Offshore en las costas bonaerenses: oportunidad y desafío

Al aprobarse la exploración offshore en las costas de Mar del Plata se abre la posibilidad de desarrollar una nueva actividad en la provincia más importante en términos industriales. ¿En qué se diferencia del resto? ¿Cuáles son las oportunidades? ¿Cuáles son los desafíos?

Hola, ¿cómo estás? Cada vez falta menos, qué nervios. Para la próxima entrega de este newsletter ya vamos a saber quién va a ser nuestro próximo presidente y tendremos una mayor certidumbre acerca de qué nos depara el futuro producto.

Hoy vamos a hablar de un tema que pasó medio desapercibido, dado el contexto actual, pero que vale la pena profundizar un poco: la habilitación a la exploración offshore en el Mar Argentino por parte de la Corte Suprema.

Una aclaración antes de arrancar. Este es un tema delicado y atravesado por polémicas, es muy entendible el temor de la población ante lo novedoso y no es el objetivo de esta nota hacer apología del proyecto, sino plantear algunos puntos que destacan y la relevancia de las políticas públicas para que llegue a buen puerto.

Las olas y el viento

Las explotaciones de hidrocarburos offshore se diferencian de las que estamos acostumbrados a ver en la mayor parte de la Patagonia. ¿Por qué? Porque se realizan en el mar, por lo que hacen falta otras tecnologías para la extracción. Eso implica un cambio radical: mientras que en la tierra el pozo arranca en el lugar donde se ubica la perforadora, en el mar primero hace falta llegar al lecho marino y luego comienza la perforación. Es decir, se trata de una metodología de extracción completamente distinta.

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En realidad, no es tan así. Pese a estar un poco más alejado de nuestro imaginario colectivo, Argentina realiza exploraciones y producción de hidrocarburos en el mar desde la década de 1960. Hoy en día, desde las costas de Tierra del Fuego y de Santa Cruz se extrae entre el 15% y el 20% del gas consumido diariamente. Pero, dependiendo de la profundidad del lecho marino y la distancia a la costa, las tecnologías cambian, lo que nos lleva al punto de interés de hoy.

Hace exactamente dos semanas, un fallo de la Corte Suprema habilitó la exploración de hidrocarburos en unas zonas de la Cuenca Argentina Norte que se encuentran aproximadamente a 300 kilómetros de la costa de Mar del Plata. Te preguntarás qué tiene que ver el máximo tribunal acá. Hubo varios amparos y fallos para frenar la actividad de exploración por su posible impacto ambiental. Después de unos años de idas y vueltas, llegó a la CSJN que rechazó el recurso, por lo que se puede continuar el proceso de exploración. Para no entrar en detalle, si te interesa el tema te dejo estas dos entregas de Eli Möhle y Juanma Telechea que ya lo trataron.

Vuelvo con el tema tecnológico. No es para nada trivial la profundidad de los yacimientos, no solo hace falta llegar hasta el fondo del mar, también hay que perforar bastantes metros más para lograr la extracción. En esto reside la gran diferencia con lo que se hace en el mar de la Patagonia. Actualmente, Argentina no cuenta con experiencia en explotaciones tan profundas, por lo que YPF se asoció con Equinor y Shell para avanzar en el proceso. Salvando las distancias, este es un mecanismo de asociación dentro de todo parecido al que se realizó en Vaca Muerta, en el que tanto por falta de fondos como de conocimientos específicos se realizó un acuerdo con Chevron para dar la patada inicial.

