Cadena de proveedores y políticas públicas: complejizar los recursos naturales

La explotación de recursos naturales nos provee de divisas, trabajo y recursos fiscales, pero puede impulsarnos hacia un desarrollo más sostenible, a partir del fomento de la cadena de proveedores.

Buenas, ¿cómo estás? Quedan algunas semanas bastante movidas hasta saber el desenlace electoral. Así que vamos a seguir con temáticas relacionadas a las políticas públicas y las decisiones gubernamentales. Hablo de las cadenas de proveedores. Si bien los hay en todas partes, desde la empresa que lleva las bebidas al kiosco o restaurante donde comprás hasta quienes fabrican piezas para reactores nucleares, hoy nos vamos a concentrar en un tipo particular de proveedores, aquellos vinculados a los recursos naturales.

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Los datos del día

  • Las PyMEs proveedoras del sector hidrocarburífero tienen salarios que duplican al promedio del resto. Es decir, no es inerte para las empresas ser parte de una cadena de proveedores;
  • En los últimos cuatro años el PRODEPRO (ya te vas a enterar más adelante qué es) financió inversiones por casi 60.000 millones de pesos, en más de 520 empresas de 17 provincias;
  • La mayor parte de los proveedores industriales y de servicios profesionales se encuentran en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y CABA. En las provincias productoras de minerales e hidrocarburos se concentran los proveedores de servicios menos elaborados y de construcción.

Dios proveerá

Ahora sí, a lo nuestro. Argentina es una tierra rica en recursos naturales. Tenemos petróleo, gas, litio, cobre, oro, mar, un campo muy productivo y muchas cosas más. Tanto es así que los principales candidatos a presidente en esta elección -no solo los dos que llegaron al ballotage- plantean la necesidad de anclarse en su explotación económica para impulsar un nuevo ciclo de crecimiento y desarrollo en nuestro país.

Ya sabemos de tanto repetirlo que el usufructo económico de los recursos naturales aporta dólares, empleo e ingresos fiscales al país, todos aspectos sumamente importantes dada nuestra precaria actualidad. Sin embargo, hay algo más que muchas veces es dejado de lado: una vía de acceso a determinadas cadenas productivas. Esto es producir y dar servicios para que las actividades económicas puedan realizarse (lo que se conoce como aguas arriba de la cadena) o bien producir bienes a partir de los recursos una vez extraídos (aguas abajo). Yendo al caso petrolero, la primera sería -por ejemplo- fabricar la cigüeña para extraer los hidrocarburos y lo segundo hacer la nafta, el GNL o productos derivados del petróleo.

Hoy nos interesa puntualmente el primer segmento, es decir aquello que se necesita para desarrollar las actividades económicas vinculadas a los recursos naturales. Claramente las necesidades de cada sector económico son distintas, el agro necesita maquinaria agrícola y los servicios y bienes para mantenerlas, agroquímicos, alambrados y otras tantas que la minería, los hidrocarburos y la pesca no requieren. Pero evitemos meternos en la especificidad de cada área porque da para largo.

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Lo que sí me interesa es diferenciar a grandes rasgos los tipos de proveedores con los que uno puede encontrarse: los intensivos en conocimiento y los que no lo son. El primer caso engloba a los bienes y servicios que no pueden realizarse sin haber recorrido un largo camino de adquisición de capacidades, como pueden ser los servicios geológicos, la producción de determinada pieza con especificaciones muy precisas o las semillas y fitosanitarios para la producción de determinado cultivo. El segundo caso, por el contrario, engloba más que nada a servicios de limpieza, comida, seguridad, transporte, entre otros, que son más fáciles de realizar sin un conocimiento específico tan claro.

Ahora bien, pensemos por un segundo en dónde se encuentran las actividades del primer grupo. Sí, donde te imaginaste: Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y CABA. Ya que en muchos casos no son industrias específicas para proveer a determinado sector, sino que pueden adaptarse, lo más conveniente es alojarse en donde reducen los costos logísticos. También resulta lógico localizarse en las zonas con más historia industrial, por sus capacidades adquiridas. Entonces, lo que ocurre es que parte de lo que se requiere para la industria petrolera -que se realiza principalmente en la Patagonia- y la minería metalífera y de litio -en Santa Cruz, la cordillera y los salares del norte- se produce en las zonas ya industrializadas. Es decir, la actividad extractiva no solo tiene un impacto directo en la generación de puestos de trabajo en las zonas donde se realiza, sino que también demanda bienes y servicios a las zonas relativamente más desarrolladas del país.

