La remota posibilidad de una fórmula mestiza entre el PJ y la UCR

La vice volverá a hablar el 17 en un acto que promete ser la hoja de ruta para el kirchnerismo en 2023. Se aleja la posibilidad de la eliminación de las PASO. Cómo sostener la potencia y legitimidad de la actividad estatal.

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“La única manera de que se eliminen las PASO es que haya cinco gobernadores que se lo pidan a Alberto y hoy los tipos vienen a manguearles guita a Sergio o a Kato o para hablar con Cristina, no se suben a un avión por absolutamente nada más”. El resumen de un actor protagónico del Frente de Todos ante #OffTheRecord resume el estado de situación premundialista respecto a las Primarias aunque nadie se anima a descartar una modificación, pero con una certeza: de ocurrir, será durante 2022. Mientras tanto, los renovados escarceos públicos entre Alberto Fernández y Máximo Kirchner pierden interés frente a la reaparición de la vicepresidenta.

El foco de la alocución de quien es la principal referencia política del Frente de Todos estuvo en el diagnóstico estructural sobre la caída del salario real, persistente desde el año 2016, así como de su participación en el producto. El último punto es interesante. Si bien CFK se refirió al actual proceso de caída de la participación del salario en la distribución funcional del ingreso como inédito, una mirada a los datos que compartió indican una participación muy superior a la que se impuso desde la última dictadura militar hasta la crisis de la convertibilidad. En cambio, el actual proceso de caída de la participación del salario en el PBI encuentra similitudes numéricas con los que se dieron tras los picos anteriores de participación durante gobiernos peronistas, donde los salarios y el consumo chocaron contra la restricción externa y las tendencias inflacionarias. La primera de estas caídas acompañó un exitoso proceso de estabilización durante el primer ciclo peronista, mientras que la segunda, en el Rodrigazo, inauguró el largo ciclo de descenso relativo de la economía nacional.

En este marco, la propuesta de una suma fija, con la que la vicepresidenta volvió a insistir en el acto, es una herramienta idónea para atenuar desigualdades en la distribución funcional, sectorial y poblacional del ingreso. Las sumas fijas benefician en mayor proporción a quienes reciben menores ingresos y, como el salario mínimo, generan valores de referencia para los reclamos de trabajadores y trabajadoras informales, tanto frente al Estado como a sus empleadores. En el contexto de alta inflación, las paritarias por sí solas podrían tener un efecto distributivo negativo dentro de la clase trabajadora, con sectores en los que la conflictividad genera mayores inconvenientes o las ganancias resultan extraordinarias en condiciones de ganarle a la inflación, mientras que trabajadores informales o sindicatos con menor capacidad de alterar la vida cotidiana del resto de la sociedad deben asumir pérdidas.

La acción centralizadora del Estado, en esta clase de coyunturas, puede servir para atenuar tendencias regresivas. También es interesante el reclamo de que los salarios vuelvan a acompañar la productividad de la economía, que ha recuperado el crecimiento. Los aumentos alineados a la productividad, bien se sabe, no son un factor inflacionario, y esta materia podría ser parte de la gestión del conflicto distributivo y la discusión paritaria tras varios años en los que, consecuencia de la inflación que se salió de control, las ganancias crecieron por encima del nivel salarial. La creatividad de las herramientas distributivas debería acompañar la discusión sobre la estabilización económica para que ambas, además de indispensables, sean compatibles.

Por lo demás, los instrumentos aparecen complementarios a estrategias para abordar el “bimonetarismo” sobre el que la vicepresidenta insistió como foco respecto del cual es urgente construir consensos, pero para el que nadie en el kirchnerismo, o en el Frente de Todos, ha encontrado hasta el momento fórmulas claras que sirvan de brújula para su eventual materialización. No hubo menciones a Brasil y los esquemas de convivencia y acuerdo democrático que encontró Lula como vehículo para enfrentar las tentaciones autoritarias, pero el recurso al pasado mejor como porvenir y las apelaciones al regreso de la alegría como deber rimaron con los leitmotivs de la campaña brasileña. El contraste es mucho más desafiante cuando, como es el caso de Cristina, quien realiza la apelación integra protagónicamente un espacio oficialista que gobierna sobre índices objetivamente peores, por los motivos que fueren.

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Brasil deja otra posible enseñanza para el oficialismo. Casualmente, CFK y Lula, por persistencia y ferocidad, fueron los dos líderes sudamericanos más apuntados por el Poder Judicial de sus propios países, con causas que luego se revelaron viciadas de origen y un objetivo político de los funcionarios judiciales que nada tenía que ver con el derecho. Si uno pensara que la constitución del Frente de Todos es uno de los ejemplos que miró el metalúrgico para la construcción de su propio espacio, es imposible no advertir que en ninguna de las dos campañas -exitosas, vale el remarque- fue un actor protagónico el llamado lawfare.

