Que la ciencia te acompañe

Las horas que pasarían o puede que fueran días

Una edición full COVID para anoticiarnos del estado de la cuestión y ver si nos sacudimos un poco el shock de no saber qué hacer con la libertad de la nueva normalidad

Holis, ¿cómo va? Yo acá trancu pasando de la incertidumbre al desconcierto. Se supone que después de meses de esperar este momento, la nueva normalidad debería ser algo asimilado. Sin embargo miro por la ventana mientras me pregunto ¿es acaso esta mi vida?

La semana pasada hablamos de lo que sabemos como forma de construir criterios cuando no se pueden construir certezas. Hoy te propongo que sigamos en esa y tengamos una edición full COVID para anoticiarnos del estado de la cuestión y ver si nos sacudimos un poco el shock de no saber qué hacer con la libertad.

Es tarde ya, pero da igual

Si el DISPO es desconcertante, no me quiero ni imaginar el nivel de cables cruzados que podemos llegar a tener si hubiera un tratamiento. Y menos si, como es probable, que esto no signifique que podemos volver a hacer todo como antes de la pandemia. Pero vamos por partes, sin apuro y sin especulación que ya bastante ciencia ficción nos dio este año.

  1. Vacunas

La semana pasada Pfizer (EEUU) y el Instituto Gamaleya (Rusia) dieron a conocer algunos resultados parciales de los ensayos clínicos de fase III que están llevando a cabo. En el primer caso, la efectividad estimada fue del 90% y, en el segundo, del 92%. ¿Cómo se hace  este cálculo? Se observa cuántos casos hubo entre quienes recibieron el placebo y cuántos entre quienes no. Asumiendo que la exposición al virus fue similar entre ambos grupos (por eso es importante probar las vacunas en lugares con circulación comunitaria), se infiere que la diferencia entre unos y otros se debe a la vacuna (obvio que la cuestión es bastante más compleja y sutil, pero el razonamiento base es este).

* Arriba del gatito de la primera viñeta dice: gente trabajando en su casa en joggineta 

En ambos casos, hay que tener en cuenta que las pruebas continúan y que los datos que se vayan agregando podrían afectar estos resultados. En el caso de la Sputnik V - o “vacuna rusa” - de los 40 mil voluntarios de esta fase del ensayo, 20 mil ya fueron vacunados con la primera dosis y más de 16 mil con la primera y la segunda.

Respecto a la vacuna de Pfizer, además de este tema de los datos faltantes, advierten que aún no hay información acerca de si la inoculación ayudaría a prevenir casos severos o asintomáticos o sobre cuánto duraría la inmunidad. Los resultados aún no han sido evaluados por un comité experto independiente del desarrollo o publicados en revistas especializadas. 

Si querés refrescar la memoria sobre cómo funciona cada vacuna podés releer lo que charlamos acá y acá. Y también te recomiendo leer esta nota de Florencia Halfon que es un muy buen pantallazo general sobre todos los desarrollos en marcha.

  1. Plasma de pacientes recuperados

Otro anuncio de la semana que pasó fue el de los resultados de los ensayos con plasma de pacientes recuperados (sobre cómo funciona este tipo de tratamiento hablamos allá lejos y hace tiempo en esta edición). Desde el SUM del Monumental, Fernando Polack, director de la Fundación Infant, sostuvo que, administrado durante los primeros 3 días y siempre que se observaran síntomas leves, el tratamiento tuvo una eficacia del 60% en evitar la progresión de la enfermedad hacia su forma severa. Esto quiere decir que lo que se comparó fue la evolución de personas con síntomas similares dividiéndolas entre quienes habían recibido plasma en las primeras 72 horas de manifestados los síntomas y quienes no.

El tema del momento de la administración es la clave de este estudio, ya que en el resto del mundo se suministra más tarde. Al respecto, Polack señaló: “Pensábamos que no teníamos que detener a un ladrón (virus) una vez que ya había saqueado la casa, sino que debíamos impedir la entrada, frenando el curso de la enfermedad cuando es leve y no hace más que 72 horas de que se inició. El objetivo es evitar que te den oxígeno, que estés en terapia intensiva; atacar el problema cuando todavía no es tan grave. Los resultados fueron prometedores”.

Del ensayo participaron 160 personas, mayormente mujeres, con un promedio de edad de 77 años que no padecieron efectos adversos. El tema de la edad es muy importante: funcionó en mayores de 65 con comorbilidades y en mayores de 75 en general, que son la población que más necesita impedir el avance de la enfermedad hacia cuadros graves.

