Que la ciencia te acompañe

Fuerza demencial que domina al mundo de hoy

El miedo como aceptación del horror. Diferencia entre COVID-19 y gripe. Recomendaciones para convivir con el miedo.

Holis, ¿cómo va? Yo la verdad estoy un poco asustada de mi indiferencia. ¿Viste que se supone que el miedo es una respuesta útil porque es una alarma que favorece la preservación y la supervivencia? Bueno, ante todo el caos y destrucción de este 2020 siento que el miedo ya no es alarmista, sino algo que llegó para quedarse y que entonces ya no funciona como un aviso efusivo sino como un ruido de fondo. El miedo ya no es motivación para hacer algo (aunque sea escaparse), sino la aceptación del horror.

Sin embargo, el miedo no es el único impulso para hacer cosas. Ya sea el coronavirus, el cambio climático o Virginia Woolf, haber aceptado eso que tememos no significa que haya dejado de existir. Así que te propongo seguir charlando sobre lo mismo a ver si se nos ocurre algo nuevo.

Todos creen en Dios ante el miedo incontrolable

Como alternativa a la aceptación indiferente, siempre podemos contar con otro método de control del miedo: la anticipación. Si el peor escenario posible nos golpea la puerta, tener un plan puede ayudarnos a hacer otra cosa que resignarnos. Y para eso, hay que disipar dudas.

¿Tengo que seguir encerrado?

La semana pasada, Infobae publicó una nota titulada “La OMS pidió ahora evitar las cuarentenas como método principal para controlar el avance de coronavirus” y las redes estallaron. El artículo, redactado con base en declaraciones de David Nabarro, un enviado especial de la institución, generó numerosas desmentidas que lo tildaron de tendencioso. 

La cosa es que Nabarro volvió a decir lo que la OMS sostiene desde el principio: que los confinamientos no deben ser la principal medida de control y que debe tenerse en cuenta que su principal consecuencia es un mayor empobrecimiento de las personas pobres. Las restricciones a la circulación son propuestas como un último recurso para ganar tiempo y elaborar planes, capacitar trabajadores de la salud, aumentar la capacidad de testeo, comprar suministros y otras medidas para fortalecer los instrumentos de contención. Por otro lado, la OMS reconoce que algunos métodos de control no están al alcance de todos los países y que en esos casos los confinamientos son una medida de contención válida.

El titular de Infobae, entonces, fue acusado de malicioso por varias cosas: la OMS no cambió de postura, tampoco instó a los países que aplican medidas de confinamiento a dejar de hacerlo y, por último, confunde cuarentena (que se aplica  a individuos expuestos a un potencial contagio) y confinamiento (que se aplica a toda una comunidad). Si bien esto último en el lenguaje coloquial es equivalente y un medio masivo podría alegar que se expresa en los modos de su público (en este news le dijimos cuarentena al aislamiento mil millones de veces), la elección de un léxico impreciso para interpretar mensajes técnicos en un sentido determinado pone un manto de duda sobre las intenciones detrás del uso de esas palabras.

Como si los titulares no fueran lo suficientemente confusos, recientemente se dio a conocer “La declaración de Great Barrington”, un documento firmado por tres prestigiosos epidemiólogos en el que señalan que “Las actuales políticas de confinamiento (lockdown) están produciendo efectos devastadores en la salud pública a corto y largo plazo. Los efectos (para mencionar sólo algunos) incluyen tasas de vacunación más bajas, empeoramiento en los resultados de enfermedades cardiovasculares, menores detecciones de cáncer y deterioro de la salud mental—lo que conducirá a un mayor exceso de mortalidad en los próximos años, siendo la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad aquellos sobre los que recaerá el peso más grande de estas medidas. Dejar a los niños sin escuelas es una grave injusticia. Mantener estas medidas en pie hasta que haya una vacuna disponible causará un daño irreparable en los menos privilegiados, quienes terminarán siendo afectados de manera desproporcionada”. 

Respecto a este panorama, entonces, recomiendan: “La manera más humana de abordarlo, midiendo los riesgos y los beneficios de alcanzar la inmunidad de rebaño, es la de permitirle a aquellos que están bajo un mínimo riesgo de muerte, vivir sus vidas con normalidad para alcanzar la inmunidad al virus a través de la infección natural, mientras se protege mejor a aquellos que se encuentran en mayor riesgo. Esto lo llamamos Protección Enfocada. Adoptar las medidas para proteger a los vulnerables debería ser el objetivo central de las acciones de salud pública dirigidas contra la COVID-19. Por ejemplo, los asilos de ancianos deberían emplear personal con inmunidad adquirida y realizar test PCR al personal y los visitantes con frecuencia. La rotación del personal debería limitarse. Las personas jubiladas que viven en casa deberían contar con provisiones y otros elementos esenciales enviados a sus casas. En cuanto fuera posible, deberían reunirse con sus familiares en exteriores en lugar de interiores. Una lista exhaustiva y detallada de las medidas, incluyendo un abordaje particular para hogares multigeneracionales, puede ser desarrollada, lo que se encuentra perfectamente dentro del ámbito y las capacidades de los profesionales de la salud pública”.

