Las ciudades de la Scaloneta

Un repaso por los barrios de donde salieron las tres figuras de la final del mundo: Lionel Messi, Ángel Di María y Dibu Martínez.

Hola, hoy no te voy a preguntar cómo estás porque ya lo sé. La tercera ya es nuestra y la alegría del pueblo desborda las calles de todo el país. Como si esto fuera poco, también obtuve el primer lugar entre quienes hacemos Cenital en el prode. Todavía le estoy reclamando el premio a quien dirige este espacio.

La organización del recibimiento del plantel este martes estuvo lejos de ser ideal aunque sabemos que no era una tarea fácil dada la cantidad inusitada de gente que se volcó a las calles. A pesar de ello, hubo muy pocos incidentes y lo que se vivió fue un clima de fiesta y alegría total. Lo que más me gusta de las manifestaciones populares es la diversidad de formas en la que las personas se apropian del espacio público.

En este caso el gran escenario de la fiesta popular fueron las autopistas, que en lugar de autos esta vez albergaron personas de a pie y llenas de euforia. Quizás exactamente la antítesis de lo que había pensado Osvaldo Cacciatore cuando ideó su plan de autopistas urbanas durante la última dictadura cívico-militar. Acá podés ver algunas fotos que me encantaron.

La escena me hizo acordar al Parque Minhocão en San Pablo, una autopista construida a principios de los setenta que buscaba responder al aumento del tránsito pero que -spoiler alert- no cumplió con su objetivo. Hace algunos años se decidió que la autovía se cerrase al tránsito a partir de las 21 los días de semana y todo el día durante los fines de semana para que sea utilizada como espacio público. Fue todo un éxito y la iniciativa terminó además por revitalizar la zona, que había sido afectada negativamente por la vía elevada. No me molestaría para nada que se hiciera una prueba piloto de esto en la 25 de mayo.

Pero más allá de los festejos, quisiera dedicarle esta entrega al equipo que nos dio la mayor alegría deportiva en 36 años. La Scaloneta es bien federal y quiero mencionarte algunas cositas de las ciudades en las que nacieron sus integrantes, que ya están ahí disfrutando con los suyos. Para no hacerla larguísima nos vamos a detener solo en quienes para mí fueron las tres figuras de la final. Creo que vamos a estar de acuerdo.

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Del sur al norte de Rosario

Ya varias veces te escribí sobre la ciudad santafesina que vio crecer a Lionel Messi, Ángel Di María y a tantas otras figuras del deporte y las artes (una ciudad bendecida, realmente). Cuando Lionel partía para Barcelona y el Ángel hacía sus primeras armas en Rosario Central, el plan de recuperación del frente costero ya estaba en marcha y se convertiría en un ejemplo de cómo ampliar espacio verde público en una ciudad que hasta ese momento tenía uno de los peores índices en ese aspecto. Rosario se convirtió en una ciudad compacta, con una cuadrícula que permite llegar de forma bastante rápida a todos sus barrios e integrada con su paisaje ribereño.

Lionel Messi está pasando los últimos días del año en uno de los tantos barrios privados en las afueras de Rosario (dentro de su ejido urbano están prohibidos los desarrollos de este tipo), en Funes, lugar al que de forma algo paradójica se llega a través de la autopista Ernesto “Che” Guevara, que termina en Córdoba capital.

Pero el 10 de la Selección se crió en un barrio típico de clase obrera rosarina al que vuelve bastante seguido sin avisarle a nadie. La Bajada, al sur de la ciudad, ahora tiene en sus calles más de 30 murales pintados por los mejores grafiteros del mundo. Se llama así porque se trata de un barrio ferroviario que estaba al lado de una estación homónima que fue demolida en los sesenta. La casa que habitaba Leo de chico era un chalet típico de los años ochenta.

Pero para cuando el Capitán nació, el barrio tenía apenas algunas vías asfaltadas y no le llegaban todos los servicios públicos. Sus callecitas angostas y cortadas son uno de los puntos urbanos característicos de esa zona de Rosario, que desentona con el resto de la cuadrícula casi perfecta.

En esta nota cuentan que Lionel iba a una escuela que estaba a seis cuadras de su casa pero para llegar tenía que caminar más de diez porque había muchas calles que estaban interrumpidas, entre otras barreras urbanas, por el ex Batallón de Comunicaciones 121 donde había funcionado un centro clandestino de detención durante la dictadura. Este espacio fue reconvertido desde hace unos años en el Parque Combatientes de Malvinas. Además de espacios culturales destinados al ejercicio de la memoria, se puede visitar el Museo del Deporte. También se estableció el Plan Especial de Reordenamiento Urbanístico Ex Batallón 151 que estableció, entre otras cosas, abrir varias calles y peatonales para mejorar la integración del barrio donde nació el 10.