De aquí en adelante, las campañas de donación serán sumamente relevantes. Todo paciente recuperado es un potencial donante de plasma y, si tiene un alto nivel de anticuerpos, puede proveer material para 12 tratamientos.

Estamos congelando el amor

Como si fuera poco tener que pensar que aún habiendo vacuna la inmunización colectiva podría demorarse dependiendo de cómo fueran distribuidas las dosis o nunca alcanzarse totalmente por mutaciones del virus o duración de la inmunidad, también hay que pensar en que, para siquiera alcanzar esos escenarios, la vacuna debe ser almacenada y transportada y esto no es tan sencillo.

El subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Jarbas Barbosa, señaló que, de las 10 vacunas en fase 3 de ensayos clínicos hay 2 (la de Moderna y la de Pfizer) que utilizan material genético del virus y que esta novedosa tecnología requiere un almacenamiento a -70°C. En sus palabras:“Ningún sistema de salud en el Caribe, en América del Sur, en los Estados Unidos, en Europa están listos para manejar estas vacunas porque para ello se necesita tener un almacenamiento a -70ºC. Si los países van a utilizar esas vacunas tendrán que prepararse. Las otras ocho vacunas que están en fase 3 sí se pueden manejar en las cadenas de frío que encontramos hoy en cualquier país”.

Barbosa declaró que la OPS está trabajando para lograr que las instituciones financieras colaboren para fortalecer las cadenas de frío de los países, ya que si alguna de estas vacunas se aprueba va a haber que invertir en depósitos centrales y transporte. Para el almacenamiento para uso inmediato no sería necesario, pues pueden permanecer a temperaturas de entre 2° y 8°C por un periodo de hasta 5 días.

Poniendo a la ciudad en situación

Otra cosa que genera mucho desconcierto es esta suerte de “no se sabe, vamos viendo, si suben los casos volvemos a cerrar” que no deja muy claro qué riesgo hay en ir abriendo actividades.

Este paper de Nature utilizó datos de 98 millones de personas que se trasladaron desde sus casas hacia “puntos de interés” en Estados Unidos, como restaurantes o establecimientos religiosos. Al procesar alrededor de 5 mil millones de horas de actividad, elaboraron un modelo que permitió predecir con bastante precisión la trayectoria de los casos.

¿Qué observaron? Que una minoría de puntos de interés funcionan como “superpropagadores” y causan la mayoría de las infecciones y que es más efectivo restringir la capacidad máxima en estos puntos que reducir la movilidad. Además, continuaron observando la tendencia de todo mal: afecta más a grupos racializados y pobres. En el análisis, esto aparece asociado a que estas poblaciones no pudieron reducir su movilidad tanto como otras y a que los lugares que frecuentan están más llenos.

Otro tema es cómo este tipo de desarrollo podría ayudar a armar políticas públicas de contención. En este paper, los investigadores hablan de “saber quién está infectado y dónde”. En este newsletter nosotros habíamos hablado de un método de rastreo de contactos vía bluetooth que conserva el anonimato. Y, dado que el tema de la explotación de datos personales a través de los smartphones podría llevarnos varias entregas, te dejo este hilo de un residente de Shangái que describe cómo fue volver a China en pandemia y da cuenta de una estrategia que mezcla variables bien analógicas (como cuarentena estricta en hoteles) con otras bien orwellianas (como que te instalan un sensor en la puerta de tu casa).

Nada que ver, un charlatán de ayer

Si de sumar aspectos desconcertantes al panorama actual se trata, el caso del paper “Brote de COVID-19 en Cyllage City vinculado al consumo de Zubat” es realmente desopilante. Empiezo por el resumen y después te cuento más, pero la cosa es que un profesor de entomología de la Universidad Nacional de Taiwán dijo “¿qué onda si mando un trabajo citando un caso en una ciudad que no existe coescrito por la enfermera Joy de Pokémon? ¿Lo aceptarán?” 

En este artículo el autor cuenta que la idea de este experimento es denunciar el proceder de las publicaciones conocidas como predatory journals (o journals predatorios), revistas que aceptan cualquier cosa siempre y cuando los autores paguen. Su negocio es parecer legítimas pero no efectuar revisión de pares, ni edición y a veces ni siquiera un chequeo de datos. De hecho, el autor señala que no es la primera vez que se publican cosas con refes de Pokémon.

