Que la ciencia te acompañe

Sofocado por el sueño y la presión

¿Qué es lo que importa cuando hay un escándalo? Datos para seguir la distribución de vacunas minuto a minuto, cómo seguir previniendo contagios y qué otras pandemias nos acechan.

Holis, ¿cómo andás? Yo acá, escribiéndote a última hora, cosa rara en mí, que siempre mando este news con varias horas de anticipación. Te confieso algo: escribo bastante mal. Soy pésima con los signos de puntuación, los formatos, las mayúsculas. Así que estas misivas son absolutamente dependientes de que Martín o Lauti las chequeen y corrijan. 

En general, escribo de un tirón porque sé qué es lo que te quiero decir. Hoy, sin embargo, dudo. Y ante la duda, creo que lo mejor es empezar con más duda. Así que arranco con esta pregunta: ¿qué es lo que importa cuando hay un escándalo?

Para la mayoría de nosotros, todo empezó cuando Horacio Verbitsky dijera ante El Destape Radio: "(Para saber cómo hacer para vacunarme) Llamé a mi viejo amigo Gines González García, a quien conozco desde mucho antes de que fuera ministro, y me dijo que tenía que ir al Hospital Posadas. Cuando estaba por ir, recibí un mensaje de su secretario, que me dijo que iba a venir un equipo de vacunadores del Posadas al Ministerio y que fuera al Ministerio a darme la vacuna". Digo “para la mayoría” porque el alma pater de Cenital menciona en su último #OffTheRecord que la irregularidad en la distribución de vacunas iba a ser denunciada por otro medio al día siguiente. Una bomba con la cuenta regresiva en marcha.

Los análisis no se hicieron esperar y se dividieron básicamente en dos líneas: la política y la moral. Algunos eligieron analizar los hechos pensando qué significa en términos de estrategia y poder; otros, en términos de humanidad. En ambos casos, lo que proliferó fue el repudio.

Casi una semana después, con algo de tiempo para pensar y contando con que ya otros aportaron estas reflexiones, me pregunto qué potencia transformadora tiene la indignación. ¿Qué pasa cuando, ante un acontecimiento que expone tramas de corrupción y desigualdad, los comunicadores privilegiamos la generación de este tipo de reacciones?

A propósito de un escándalo político en Inglaterra, Mark Fisher, escritor, crítico musical, editor y mi novio imaginario, sostuvo: “La indignación depende no del contenido sino de la pura circulación de mensajes. Incluso cuando se vilipendian titulares, ese vilipendio no hace más que transformarse en jugo libidinal, habrá más mensajes, más posteos, más tuits y los leeremos incluso si no ‘queremos’ hacerlo (...). En tercer lugar, la indignación refleja una falta de comprensión política fundamental (...). Ese tipo de indignación, como Wendy Brown señala en su fundamental ensayo Moralism as Anti-Politics, ‘implícitamente actúa como si el Estado (y otras instituciones establecidas) no tuviera una investidura política y económica específica, como si no fuera la codificación de diversos poderes sociales dominantes, sino más bien un padre momentáneamente equivocado que olvidó su promesa de tratar a todos sus hijos del mismo modo’”.

Mi pregunta inicial, entonces, deriva en distinguir si lo importante es quién hizo qué y si está bien o mal, o en si lo importante es que basamos nuestra organización social en estructuras a las que les son intrínsecas cosas que ya definimos que están mal. En este caso, ¿la revelación sería que Ginés actuó de forma deshonesta o que el funcionamiento de las instituciones exige que haya personas con el poder suficiente como para decidir vacunar a sus amigos en una pandemia?

Para el primer caso, la indignación funciona, el ministro cambia y esperamos que la próxima persona que ocupe el cargo ejerza el poder de una forma distinta. Para el segundo, la indignación ya no sirve, ya que nos vemos en la obligación de hacernos preguntas tan complejas como de qué forma centralizaríamos la distribución de bienes sin que eso implique decisiones de último orden tomadas por unas pocas personas. 

La respuesta, como siempre, es que no sé. Pero no es un no sé indignado, un no sé impotente, es un no sé activo, un no sé que no busca saber, sino construir más allá de la resignación. Es un no sé porque no soy capaz de saberlo, porque yo acá sentada no podría elaborar esa respuesta. Un no sé que es una propuesta de explorar más allá de lo que sabemos, porque lo que conocemos no alcanza. Y por ahora, lo que tengo para ofrecer es información, a ver si sabiendo algunas cosas pertinentes se nos ocurre, aunque sea, qué tendríamos que hacer para llegar a saber las necesarias.

