Trama Urbana

La ciudad, el calor y la falta de energía

Calor y cortes de luz en la ciudad, ¿qué se puede hacer? Dos efemérides urbanas: los bondis y un peliculón.

Hola, ¿cómo estás? Espero que hayas arrancado bien este 2022 donde lo único que nos importa es que Messi y otros diez sujetos ganen siete partidos al hilo. Por mi parte lo arranqué con COVID y con cortes de luz y agua. Arrancamos con la vara baja, me gusta. 

Vamos a lo nuestro.

La ciudad, el calor y la falta de energía

Esta semana estuvo signada por la combinación del calor y los cortes de luz, sobre todo en las aglomeraciones urbanas más densas del país. A propósito de las olas de calor y por qué en las ciudades las sufrimos más, hace casi un año te escribí esto sobre cómo mitigar las altas temperaturas en zonas urbanas y lograr que las ciudades no se consoliden como “islas de calor”. Te lo resumo así nomás: más árboles y espacios verdes, menos autos, y mayor infraestructura y eficiencia energética.

Pero hay novedades en el frente en torno al estudio de este fenómeno. Este trabajo publicado por CIPPEC señala que “el calor adicional que se experimenta en la ciudad puede variar entre 1°C y 10°C y las islas de calor pueden ocurrir a diferentes escalas: alrededor de un edificio, un barrio o en un área extendida de la ciudad”. El siguiente esquema lo explica bastante bien.

Fuente: CIPPEC adaptado de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (2008)

Otro dato que se puede encontrar en el mismo informe y siempre me impresiona: hubo más muertes a causa de olas de calor en la Ciudad de Buenos Aires que las que se contaron debido a inundaciones en toda la Argentina entre 1985 y 2015.

Entonces, como ya dijimos, las ciudades son islas de calor que agravan las olas de ídem. Ahora bien, además, los aglomerados urbanos utilizan mucha energía que tiene que ser abastecida por sistemas eléctricos que muchas veces -sobre todo si no invierten lo suficiente- no dan abasto. 

Algo que me obsesiona un poco en ese sentido son los edificios totalmente eléctricos. Según estimaciones privadas, alrededor del 70% de las nuevas construcciones en la Ciudad de Buenos Aires son totalmente eléctricas, prescindiendo del servicio de gas natural, que suele dilatar la finalización de la obra y por ende la venta de las unidades. 

Este factor se suma al estrés que se ejerce sobre el servicio eléctrico, de la misma forma que lo hacen los cambios en la tipología de las viviendas construidas. Es decir, existe una tendencia hacia mayor cantidad de hogares unipersonales o de menos personas que en décadas anteriores, lo que provoca una menor eficiencia en el uso de la energía (un aire acondicionado que podría refrigerar una casa donde viven tres personas, refrigera tres donde vive una sola) y un aumento en la construcción, que agrava el efecto “isla de calor” del que te hablé antes. 

Para limitar estos efectos existe la posibilidad de que cada unidad residencial o industrial genere su propia energía a través de paneles solares en las terrazas o espacios comunes. Según la Ley 27.424 de Generación Distribuida podés descontar de tu factura esa energía generada que le ahorrás a las empresas. Acá un ejemplo. 

Ciudad de bondis

Aunque, como muchas otras efemérides, entra en disputa con el 24 de septiembre, el pasado 10 de enero también fue el Día del Colectivero (¿y la Colectivera?) a propósito de la creación en 1919 de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), el primer sindicato a nivel nacional que aglutinó a quienes se dedicaban a transportar personas por la ciudad. 

Uno de los primeros logros de ese sindicato fue conseguir un franco pago quincenal y la baja de la jornada laboral de 10 a 8 horas diarias. Sigue siendo la misma desde hace casi un siglo.   

Me gustó este cuadro comparativo de la cuenta @CiudadDeBondis, que te recomiendo que sigas.  

Si querés saber más sobre colectivos, particularmente sobre cómo funcionan en el AMBA, te recomiendo mucho que leas el tercer documento que publicó el Instituto del Transporte de la UNSAM donde se preguntan por el futuro de la red de colectivos. 

La red de colectivos del AMBA, que se estima que cubre unos 50.000 km2, es una de las más extensas del mundo y los investigadores que escriben el documento arriesgan que Buenos Aires va a seguir siendo una ciudad colectivera porque “aunque la red ferroviaria y de subtes se incremente en extensión y frecuencias. En un escenario de creciente incertidumbre respecto de los patrones de movilidad de la población (incertidumbre que se hace mayor con la pandemia), los horizontes temporales de retorno de las inversiones se achican. Y es allí, justamente, donde el sistema de colectivos gana con relación a los modos guiados”.

