La gente vota

Una Argentina con coaliciones sobre fino colchón de hojas verdes

Nuestro país hoy es coalicional: la formación de alianzas se ha vuelto la estrategia predominante a la hora de competir en elecciones. Pintorescas en Hungría, Armenia, locales en EE.UU y una magia de Nicaragua. Notielectoral con novedades de México, más sobre EE.UU., el cierre de listas del sábado que viene y lo que dejaron las primarias en Chile.

Hola, ¿cómo estás?

Te voy a hacer una pregunta, no sigas leyendo. Si te acordás de Argentina campeón mundial de ‘86 o recordás al Diego puteando a los italianos en la semifinal de Italia ’90, tomate unos 15 segundos y pensá cuando fue la última vez que votaste a la lista 2 o a la lista 3 en elecciones presidenciales en Argentina. Si no te acordás de ninguno de esos dos momentos épicos de nuestra historia futbolística, guglealo. Ya pasaron los 15 segundos: la lista 2, del Partido Justicialista, se presentó por última vez a competir en elecciones presidenciales en 1995: la reelección de Carlos Saúl Menem con Carlos Ruckauf de vice. La lista 3, de la Unión Cívica Radical, salió a la cancha en el año 2003 y nunca más: encabezada por Leopoldo Moreau y secundado por Mario Losada, ambos tratando de recuperar un radicalismo diezmado por la salida de Fernando De La Rúa. Si pensás en las listas de diputados nacionales, es muy probable que en varias provincias ambos números hayan aparecido en el cuarto oscuro en años recientes, pero eso no cambia la tendencia.

Hoy, la Argentina viene con coaliciones. Cuando abrís el menú electoral cada dos años lo ves al entrar a ejercer tu derecho y tu obligación ciudadana: alianzas, frentes, concertaciones, uniones, con el nombre que más te guste, y condimentado a gusto y piacere. Sobre este tema vengo a hablarte hoy, y es muy adrede porque el miércoles de la semana pasada cerró el plazo de registro de alianzas electorales, y el sábado próximo cierra el de presentación de candidaturas. Además, sin que nos coordinemos, Agenda Pública habló con dos especialistas sobre el tema en este capítulo del podcast que marida bien con regresos del trabajo a casa. Lo voy a acompañar con unas notas muy piolas que se publicaron en estos días sobre el tema. También tocaré algo de la agenda electoral exterior, con EE.UU., Chile que sigue sorprendiendo, algo de Hungría y Armenia.

Bueno, vamo’ a coalicioná.

¿Qué dice la ley sobre la competencia política en Argentina?

Argentina no permite las candidaturas independientes por norma constitucional, de modo que el monopolio de la representación política y de la competencia por cargos públicos recae en los partidos políticos. Estos se vuelven instituciones fundamentales del proceso democrático, motivo por el cual el Estado contribuye a su sostenimiento. Sentado el principio general, la Ley Orgánica de Partidos Políticos (Nº 23.298) distingue entre cuatro tipos. Del nivel inferior del sistema político hacia el superior, el orden es el siguiente:

  • Los partidos locales son todos aquellos habilitados para competir por cargos, justamente, municipales: intendencias, concejales y comisiones de fomento.
  • Los partidos provinciales lo hacen en el nivel inmediato superior: pueden presentar candidaturas a gobernador, vicegobernador y legisladores provinciales (diputados y/o senadores, según corresponda) en cada distrito donde son reconocidos.
  • Acá se pone espesa la cosa con un invento nuestro, como la birome o  Mafalda: los partidos de distrito. Estos seres jurídicos fueron creados a los solos fines de presentar candidaturas legislativas nacionales en cada provincia donde son reconocidos por la justicia electoral federal. Es medio enroscado, pero en resumidas cuentas, son los mismos partidos provinciales con sus mismas características, salvo que pueden presentarse con candidatos a cargos legislativos nacionales (diputados y senadores). Lo pueden hacer solamente por la provincia donde tienen reconocimiento jurídico. Y muchas veces tienen sus sedes cruzando la avenida y con un local enfrente de la sede provincial.
  • Nos queda la frutilla del postre: los partidos nacionales. Son todos aquellos partidos de distrito que reciben reconocimiento en, al menos, cinco provincias. Eso representa el 21% del territorio político del país. Son los únicos habilitados a postularse con candidaturas a la Presidencia y Vicepresidencia de la Nación.

