Que la ciencia te acompañe

En la calle pide a gritos juicio y castigo

Dos grandes iniciativas científicas argentinas relacionadas con la dictadura del 76: el Índice de abuelidad y el Equipo Argentino de Antropología Forense.

Holis, ¿cómo andás? Ayer se cumplieron 45 años del último golpe cívico-eclesiástico-militar en nuestro país. Espero hayas podido ejercer la memoria colectiva con tus personas queridas y en tus ámbitos de influencia. Quiero empezar esta carta recordando a quienes murieron luchando para frenar el establecimiento del programa neoliberal en América Latina y especialmente en nuestro territorio. 30 mil compañeros detenidos y desaparecidos ¡presentes! ¡Ahora y siempre!

Sé que la coyuntura apremia, que hay ansiedades, rumores y miedos con respecto a la pandemia y el porvenir. Pero no es menos cierto que lo contingente es especialmente inquietante porque sucede en un mundo donde las desigualdades se acrecientan y en el que la represión estatal sigue siendo una herramienta de conservación de las estructuras de poder. Por eso creo firmemente que hoy no hay otra cosa más importante que hacer que recordar, no sólo los hechos, sino las luchas. El legado no es sólo la obligación civil de exigir justicia, sino hacerla, dando continuidad a las ideas y las propuestas de aquellos que nos precedieron en la pugna contra el totalitarismo.

En la edición de hoy me voy a concentrar en acercarte información sobre dos grandes iniciativas científicas argentinas relacionadas con la dictadura del 76: el Índice de abuelidad y el Equipo Argentino de Antropología Forense. Y después te voy a dejar una lista de noticias para que sigas al día con las cosas de las que solemos hablar en nuestras cartas.

Hijo y sangre de un desaparecido

El Índice de abuelidad es un método que establece la probabilidad de parentesco entre un nieto y sus abuelos a partir del análisis genético. Al iniciar la búsqueda de las personas desaparecidas, surgió un problema que hasta mediados de la década del 80 no tuvo solución: cómo identificar a los bebés expropiados sin tener muestras de sus padres. 

Un gran número de científicos de muchos países se abocaron a la tarea de hallar a esas personas y utilizaron sus conocimientos en genética para alcanzar ese objetivo. Entre estas personas, se encontraba Mary-Claire King, matemática, genetista y epidemióloga, quien lideró el equipo que terminó utilizando marcadores genéticos tomados de muestras dentales para determinar el parentesco.

Víctor Penchazadeh, uno de los genetistas argentinos del grupo de trabajo de King, describe el Índice de abuelidad de la siguiente forma:

“Es el índice de paternidad adaptado a la ausencia de la generación de los padres. Los índices quieren decir la probabilidad de establecer una filiación, de que una persona en particular sea hijo de tal progenitor. Eso depende del estudio de marcadores genéticos, que en su momento se basaba en los productos de los genes [ahora se basa en los genes mismos]. La coincidencia que puedan tener los marcadores genéticos de un caso de identidad desconocida con alguien que puede ser un progenitor o un abuelo hay que medirlo probabilísticamente. Se puede coincidir en alguno que otro marcador y no implicar una relación de parentesco, y viceversa, hay marcadores que directamente excluyen un parentesco simplemente porque el niño no tiene ninguno de los marcadores que tiene el padre o la madre.

En este caso hubo que reformular este estudio estadístico-probabilístico para llegar a un índice, ya no de paternidad sino de abuelidad. El Índice de abuelidad es una fórmula estadística y probabilística que establece para el caso de un niño que no sabemos su identidad, cuál es la probabilidad de que sea nieto de una pareja de abuelos o de los cuatro abuelos. Eso es lo que dio en ese momento el Índice de abuelidad.

En realidad, la tecnología de laboratorio en ese momento, estamos hablando del año 1984, era la misma que se utilizaba para las pruebas de paternidad y se basaba en los antígenos de los grupos sanguíneos, en los grupos de histocompatibilidad, que son todos heredables y que tienen muchas alternativas, es decir que hay mucha variación genética. Ya para entonces estaba funcionando la Comisión Nacional para la Desaparición de Personas que pidió ayuda a la AAAS [American Association for the Advancement of Science] que mandó una misión, un grupo de expertos que vinieron a la Argentina.

