Presupuesto 2023: ¿cuánto se destina a políticas urbanas?

Análisis del proyecto que el Ejecutivo envió al Congreso. Además, el nuevo blanqueo para inversión inmobiliaria, ¿contribuirá a resolver el problema de la falta de alquileres porteños?

Hola, ¿cómo estás? Espero que muy bien.

Estas semanas en el Congreso de la Nación se va estar debatiendo algo que puede parecernos distante pero que, por lo menos, pone de relieve cuánta importancia le va a dar el Estado nacional a cada temática que aborde, entre las cuales están las problemáticas urbanas que, como sabemos, son muchas y muy complejas. Me refiero al Presupuesto 2023.

En 2022 el gobierno nacional no tuvo presupuesto porque la oposición decidió no votarlo y entonces tuvo que gestionar con el presupuesto vigente de 2021. Pero este año el ministro de Economía, Sergio Massa, tiene el objetivo de que el Ejecutivo cuente con un presupuesto para el año que viene.

Antes que nada hay que aclarar que los presupuestos proyectados casi nunca se cumplen al pie de la letra ni mucho menos. Puede haber subejecuciones y sobreejecuciones, por lo que el Estado puede gastar más o menos de lo que figura en la ley de presupuesto que manda al Congreso. Sin embargo, sirve para ver cuánto peso decide darle a determinados ítems y cómo esas prioridades van cambiando o no respecto a años anteriores.

Otra aclaración. Hay tres formas de analizar un presupuesto: el proyectado (lo que dice la ley que se va a gastar), el presupuesto vigente (lo que efectivamente planea gastar, con las partidas extra que se habilitan también pasando por el Congreso) y el presupuesto ejecutado (lo que finalmente se gasta). Como te decía, el presupuesto 2022 no se aprobó y el gobierno nacional tuvo que gestionar con el presupuesto 2021. Pero no con el proyectado sino con el vigente, que es el que se planificó ejecutar durante ese año.

Vamos a los números. La Asociación por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) analizó cada partida presupuestaria y concluyó que suben las partidas dedicadas al pago de la deuda pública heredada del gobierno anterior (26%) y a “Servicios de Defensa y Seguridad” (10%). En contraposición, los servicios sociales bajan alrededor de 10 puntos. Dentro de este rubro hay dos que impactan directamente en las políticas urbanas: Agua Potable y Alcantarillado y Vivienda y Urbanismo. Ambas partidas disminuyen en términos reales 20% y 22% respectivamente, lo que nos da señales negativas en el lugar que va a ocupar la política urbana en la agenda del 2023.

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Otro de los rubros que podríamos analizar para completar el panorama de lo estrictamente urbano es el “transporte”. En este caso el presupuesto está tocado por algo de lo que ya hablamos acá: la quita de subsidios al transporte público y la transferencia de líneas a la Ciudad de Buenos Aires, que seguramente redunde en subas del boleto. En ese rubro, según otro informe confeccionado por CIFRA, las partidas se van a reducir un 12,8%.

Si intentamos mirar el vaso medio lleno, en lo que respecta a la participación de los programas que ACIJ engloba bajo “derecho a la ciudad”, no habría una caída demasiado significativa. Claro, porque el presupuesto en su totalidad también cae. Se achica la torta y se achican las porciones. En fin, a estos programas, según el proyecto, se va a destinar el 1,4% del presupuesto, un porcentaje similar al vigente este año (1,6%) pero bastante inferior al ejecutado de 2021, que había alcanzado el 2,8%. Durante ese año se había recaudado el Aporte a las Grandes Fortunas, parte del cual iba destinado a la reurbanización de los más de 4.000 barrios informales del país.

Los fondos para la integración socio urbana

El Fondo de Integración Socio Urbana (FISU) se nutrió de ese aporte de Grandes Fortunas y del 9% del impuesto PAÍS a la compra de dólares. Si bien en el proyecto de presupuesto las partidas del Tesoro destinadas al fideicomiso también caen, el grueso de sus recursos viene justamente de dicho impuesto.

Justamente esta semana se discutió también en el Congreso la modificación de la ley que en 2018 declaró de utilidad pública sujeta a expropiación toda la tierra sobre la que se asientan los barrios populares registrados en el ReNaBaP. El objetivo, que se cumplió por consenso, era sumar los 1.176 nuevos barrios relevados entre 2016 (último corte) y 2018, además de prorrogar la prohibición de desalojos allí por 10 años más.

Desde la Secretaría de Integración Socio Urbana, área encargada de ejecutar las obras de reurbanización, saben que los fondos siempre son finitos para la proeza que significa integrar a la Ciudad formal a las 5 millones de personas que viven en barrios populares. Por eso buscan un mayor lugar en el presupuesto y que a lo recaudado por el impuesto PAÍS, que se calcula en 35.000 millones de pesos, se le sume una transferencia del Tesoro por 25.000 millones en lugar de los 7.300 millones que figuran en el proyecto que giró el Ejecutivo. Ese sería el número necesario para que no haya un ajuste en 2023 también en las políticas de reurbanización de villas, que van camino a ser una política de Estado.

