La gente vota

Chile, más cerca de Brasil y de Perú

El domingo pasado, el país trasandino dejó una coctelera representativa que no para. El mismo día, Venezuela tuvo un puntapié de transición, pero aún falta. Me meto en la cocina del gobierno de Alemania. El domingo se vota en Kirguistán y en Honduras. Un par de notitas por si no tenés sueño a esta altura del año.

Hola, ¿cómo estás?

¿Viste que llegás a noviembre y no podés más? Bueno, con La Gente Vota sí se puede. Te cuento que estamos preparando un especial con Fundar sobre transferencia de votos entre las PASO de septiembre y las legislativas de noviembre. En unos días seguro te lo podemos mostrar.

Mientras tanto, Latinoamérica tiene esa cosa que le gusta votar. Ya me apretaron con que era el mes de más trabajo. Y la alta gerencia tiene razón.

Tres notas cortas sobre Chile

Tengo que confesarte que me senté a escribir sobre Chile ayer, miércoles, con la presunción de que no todo se había roto en nuestros vecinos. Que algo había quedado del anterior sistema de partidos de la estabilidad, la transición y el crecimiento (sin desarrollo). Que, tal vez, algún dato me iba a decir que iba a haber una transición entre lo viejo que muere y lo nuevo que nace. Bueno, estaba totalmente equivocado. En cada una de las dimensiones que analicé veo que la transición ya se hizo en 2017 y de ella se encargó el último cambio de sistema electoral. Lo del domingo pasado es una continuación de algo que no sabemos dónde ni cuándo va a parar. Aún.

En la entrega de hace tres semanas te conté cómo venía la competencia presidencial, cuáles eran las causas del escenario volátil y que la contienda estaba totalmente abierta. Todavía sigue así, al menos hasta el 19 de diciembre, cuando se celebrará el ballotage entre Gabriel Boric y José Antonio Kast. Juano y Tomi ahondaron un poco sobre eso. Hoy te quiero sumar tres elementos más de análisis.

1. El Congreso es una buena foto del cambio. Lo primero que quiero resaltar es el balance de fuerzas entre los actores más tradicionales y los nuevos que vienen irrumpiendo en las dos últimas elecciones. Para refrescarte la memoria, la política chilena estuvo dominada desde 1989 por una coalición de centroizquierda, la Concertación (hoy Nuevo Pacto Social), y otra coalición de centroderecha, la Alianza (hoy Chile Podemos +). Pero a partir del cambio de reglas en 2017 eso dejó de ser tan así. En los próximos dos gráficos vas a ver por qué.

Fuente: elaboración propia en base a Wikipedia y Servel.

Es la primera vez que la sumatoria de la Concertación y la Alianza es menor a las 100 bancas en la Cámara de Diputados, en un recinto que hoy es de 155 asientos y supo ser de 120 hasta 2017. Eso las ubica apenas por encima del 50%, cuando llegaron a estar por arriba del 90%. El Senado da un respiro a ambas coaliciones: las dos sumadas son el 80% de las bancas. La centroderecha tradicional sí tiene más para sonreír, dado que tendrá el bloque más grande desde la transición a la democracia, con 24 senadores (el máximo al que había llegado fue a 19 hace 4 años) y la centroizquierda solo subió 3 senadores respecto de la última elección.

De esta manera, la entrada de los nuevos actores partidarios, como son el Frente Amplio (Boric), el Frente Social Cristiano (Kast), el Partido de la Gente (acá cuentan qué hizo ese tal Franco Parisi) y otros más chicos, tienen mejor suerte en Diputados que en el Senado. Eso se ve en la franja naranja que los agrupa a todos juntos. Lo que sí está ocurriendo es un desfasaje temporal en el reemplazo de lo nuevo por lo viejo. Mientras que el Frente Amplio tuvo en la elección de 2017 su debut glorioso y en la de 2021 su consolidación, la coalición de ultraderecha de Kast recién entra en este proceso electoral con fuerza. Las 15 bancas que juntaron su Partido Republicano y los aliados del Partido Conservador Cristiano son merma directa de la Alianza. De modo que la centroizquierda ya viene golpeada pero la siguen pateando, mientras que a la centroderecha recién la están amenazando. Esto es un dato a tener en cuenta en virtud de los acuerdos que surjan de acá a diciembre y posteriormente con la elección del nuevo presidente.