Había dos problemas graves que requerían identificación antropológica y/o genética, que eran los desaparecidos que no se sabía dónde estaban ni qué había pasado con ellos. Los militares se cuidaron muy bien, hasta ahora, ahí ha habido un pacto secreto entre ellos para no decir absolutamente nada. Pero se empezaron a encontrar fosas, algunas en cementerios comunes, pero inscritos como NN, otros descubiertos de las maneras más variadas y que sumaban unos 1.500, y no había capacidad en la Argentina para hacer una investigación antropológica. El otro problema era el de los cerca de 300 o 400 niños que fueron apropiados. Entonces, de Estados Unidos vino una misión encabezada, para el tema de antropología forense, por Clyde Snow, que era una de las autoridades máximas en el tema, y para la identificación de niños, además del Índice de abuelidad, vino Mary-Claire King. Y en ese momento fue cuando se identificó el primer caso, que fue una niña que tenía de unos 6 o 7 años y que había sido apropiada cuando hicieron un operativo en la casa, secuestran a los padres que desaparecen y esta niña que tenía en ese momento un año y medio se la apropia uno de los que participó en el operativo, uno de los represores.

Las abuelas de la Asociación de Abuelas de la Plaza de Mayo, durante los años que precedieron al retorno a la democracia, ya estaban muy activas buscando datos, una de las fuentes de información fueron certificados de nacimientos apócrifos firmados por médicos que ya se sabía que estaban trabajando para la represión o, por ejemplo, partos domiciliarios (en Buenos Aires no existen los partos domiciliarios, era algo muy raro) y todos firmados por el mismo grupo de médicos. También denuncias anónimas, estos partos tuvieron testigos: algunos los hicieron en el Hospital Militar, otros se hicieron en un destacamento de Campo de Mayo, otros en la dependencia de la Escuela de Mecánica de la Armada. Y más de uno fue denunciado en forma anónima por enfermeras o por gente que estaba desaparecida en el establecimiento, hubo algunos sobrevivientes de los campos de detención. En base a eso las abuelas empezaron a sospechar. En su momento, y sobre todo cuando se dependía de esta tecnología que mencioné que no se podía almacenar los datos, se hacía familia por familia, basado en las sospechas o en los datos circunstanciales. Pero muy pronto, en el año 1987, se legitima por ley en el Congreso un Banco Nacional de Datos Genéticos porque se ya se veía que se podía buscar y encontrar desaparecidos pero sin tener claves o datos que pudieran hacer sospechar de qué familia pudieran ser.

Eso dio la pauta de que la manera de proceder era crear un banco de datos de marcadores genéticos de las familias a quienes les faltaban los hijos y que estaban buscando nietos porque tenían evidencias o sospechas de que habían ocurrido esos partos. Así que se arma la base de datos y, a partir de entonces hasta ahora [2016] que coincidió con el hecho de que se puedan hacer las pruebas de ADN para la identificación, la base datos que tiene este banco de datos genéticos es de unas 350 familias, unas 1.500 muestras. Contra esas muestras se cotejan todos los casos que aparecen, al principio eran niños, pero –pasaron 30 años- hoy en día son adultos que buscan su identidad o sospechan”.

Te recomiendo leer toda la entrevista a Víctor que te linkeé, en la que se extiende sobre el rol de la genética en relación a los derechos humanos y los deberes éticos de la ciencia con observaciones muy lúcidas y ejemplos históricos.

Como mencionara Penchazadeh en el extracto de su reportaje, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) se formó a partir de la solicitud de asistencia a la AAAS, quien incluyó al Doctor Clyde Snow, antropólogo forense, en la delegación enviada a nuestro país. Snow capacitó a los miembros fundadores del equipo para participar de numerosas exhumaciones e identificaciones. Luego, su testimonio en el Juicio a las Juntas fue clave para demostrar científicamente el asesinato de desaparecidos a partir del análisis de las lesiones de cuerpos recuperados de fosas clandestinas.

El EAAF es una organización científica pionera en el mundo por su enfoque multidisciplinario, alineado con los intereses de las víctimas, que abarca todos los pasos de la investigación, desde el contacto inicial con las familias hasta la restitución de los restos, pasando por el trabajo de búsqueda, recuperación y análisis de laboratorio.