¿Esto significa que vamos a empezar a sacar petróleo mañana? No, para nada. Este es un proceso lento que requiere en una primera instancia -dado que ya está aprobado el estudio de impacto ambiental que te comentaba más arriba-, una primera perforación exploratoria que lleva aproximadamente unos 60 días desde que llega el barco necesario para realizar las tareas. Esto terminaría en los primeros meses de 2024 y daría inicio al segundo tramo: analizar si es posible extraer hidrocarburos de una forma económicamente viable. Esta parte tardaría un poco menos de un año de análisis, por lo que lo más probable es que recién en 2025 se pueda tomar la decisión acerca de si invertir o no en la construcción de las plataformas, lo que lleva otro tiempo, ya que como te imaginarás construir en el medio del mar es más complicado que en tierra. Entonces, si todo sale acorde a lo planeado por las empresas recién en 2027 o 2028 se podría arrancar a producir.

Ahora bien, supongamos que todo esto ocurre del modo imaginado -se encuentran hidrocarburos y pueden explotarse-, la siguiente pregunta es cuánto aporta a nuestra economía. No es fácil saberlo porque depende de muchos factores, pero los actores del sector energético estiman que puede generar inversiones por 40 mil millones de dólares y movilizar unos 125 mil trabajadores. Un poco más cauta, la secretaria de Energía, Flavia Royón, planteó que pueden crearse unos 30 mil puestos de trabajo, así como también aportar a la generación de divisas vía exportaciones.

Sin embargo, hay que tener en cuenta algunas otras cosas. Como ya hemos charlando en otras ocasiones, nos encontramos en un momento clave para la sostenibilidad de la vida (al menos la nuestra) en la tierra, dadas las inclemencias climáticas cada vez más fuertes. Razón por la cual se están realizando muchos esfuerzos para descarbonizar los sistemas energéticos en el marco de lo que conocemos como transición energética.

En este sentido, Ana Aneise, investigadora en Fundar sobre energía, me planteó que el petróleo va a ser lo primero en declinar, por lo cual convendría poner los esfuerzos de inversión en Vaca Muerta (vis a vis el offshore) porque el mayor potencial de la cuenca neuquina está en el gas, que va a ser clave en la transición energética. Aunque, al participar también otros actores y no ser un esfuerzo de YPF, esta competencia por dónde volcar las inversiones puede estar matizada.

Otro aspecto relevante que me señaló es el rol fundamental que tiene el Estado a la hora de controlar la actividad. Más allá de que sea una tecnología madura -a nivel global-, es necesario que se regulen las condiciones de explotación, de forma tal de asegurar que no se perjudiquen los ecosistemas cercanos. Es decir, no se trata de privatizar el mar para que no haya contaminación, como planteó algún economista extraviado hace unas semanas, sino un control riguroso del aparato estatal.

Qué lindo que es estar en Mar del Plata

Qué ciudad del carajo. Ya sabemos que es uno de los centros turísticos más importantes del país, que tiene muy buena gastronomía y una historia por demás interesante (te recomiendo que leas esta entrega de Fer Bercovich). Pero, además, cuenta con algunas características productivas interesantes para pensar el desarrollo de las plataformas offshore ahí. Sobre esto hablé con Franco Manzo, docente y becario de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Me planteó que más allá de que el turismo sea una actividad muy importante en la ciudad -no solo en verano, también en las vacaciones de invierno, los feriados largos y por eventos culturales, deportivos y científicos que se realizan en la ciudad-, cuenta con un sector industrial bastante dinámico. Esto la diferencia de otras localidades de la costa bonaerense como la mayoría de las que quedan sobre la ruta 11.

Entre las industrias más importantes se encuentran la alimenticia pesquera y no pesquera, la metalmecánica -que en algunos casos son proveedoras del sector petrolero y minero de otras provincias- y la química. Además, cuenta con una red de proveedores de servicios portuarios, navalpartistas y de astilleros bastante importante. Dato curioso: es la capital nacional del pullover por su industria textil.

¿Por qué te cuento todo esto? Por lo general, las zonas donde se desarrolla la actividad hidrocarburífera no cuentan con un entramado industrial muy grande, por lo que una parte importante de la inversión destinada a la actividad acaba en otras provincias, ya que necesitan bienes que no se fabrican localmente. Por el contrario, en Mar del Plata parte de esa problemática está resuelta por las propias capacidades productivas de la ciudad, por lo que la inserción de una nueva actividad como la hidrocarburífera puede generar el desarrollo de la cadena de proveedores, logrando un proceso más virtuoso que el que sucedió en otras provincias.