Su abuela, a quien Leo aún hoy le dedica sus goles cuando señala al cielo, lo acompañaba caminando 18 cuadras por esa trama urbana engañosa hasta el Club Abanderado Grandoli, donde empezó a deslumbrar en los partidos de baby futbol. Este club social había abierto sus puertas apenas un par de años antes y se erigía en el barrio homónimo. El Barrio Grandoli es uno de los proyectos de vivienda pública más grandes construidos por el Estado nacional a través del Fondo Nacional de Vivienda (FONAVI). En él se levantan 33 torres de 10 pisos y 164 monoblocks de 3 pisos, que suman más de 10.000 departamentos, donde se calcula que viven alrededor de 85.000 personas. Además cuenta con escuelas, hospitales y clubes como aquel en el que se inició Messi.

“Las paredes de nuestra casa supuestamente eran blancas. Pero nunca me las acuerdo como blancas. Al principio, eran grises. Después se pusieron negras, por el polvillo del carbón”, escribió en 2018 Ángel Di María. La carbonería de la familia quedaba al lado de su casa, en El Churrasco, un barrio con bastante necesidades, en noroeste de Rosario, en la otra punta de donde ya gambeteaba Messi. Jugando para el club de su barrio, El Torito, Ángel Di María metió más de seis decenas de goles en un año y Rosario Central lo compró por 26 pelotas.

Pero Central quedaba a más de 5 kilómetros del barrio y los Di María no tenían auto ni plata para pagar tanto transporte público. Es ahí cuando entra en escena Graciela, cuenta Ángel en la misma carta que te cité al principio: “Graciela era una bicicleta amarilla, oxidada, con la que mi mamá me llevaba todos los días al entrenamiento. Tenía un canastito adelante y espacio para llevar uno más atrás, pero había un problema, porque mi hermanita también tenía que venir con nosotros. Entonces mi papá con una sierra le cortó un cuadrillo de cada lado del canastito, que es donde se sentaba mi hermana”. Es así como la historia del otro goleador de la final del Mundo se entrelaza con algo sobre lo que hablamos mucho acá: la movilidad urbana. Otro punto para la bici, que nos ayudó a ganar un Mundial.

Iluminar una plaza en el sur de Mar del Plata

El arquerazo ya histórico que tiene la Selección nació en otra de mis ciudades preferidas. Hace un tiempo te escribí sobre La Feliz, donde ya planean hacerle un monumento a Emiliano “Dibu” Martínez. Aunque en general la asociamos con el ocio y con el turismo, Mar del Plata para mí es un espejo de lo que pasa en el resto del país. Una especie de termómetro de nuestro bienestar. Y creo que su desarrollo urbano está íntimamente relacionado a esta retroalimentación.

En el libro “Mar del Plata, un sueño de los argentinos”, Juan Carlos Torre y Elisa Pastoriza cuentan que la ciudad que a principios del siglo XX era conocida como “La Biarritz argentina” por sus reminiscencias vascas y su status de destino de las elites porteñas. Hasta alrededor de 1930 ese apodo le quedaba perfecto, pero con el tiempo, y sobre todo con la llegada del peronismo, esto dejó de ser así y Mar del Plata se convirtió definitivamente en un destino para todo el pueblo.

El Dibu nació y se crió en la zona sur de mardel, cerquita del bosque Peralta Ramos, una de las zonas más lindas y pudientes de la ciudad. Pero el barrio El Jardín contrasta con las bondades del bosque y aún hoy se ven muchas carencias a nivel infraestructura urbana, como falta de servicios, asfalto y obras de mejoramiento del espacio público.

En la Plaza Sicilia de ese mismo barrio, donde Martínez atajó sus primeros penales en arcos improvisados con mochilas, hay ahora un mural que le hicieron el año pasado al ex Independiente. Si bien cuentan que está un poco mejor mantenida que hace unos años, en la época en la que el 23 de la Selección arrancaba, su papá iluminaba la plaza con su propio auto cuando se hacía de noche para que el menor de sus hijos pudiera seguir practicando.

Bonus track

¿Sabías que además de superar la población de varios países la cantidad de personas que se volcaron a recibir a los campeones del mundo equivale a la población que vive en villas en nuestro país? En este hilo lo cuenta TECHO y hace un repaso por las políticas de integración socio-urbana de 2022.

Eso es todo por hoy.

Que tengas un lindo fin de semana y que empieces 2023 tan bien como terminó este 2022.

Abrazos,

Fer

Escribo sobre temas urbanos. Vivienda, transporte, infraestructura y espacio público son los ejes principales de mi trabajo. Estudié Sociología en la UBA y cursé maestrías en Sociología Económica (UNSAM) y en Ciudades (The New School, Nueva York). Bostero de Román, en mis ratos libres juego a la pelota con amigos. Siempre tengo ganas de hacer un asado.