El trabajo para llegar a una identificación positiva se divide en 4 pasos: investigación preliminar, exhumación de los restos, análisis de laboratorio y análisis genético. La investigación preliminar incluye 3 tipos de datos: información sobre la localización y recuperación de restos, datos ante mortem y datos sobre la desaparición de la persona. Su objetivo es ubicar las fosas clandestinas y/o investigar las circunstancias de la recuperación, identificar a las víctimas y reconstruir los hechos, recopilando la historia del caso y los datos físicos de la víctima. La exhumación consiste en el análisis de una escena del crimen que implique la recuperación de restos óseos de uno o varios cuerpos y de evidencia asociada. No se trata sólo de una excavación, sino de la interpretación de los hallazgos y el contexto. En el análisis de laboratorio, los restos exhumados se preparan para su estudio, en esta etapa se hacen radiografías del cadáver o de los huesos y se limpian, rotulan y reconstruyen los huesos y órganos. Luego los restos se analizan para armar un perfil biológico, en el que se determina el sexo, se estima la edad y la estatura, se observan patologías, se elabora una ficha odontológica, se determina la causa y el modo de muerte y se toman muestras para realizar el análisis genético. Si fue posible obtener muestras de ADN, se realiza el análisis genético. El EAAF cuenta con un laboratorio propio con capacidad para obtener perfiles a partir de restos en los que el ADN pueda estar deteriorado, por ejemplo por causa del fuego. Esta información se contrasta con el perfil genético obtenido a partir de muestras de sangre de familiares.

Respecto al trabajo del EAAF a lo largo de su historia, Luis Fondebrider, su exdirector, dijo: “En el Equipo cambió que somos más: hoy en día somos setenta personas. Tenemos más actividades internacionales, incorporamos toda la temática de migrantes, feminicidios y otro tipo de violencias. Tenemos más disciplinas representadas, algunas que no son tradicionales para el campo de los forenses como arquitectura, física, matemática y otras. Básicamente, eso es lo que ha cambiado, pero las razones por las que nos juntamos hace 37 años son, más o menos, las mismas. En el ámbito de la antropología forense lo que ha cambiado es que hoy en día se concibe la antropología forense como un campo de conocimiento que reúne las tres ramas de la antropología que son la arqueología, la antropología social y la antropología física. Hoy se considera crítica la relación con los familiares y la recuperación de los cuerpos mientras que el trabajo interdisciplinario está mucho más desarrollado. Y de alguna manera el rol del antropólogo forense está más reconocido a nivel mundial, no sólo en este tipo de aplicación, sino en otras más tradicionales”.

Prevenir es curar y luchar es remedio

Van algunas lecturas recomendadas sobre pandemia y coronavirus para esta semana:

1- Esta nota de opinión sobre el caso de AstraZeneca. La semana pasada te conté que algunos países decidieron suspender su uso por la aparición de coágulos en algunas de las personas que recibieron la inyección. En este artículo, la epidemióloga Karen Landman reconstruye esta decisión como el resultado de una pérdida de confianza en la vacuna a partir de una suma de errores: un mal diseño experimental en la primera etapa de los ensayos y errores metodológicos en el análisis de los datos combinado con demoras en la producción y distribución. “Al fin y al cabo, la mayor parte de los problemas actuales de AstraZeneca son consecuencia de no haber sido suficientemente pública y oportuna en sus anteriores percances. Aunque su producto tiene un enorme potencial, no puede llegar a la gente si no hay confianza, y no está claro que la empresa tenga la capacidad necesaria para generar confianza por sí misma”.

2- Este artículo nace a partir de la pregunta “Ya me han vacunado, ¿y ahora qué?”. Da una serie de indicaciones y pautas para quienes ya hayan recibido su dosis. En primer lugar, resalta que la vacuna impide la enfermedad, pero no que el coronavirus entre en el cuerpo, por lo que cualquiera puede tener la mala suerte de estar en la zona estadística de la ineficacia, que podría aumentar con las mutaciones del virus, ya que la vacuna está desarrollada tomando como referencia la cepa original. Por otro lado, aún no se sabe si las vacunas impiden que la persona inmunizada contagie a otras y aún no sabemos cuánto dura dicha inmunidad. O sea que la respuesta a la pregunta original es: seguirse cuidando.

3- Esta sección de New Scientist en la que se actualizan las últimas novedades sobre la COVID. Mientras te escribo este news los títulos son: “Los envíos de vacunas se evaluarán en función de la tasa de vacunación y las exportaciones del país de destino, según los nuevos controles propuestos por la Unión Europea”, “Los niños del Reino Unido podrían empezar a recibir las vacunas de COVID-19 en agosto, según los planes provisionales del gobierno”, “Los casos de coronavirus, las hospitalizaciones y las muertes siguen aumentando en Brasil”, “Se ha detectado una nueva variante del coronavirus en 206 muestras en el estado occidental de Maharashtra (India)”, “La canciller alemana, Angela Merkel, revocó la decisión de poner el país bajo un estricto confinamiento durante la Semana Santa”, “La Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido, una nueva organización creada con el objetivo de prevenir y responder a futuras pandemias, se pondrá en marcha el 1 de abril”.