2. Camino de ida hacia Brasil. Otro punto no menor es el sostenido aumento que viene teniendo la fragmentación partidaria en Chile. Como te conté en la entrega anterior, la dispersión del voto presidencial venía subiendo en las últimas elecciones de la mano de la volatilidad electoral. Esto quiere decir que los chilenos empezaron a votar variados candidatos para el Palacio de la Moneda y eso redundó en un importante viraje de los apoyos de viejos partidos a nuevos actores. Bueno, todo eso también está pasando en el Congreso.

Fuente: elaboración propia en base a Wikipedia y Servel. Las elecciones presidenciales que miden la fragmentación para esa categoría se celebraron en todos los años indicados, menos 1997 y 2001. Las legislativas igual, salvo 1999. Eso se debe a que el mandato de los/as legisladores/as y de la Presidencia estaban desfasados hasta las elecciones del 2005.

Arriba tenés tres indicadores de fragmentación para cada cargo: diputados, senadores y presidente. Para las dos primeras toma en cuenta partidos políticos, no coaliciones. Como podés observar, en la primera cámara el salto entre 2017 y 2021 es bastante marcado, llegando casi a 12 partidos efectivos. Tendencia similar ocurre con la dispersión del voto presidencial. Menos marcada es la subida de la fragmentación en el Senado, aunque también va en alza. Esto, aunque parezca sorpresivo hace décadas, ubica a Chile más cerca de Brasil y de Perú en lo que a cantidad de partidos efectivos con representación legislativa se refiere. Son, justamente, dos países que recientemente han tenido sus crisis de gobernabilidad muy marcadas, con presidentes destituidos, demora en la aprobación de la agenda legislativa del Ejecutivo y constantes choques entre poderes. Puede llegar a ser una mancha más al tigre de la ya vilipendiada confianza chilena en sus instituciones de gobierno. 

Por esta línea tenés que leer la búsqueda de apoyos de Boric y Kast de cara al ballotage. Ambos necesitan votos para ser presidentes, pero también bancas para durar. Quienes pueden ayudarlos tienen el usual dilema estratégico entre “llamar a votar a” y el “temor a ser fagocitado por”. A la ex Concertación ya le viene pasando con el Frente Amplio desde hace tiempo y se vio en las tensiones previas al cierre de alianzas que resultaron en un trunco acuerdo de toda la izquierda progresista junta. Pero a la ex Alianza también le estaría empezando a picar esa duda, dado el resultado legislativo que te conté más arriba. En cada espacio hay voces que ya se declararon y otras que se resisten aún. Es un juego totalmente abierto e impredecible. Hoy la política chilena tiene mucho de ruleta.

Pero el dilema electoral tiene un condicionante político inevitable. Gobernar ese Congreso va a requerir de experiencia, muñeca y acuerdos. ¿Boric y Kast lo tienen? No tengo la menor idea.

3. Está todo roto con la participación. La última nota de las elecciones fue sin dudas la concurrencia de los chilenos a las urnas. Esto es algo que ya analicé anteriormente en Cenital, y que también te adelantaron Juano y Tomi en sus nius. Las elecciones generales del domingo arrojaron un 47% de participación electoral, una constante de los comicios nacionales trasandinos desde la implementación del nuevo sistema de votación a partir de 2012. Es cierto que muestra un pequeño repunte desde las elecciones constituyentes de mayo de este año, pero sigue por debajo del 50%, barrera que se rompió con el nuevo sistema en las elecciones de 2013. Entre los países con voto voluntario y según datos de la base de datos de participación electoral de IDEA International, Chile está más cerca hoy de Colombia, El Salvador y Venezuela que de Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, México y República Dominicana. Mientras que en los primeros vota menos del 50%, en los segundos superan esa marca e incluso algunos por arriba del 60%. Para alegrarse: los chilenos no están solos. Para preocuparse: están lejos de mejorar. Una de cal y otra de arena.

A continuación ves que a medida que fue creciendo la torta de la participación más bajo fue cayendo el porcentaje que salió de sus casas esos domingos. En algo fueron constantes: siempre votaron alrededor de 7 millones de chilenos.

Fuente: elaboración propia en base a Wikipedia y Servel.

En el ranking de participación electoral, las elecciones generales de 2021 se ubican cerca de la zona de promoción y muy lejos de la clasificación a las copas. Esto es un dato a tener en cuenta para el próximo presidente de la transición entre constituciones: la necesidad de devolverle la legitimidad al sistema político en su conjunto. Adiviná cuál de los dos tiene más paciencia para eso. Como me dijo el Sr. Elecciones, hoy la grieta es entre votantes y ausentes. Coincido.

Fuente: elaboración propia en base a Wikipedia y Servel. El orden es descendente de mayor a menor participación.

