Te juego que las apuestas en el fútbol terminan mal

La ludopatía crece, sobre todo, entre futbolistas profesionales y menores de edad. Entrenadores de inferiores alertan que encuentran a juveniles llorando por perder plata. En el futuro habrá cada vez más chicos adictos al juego, si se monetiza la vida, si el dinero fácil está “re pegado” y es el pulso del “éxito” o del “fracaso”.

Hola, ¿cómo estamos?

Ivan Toney aceptó que había corrompido las reglas de las apuestas deportivas en casi todas las 262 acusaciones entre 2017 y 2021 después de que, en un principio, mintiese. En mayo de 2023 fue suspendido por la Football Association (FA). No esbozó ningún remordimiento: dijo que él había sido “víctima”. El sábado 20 de enero de 2024, Toney volvió a jugar después de ocho meses. Escuchó la burla de los hinchas del Nottingham Forest: “Ivan Toney, you should have cashed out! (“¡Ivan Toney, debiste haber cobrado!”). Tercer máximo goleador de la pasada Premier League, a los 18 minutos clavó un gol de tiro libre. Fue el 1–1. Su Brentford, al final, le ganó 3–2 como local al Nottingham Forest. Toney había sido recibido como un héroe en el Community Stadium. Luces, show musical y capitanía. “¿Y qué obtenemos de Sky Sports (cadena dueña de los derechos de televisación de la Premier) y Brentford? Un festival de adulación -escribió Simon Jordan en su columna en el Daily Mail-. Por supuesto, todo el mundo tiene derecho a la redención, pero enaltecemos innecesariamente a las personas. Me temo que el amor a Toney es otro ejemplo más de lo ridículo y absurdo que es el fútbol. Se trataba de un muy buen jugador que necesitaba regresar y solucionar los problemas que en parte creó”.

La adicción al juego crece entre los futbolistas de todos los niveles. El italiano Sandro Tonali cumple ahora una suspensión de diez meses (apostó en partidos del Milan, entonces su equipo). Gana siete millones de euros por año en el Newcastle. No es por el dinero, sino por la adrenalina. Tonali inició un tratamiento de rehabilitación para su ludopatía. Según Federbet, organización de propietarios de casinos, el 90% de los jugadores profesionales apostó alguna vez. Pero hay otros “jugadores”. Docentes -sobre todo-, psicólogos y entrenadores vienen advirtiendo lo que detectan en las escuelas, en los consultorios y en las inferiores de los clubes: que chicos -cada vez más chicos- son atrapados por las apuestas, que endeudan a sus padres, que se someten a “cajeros” y “recaudadores” clandestinos que les sostienen la adicción, que hay suicidios. Con la legalización del juego online en 17 provincias, Argentina abrió un casino en forma de webs y apps, a mano, en la cartera de la dama, el bolsillo del caballero y la mochila y el botinero de cualquier adolescente. En el fútbol, una “apuesta” dejó de ser -o convive con- aquel futbolista joven o de procedencia inesperada que se contrata so pretexto de que a mediano o a largo plazo podrá retruibuirle, como “ganancia”, dividendos futbolísticos a un equipo.

Las apuestas online volvieron al escenario de la agenda virtual después de que la periodista deportiva Morena Beltrán promocionase una “combinada” en X (es interesante leer las respuestas). No por la novedad nada nueva de la problemática, sino acaso porque el chivo lo hizo una mujer. Y por la devolución de una audiencia crítica. Desde Juan Pablo Varsky hasta Horacio Pagani hacen clank! y tachín tachín con las casas de apuestas. Son varones. La mayoría no se escandaliza. Ninguno de los tres, igual, pueden reducirse a meros publicistas en apuros. Nada más lejos de la moralina, eh: decir que no es una opción y relatar los altos riesgos -7 de cada 100 argentinos son ludópatas-, un plus, como lo decidieron desde Corta y al pie hasta Valentín Torres Erwerle. No son solo los periodistas (deportivos). Streamers influencers youtubers tiktokers, invasión publicitaria en las transmisiones de los partidos, promoción desde las redes oficiales de los clubes e, incluso, un programa propio en la TV (“La jugada perfecta”, de Fox Sports). “Lo de las apuestas online termina mal, qué te juego!! Registrate con mi código BIXI y te damos un bono de 5 lucas para que te la patines toda”, ironizó @Bixispace en X. “Periodistas deportivos promocionando casas de apuestas -apuntó el periodista Federico Kukso- es como si periodistas de salud promocionaran cigarrillos en televisión. Un periodista no puede promocionar algo que atente contra la salud. Y las casas de apuestas inducen a adolescentes a la ludopatía. No es ético, aunque te paguen mucho”.

En el fútbol argentino, ocho de los 28 clubes de la Liga Profesional ya muestran publicidad de las casas de apuestas en las camisetas (el 28%). Y también la propia Liga, la selección argentina, la Copa Argentina y la Primera Nacional facturan con una casa de apuestas como “sponsor oficial”. El fútbol argentino le abrió los brazos a los dineros ávidos de la publicidad de las casas de apuestas después de que fuesen prohibidas en las principales ligas de Europa -la última, la Premier League- por su correspondencia: el arreglo de partidos -un tema que podemos abordar en otra entrega del Prepárense…– y la ludopatía, en especial entre los jóvenes. Las publicidades en el frente de las camisetas de Boca (Betsson) y River (Codere) exponen hasta las necesidades de los grandes. Entre bancos, financieras, casinos y casas de apuestas se reparten el 64% de las publicidades en el pecho de las camisetas de los clubes de Primera. Revelan una época de la industria del fútbol. Y que, en el país del campeón del mundo, todos creemos saber de fútbol, porque las apuestas se incrementaron tras la pandemia, pero también tras Catar 2022. Se timbea a partir de ese “saber”. Y, sí sabemos, la banca siempre gana.