En muchos casos, los trabajos son de investigadores de países de bajos recursos que necesitan publicar para seguir en el sistema y no pueden acceder a las revistas más prestigiosas. En otros, son personas malintencionadas que quieren legitimar posiciones peligrosas para generar la ilusión de evidencia equivalente. “¿Qué impide que alguien publique un trabajo que diga que el jugo de kale previene el SIDA (...) y que luego ese paper sea citado públicamente como evidencia? La respuesta es nada (...) no se debería confiar automáticamente en cualquier documento con formato de paper científico” señala el autor. Y agrega: “¿Las publicaciones prestigiosas no publican cosas falsas también? Si, pero cuando se descubre el fraude pueden bajar la publicación (aunque a veces no lo hagan). Hasta ahora, más de 30 artículos sobre COVID-19 fueron dados de baja. Mi paper y el que lo cita no, y nunca va a pasar. Lo bueno es que se pueden usar en clases de ética científica”.

Nada que ver, que torpe proceder

Si el diputeta te generó desconcierto, es porque todavía no viste al dipucloro. El hombre en cuestión es Martín Grande, que luego de un debate en la Cámara baja sobre vacunas salió a decir que son varios los diputados que consumen dióxido de cloro, que si hay vacuna él no se la va a dar y que sería mejor y más barato investigar sobre dióxido de cloro que sobre vacunas.

El debate sobre la potencial toxicidad de este tratamiento está bastante cerrado, este webinar de la OPS es solo uno de los tantos documentos oficiales que advierten acerca de ello. Igual, por las dudas, va de nuevo. PARA QUE ALGO TE CURE NO TE TIENE QUE MATAR.

Sin embargo, hay otro debate que estaría bueno abrir (¿no?) como ¿qué pasa cuando una persona que ejerce funciones públicas sale a decir algo así durante una emergencia sanitaria? ¿Habría que sancionarlo o retirarlo del cargo? ¿Es correcto que los medios difundan sus dichos?

Sobre lo primero no voy a emitir juicio, ya que el tema competencias, funciones y responsabilidades de los legisladores  no es mi  métier, pero sobre lo segundo voy a decir algo corto. No. No podemos, en medio de una pandemia, largar declaraciones irresponsables como si la responsabilidad fuera solo del que las emite. No podemos priorizar la espectacularización y el escándalo sobre la seguridad sanitaria.

¿Pero vos no estás haciendo lo mismo Agostina cuando lo ponés acá en el news? En términos absolutos sí. En términos relativos no. La información no circula solo desde los medios. Este es un newsletter que construye y sostiene ciertos consensos con sus lectores, como que para recomendar un tratamiento hacen falta ciertas pruebas. Y lo que prioricé al hablar de esto no tiene que ver con que los dichos del diputado vayan a confundirte, sino con que podemos confundirnos respecto a qué hacer y reforzar la idea de que cuando replicamos estas cosas, aunque sea con tono de indignación, en realidad ampliamos su audiencia y no estamos dando una discusión de fondo. Ya que pasamos estos meses pensando juntos en qué consideramos información certera y qué no, me pareció que estaba bueno seguir planteando criterios conjuntos respecto a qué hacer con la información falsa.

Por otro lado, así como las redes sociales son una vía de comunicación, también hay canales oficiales. Una cosa es que medios que tienen audiencias amplias y que no pueden manejar las formas en las que se replica su contenido publiquen información engañosa y otra, que los medios informativos del Estado no nos hayan dado una explicación acerca de por qué un funcionario está promoviendo prácticas peligrosas y se opone a la política sanitaria de vacunación. Estos dichos en contexto de ejercicio de un rol parlamentario no son una opinión personal, por lo que la reducción de su impacto debería ser abordada como una responsabilidad de la gestión pública. 

Qué diferente sentía solo con compañía

Una vez más, me despido agradeciéndote este espacio en el que podemos reflexionar en conjunto. Porque desconcierto compartido será consuelo de tontos pero el consuelo no es poco en estos momentos. 

Lo que tampoco es poco es tener trabajo, así que te recuerdo que si está dentro de tus posibilidades podés colaborar con Cenital para que sigamos haciendo periodismo independiente y que esta servidora pueda scrollear memes y decir que está laburando.

Te mando un beso enorme,

Agostina

p/d: las referencias de esta edición son de esta canción. Te recomiendo escuchar el disco completo pues deja muy claro por qué algunos son estrellas y otros somos simplemente polvo. Todavía no vi la serie sobre la banda que formó en su infancia pero me dijeron que es tan mala como adictiva.

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Soy comunicadora científica. Desde hace tres años formo parte del colectivo Economía Femini(s)ta, donde edito la sección de ciencia y coordino la campaña #MenstruAcción. Vivo en el Abasto con mis dos gatos y mi tortuga. A la tardecita me siento en algún bar del barrio a tomar vermú y discutir lecturas con amigas.
@Bcientifica

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