De esta manera, cuando se discute el poder político nacional en Argentina, se lo hace con dos actores jurídicamente distintos, aunque políticamente conectados. Los partidos de distrito y los partidos nacionales coordinan sus acciones para presentarse en la pelea electoral, y así tratar de llegar al Sillón de Rivadavia con la suficiente cantidad de bancas en el Congreso Nacional para terminar el trabajo de cuatro años que les conferimos nosotros. Generalmente, estos espacios de coordinación se resumen en lo que la propia legislación electoral denomina alianzas transitorias: son acuerdos circunstanciales a partir de los cuales los partidos políticos pueden presentarse a elecciones y competir conjuntamente. A mí me gusta llamarlas coaliciones electorales, así que vamos a tomar ambas nociones como sinónimos. La alianza formada existe desde la fecha en que se la reconoce jurídicamente (el miércoles de la semana pasada) hasta la fecha exacta de la elección (el 14 de noviembre para este 2021 de calendario corrido). De modo que, el lunes 15 de noviembre de este año, las alianzas constituidas desaparecerán jurídicamente hablando, pero no políticamente. Esto se debe a que, en el escenario político actual, los dirigentes partidarios han aprendido a formar acuerdos para competir juntos, pero también para coordinar agenda gubernamental, agenda opositora y agenda legislativa. Hoy, la Argentina es coalicional. Y los datos lo confirman.

La estrategia predominante

Para armar este trabajo hice lo que todo buen amigo politólogo hace con su amiga politóloga, que es completar una base de datos. Agarré la idea de mi amiga que nació vieja (ex Sra. Jamón York) de un paper que publicó en el 2015 en la Revista SAAP, donde plantea un argumento muy interesante: cada vez más las alianzas electorales se han vuelto la norma en Argentina, más no la excepción. A mí ese paper suyo siempre me gustó, al punto tal que lo he discutido en cada clase y encuentro académico que pude. Por eso no me molestó para nada completar su trabajo y actualizar la base de datos con la que trabajó porque, por vaga, solo llegó hasta el 2013. Este trabajo, además, fue posible gracias a la enorme ayuda que me dieron en la Unidad de Estadística Electoral y Datos Abiertos de la Cámara Nacional Electoral y, particularmente, en la persona de Andrés Miño. Quienes trabajamos con datos electorales siempre vamos a venerar esos hermosos gestos de open source.

Te dejo los gráficos, miralos un buen rato y abajo los discutimos.

Fuente: elaboración propia en base a Clerici (2015) y actualizado a partir de una base compartida. Donde indica (der.) significa que la métrica es el eje vertical derecho, mientras que (izq.) refiere al eje vertical izquierdo. El eje horizontal son los años, indicando con * las elecciones PASO.

De lo anterior se desprenden un montón de cosas, ideas y conclusiones que dan para largo. Así que voy a tomar algunas de ellas, y el resto te dejo para que las mastiques y me escribas. Lo primero para mencionar es que las tendencias son claramente alcistas en lo que a formación de coaliciones electorales se refiere, tanto para la competencia presidencial como para diputados nacionales. Eso lo podés ver al tomar en cuenta las dos líneas de tendencia de cada gráfico. La proporción de alianzas sobre el total de la oferta partidaria (amarillo) calcula la cantidad de coaliciones que compiten en relación a las candidaturas de partidos políticos que compiten solos, mientras que la proporción de partidos que compite dentro de las alianzas (naranja) calcula cuántos de ellos ingresan en acuerdos con otros socios, o bien se mandan como el Llanero. Ambos indicadores muestran altibajos pre-crisis del 2001 con subidas y caídas, pero empiezan lentamente a ir hacia arriba luego del 2003. A tal punto que, post 2011 con la primera celebración de las PASO, se produce un salto importante. De hecho, en las presidenciales del 2015 la oferta fue 100% coalicional.