Venezuela da un paso más (pero falta)

El martes pasado, el Sr. Secretario General del Partido te contó que pasaron un poco desapercibidas las elecciones regionales de Venezuela, y que fueron una buena señal para tender puentes entre el oficialista PSUV y la opositora MUD. Coincido con ambos puntos. 

En esta oportunidad, se ponían en juego las 23 gobernaciones, 253 bancas de las legislaturas locales, 335 alcaldías y 2.471 curules locales. Las elecciones se venían celebrando cada 4 años, salvo las de 2017 que se hicieron un año más tarde de cuando correspondía. Desde la consolidación del madurachavismo en el 2000, el oficialismo suele quedarse con los asientos regionales de entre 17 y 20 distritos, mientras que la oposición ronda entre los 5 y 3 restantes. Las del domingo pasado, por el momento, dejaron al PSUV y sus aliados con 18 gobernaciones, mientras que la oposición jugó separada. De un lado, la MUD liderada por Juan Guaidó se quedó con 2 distritos y el tercero para la oposición lo ganó Fuerza Vecinal, que coqueteó en su momento dentro de un acuerdo con los primeros. Del otro lado, la Alianza Democrática, integrada por los viejos Acción Democrática y COPEI, además de Voluntad Popular de Leopoldo López y otros que anteriormente integraban la MUD, no logró ganar en ningún distrito. En cuanto a las alcaldías, el PSUV ganó 212, la MUD 63, Alianza Democrática 38 y las restantes 22 fueron para distintos partidos. Distribuido el poder territorial, queda una certeza y una preocupación futura.

De lo que no podemos dudar es que el PSUV tiene un control absoluto de los resortes del Estado. Un régimen político que dista mucho de los componentes mínimos de una democracia al menos incipiente tiene, cada vez que se celebran elecciones, victorias oficialistas arrasadoras. A nivel regional, el PSUV tiene casi el 80% de los gobernadores y más del 60% de los ejecutivos locales. Esto, claro, no apaña el crecimiento de la oposición, que en 2017 había ganado 26 municipios y en 2013, su mejor año, 76. Sin embargo, aún dista mucho de contar con poder de fuego suficiente para poder contrarrestar el avasallante dominio que tienen los herederos de Hugo Chávez. Para poder negociar una transición es necesario contar con fierros. La celebración de las elecciones fue un gran primer paso, pero para eso falta el segundo, el tercero, el cuarto y así. Espero no haya tropiezos con las mismas piedras.

En la preocupación coincido con Ayelén Oliva, en virtud de que la participación electoral fue muy baja. Solo fue a votar el 41,8% del padrón, 10 puntos más que en las legislativas del boicot en diciembre de 2020, pero 30% menos que en 2015 y 20% menos respecto de las anteriores regionales de 2017. Este punto toma mucha más fuerza si se observan los votos totales obtenidos por oficialistas y por opositores. A partir de estos gráficos, @puzkas encuentra que tanto el madurachavismo como toda la oposición han caído sostenidamente en votos totales en las últimas elecciones celebradas. Dado que  2+2=4, entonces son cada vez menos los venezolanos interesados por cualquiera de las dos parcialidades, y ya ni la grieta insalvable de la política venezolana parece emocionar a propios y ajenos. La causa de este fenómeno también es la migración forzada: unos 4 millones de electores no residen en territorio venezolano. 

¿Shockeado? Yo sí. ¿La buena? Fueron las primeras elecciones en 15 años observadas por la Unión Europea. Marcaron que hubo mejores condiciones electorales y que el nuevo Consejo Nacional Electoral es más equilibrado que los anteriores, pero que aún todo puede mejorar mucho más. Sobre todo si Venezuela quiere volver a ser una democracia. Acá lo escuchás completo. 