Pero la secretaria de Integración Socio Urbana, Fernanda Miño, pretende mirar más allá del año que viene: “El próximo paso será garantizar un fondeo plurianual que otorgue previsibilidad y continuidad a las obras que se están realizando y las que vendrán”, dijo acá. Si bien en la modificación de la ley ReNaBaP no se incluyó en ese fondeo, las legisladoras de los tres bloques que trataron el tema en comisión se comprometieron a incluir la modificación en la ley de presupuesto de la que te contaba antes.

Más blanqueo, ¿más oferta o más especulación?

Otra de las novedades que trae el presupuesto 2023 en materia urbana es un nuevo “blanqueo” de fondos no declarados que se destinen a la inversión inmobiliaria. Es un mecanismo que ya se implementó durante este año mediante la Ley de Incentivo a la Construcción pero que en el nuevo presupuesto propone extender el perdón a aquellas personas que blanqueen dinero para comprar inmuebles para vivienda propia, de su familia o bien para destinar al alquiler a largo plazo.

Desde las cámaras inmobiliarias se mostraron exultantes con la medida pues creen que va ayudar a reactivar el mercado de compraventa, el cual aseguran que “está muy golpeado” a pesar de que el último trimestre hubo récord de escrituras en la Ciudad de Buenos Aires. Si bien la intención parece noble (acrecentar la oferta de inmuebles para alquilar y que ello redunde en una baja del precio) no hay demasiadas certezas de que el mecanismo funcione en ese sentido ni que el Estado sea capaz de controlar que las viviendas compradas con fondos recuperados estén ocupadas o se destinen al alquiler de corto plazo. O al menos no el Estado que no pudo controlar la correcta implementación de la Ley Nacional de Alquileres.

Le pregunté a Sergio Rosanovich, economista especializado en temas de vivienda, qué implicancias podría tener esta nueva medida. “Implementar políticas de vivienda bajo la lente de una política económica es algo bastante frecuente, pero no por ello menos problemático. Para algunas ciudades, fomentar la construcción, sobre todo en altura, puede generar problemas de infraestructura. Pero en términos económicos es más actividad, más empleo y bajos requerimientos de insumos importados. Además, pensando en la Ciudad de Buenos Aires, que construyó más de 200.000 unidades funcionales en veinte años con una población constante desde mediados de siglo XX, no creo que haga falta construir más. Lo que opera allí, a mi modo de ver, es el mayor incentivo a dolarizar activos a través de la alquimia de construir en pesos y vender en dólares”.

Sobre la nueva posibilidad de usar los fondos blanqueados para comprar inmuebles ya construidos, nuevos o usados, Rosanovich cree que puede funcionar más “como un incentivo a la concentración que como una propuesta para resolver el problema de los alquileres, ya que la parte de la sociedad a la que le puede servir una medida así, la que tiene guita no declarada, no es precisamente la misma que tiene falta de recursos para acceder a una vivienda. Con esta modificación, además, ya ni siquiera tendrías las externalidades positivas en actividad y empleo directos e indirectos”, sentenció.

Bonus tracks

  • Hace casi un mes volví a traer el tema de los incendios a este espacio y hoy lo hago de nuevo porque ayer nuevamente el Congreso suspendió el tratamiento en plenario de comisiones de la Ley de Humedales. Como ya te conté varias veces, la conservación de humedales es un tema bien urbano porque a fin de cuentas se trata de ordenar el territorio, pero también por lo que dice Ana Di Pangracio, de la Fundación Argentina de Recursos Naturales (FARN): “Estos ecosistemas son grandes reservorios de agua dulce; amortiguan los impactos de las lluvias; controlan la erosión; y son destacados sumideros de carbono (…). Considerando que la mitad de la población mundial ya vive en ciudades y que en nuestro país eso se eleva a más del 90%, los humedales en áreas urbanas tanto naturales como artificiales son ideales para garantizar un contacto directo con la naturaleza, lo cual incide de manera positiva en la vida y el bienestar general de todas las personas. Algunos ejemplos de humedales porteños son: los Lagos de Lugano y los de los Bosques de Palermo y los de Costanera Norte y Costanera Sur”. También me gustó mucho este documento que sacó Fundar con algunas pistas sobre cómo destrabar el debate que ya lleva más de una década en el Congreso.
  • Mañana empieza uno de los eventos del año que más me gusta. Open House Buenos Aires es un festival que te deja meterte en casas ajenas a la tuya pero sin infringir ninguna ley. Durante el festival, que dura todo el fin de semana y es gratuito, podés entrar a recorrer edificios con alto valor arquitectónico y cultural que habitualmente no están abiertos al público. Atención que algunos necesitan inscripción previa. Acá podés ver algunos recorridos sugeridos a pie o en bicicleta.
  • La despedida no podía ser de otra manera. Esto de Bad Bunny es ni más ni menos que un corto documental sobre desigualdad urbana, gentrificación y desplazamientos. Me encantaría ir a verlo en vivo así que, si te sobra una entrada, ya sabés cómo pagar toda esta data urbana que te mando semanalmente (?)

Eso es todo por hoy.

Que tengas un lindo fin de semana.

Abrazos,

Fer

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Escribo sobre temas urbanos. Vivienda, transporte, infraestructura y espacio público son los ejes principales de mi trabajo. Estudié Sociología en la UBA y cursé maestrías en Sociología Económica (UNSAM) y en Ciudades (The New School, Nueva York). Bostero de Román, en mis ratos libres juego a la pelota con amigos. Siempre tengo ganas de hacer un asado.