Lo segundo para decir refiere al área coloreada en naranja, indicador que mide la cantidad de partidos que compiten en esas elecciones. Estos son nacionales para la competencia presidencial, y de distrito para la competencia legislativa. Acá, nuevamente, hay una tendencia alcista en Argentina, llegando a los 40 en la pelea por la Casa Rosada, y a 600 por las bancas de la Cámara de Diputados. ¿Qué quiere decir esto? Que por estos lados cada vez se forman más partidos políticos y deciden competir dentro de coaliciones electorales. La evolución simultánea de ambas tendencias lo muestra, y las PASO contribuyeron sin dudas a la formación de acuerdos a partir del 2011. Este último punto no es menor y te lo grafico con un dato aislado: Ricardo López Murphy acaba de lanzar su nuevo partido político, Republicanos Unidos, y para llegar al recinto irá dentro de Juntos por el Cambio. Para mí es fija que estuvo viendo los mismos datos que yo, donde en la última elección de 2019 para cargos legislativos nacionales compitieron 71 partidos de distrito en solitario, y solo pasaron el filtro de las PASO (1,5% de los votos válidos emitidos) 26 de ellos (el 37%). En cambio, se presentaron 523 alianzas y llegaron al reparto 507 (el 97%). Hoy, no es negocio ir por afuera.

El tercero tiene que ver con el tamaño de esas coaliciones, lo cual podés ver con la barra gris clarito (promedio de partidos por alianza) en el gráfico presidencial, pero que no se ve tan bien en el gráfico de diputados nacionales porque la escala izquierda tiene parámetros muy altos. Por eso, acá va separado.

Fuente: elaboración propia en base a Clerici (2015) y actualizado a partir de una base compartida.

Acá también se ve una tendencia alcista, con coaliciones electorales que son cada vez más y más grandes. Para la competencia presidencial ese dato puede no llamar tanto la atención porque se compite a distrito único nacional, pero pensá un segundo cómo crece la línea que refiere a la competencia legislativa. Si te digo que ese indicador considera las 24 provincias argentinas porque las alianzas se arman en cada uno de sus distritos, tal vez abras la boca como yo de sorpresa. O tal vez no, porque no estás tan loco. Esto nos deja una enseñanza: antes de preocuparte porque tenés que organizar la cena familiar de Navidad o Año Nuevo, pensá el arduo trabajo que tienen los líderes partidarios y sus apoderados legales para organizar tantos partidos dentro de un mismo acuerdo, que todos se lleven bien y que cada uno se sienta bien pago. La política es laburo y paciencia, sobre todo la del cierre de listas.

De modo que podés ir olvidándote de votar partidos políticos porque, de acá en adelante y salvo un cataclismo, la política argentina seguirá dominada por las coaliciones electorales. La formación de acuerdo entre varios socios es la estrategia política predominante hoy en día, tanto a la hora de competir por el poder, como para tomar decisiones, coordinar, legislar y, más importante aún, gobernar. Argentina hoy es coalicional con una dinámica competitiva bipolar: es bicoalicional. Sobre esto te voy a escribir más adelante, probablemente cuando estén los datos de las PASO y de las Generales. Mientras tanto, te adelanto que estoy trabajando en un paper académico que tiene datos y argumentos para que pensemos que, tal vez, estamos en una nueva etapa de la competencia política argentina.

Quiero leerte con las interpretaciones del gráfico. ¿Qué te despertó? ¿Qué ideas te surgieron? ¿Encontraste otras tendencias?