Notielectorales

  • Finalmente hay fumata semáforo en Alemania: 59 días después de celebradas las elecciones, socialdemócratas (SPD), verdes (Grüne) y liberales (FDP) oficializaron la coalición de gobierno. Tardaron tres veces más que la media usual (acá te conté sobre eso) pero el contexto actual de crisis los apresuró a anunciarlo. Esto muestra la complejidad de la negociación política en un momento de cambio profundo en la Alemania post Merkel. A vuelo de pájaro, todo según lo esperable. El SPD se quedó con la titularidad del gobierno en la figura de su líder, Olaf Scholz. Como suele pasar, toman todo el área social, pero también las poderosas carteras de Interior y Defensa. Grüne va donde podrá dejar su marca verde: Economía y Clima (más orientado a planificación), Relaciones Exteriores, Familia, Agricultura y, obvio, Medio Ambiente. El FDP agarra Finanzas (más orientado a gestión económica), Justicia, Transporte (a ver cómo se llevan con los verdes acá), y Educación e Investigación. La balanza deja 6 rojas, 5 verdes y 4 amarillas, con todos los líderes de las tres patas de la mesa adentro. Bien balanceado. La clave va a pasar por la convivencia entre las decisiones económicas liberales y las intenciones rojiverdes de ampliar el gasto en áreas de interés para su electorado. Franco Delle Donne me cuenta desde allá que el gabinete, en los hechos, ya estaba funcionando por la nueva crisis sanitaria desatada por el coronavirus. Esto, tal vez, los deje sin luna de miel. Si sabés alemán, acá tenés 177 páginas de acuerdo de coalición para divertirte. Yo no sé, así que las traduje con Google. Acá te lo sintetizan en un hilo de yaperdílacuentacuántostuitsson. No sé cómo van a hacer para congeniar todo eso.
  • Hay otro socialdemócrata cerca pero que no le está yendo tan bien. Stefan Löfven, líder del SAP sueco, renunció después de 7 años como primer ministro y líder rojo. Estaba todo planeado para que Magdalena Andersson, ministra de Finanzas, fuera la segunda mujer líder del SAP y la primera en ocupar el cargo de premier de la historia del país. Sin embargo, todo se derrumbó. Horas después de su designación, renunció al cargo. Había encontrado apoyo en el Partido de Izquierda (más a la izquierda que el SAP) y el Partido de Centro (agrarios), pero el Partido Verde (socios de la coalición) se retiró del acuerdo con la discusión del presupuesto en el medio. Como es tradición en la política sueca, Anderson dejó el cargo, y ahora será barajar y dar de vuelta. O bien convocar a elecciones. It’s a developing swedish story.

Elecciones pintorescas

  • Kirguistán tiene elecciones parlamentarias el domingo. El presidente Sadyr Zhaparov decretó renovar las 90 bancas del Jogorku Kenesh (Consejo Supremo). Duran 5 años en el cargo y se eligen 54 por representación proporcional a distrito único nacional, y 36 uninominales. Serán las quintas elecciones de este año, después de las presidenciales de enero, dos referéndums y dos rondas de elecciones locales. Si no sabés dónde queda, imagínate que tienen 0,44 de democracia electoral según V-Dem en una escala que va de 0 (no democracia) a 1 (democracia). Ojo, vienen de arrancar con 0,26 después de la caída de la URSS. Mejoraron (?). Acá te dejo más data y lo retomaré más adelante.
  • El domingo hay elecciones generales en Honduras. Por la Presidencia se presentan 15 candidaturas, entre las que resaltan tres. El oficialista Partido Nacional presenta a Nasry Asfura. La oposición va con Xiomara Castro, del Partido Libertad y Refundación, y con Yani Rosenthal, del Partido Liberal. Los tres tuvieron sus internas el 14 de marzo de este año. Las encuestas dan una leve ventaja para Castro. Por ahí le corta el predominio al conservador Partido Nacional, que viene ganando ininterrumpidamente la máxima magistratura en las últimas tres contiendas (2009, 2013 y 2017). Eso después de la escasamente democrática decisión de un grupo de militares de sacar a Manuel Zelaya, liberal ganador de las elecciones de 2005, de la residencia presidencial y dejarlo en una base militar. También se renuevan 128 bancas del Congreso, 20 para el Parlamento Centroamericano, 298 alcaldes y 2.092 regidores. Honduras tiene voto obligatorio y desde 2005 viene subiendo la participación desde 43% en esa elecciones hasta el 57% de las últimas, en 2017. Para que en Chile se contenten con algo. Seguramente retome este tema en la próxima entrega.

Recuelectorales

Hoy es full Chile con cuatro notas de alto vuelo:

  • Esta de Yanina Welp, en El País. Le robé algunas ideas.
  • Esta de Paulina Astroza, también en El País.
  • Esta de Marcelo Mella Polanco en Agenda Pública.
  • Y esta donde explican quiénes votaron al ecléctico Parisi. En este hilo sintetizan lo principal.

Eso es todo por hoy. Tenés para entretenerte. Un abrazo electoral, cuidate y nos vemos en dos semanas,

Facu

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Politólogo, consultor e investigador independiente. Hoy me encuentran dando clases en UBA, UTDT y UADE. Me encantan las elecciones y me sacan menos canas verdes que Racing. Un hobby que tengo es aprenderme la historia de los partidos políticos. Creo que la política marida muy bien con un tinto.
@facucruz
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