De todas maneras, como te dije más arriba, hay dos tipos de proveedores. Los que no son intensivos en conocimiento sí se alojan, por lo general, en las cercanías de las zonas donde se realizan las actividades. De nada le serviría a una minera de San Juan tener un servicio de catering que provenga de la Ciudad de Buenos Aires. Así se configura un escenario en el que se refuerzan ciertas asimetrías territoriales en la distribución de la producción argentina, aunque también una ventana de oportunidades para llevar adelante políticas que busquen la radicación de los proveedores intensivos en conocimiento en zonas menos desarrolladas y más cercanas a los polos productivos vinculados a los recursos naturales.

Soy sobre todo un soñador

Pero, ¿qué tiene que ver esto con la campaña electoral? La mera extracción de recursos y su procesamiento no implican de por sí solos que se desarrolle una cadena de proveedores local. Esto excede ampliamente los problemas macroeconómicos que tenemos en nuestro país que dificultan las inversiones y el acceso al crédito para realizarlas. Hay problemas de información entre quienes demandan y quienes ofertan o mismo dificultades para incentivar a las firmas a comprar bienes y servicios locales. Entonces, en muchos países -incluso aquellos donde reina la libertad– se estimula, a través de políticas públicas, la innovación y la producción como complemento de las industrias extractivas.

Pero, antes de pasar a una de las políticas que se realizan en nuestro país, veamos algunas de las dificultades para insertarse dentro de estas cadenas, ya que no todo se resuelve con tener voluntad -aunque haga falta tenerla-.

En primer lugar, las grandes inversiones mineras e hidrocarburíferas suelen realizarlas empresas multinacionales -fundamentalmente las primeras- que están insertas en cadenas globales de proveedores. Esto significa que tienen contratos fijados con otros actores internacionales para proveerles los bienes y servicios necesarios para la producción. Insertarse en esas cadenas es sumamente complicado, ya que el manejo de las firmas a nivel global no está atado a las decisiones que se tomen en cada uno de los territorios donde cuentan con inversiones.

En segundo lugar, pero vinculado con lo anterior, este tipo de inversiones que requieren grandes volúmenes de inversión necesitan un margen de error muy pequeño, por lo que suelen contratar proveedores que puedan certificar su calidad. Esto pone una barrera bastante alta para que ingresen nuevos actores, ya que es un mercado altamente competitivo y complejo, por lo que lograr posicionarse en la cadena ya es un desafío de por sí solo.

Finalmente, otro aspecto muy importante es que el surgimiento de proveedores depende mucho de la cantidad de inversiones y proyectos que puedan demandar bienes y servicios. Dado que el costo de entrada al mercado es alto, no se justifica tamaño esfuerzo si el mercado demandante es pequeño o no garantiza un flujo constante de productos.

Hasta acá las pálidas, lo bueno es que no todo es así. Nuestro sector agropecuario -especialmente la producción de soja, trigo y maíz, pero también otras- tiene una mayor escala y suele vincularse con actores locales. Por ejemplo, parte del paquete tecnológico que utilizan se fabrica en nuestro país, tanto por empresas nacionales como extranjeras. Pero, para trasladar este caso a otros es necesario un mayor nivel de inversiones y políticas dirigidas a que se logre una mayor simbiosis entre la industria manufacturera y los servicios profesionales con los proyectos primarios. Si te interesa este tema, te dejo este documento de Diego Murguía, Anabel Marín, Victor Delbuono y Carlos Freytes de Fundar sobre el desarrollo de proveedores en el sector minero, en el que analizan algunas experiencias internacionales y proponen algunas políticas que podrían llevarse adelante en nuestro suelo. Además, explican algunas de las categorías que usé más arriba con mayor detalle, así que te lo recomiendo mucho.

Proveedores no faltan, lo que faltan son financistas

Como te decía antes, no es casual que hablemos de esto en época electoral. Las políticas que se llevan adelante influyen en las posibilidades de Argentina de aprovechar los recursos naturales para algo más además de su extracción. Por eso, hablamos con Julián Hecker, director Nacional de Compre Argentino y Desarrollo de Proveedores de la Secretaría de Industria de la Nación. Uno de los programas que tiene a su cargo es el Programa Nacional de Desarrollo de Proveedores (PRODEPRO), que claramente marida bien con lo que estuvimos hablando, aunque también va mucho más allá.

NS: ¿Qué es el PRODEPRO y cuál es su objetivo principal?

JH: El PRODEPRO es un programa que busca potenciar capacidades productivas en algunas cadenas de valor estratégicas, mediante el financiamiento de inversiones en maquinaria, certificaciones, ensayo de productos, implementación de soluciones de industria 4.0, o equipamiento de un laboratorio o área de testeo de productos. Además, complementa este financiamiento con una oferta de asistencias técnicas bonificadas, que cubren la implementación de tecnologías de gestión, como Kaizen o 5s, el desarrollo de funcionalidades de productos, capacitaciones o certificaciones de oficios. En los últimos cuatro años financiamos inversiones por casi 60.000 millones de pesos, en más de 520 empresas de 17 provincias.