Pronta entrega por favor

Mientras algunos gozan de los privilegios de sus contactos y padecen el escarnio del escándalo, la mayoría espera que llegue el turno para vacunarse. Mientras tanto, alguna info:

1- DATOS. El gobierno nacional implementó un Monitor Público de Vacunación donde se puede ver la cantidad de vacunas aplicadas por provincia y las dosis distribuidas. También podés seguir el tema en este bot de Twitter que publica un gráfico todos los días (de ahí saqué el que te dejo acá abajo) y, si te divierte jugar con bases de datos, encontrás el informe crudo acá.

2- SINOPHARM. La semana pasada te conté que el Gobierno había cerrado un acuerdo con la empresa china Sinopharm por un millón de dosis pero que aún no se había aprobado su uso. Bueno, ya se aprobó. Los resultados de las fases I y II fueron publicados en la revista The Lancet y demostraron seguridad y eficacia. Además, parte de los ensayos de Fase III se realizaron en nuestro país con la participación de 3.000 voluntarios.

3- ASTRAZENECA. Nuevos ensayos mostraron que la vacuna tiene mayor efectividad si la segunda dosis se aplica tres meses después de la primera (y no seis semanas, como se sugería hacerlo). Algo de esto conversamos cuando discutimos el tema estratégico de la distribución de dosis: si era mejor usar las que se tengan para darle una dosis a cuánta gente sea posible o si había que centrarse en garantizar el esquema completo de vacunación. Bueno, al parecer, en el caso de la de AstraZeneca la disyuntiva no es tal: el esquema completo funciona mejor cuando se distancian las dosis.

4- PFIZER. Según datos presentados a la Administración de Drogas y Alimentos estadounidense, la vacuna puede ser conservada a temperaturas normales de congelación médica (entre -15 y -25°C) durante un máximo de dos semanas. Esto modifica las indicaciones anteriores, que requerían almacenamiento a temperaturas ultrabajas (entre -60 y -80 °C).  Esto, sobre todo, facilita la logística, ya que muchas zonas no cuentan con la infraestructura necesaria para mantener la cadena de ultrafrío.

5-  COVIVAC. Es el nombre de la tercera vacuna contra el coronavirus registrada por la Federación Rusa. El desarrollo, que planea finalizar la segunda fase de ensayos clínicos por estas fechas y luego realizar una prueba en 3.000 voluntarios, se diferencia de las otras dos (Sputnik V y EpiVacCorona) en que la segunda dosis se daría a las dos semanas de la primera en lugar de a las tres.

6- F.D.A. Son las siglas de la Food and Drug Administration (Administración de Drogas y Alimentos), la institución estadounidense equivalente a la ANMAT. ¿Por qué te lo digo? Porque recientemente anunciaron que si los fabricantes de vacunas adaptan los fármacos a las nuevas variantes del virus, estas nuevas adaptaciones no deberán pasar por todo el proceso de ensayos clínicos nuevamente. “Una vacuna Covid-19 actualizada puede omitir el proceso de un ensayo clínico aleatorio de meses de duración que la compararía con un placebo, según la agencia. Sin embargo, la vacuna modificada tendrá que someterse a algunas pruebas. En los ensayos propuestos por la F.D.A., los investigadores extraerán sangre de un grupo relativamente pequeño de voluntarios a los que se les haya administrado la vacuna adaptada. A continuación, los científicos observarán qué porcentaje de las muestras de los voluntarios produce una respuesta inmunitaria a las variantes en el laboratorio y cuál es la magnitud de dicha respuesta. Las vacunas se considerarán aceptables si producen una respuesta inmunitaria relativamente cercana a la provocada por las vacunas originales”.