Elecciones pintorescas

  • Para vos que pensás que solo en Argentina se arman coaliciones cocoliche, acá te dejo unos datos de lo que está pasando en Hungría. Para enfrentar a Viktor Orbán y su tenaz agenda derechista, se unió toda la oposición en un solo acuerdo llamado United Opposition (perspicaces). Esta unión incluye desde el MSZP (viejo partido socialista), dos partidos verdes (LMP y Diálogo), un partido centrista (Momentum), una coalición social-liberal (DK) y un viejo aliado de Orbán, radical de derecha, Jobbik. ¿Por qué? Acá te dejo un análisis propio, que hice a partir de lo que discutieron los amigos de Epidemia Ultra, sobre cómo Don Viktor viene arrasando con todo por allá. Las encuestas por ahora les dan así y así.
  • A pedido de un lector entusiasta, retomo las elecciones que se celebraron en Armenia el 20 de junio pasado y que no pude abordar mucho porque viste que se me pasó un poco del límite máximo en el nius. Lo que más me gustó del proceso fue el sistema electoral. Resulta que los tipos tienen una cláusula de gobernabilidad similar a la de Grecia a nivel nacional y a la legislativa de provincia de Santa Fe (Argentina). Los armenios tienen una boleta de dos partes: en una tienen los candidatos a distrito nacional con lista cerrada y bloqueada, en la segunda pueden usar el voto preferencial para elegir entre candidatos y candidatas en su distrito electoral específico (13 en total). Las bancas se asignan de acuerdo a la cantidad de votos agregados a nivel nacional que gana cada partido o coalición, repartiéndose la mitad de ellas a la lista nacional y la otra mitad a la lista distrital. Acá viene la magia. Si una lista gana la mayoría del voto nacional pero no llega al 54% de las bancas, se le agregan tantas bancas necesarias para llegar a ese valor. Si ocurre que saca más de 2/3 de las bancas, se le quitan y se reparten entre las listas perdedoras hasta que el ganador quede en 2/3. Pero si no pasa ninguna de estas dos situaciones y no se forma un gobierno mayoritario dentro de los 6 días de celebradas las elecciones, entonces se celebra un ballotage entre las dos primeras 28 días después. La lista que gana esta segunda vuelta recibe tantas bancas como necesite para llegar al 54% del recinto. Hermoso, ¿cierto? Desde la sanción de esa reforma por referéndum en 2015 nunca fue necesario recurrir al ballotage, pero quisiera estar allá cuando eso pase. Acá te cuentan un poco más del contexto porque, además de todo, Armenia votó en medio de un conflicto armado. Tranqui.
  • Hace algunas semanas te conté que la elección primaria de candidaturas para Alcalde de Nueva York iba a implementar el voto alternativo, y que eso podía traer problemas de conteo. Bueno, los trajo. La elección se celebró el 22 de junio y el resultado final no se supo hasta el 6 de julio. Eso son dos semanas: pensá lo mismo pero en provincia de Buenos Aires. Encima de eso, la autoridad electoral había olvidado borrar del sistema votos de prueba que habían usado para testar las máquinas, lo que motivó que se proclamara ganadora a Kathryn García sobre Eric Adams. Volvé a pensar en la provincia de Buenos Aires. Corregido el error, finalmente Adams fue declarado ganador con el 50,4% de los votos frente al 49,6% de García, y luego de 8 vueltas. Te recomiendo que entres a este link en la sección “Results by round” para ver cómo funciona el sistema. Acá relatan un poco qué pasó. Nick Field lo analizó muy bien en la entrega del 7 de julio del nius Decision Desk HQ (gracias Tomi por esa magnífica recomendación).
  • El lector anónimo que me contó sobre México y sus legislaturas estaduales me contó otra mágica. Como no hay renovación parcial de la legislatura nacional, en Nicaragua todo lo que se elige dura 5 años, como en Uruguay: presidente y diputados para la Asamblea Nacional (unicameral). La Asamblea tiene 90 diputados, 20 que ingresan por lista nacional y los 70 restantes por los departamentos. Todos son electos por representación proporcional. Hasta acá, un país más del montón, peronomiciela. A los 90 del recinto hay que agregar 2 legisladores más: uno es el expresidente que deja el poder y se convierte automáticamente en diputado, mientras que su ex vice queda como suplente. ¿Y el otro? Bueno, el restante es el candidato a presidente que pierde la elección presidencial y su suplente es su candidato a vice. A esta belleza institucional se la conoce como “el pacto” entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega, consignado informalmente en el año 2000 y registrado formalmente con la reforma de la Constitución. Cuando Ortega perdió las elecciones en 2002 entró a la Asamblea Nacional, lo que llevó a que Enrique Bolaños tuviera que gobernar con Alemán de presidente de la Asamblea y Ortega como jefe de bancada del FSLN. Imaginen cuánto puede cambiar todo en noviembre si pierde el oficialismo.