Cristina se involucra activamente en la gestión en los temas que hoy la obsesionan: los salarios y los precios. De conversación permanente con Sergio Massa, la vice sumó un interlocutor con el que su dispositivo siempre se miró con desconfianza en temas de estrategia política, mas no de gestión. Juan Manuel Olmos, virtual jefe de Gabinete operativo -ante la elección de Juan Manzur de recostarse sobre un rol netamente político-, entra y sale de las oficinas del Senado con frecuencia. El último tema por el que la titular de la Cámara alta convocó al hombre fuerte del PJ porteño tuvo que ver con el decreto sobre prepagas que se publicará hoy.

La próxima estación de Cristina será el acto del 17 de noviembre en el Estadio Único de La Plata. Esa platea, donde será la única oradora, promete una alocución mucho más política que la que se permitió en la UOM. Con una musicalidad similar al primer reportaje que dio como candidata a senadora en 2017, CFK dijo que iba a “hacer lo que tenga que hacer”. En su entorno ponen en duda los beneficios de una candidatura: “Sin cohesión interna, sin estrategia ni mesa política, ¿para qué? Si ni puede decir que está cara la medicina privada”. Algunos evalúan algo hoy improbable: en caso de ser candidata, nadie se atreve a descartar una fórmula mestiza con el radicalismo.

Mientras tanto, la discusión sobre subvenciones estatales y empresas públicas que tuvo lugar en este espacio siguió generando interesantes comentarios entre algunos analistas y comunicadores. Dos colegas de la misma radio calificaron la idea de discutir la eficiencia de las empresas públicas como “neomenemismo”, caracterizándola como una supuesta continuidad de una política de ajuste. Algunas versiones más matizadas de estos argumentos, incluyendo expresamente la mención a la década del 90 del siglo pasado, se repitieron en otros ciclos. Nos permitimos, entonces, insistir y reforzar algunos puntos, porque las miradas esbozadas en este espacio y el noventismo que hoy recupera parcialmente el macrismo constituyen cosmogonías opuestas, que solo una mala construcción del mensaje por parte de este emisor podría confundir a la audiencia.

El menemismo no financió con las privatizaciones un plan de ajuste sino uno de expansión -particularmente insostenible en virtud de la restricción externa- que acompañó con un importante ciclo de endeudamiento. El rápido agotamiento de ese período llevó a una radicalización que tuvo su momento más luctuoso en la privatización de una YPF que, al momento de su enajenación, era, además, rentable. El proceso es posiblemente el negativo del planteo de esta columna. La cuestión a atender que se impulsa en la relación con las empresas públicas no es principalmente su financiamiento sino su justificación en términos del beneficio social que la inversión pública significa. El caso de YPF, que se ha mencionado varias veces como un ejemplo virtuoso, es paradigmático. El desarrollo de Vaca Muerta en función de los intereses nacionales eclipsa resultados operativos coyunturales que pudieran asumirse. Las instituciones de investigación pública en ciencia y tecnología, que el menemismo debilitó sensiblemente, son un pilar que hay que sostener decididamente a fondo perdido.

Otra vez: sostener aquello que el Estado tiene de virtuoso, como impulsor del desarrollo, requiere de un acompañamiento de los ciudadanos a la función estatal. Empeñarse en la defensa de las manifestaciones más grotescas de ineficiencia, blandidas por aquellos que consideran al Estado como un impedimento al desarrollo de las fuerzas de la economía -sin hacerse cargo de los enormes problemas y cuestiones a mejorar-, es permitir que otro dibuje el campo de juego. Comparar lo que tenemos a la luz de diversos ejemplos virtuosos como la petrolera malaya Petronas, el holding estatal singapurense Temasek o las redes ferroviarias de países como Japón, lejos de un ataque, ofrece caminos de reforma, modificación y eventualmente priorizaciones para sostener la potencia y legitimidad de la actividad estatal.

Para el cierre me queda preguntarte cómo venís con las figuritas del Mundial. No me refiero a las de la marca italiana que especula con su distribución limitada, sino a las que sacamos en Cenital para Nos fuimos mundial. El viernes pasado Fer Duclos abrió el primer paquete. Salieron Ángel Di María, el Cuti Romero y el Dibu Martínez. Ayer salió el segundo con Lionel Scaloni, Nicolás Otamendi y Julián Álvarez. Las ilustraciones son de Augusto Costhanzo y los textos de Zequi Scher. Lo mejor es que para llenar el álbum no dependés de la intervención de la Secretaría de Comercio, solo tenés que suscribirte a nuestro nuevo newsletter mundialista. Ya sabés que también hay PRODE para los que gusten jugar: empezaron los juegos del hambre. Todo esto también lo hacemos en agradecimiento por el apoyo de nuestra comunidad que sostiene este medio. Por eso te pido una vez más que te sumes vos también y nos ayudes a seguir creciendo.

Ojalá hayas disfrutado de este correo tanto como yo. Estoy muy agradecido por tu amistad que, aunque sea espectral, para mí no tiene precio.

Iván

Soy director de un medio que pensé para leer a los periodistas que escriben en él. Mis momentos preferidos son los cierres de listas, el día de las elecciones y las finales en Madrid. Además de River, podría tener un tatuaje de Messi y el Indio, pero no me gustan los tatuajes. Me hubiera encantado ser diplomático. Los de Internacionales dicen que soy un conservador popular.