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En la Argentina no existe regulación alguna sobre las apuestas, como el límite a la publicidad. Tampoco hay en el país estadísticas de la ciberludopatía infantojuvenil. Un entrenador de inferiores me cuenta que oyó a los juveniles de su club hablar en pleno entrenamiento de las apuestas de los partidos de la Champions que se jugaban esa tarde. Otro que vio a un chico llorar en el vestuario y que le confesó que había ganado el dinero para traer a los padres desde el interior, pero que siguió apostando y lo perdió. Un director de una escuela contó que una tarde empezó a andar mal Internet, y que se percató de que los alumnos miraban un partido -y apostaban- desde los celulares en el recreo. Se estima que el 80% de las casas online son ilegales y que sus servidores se alojan en paraísos fiscales. Como Ivan Toney, en 2016 Martín Demichelis, actual DT de River, fue multado (28.500 euros) por la Football Association después de que aceptara 29 apuestas en el mercado ilegal. Jugaba en el Manchester City. “No es algo grave”, había dicho. En el Reino Unido hay al menos 55.000 adolescentes ludópatas. Es como si Anfield, el mítico estadio del Liverpool, estuviese lleno, pero de enfermos. En el futuro habrá cada vez más menores de edad adictos al juego, si se sigue monetizando la vida, si el dinero fácil está re pegado y es el pulso del “éxito” o del “fracaso”.

Pizza post cancha

  • Video. ¿Vieron a Luka Modrić jugando al futsal a los 20 años, en 2006? Joel del Río escribe en Marca la intrahistoria del viral de Modrić en el Kutija ibica (“Caja de cerillas”), un torneo tan o más popular en Croacia que la Champions League.
  • Entrevista. “Al fútbol actual le sobra demasiado análisis. Hoy todo el mundo sabe cómo juega el rival, hay tanta información que al final lo más importante, que es el futbolista, está teledirigido. Corrés el riesgo de perder la esencia, de quitarle al jugador eso que es justo lo que mejor tiene. Estamos perdiendo la esencia del fútbol, y no sólo a nivel profesional, sino a nivel de los niños también. Imagínate si a Messi, cuando tenía ocho años, le hubieran estado diciendo sus entrenadores todo el rato: ‘¡Pasala, pasala!”. A un niño de siete u ocho años le dicen que trace la diagonal, que haga las coberturas… ¡Tiene siete años! Dejalo que juegue a la pelota, que se equivoque, y ya cuando tenga 14, 15, le empezamos a corregir. Es un mensaje para el futuro. Esto es un deporte y lo lindo del fútbol no se tiene que perder”. Lionel Scaloni, DT de la selección argentina, formador no sólo de futbolistas, sino de personas. Charla con Carlos Capio, también en el diario Marca. El link.

Dejamos acá.

Pero antes, un par de reflexiones exudadas entre estos calores de Hiroshima.

Durante las vacaciones, leí un pedazo de perfil-entrevista de mi amigo Facundo Fernández Barrio al director de cine Damián Szifron, el autor de Los Simuladores, sí. “Hoy se exhiben cosas que producen algún tipo de placer instantáneo, pero no tienen pregnancia en la memoria -dice Szifron-. A veces es por la duración del plano: tanto corte, tanto vértigo en las imágenes que no llegan a quedar fijadas en la retina”. Lo trasladé al fútbol moderno, con sus cambios constantes de formatos de los torneos, con sus futbolistas que duran un suspiro en un club, con su calendario saturado de partidos. Poco se asienta en nosotros. No creo que sea añoranza.

Otro amigo, Poyi, mínimo una vez por año, en una charla después del fútbol con los amigos o en un asado -y ya adobado, claro- vuelve con lo mismo: “Si nos juntamos nosotros y le jugamos a (inserte aquí el equipo del Ascenso que prefiera y que ande de capa caída), le ganamos. De verdad les digo, le ganamos, ¿o no, o no?”. En la afirmación, con la edad, agrega como aclaración que se remite a nuestra juventud de los 20. Como fuere, la respuesta de algunos, me incluyo, es “no, no, no”. El canal de YouTube Shoot for Love infiltra a jugadores profesionales en picaditos (acá pueden ver a Jack Wilshere, acá a Bojan Krkić). No hay ninguna chance de ponerse al nivel de un futbolista que jugó en Primera, en la A o la C. Ninguna.

Volvemos a la programación habitual. Nos leemos en 15 días.

A Cenital, recordá, lo hace grande su círculo de Mejores amigos.

Salú y abrazos,

Roberto Parrottino (Beto)

Soy periodista especializado en deportes -si eso existiese- desde 2008. Lo supe antes de frustrarme como futbolista. Trabajé en diarios, revistas y webs, colaboré en libros y participé en documentales y series. Debuté en la redacción de El Gráfico y aún aprendo como docente de periodismo. Pero, ante todo, escribo. No hay día en la vida en que no diga -aunque sea para adentro- la palabra “fútbol”.