Las respuestas a esta declaración no se hicieron esperar. Por un lado, la reunión que culminó con la declaración fue organizada por AIER, un think tank liberal que coquetea con el negacionismo del cambio climático. Por otro, se encontraron firmas falsas en el documento y salió a la luz un video donde se ve a los 3 epidemiólogos brindando con champagne al cierre del evento, cosa que tras la firma de un documento acerca de una pandemia que ya mató a más de un millón de personas podría parecer un poco insensible y, de mínima, desubicado.

Y aunque en este newsletter insistimos con que la ciencia es una expresión cultural y política, tampoco estamos de acuerdo con los reduccionismos. Que algo se diga en un contexto determinado no implica que sea falso. Caracterizar el marco en el que se produce una declaración no basta para generar un argumento a favor o en contra, en todo caso es una parte. Por eso, lo que más preocupa sobre la declaración es la definición de “inmunidad de rebaño”. Hay varios aspectos del coronavirus que aún se desconocen y que son cruciales a la hora de afirmar que tal cosa es posible: cuánto dura la inmunidad luego de una infección, cuán efectiva es y qué cantidad de la población debería infectarse para alcanzarla. Además, la declaración no detalla quiénes serían considerados vulnerables y cómo se haría para separarlos efectivamente del resto de la sociedad. Por último, todo el documento se presenta como una contrapropuesta a algo que nadie plantea: un confinamiento total hasta que esté la vacuna.

El mayor problema con la difusión de información confusa es que separar la paja del trigo (qué expresión que siempre me pareció repugnante) no está al alcance de todo el mundo. En general, nos basta con combinar la presencia de términos como “OMS” o “epidemiólogo de Harvard” con nuestra afinidad o antipatía por el medio en el que aparecen para dotar de veracidad o falsedad las afirmaciones de la noticia, y la terminamos pifiando. Porque, como siempre, las cosas son más complejas.

Para abordar esta complejidad podemos decir cosas como “el problema es la educación”, proponiendo algo así como que si todo el mundo supiera acerca de todas las cosas los medios no podrían forzar interpretaciones maliciosas. O podemos pensar que, si el problema es la forma de comunicar, entonces hay que mejorar la comunicación.

En este news ya te había contado cómo la primera ministra de Nueva Zelanda destacó el rol de los comunicadores científicos en la gestión de la pandemia. Ahora, en este hilo surgido de este paper que publicó The Lancet sobre el modelo neozelandés, podés encontrar los detalles sobre el modelo de comunicación pública de ese país en la emergencia sanitaria. En primer lugar, todos los días al mediodía hay un informe del ministro de salud. Al principio de la pandemia, también estaban presentes la directora de salud y la primera ministra y contestaban preguntas. Esto fue fundamental para mostrar que las decisiones del ejecutivo se tomaban según los consejos del Ministerio de Salud y la ciencia disponible. En todos sus discursos, la primera ministra daba argumentos detallados sobre por qué se tomaba cada decisión y cuáles eran las metas a alcanzar. 

En segundo lugar, la isla creó un sistema de alertas con 4 niveles que dejó en versión impresa en cada hogar y, cuando los casos estaban creciendo Defensa Civil enviaba una notificación a todos los celulares con instrucciones claras para maximizar la prevención.

En tercer lugar, tanto el ministro de salud como la primera ministra son activos en redes sociales. El primero postea un informe diario con los nuevos casos y su trazabilidad, información sobre testeos y consejos. La segunda hace vivos en Facebook donde responde preguntas de la gente.

En cuarto, se crearon varios recursos digitales para profesionales de la salud: una app con las últimas novedades y un mapa de vigilancia epidemiológica. 

Por último, los medios extraen la información de las fuentes oficiales y publican recursos elaborados por comunicadores especializados.

¿Es gripe o COVID?

La similitud entre los síntomas de ambas enfermedades hace que sin tests específicos sea muy difícil saber si es una u otra, pero en esta nota de Donald G. McNeil, Jr., un periodista científico especialista en epidemias, hay algunas pistas útiles:

  1. Antes que nada, vacunate contra la gripe. Aunque los casos de influenza bajaron muchísimo, ya que las medidas de prevención de la COVID también funcionan para la gripe, la vacunación se recomienda porque disminuye mucho las probabilidades de hospitalización o muerte en caso de que te la agarres igual (¿te acordás que hace un par de semanas hablamos del temor a una “twindemic”?) 
  2. Aprendé a distinguir entre resfrío y gripe. La gripe se siente “como si te hubiera atropellado un camión”. O sea, un poco de agua en la nariz probablemente sea un resfrío. Si tenés fiebre alta o migraña intensa, se parece más a la gripe. 
  1. Identificá la COVID-19 por su semejanza con la gripe pero también por sus síntomas particulares. ¿Pérdida de olfato y gusto que no se debe a una congestión nasal? COVID-19. También hay pacientes a los que se les enrojecen los ojos o que presentan “dedos de COVID”, que son bastante parecidos a los sabañones.
  2. Recordá que los síntomas en niños son similares a los síntomas en adultos.
  3. Preparate para que te diagnostiquen sin test. Cuando una enfermedad anda circulando y un paciente tiene síntomas, es común asumir que es eso lo que tiene y comenzar con el tratamiento antes de que se ponga peor. Además, por la alta demanda, puede pasar que los resultados tarden mucho en llegar o que tengas un falso negativo.