Si eso último te suena quizás es porque leíste la última entrega de este newsletter que justamente aborda esa temática y las políticas públicas destinadas a impulsar dichas cadenas, como el PRODEPRO. De hecho, como dato de color uno de los proveedores de Vaca Muerta que te comentaba más arriba fue adjudicatario del programa y hay una parte que apunta especificamente a la industria naval.

Hago hincapié en esto último porque más allá de que Mar del Plata cuenta con todo esto, históricamente ha sido uno de los aglomerados urbanos más impactados por el desempleo, tal como plantea el Informe Sociolaboral de General Pueyrredón realizado por el Grupo de Estudios del Trabajo de la UNMdP. En este sentido, el impulso que puede generar la actividad petrolera si se encuentran hidrocarburos que puedan extraerse de forma económica en la zona puede tener efectos más allá del propio sector. Para ello resulta clave que se siga profundizando la política de desarrollo de proveedores y no se caiga en una situación de mero proceso extractivista.


El Estado de las cosas

Como se trata de una actividad prácticamente novedosa en la provincia de Buenos Aires, hablé con Gastón Ghioni, subsecretario de Energía del gobierno provincial, sobre sus implicancias en el territorio bonaerense.

NS: En caso de que se corrobore el potencial de la cuenca y comience la explotación en unos años, ¿qué puede significar en términos económicos para la Provincia?

GG: Si se corrobora la magnitud, la expectativa de YPF es que se logre un nivel de producción similar al que hoy tiene en Vaca Muerta, estamos hablando de casi 200 mil barriles diarios. Por lo cual, el impacto es grande en todo sentido. Para la Provincia puntualmente por la actividad que va a generar en el puerto de Mar del Plata y en el resto de los puertos. Pero además, Buenos Aires ya cuenta hoy en día con proveedores de la industria -aún en estado embrionario en algunos casos-, algunos que ya están aportando a la minería y a la siderurgia en general. Por lo tanto, hay un impacto no solo por la actividad en sí, también por los encadenamientos que pueden surgir.

Además, estamos trabajando con Nación la manera de que los ingresos generados también tengan impacto en la Provincia. Como las áreas licitadas quedan a más de 12 millas de la costa, la jurisdicción es nacional y las regalías también. Pero como la actividad se desarrolla en la costa bonaerense, entendemos que la Provincia puede participar activamente de los beneficios y de hecho ya estamos avanzando en conjunto no sólo con los estudios de impacto ambiental, también con el desarrollo de la infraestructura necesaria y la coordinación con el resto de las instituciones y actores involucrados.

¿Cuál podría ser el impacto en el empleo?

En Mar del Plata va a tener un impacto claro sobre el empleo por todo lo que son las actividades vinculadas a proveer servicios con el puerto, pero también estamos analizando el impacto en el sector metalmecánico. De todas maneras, no se limita únicamente a la ciudad en sí, estamos en conversaciones con otras empresas, por ejemplo de Olavarría y otros polos industriales para que pueda aprovecharse todo lo posible el desarrollo de la industria petrolera.

¿Desde el Gobierno bonaerense llevaron alguna política o acción para generar una mayor licencia social en la zona?