Lo que buscamos desde el programa es acompañar necesidades de inversión en empresas que generan alto valor agregado y que tienen chances importantes de mejorar su inserción en cadenas de valor exigentes, como la de proveedores de bienes y servicios para petróleo y gas, minería, el sector aeroespacial, el nuclear, o las energías renovables, entre otros. Este año, entre otras cosas, lanzamos una convocatoria para proyectos de inversión de fabricantes de Agtech, un rubro en el que hay mucho dinamismo y que va tomando un rol cada vez más central en la maquinaria para el agro.

¿Cuáles son los mayores desafíos que tiene una empresa para insertarse como proveedora de una firma de hidrocarburos/agro/minería?

Hay diversas barreras, que pueden ser tecnológicas o de precio y, en algunos casos, dificultades exógenas a la empresa. Muchas veces, aun a menores precios y calidad probada, las empresas tienen dificultades para insertarse como proveedoras de las operadoras o los grandes contratistas de petróleo y gas y del sector minero, porque estas llegan con una red armada de proveedores globales, con contratos que van más allá de nuestro mercado. Por lo general, el desarrollo de un nuevo proveedor implica probar el producto en la operación y eso conlleva un alto riesgo asociado, por los costos elevados que tiene cada jornada en esos sectores. Más allá de estas dificultades, el desarrollo de proveedores, con mayor o menor velocidad, sucede y para eso el fabricante o el proveedor de servicios tienen que estar a la altura de mercados exigentes, lo cual implica tasas de rechazo de productos muy bajas, tener las certificaciones internacionales requeridas y un nivel de eficiencia que le permita competir con firmas de Estados Unidos, Canadá o China, como lo hacen muchísimas empresas nacionales.

En el agro, hoy la industria de máquinas agrícolas tiene una posición interesante hacia el mercado interno en sembradoras, pulverizadoras e implementos agrícolas, con empresas que año a año introducen desarrollos y están muy cerca de los productores. Sin embargo, hay que atender a la velocidad con la que están ganando lugar los dispositivos de Agtech, como siembra inteligente y pulverización selectiva, entre muchas otras. Hoy el mercado nacional y regional está liderado por una solución de siembra inteligente propiedad de una trasnacional la cual, según la configuración, puede llevarse hasta el 40% del valor de una sembradora, además del uso posterior que puede hacer de la recopilación de datos de siembra, ya que comparte datos del uso en la nube y esos datos son propiedad del proveedor.

Recientemente realizaron una evaluación de impacto sobre el programa, algo que no es tan común en la Administración Pública Nacional. ¿Cuáles fueron los resultados principales? ¿Les sirvió la experiencia?

Sí, por suerte se pudo contratar esta evaluación con una universidad nacional que nos reveló varias cosas. Por ejemplo, el 97% de las empresas que tuvieron apoyo del programa lograron mejorar su productividad y el 95%, incrementar sus ganancias. Además, las empresas que pasaron por PRODEPRO aumentaron en 13 puntos porcentuales sus acciones de I+D. Otro dato interesante que surgió, es que el 44% de las empresas lograron aumentar sus exportaciones. También que el 85% de estas empresas aumentaron su plantilla de personal.

Más allá de los resultados positivos, el análisis nos ayudó a repensar algunos procesos burocráticos y algunos limitantes que tiene el apoyo que damos, especialmente en cuanto a la asistencia técnica. También nos sirvió para escuchar a las empresas que fueron beneficiarias a través de otro interlocutor. Es importante hacer estudios de impacto de los programas y regímenes para poder tener real dimensión del resultado que tiene el esfuerzo que hace el Estado y para romper con algunos mitos.

Bonus Track

Te dejo algunas recomendaciones por si le querés seguir dando vueltas al asunto electoral. Además, para relajar, una que no tiene nada que ver.

  • El domingo pasado salió un nuevo especial de Cenital sobre las elecciones que reúne las últimas entregas de nuestros newsletters y suma otras muy buenas notas más;
  • Guillermo Oglietti comparó las propuestas económicas de Javier Milei con las de José Alfredo Martínez de Hoz, Domingo Cavallo y el gobierno de Mauricio Macri, así que si tenés ganas de ver figuritas repetidas, te dejo la nota acá;
  • Me pasaron este podcast de Esteban Rafele sobre biotecnología que no solo está muy bueno, sino que también tiene que ver con cosas que hablamos acá.

Ya que el terror nos circunda estos días, te dejo una película de suspenso: Black Phone.

Abrazo grande,

Nico

Escribo sobre temas de sectores y desarrollo productivo y trato, todo lo posible, de cruzarlo con datos. Me importa que estos sectores impulsen el bienestar social. Estudié economía en la UBA, estoy terminando una especialización en políticas sociales en UNTREF y arranqué una maestría en desarrollo económico en UNSAM.