También se preguntan cómo hacer para mejorar la red de colectivos existentes y proponen las siguientes acciones: rediseño de la red para que sea más eficiente (hay muchos recorridos que se solapan y otros que tienen pocas frecuencias), generar nuevos tipos de servicios (por ejemplo distintos niveles de confort o paradas), ampliación de la red de metrobuses, aplicación de nuevas tecnologías para brindar información a los pasajeros, mayor integración de servicios entre los distintos modos, incorporar a la red colectivos que usen energías limpias como los eléctricos.

Metrópolis

Otra efeméride. El mismo 10 de enero se cumplieron 95 años del estreno de la película Metrópolis del director alemán Fritz Lang, escrita por Thea von Harbou. 

¿Por qué te cuento esto? Si no la viste, el film de Lang es una alegoría de la explotación entre humanos donde se materializa en una ciudad enorme dividida en dos: en un nivel subterráneo viven los trabajadores hiper-explotados y en otro los privilegiados quienes hacen el trabajo intelectual y la dirigencia política de la ciudad. Todo esto transcurre en 2026, hay un robot que incita a la revolución y otros condimentos que hoy parecerían lugares comunes de cualquier película de ciencia ficción. Pero estamos hablando de una película muda de hace casi un siglo.

La arquitectura de la película es impresionante para la época: rascacielos, autopistas, vías de tren que forman una red enmarañada. Metrópolis sufrió recortes por censura en diferentes momentos debido a la presencia de escenas eróticas pero sobre todo a su carga ideológica, por lo que pasó de durar 153 a 90 minutos. Te podrás imaginar que no se entendía mucho el mensaje.   

Cuando la versión original se creía perdida para siempre, en 2008 el historiador especializado en cine Fernando Martín Peña y Paula Félix-Didier, directora en ese momento del Museo del Cine de Buenos Aires encontraron una copia de la película de Fritz Lang arrumbada en el Museo que contenía 25 minutos adicionales y le daban otro sentido y ritmo al argumento. Viva mi país.

Hablé con Fernando sobre el protagonismo de lo urbano en la película de Lang. Me dijo que el director intentó “representar una ciudad imaginaria a partir de todo lo que era vanguardia en el arte en 1927 y eso se ve en el estilo arquitectónico de los edificios de la ciudad, que es un espacio alegórico pero llena de objetos que en ese momento pertenecían a distintas corrientes artísticas de vanguardia”. De hecho, para Fernando la propia película tiene una lógica arquitectónica en su montaje, ya que todos los elementos están dispuestos para construir un todo muy abarcador donde cada uno cumple una función precisa con un sentido rítmico y retórico intencional.   

Siempre pensé que Lang se había inspirado en Berlín para hacer la película, pero Fernando me contó que “la inspiración visual es claramente Nueva York, ya que él mismo relata que tuvo que pasar una noche en el puerto frente a Manhattan y queda muy impresionado por los rascacielos, que en ese momento tenían una potencia visual que Berlín no tenía”. De todas formas, me dijo que en otra entrevista también mencionó que Metrópolis en realidad forma parte de una triada que representa Berlín en tres tiempos distintos. Mientras que Mabuse sería el presente y Los Nibelungos el pasado, a Metrópolis le corresponde el futuro. 

Bonus tracks

  • La imagen de la ciudad, un corto que me pasó de yapa Fernando Martín Peña que cuenta cómo la fotografía y las imágenes en general cambiaron el curso de las ciudades.
  • Milán y un plan muy zarpado para fortalecer su red de ciclovías y el uso de la bicicleta. El gobierno va a invertir alrededor de 800 millones de euros en generar una red de 750 km. que van a incluir ciclovías radiales y otras transversales conectadas entre sí. Se estima que va a estar terminada para 2035. Mirá el dibujito qué lindo. 

Eso es todo por hoy.

Que tengas un lindo fin de semana.

Abrazos,

Fer

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Escribo sobre temas urbanos. Vivienda, transporte, infraestructura y espacio público son los ejes principales de mi trabajo. Estudié Sociología en la UBA y cursé maestrías en Sociología Económica (UNSAM) y en Ciudades (The New School, Nueva York). Bostero de Román, en mis ratos libres juego a la pelota con amigos. Siempre tengo ganas de hacer un asado.
@ferbercovich
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