7- ISRAEL. Llegan nuevos datos del país con mayor porcentaje de población vacunada. ¿Qué se dice? Que comparando los datos de los tests realizados entre personas vacunadas y personas sin vacunar, las personas vacunadas reportaron un 89% menos de infecciones confirmadas. ¿Qué se critica? Que la gente vacunada se testea menos y entonces puede haber casos no reportados, especialmente si son asintomáticos y que los datos todavía no fueron publicados en una revista con revisión de pares. ¿Y entonces? La discusión no es si los datos son falsos o engañosos en términos morales, ya que la información se elabora con lo que hay disponible en el momento, sino que para poder saber qué porcentaje de la población es necesario vacunar para alcanzar la inmunidad generalizada y planificar estratégicamente la distribución de vacunas es necesario saber cuánto más baja que el estimado del 89% es la reducción en la transmisión.

La distancia va perdiendo su espesor

Mientras la pandemia sigue sucediendo y las vacunas no terminan de suceder, las medidas preventivas suceden aún menos. Sin escándalo de por medio, como quien no quiere la cosa, las escenas de una vida cotidiana anterior al coronavirus se repiten cada vez más. ¿Será porque la vacunación nos hace sentir que ya está por terminar? ¿Será el cansancio? ¿Será que no me amas?

Sea lo que sea, la pandemia no terminó y el virus no se hizo menos contagioso (más bien al revés), así que van algunas novedades sobre cuidados:

1- COMIDA. Para no terminar de aniquilar energías ya bastante gastadas, es central que no ocupemos tiempo en cuidados innecesarios. Y parece que sanitizar los alimentos aplica a esta definición. La F.D.A (sí, otra vez) anunció que, acorde con la información disponible, el contagio de SARS-CoV-2 a través de alimentos o sus envoltorios es muy poco probable. “Considerando los más de 100 millones de casos de COVID-19 acaecidos hasta el momento, no hemos visto pruebas epidemiológicas de que los alimentos o los envases de alimentos sean una fuente de transmisión del SARS-CoV-2 a los seres humanos. Además, la transmisión no se ha atribuido a productos o envases alimentarios a través de los sistemas de vigilancia nacionales e internacionales. Las operaciones de las empresas alimentarias siguen produciendo un suministro constante de alimentos seguros siguiendo las buenas prácticas de fabricación y los controles preventivos actuales, centrándose en las buenas prácticas de higiene y manteniendo la seguridad de los trabajadores”.

Y ya que hablamos de envoltorios de comida, te dejo este estudio sobre la Ley de Etiquetado de Alimentos chilena que analizó el mercado laboral en el sector luego de implementar el sistema de sellos que advierte sobre la composición de algunos productos ultraprocesados (esos rótulos negros que dicen “alto en sodio” y cosas así). ¿Qué dice? Que quienes afirmaban que esta medida bajaría las ventas de esos productos y consecuentemente afectaría el trabajo del sector estaban equivocados. No se observa disminución en la cantidad de puestos de trabajo ni en los sueldos.

2- DIÓXIDO DE CARBONO. La Universidad Nacional de Hurlingham desarrolló un medidor de este gas que indica cuándo es necesario ventilar un ambiente. La idea es que se pueda usar en escuelas para ayudar a reducir el riesgo de contagio de COVID-19 en espacios cerrados.

El dispositivo es sencillo de usar y de bajo costo. Va un fragmento de la nota de Nadia Luna: “El funcionamiento y la fabricación del equipo son muy simples. El aparato cuenta con cinco componentes: un controlador, un display, el sensor de CO2, una alarma y una carcasa. Cuando el sensor detecta que se superó el umbral de 800 ppm, emite una alarma para indicar que es necesario mejorar la ventilación, ya sea aumentando la apertura de puertas y ventanas o evacuando el ambiente momentáneamente para renovar el oxígeno.

‘Una estimación posible es que si no se superan las 800 ppm de CO2 en un ambiente, tenés menos de un 1% de probabilidad de contagiarte. De todos modos, esto también depende de otros factores, como la cantidad de transmisión comunitaria que hay en la zona y que se cumplan las otras medidas, como el uso de tapabocas y el distanciamiento social. Esta es una herramienta que se suma a las otras’, explica Aliaga.

Para dar una idea del bajo costo que implican estos equipos, el investigador lo compara con los filtros de aire adquiridos recientemente por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para colocar en las escuelas. ‘Los medidores de CO2 comerciales cuestan entre 50 y 200 dólares. El filtro que compraron en CABA sale 1500 dólares. Y si se compran las partes y se fabrican los equipos acá, los costos bajan más, ya que el sensor solo, por ejemplo, sale 15 dólares. Además, los filtros suelen usarse cuando no se puede ventilar, como en un quirófano. Pero no es la solución más adecuada para un aula’, apuntó”.