Más allá de la cuestión de la concientización, hubo mucho diálogo con los actores que son parte del proceso, tanto en lo que son las cámaras de empresarios como sindicatos. Primero porque hubo una “campaña sucia” con imágenes de las playas empetroladas o informes científicamente insostenibles para desprestigiar la actividad. Eso nos llevó a salir junto a Nación, las empresas y equipos del CONICET a difundir el proyecto, sus impactos y los estándares de calidad de YPF y de Equinor. Intentamos mostrar cómo en Noruega -de donde es Equinor- conviven la actividad pesquera y petrolera sin problema. Hay que demostrar que no existe el fantasma de que la producción offshore es algo nuevo en Argentina, de hecho hoy más del 17% del gas que consumimos se extrae con estos mecanismos. No sólo eso, ya hubo más de 22 pozos perforados en la zona de la costa bonaerense y 50 mil kilómetros cuadrados de sísmica. Fuimos mostrando cada avance para contraponer la fuerte campaña en contra que se hizo y en todo momento convocamos a todos los actores participantes para dialogar. Por supuesto que no todos quisieron, pero desde la provincia de Buenos Aires estuvimos abiertos a escuchar las inquietudes que tuvieran.

¿Cuáles son los mecanismos que tienen pensados desde la Provincia para tener un control en el impacto ambiental?

Eso lo venimos conversando con Nación, que es la autoridad de aplicación correspondiente. Desde la Subsecretaría de Energía junto al Ministerio de Ambiente provincial participamos del control junto con ellos atendiendo que se cumplan los parámetros de la actividad y que se correspondan con los presentados por las empresas en los estudios de impacto realizados. En este sentido, no estamos a favor del offshore o de cualquier otra actividad extractiva de cualquier costo. Estamos a favor siempre y cuando se cumplan las normativas. Por eso estamos atentos a cada una de las reglas que la industria requiere para el cuidado del ambiente.

¿Cuál es la conveniencia de este tipo de exploraciones hoy en día, cuando se está discutiendo la transición energética?

Yo creo que hay varias explicaciones. Una de ellas es que ni Argentina ni el mundo van a dejar de consumir hidrocarburos en el corto plazo. Es más, para la transición energética se requiere una cantidad enorme de hidrocarburos y nuestro país los tiene y los puede aportar. Lo que nos falta son fondos para financiar la infraestructura y lograr esa transición. El mundo exige a todos los países esta transición sin importar el grado de responsabilidad que tengan en el calentamiento global, pero el financiamiento no está llegando como prometen los países centrales como un aporte respecto a la responsabilidad de cada uno. En ese contexto, nosotros tenemos la posibilidad de contar con fondos para lograr la soberanía energética y política para llevar adelante esta transición. En definitiva, lo que se está discutiendo es qué país y potencia lidera la tecnología con la que se va a realizar este proceso. Si nosotros contamos con Vaca Muerta y el offshore para financiarlo a nuestro tiempo, con nuestra tecnología e incorporando trabajo y desarrollo propio, por qué no hacerlo. Incluso, cualquiera de estos hidrocarburos puede reemplazar el carbón que se utiliza, por ejemplo en África. Es decir, este tipo de desarrollo no es contrario a la transición, sino que apunta a utilizarla para que en esta etapa nos sirva para financiar la transición de cara a 2050. Si hasta ese momento se van a seguir utilizando los hidrocarburos, ¿por qué no utilizar los nuestros?

No hay bonus track

Te soy sincero, esta semana no tengo qué recomendarte, casi todo lo que vi son cosas de las campañas y ya estoy medio saturado. Me refugié en los podcast, así que te paso los que me gustaron. Uno de historia sobre los argumentos de Victoria Villarruel (te mentí, no me saturé de la campaña), este sobre la capacidad de los gallos de reconocerse -no tiene nada que ver con nada, pero me sorprendió- y el excelente trabajo que hicieron Anfibia y El País sobre Javier Milei.

Estuve mirando muchos cortos últimamente, así que te dejo uno que me gustó. Hay algunos muy buenos, así que te recomiendo que indagues por tu cuenta en YouTube.

Abrazo grande,

Nico

Escribo sobre temas de sectores y desarrollo productivo y trato, todo lo posible, de cruzarlo con datos. Me importa que estos sectores impulsen el bienestar social. Estudié economía en la UBA, estoy terminando una especialización en políticas sociales en UNTREF y arranqué una maestría en desarrollo económico en UNSAM.