¿Y si tengo COVID-19 qué hago?

Recientemente, el ministro de salud Ginés Gonzáles García y el presidente Alberto Fernández anticiparon que prontamente habrá dos medicamentos disponibles para pacientes con COVID-19: ivermectina y suero equino. Los dos desarrollos fueron financiados con fondos públicos.

La ivermectina produce la eliminación del virus en la primera etapa de la infección, mientras que el suero equino bloquea su propagación. Ambos desarrollos muestran ventajas sobre el tratamiento con plasma de pacientes recuperados, que no funciona en cuadros graves.

Su mal los condena aunque ellos no lo advierten

Entre la indiferencia y la superación como caras antagónicas de la eliminación del miedo hay un lugar gris en el que tal vez podamos conservar cierto decoro temeroso. Para llegar ahí, tal vez debamos preguntarnos si hemos dejado de temer o estamos temiendo mal. Si tenemos suficiente miedo, si tenemos el miedo correcto.

Si, como siempre, insistimos en que esta pandemia es el resultado de la desidia sobre las numerosas advertencias que la comunidad científica y los mismos ecosistemas nos han dado sobre el cambio climático, tal vez la apatía actual sea un preámbulo del miedo. El verdadero terror está por venir. Y entonces, ¿qué hacemos mientras llega? ¿Hacia dónde miramos en ausencia de un futuro? 

Van dos lecturas sobre la posibilidad de convivir con el miedo:

  1. Ya que lo que la OMS no dice sale en todos lados y lo que dice no tanto, tal vez sea bueno pegarle una mirada a la “Guía para instalaciones sanitarias resistentes al clima y ambientalmente sostenibles” que publicó la semana pasada. Los objetivos del documento son: 
    1. Guiar a los profesionales que trabajan en entornos de atención de la salud para que comprendan y se preparen eficazmente para los riesgos adicionales para la salud que plantea el cambio climático. 
    2. Vigilar, anticipar, gestionar y adaptarse a los riesgos de salud asociados al cambio climático. 
    3. Guiar a los funcionarios de los establecimientos de atención de la salud para que trabajen con los sectores decisivos para la salud (incluidos el agua y el saneamiento, la energía, el transporte, los alimentos, la planificación urbana y el medio ambiente) a fin de prepararse para los riesgos adicionales para la salud que plantea el cambio climático mediante un enfoque de resiliencia, y promover prácticas ambientalmente sostenibles en la prestación de esos servicios. 
    4. Proporcionar instrumentos para ayudar a los funcionarios de los centros de atención de la salud a evaluar su capacidad de resistencia a las amenazas del cambio climático y su sostenibilidad ambiental sobre la base del uso adecuado de los recursos (en particular el agua y la energía y las adquisiciones sostenibles) y la liberación de peligros (biológicos, químicos, radiológicos) en su entorno. 
    5. Promover medidas para garantizar que los centros de atención de la salud se fortalezcan constantemente y cada vez más y sigan siendo eficientes y receptivos para mejorar la salud y contribuir a reducir las desigualdades y la vulneración en sus entornos locales.
  1. Chequear el mapa para la gestión de riesgo de desastres de la Red de organismos científico-técnicos para la gestión integral del riesgo del Ministerio de Ciencia. Con el objetivo de promover la generación, transferencia y sistematización de información producida por las instituciones científicas, el mapa tiene 12 capas de consulta: sismos, radares, concesión de energía eléctrica, distribución de langostas, radiación UV, estaciones meteorológicas, nevadas, dengue, inundaciones urbanas, inundaciones en la Cuenca del Plata, movimientos en masa, regiones del SINAGIR.

Se agudiza el llanto y la gente padece por un ideal

Tengo miedo sí, pero también te tengo a vos ahí leyendo. La mutilación ya comenzó, pero tal vez juntos podamos superar el deseo de destruir y matar. O al menos nos entretengamos en el camino hacia el cadalso final. 

Creo que la abulia de los 7 meses de aislamiento al menos puede re-enfocar las pretensiones hacia fines despojados de megalomanías. Para mí es suficiente con pasar el día viendo fotos de mascotas y seguir pudiendo escribirte. Gracias por ayudarme con las dos cosas.

Te mando un beso enorme,

Agostina

p/d: si no entendiste las referencias de hoy y pensaste “Agostina se terminó de volver loca, ya entró en etapa pedo místico” te recomiendo que arranques tu día con una obra emblemática de nuestra nación y lo termines con el documental más emotivo sobre el lado luminoso del metal.

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Soy comunicadora científica. Desde hace tres años formo parte del colectivo Economía Femini(s)ta, donde edito la sección de ciencia y coordino la campaña #MenstruAcción. Vivo en el Abasto con mis dos gatos y mi tortuga. A la tardecita me siento en algún bar del barrio a tomar vermú y discutir lecturas con amigas.
@Bcientifica

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