Notielectoral

  • México vuelve a votar pronto, el 1 de agosto, y esta vez para un plebiscito. Es la primera vez en la historia del país que habrá consulta popular a nivel nacional. Será de cumplimiento vinculante para el gobierno federal si supera el 40% de la participación ciudadana. ¿Los temas? 1) Posibilidad de someter a juicio a ex presidentes, 2) creación de la Guardia Nacional y 3) implementación de un consejo asesor empresarial. Acá te dejo un lindo análisis del tema. Si querés gastar unos pesos, este libro te lo súper recomiendo.
  • Ya te adelantó Tomi Olava lo que venía pasando en EE.UU. sobre la restricción al voto en Estados republicanos: Georgia y, ahora, Texas. Básicamente, están limitando la posibilidad de recurrir a formas de voto no tradicional en situaciones excepcionales. Me refiero al voto anticipado, voto por correo y urnas móviles. Acá te cuentan qué está pasando en Texas y acá una comparativa de ambas leyes. Victoria Enriquez hizo un hilo muy claro (y muy divertido) sobre el tema.
  • Si te da ansiedad el cierre de listas en Argentina, acá te dejo un pool de notas para ir leyendo de acá al sábado: esta sobre cierre de listas en el oficialismo, esta sobre la centralidad de Axel Kicillof, y esta sobre Juntos por el Cambio en Córdoba y Santa Fe. Además, un consejo: ahora que se puede, organizá una juntada con amigos locos para ver el cierre de listas con picada, asado o pizzas. Letra P saca buena data al instante en Twitter y por su canal de Telegram, no prendas la tele.
  • El domingo pasado hubo primarias en Chile y todo se sigue acomodando. Apruebo Dignidad tendrá como candidato presidencial a Gabriel Boric, que venció al renovado del Partido Comunista y a quien todos daban como ganador (y casi presidente): Daniel Jadue. El oficialismo de Chile Vamos tuvo una contienda a cuatro bandas, con un favorito como Joaquín Lavín (UDI) que ya perdió dos elecciones presidenciales y, ahora, volvió a perder: el nominado será Sebastián Sichel, que corría como independiente y tenía apoyo de parte del gobierno. Acá Alfredo Grieco y Bavio sacó un buen análisis sobre las sorpresas del resultado. Lo amplía muy bien Jaime Bordel Gil. Lo bueno: creció la participación de 1,8 millones en 2017 a 3,1 millones en 2021 (en 2013, primera vez que se implementó el sistema, fue de 3,01 millones). Si querés conocer sobre el sistema de primarias chileno, acá lo sintetizaron muy bien. Es muy interesante el sistema de votación para afiliados e independientes.

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Un abrazo electoral, cuidate y nos vemos en dos semanas,

Facu

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Politólogo, consultor e investigador independiente. Hoy me encuentran dando clases en UBA, UTDT y UADE. Me encantan las elecciones y me sacan menos canas verdes que Racing. Un hobby que tengo es aprenderme la historia de los partidos políticos. Creo que la política marida muy bien con un tinto.
@facucruz
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