4- Esta entrevista a la viróloga Andrea Gamarnik en la que hace un balance del primer año de pandemia. “Cuando logre bajar un cambio, no sé realmente cómo voy a hacer para congeniar todo lo que se logró con mi verdadera pasión, que es la ciencia básica. No sé cómo volveré a lo de antes, ya no soy la misma. Hoy es coronavirus, pero mañana será el turno de otras enfermedades infecciosas y ahí tendremos que estar. Ahí también diremos presente”, afirma.

5- Esta nota sobre la app Safe Blues, que estima la transmisión del coronavirus de persona a persona en tiempo real. El “virus virtual” es un token que va infectando celulares vía bluetooth cuando las personas incumplen las medidas de restricción establecidas por las autoridades sanitarias. Se activa, por ejemplo, si asisten a reuniones con muchas personas o si se aproximan a menos de un metro.

Ya es bastante por hoy

Pero igual te dejo dos notas más para acompañar esta mañana, que en la Ciudad de Buenos Aires está lluviosa:

1- Biden nominó a un exsenador del Estado de Florida para dirigir la NASA. Bill Nelson, el hombre en cuestión, fue astronauta. El anuncio despertó preocupaciones, ya que se leyó como un guiño hacia un programa aeroespacial apoyado en grandes empresas aeroespaciales heredadas, como Boeing y Lockheed Martin, en lugar de en nuevas empresas más ágiles como SpaceX. Por otro lado, desilusionó a quienes esperaban que el Presidente nominara a la primera mujer para ocupar el cargo. "Teniendo en cuenta la cantidad de mujeres calificadas y con talento que se rumoreaba que estaban en consideración, está depositando una gran confianza en su excolega del Senado", dijo Lori Garver, quien fuera administradora adjunta de la NASA durante la administración de Obama.

2- Por primera vez se crearon seudo embriones humanos a partir de células de la piel. El científico argentino José Polo, que lidera el laboratorio de la universidad australiana donde se generó el hallazgo, explica al respecto: “Mi laboratorio se enfoca en tratar de entender cómo se generan las ‘células pluripotenciales inducidas’ (IPS, según sus siglas en inglés). Venimos trabajando en ese tema desde hace 10 años: la mitad de mi laboratorio estudia cómo una célula pasa a ser otra de otro tipo (...) Hasta ese momento, teníamos una esfera de células que podía ser cualquier cosa. Entonces propuse hacer dos tipos de experimentos: por un lado, moleculares para ver de qué estaban hechas, y por otro, funcionales, para ver qué podían hacer. Porque en ese punto podían ser cualquier cosa. Es decir, podían tener aspecto de blastocisto [una estructura celular que incluye una masa que da origen al embrión y una capa periférica que da lugar a la placenta], pero no hacer nada de lo que hacen esas estructuras tempranas, o podían haber hecho algo, pero que no se pareciera a nada de lo que conocíamos, que también hubiera sido interesante. Pero al terminar de estudiarlas, algo que hicimos muy rápido, en cuatro meses, pudimos probar que realmente son un modelo de embrión. Ahí tuvimos que parar y consultar cómo seguíamos con el comité de ética de la universidad”.

Al ser consultado sobre si este hallazgo podría generar embriones que se implantaran en un útero, respondió: “Hay dos o tres graves impedimentos para que eso pase. Uno es legal: no está permitido ni veo cómo podría permitirse (...) Por otro lado, no veo cómo podría hacerse ese mejoramiento de la técnica. Hay un problema biológico que no sé si vamos a poder superar, que es esto de que el óvulo viene con muchas más cosas ya hechas de lo que la gente piensa. No necesitan ser transcriptas del ADN, vienen con el metabolismo, y la verdad no sé si se podría lograr en el laboratorio”.

La causa mueve al sentimiento

Como persona nacida en democracia, me despido recordando(nos) que tal cosa no es un estatus inmutable ni un privilegio, sino la voluntad manifiesta de un pueblo que lucha.

Memoria. Verdad. Justicia.

Te mando un beso enorme,

Agostina

p/d: las referencias de este news son de esta canción. Por si no la escuchás, te dejo esta frase que me encanta: “Que es todo lo que tengo para ser, adolescente siempre, que es como vencer”.

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Soy comunicadora científica. Desde hace tres años formo parte del colectivo Economía Femini(s)ta, donde edito la sección de ciencia y coordino la campaña #MenstruAcción. Vivo en el Abasto con mis dos gatos y mi tortuga. A la tardecita me siento en algún bar del barrio a tomar vermú y discutir lecturas con amigas.
@Bcientifica

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