un mayor control (hoy son escasos) y aumentos en las multas sobre los alquileres turísticos que operan sin habilitación en el registro oficial existente. 

Además, y este quizás es el punto más interesante, el proyecto establece tres zonas: las zonas turísticas, donde el alquiler temporario puede operar sin restricciones; las zonas turísticas saturadas, donde se aceptaría hasta el 20% de alquileres turísticos; y zonas de exclusión, donde se prohíbe el alquiler turístico por desincentivar directamente el alquiler a largo plazo para la población local.    

Línea D

Si vivís en la ciudad de Buenos Aires seguramente te enteraste que hasta el 17 de marzo no va a funcionar la línea D del subte. Es la interrupción del servicio más larga de la historia y el gobierno porteño anunció que es por obras de implementación de un nuevo sistema de señalamiento que busca aumentar la frecuencia. Vamos con algunos análisis que creo que te pueden sumar a entender de qué va este cambio. 

En el portal especializado y siempre didáctico, enelsubte, cuentan que esta obra había sido licitada en 2016 pero que fue pospuesta por falta de presupuesto en varias ocasiones. Las tareas recién empezaron en 2020, después de concretarse un préstamo del Banco Europeo. El nuevo sistema, CBTC (Communications-Based Train Control) pretende llevar la frecuencia a 2:15 minutos en hora pico, una reducción del tiempo de viaje del 15% y la capacidad de absorber 67 mil nuevos pasajeros. Según el portal, esto sería clave para cualquier pretensión de extender la línea hasta la frontera con la provincia de Buenos Aires, en Puente Saavedra, una idea que se pospone desde hace décadas. De todas formas, no hay ninguna señal, valga la redundancia, de que exista una intención de hacer esa obra por parte del flamante gobierno de Jorge Macri.  

Para entender el impacto de la suspensión del servicio me sirvió esto que posteó Rafa Skiadaressis. En un día hábil promedio entre enero y marzo viajan entre 100 y 130 mil personas en la línea D. Aunque probablemente esa cifra sea más alta ya que los destinos turísticos este verano están bastante por debajo del nivel del 2023, lo que indica que mucha gente decidió quedarse en la ciudad. 

La pregunta obligada es si las líneas de colectivos, en pleno conflicto por la quita de subsidios –que está repercutiendo en la frecuencia–, podrá dar respuesta a estos nuevos usuarios. Quienes tengan auto propio seguramente optarán por esa opción, alimentando los problemas de tránsito ya existentes y quizás otra parte de la demanda optará por subirse a una bicicleta. 

Por el momento, el gobierno porteño no piensa poner ningún tipo de servicio adicional (sólo publicó un gráfico con otras opciones de movilidad) de buses propios para estos meses, como se hizo en otras oportunidades cuando alguna línea de trenes no funcionó por reparaciones. A propósito de este tema, el legislador de Unión por la Ciudad, Juan Manuel Valdés, presentó un proyecto para exigirle al ejecutivo porteño que otorgue “otras formas de traslado” a los usuarios afectados.

Paseo del “Toto”

Seguimos un ratito en territorio porteño. Por si te la perdiste, te recomiendo mucho esta nota (que viene de una investigación más larga) de Emilia Delfino sobre cómo el gobierno porteño financia una gigantesca obra en tierras públicas de la ciudad de Buenos Aires, que tiene entre sus inversores al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y al presidente del Banco Central, Santiago Bausili. 

El resultado de la obra busca ser un complejo de oficinas y locales gastronómicos con un parque elevado en su techo. La obra hídrica que tiene que hacer el gobierno porteño para no afectar caños maestros de AYSA es de 48 veces el canon mensual que pagarán los inversores por ocupar tierra pública, que ronda los 60 millones de pesos mensuales. Esta suma le permitirá explotar alrededor de 15.000 metros cuadrados de oficinas, locales gastronómicos y estacionamientos en una de las zonas más caras de Buenos Aires. 

El proyecto empezó durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta y quien lo militó fuertemente fue su secretario de Desarrollo Urbano, Álvaro García Resta (que sigue en su cargo con Jorge Macri) argumentando, en un cálculo difícil de entender al menos desde los renders publicados, que “el 70% del lugar va a ser un parque elevado verde y de acceso para todos los vecinos”. 

París 2024

Algo de los que seguramente vamos a hablar este año que arranca: los Juegos Olímpicos y la ciudad, en este caso nada menos que en París. Parece mentira pero hace poco ya te conté sobre los impactos de estos eventos en ocasión de Tokio 2020 (que se pasó a 2021 por la pandemia). 

Para ir calentando motores, me gustó esta nota con algunos datos, como el esfuerzo por hacer “nadable” de nuevo el río Sena después de casi un siglo, la obra de extensión del subte para que llegue hasta el aeropuerto de Orly en las afueras de la ciudad, la reconstrucción de Notre Dame o 30 km. de ciclovías nuevas. 

Como siempre, este tipo de eventos también tienen un lado no tan beneficioso para quienes viven en la ciudad que muchas veces ven cómo se encarece su vida al mismo tiempo que se gastan grandes sumas de dinero público en obras que no atienden mejoras para los sectores más vulnerables de la ciudad. Ya veremos cuán excepcional (o no) será la experiencia olímpica parisina en este sentido.

Bonus tracks

La empresa ferroviaria estatal de Chile, EFE, empezó a operar esta semana formaciones eléctricas nuevas compradas a la empresa china CRRC, que alcanzarán velocidades de 160 km/h convirtiéndose así en uno de los trenes más rápidos de Sudamérica. El primer tramo va a ser entre Santiago de Chile y Curicó y el segundo va a incorporar Chillán. El tiempo de viaje para recorrer esos 400 km. se va a reducir de 5 horas a 3 horas 40 minutos. El precio del pasaje para el primer tramo (alrededor de 200 km.) sale alrededor de 7,50 dólares.

Ya que mencionamos Curicó, te recomiendo fuertemente que veas La sociedad de la nieve.

Eso es todo por hoy. Que tengas un lindo fin de semana.

Abrazos, 

Fer

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Escribo sobre temas urbanos. Vivienda, transporte, infraestructura y espacio público son los ejes principales de mi trabajo. Estudié Sociología en la UBA y cursé maestrías en Sociología Económica (UNSAM) y en Ciudades (The New School, Nueva York). Bostero de Román, en mis ratos libres juego a la pelota con amigos. Siempre tengo ganas de hacer un asado.