3- BARBIJOS. Va un popurrí sobre estos nuevos accesorios imprescindibles: 

  • Este hilo con tips para mejorar el uso de las mascarillas KN95. ¿La clave? Sellarlos bien (ajustar la varilla de la nariz y comprobar que se infle y desinfle al respirar).
  • Esta guía de la OMS con recomendaciones. ¿La más importante? Usar barbijos de tres capas: una interna hidrófila (que no repele el agua) y otras dos hidrófobas (que la repelen). 
  • Esta nota que dice que en un estudio en el que participaron 138 personas, al 13% de los participantes les costó tanto reconocer caras con barbijos que casi que equiparaban los parámetros de la prosopagnosia, un trastorno que afecta a 1 de cada 50 personas, que no distinguen entre distintos rostros. Al hacer la misma prueba con imágenes de gente sin barbijo, el porcentaje se reducía al 3.5%.

Esas noches de calor llenas de ansiedad

Afortunados aquellos que del escándalo ven una oportunidad de mejora en vez de una evidencia de que las cosas siempre son peores de lo que pensamos. Para mis compatriotas de la segunda tendencia, dos cositas:

1- GRIPE AVIAR. Anna Popova, responsable de la agencia sanitaria rusa, declaró: "La información sobre el primer caso registrado en el mundo de transmisión de la gripe aviar (H5N8) al ser humano ya ha sido enviada a la Organización Mundial de la Salud". La funcionaria explicó que aunque el virus ya haya pasado la barrera entre especies (pasando de aves a humanos), actualmente no hay evidencia de transmisión de una persona a otra.

Lo que me shockeó fue la conclusión. Popova dijo que esta detección temprana da tiempo al mundo para prepararse creando tests y vacunas por si se empieza a transmitir entre humanos. Mi pregunta, un poco volviendo al principio es sí, ante el escándalo que supone esta matrioshka de pandemias... ¿Vamos a seguir pensando que necesitamos vacunas para cada virus o en algún momento vamos a discutir seriamente a las zoonosis como un efecto de la matriz productiva?

2- MOSQUITOS. Pero para qué pensar en pandemias futuras cuando tenemos las presentes, ¿no cierto? Bueno, este estudio sobre mosquitos transmisores de dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla muestra que son bastante resistentes a las temperaturas bajas. Los picos de mortalidad se dan después de, por lo menos, tres días de temperaturas por debajo de los 12°C. Esto es porque, si bien el frío no los llega a matar, que las temperaturas se mantengan bajas hace que no puedan reparar el daño que les causa y entonces se mueran. Respecto a larvas y pupas, algunas mueren inmediatamente, otras después de unos días y otras sobreviven. Como bien sabemos, en el invierno porteño cada vez hay menos olas de frío (y ni hablar de campañas preventivas), así que parece que las pandemias que ya nos acompañan aquí se quedarán.

Vuelvo a desear

Los escándalos son de mal gusto, eso seguro, pero también tienen una cosa adrenalínica, ¿no? Empecé a escribirte esta carta bastante desesperanzada al verme rodeada de tanta chabacanería. La termino ansiosa por saber qué pensás de lo que pasó. Termino este mail como empezó, solo que la pregunta que me hice a mí ahora te la hago a vos: ¿hay algo importante en un escándalo, algo que por principio es tan efímero?

Te mando un beso enorme,

Agostina

p/d: ÚLTIMO MOMENTO. No es un escándalo, no te asustes. Se aprobó la Ley de Financiamiento para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación de la que te hablé en la edición anterior.

p/d2: las referencias de este news son de uno de los temas más famosos de la que creo que es mi banda nacional favorita. Y si querés deleitarte con un buen escándalo, te dejo este documental sobre este ser mágico y disruptivo de nuestra música. 

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Soy comunicadora científica. Desde hace tres años formo parte del colectivo Economía Femini(s)ta, donde edito la sección de ciencia y coordino la campaña #MenstruAcción. Vivo en el Abasto con mis dos gatos y mi tortuga. A la tardecita me siento en algún bar del barrio a tomar vermú y discutir lecturas con amigas.
@Bcientifica

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