Que la ciencia te acompañe

¿Y ahora qué pasa?

Los casos están aumentando y que no se pueda establecer una única causa no quiere decir que no sea preocupante ni que no podamos hacer nada al respecto. La disyuntiva frente a esta nueva etapa es si queremos controlar al virus o a la gente.

Holis, ¿cómo va? Año nuevo, vida vieja, ¿no? Seguimos hablando de vacunas, curvas, aumento de casos, colapso del sistema sanitario, fases de aislamiento y fiestas clandestinas.

Ya no estamos en 2020, pero el tema del año es el mismo y este newsletter ya se distrajo bastante, así que hoy nos ponemos serios, vamos a lo importante y hacemos una edición full coronanews.

Varias débochcas caminan por ahí

Por si la distracción fue demasiada, va la aclaración de siempre: la información científica es una parte de la data que se necesita para evaluar una crisis sanitaria. No es “la posta”, no es un insumo del que se desprenden conclusiones de forma directa. Es una herramienta que se produce bajo ciertas condiciones metodológicas que hacen que sus conclusiones se basen en argumentos transparentes, lo que no quiere decir que no tengan sesgos, sino que se pueden reconstruir.

Dicho esto, van algunas consideraciones sobre las vacunas:

1- Comenzó en nuestro país la campaña de vacunación con la Sputnik V, el fármaco desarrollado en Rusia por el Instituto Gamaleya. En esta nota, Daniela Hozbor, del laboratorio VacSAl de la UNLP, brinda información muy detallada sobre el tema.

Respecto a la última fase del ensayo clínico, que aún no ha concluido, Hozbor cuenta que las dos veces que los voluntarios asisten para que se les suministren las respectivas dosis de la vacuna se les extrae sangre y se analiza: actividad neutralizante del virus, interferón gamma (unas proteínas que activan macrófagos, que son células del sistema inmunitario), recuento y proporción de células CD4 y CD8 (células de los glóbulos blancos, también con función inmunitaria) y dos tipos de anticuerpos específicos del coronavirus. Estos datos se recopilan y la diferencia entre los valores antes de recibir la vacuna, al recibir la primera dosis y luego de la segunda permiten caracterizar la respuesta inmune que produce.

En relación a la efectividad, Hozbor señala: “Los datos interinos divulgados dan cuenta de que la eficacia de la vacuna Sputnik V es de 91,4%(...). Entre los casos confirmados de infección por coronavirus, se registraron 20 casos graves en el grupo de placebo, mientras que no se registraron casos graves en el grupo de vacuna. La alta tasa de eficacia de la vacuna, superior al 90%, se verificó en cada uno de los tres puntos de corte de los ensayos clínicos realizados al llegar a 20, 39 y 78 casos de infección por el nuevo coronavirus entre voluntarios tanto en el grupo placebo como en el grupo que recibió la vacuna. En el primer punto de control de los análisis de datos (20 casos) la vacuna demostró una tasa de eficacia calculada del 92%, en el segundo punto (39 casos) la eficacia fue del 91,4%. Idéntico valor se registró para el último corte a los 78 casos COVID-19”.

Sobre los efectos adversos, dice: “De acuerdo a la información accesible hasta el 14 de diciembre, más de 26.000 voluntarios fueron vacunados en 29 centros médicos en Rusia como parte de los ensayos clínicos en curso y a esa fecha no se identificaron eventos adversos inesperados como parte de la investigación. Algunos de los vacunados tuvieron eventos adversos menores a corto plazo, como dolor en el punto de inyección y síntomas similares a los de la gripe, como fiebre, debilidad, fatiga y dolor de cabeza. Durante los ensayos clínicos, la seguridad de la vacuna se supervisa constantemente. La recopilación, el control de calidad y el procesamiento de datos se llevan a cabo de acuerdo con los estándares internacionales e implica la participación activa del Departamento de Salud de Moscú y Crocus Medical, la organización de investigación por contrato”. Además, remarca que otras investigaciones sobre vacunas que utilizan el mismo principio (CanSino, AstraZeneca, Janssen) también han publicado resultados parciales de su fase III y hasta el momento muestran seguridad y eficacia.

2- Por otro lado, el 30 de diciembre la ANMAT autorizó el registro de emergencia de la vacuna de AstraZeneca, aduciendo que “el producto presenta un aceptable balance beneficio-riesgo” y otorgando un permiso de un año. Respecto a las dudas que puede suscitar la inoculación de vacunas bajo la figura de la emergencia y la no finalización de la última etapa de los ensayos, me gustaron este hilo de Ernesto Resnik y este de Juan Schmukler.

En el de Juan se ve cómo las diferentes vacunas recopilan sus datos. Para empezar, señala que hacer análisis antes de concluir los ensayos es una práctica común y que hay casos en los que se suspendieron antes de tiempo tanto por lo obvio de los resultados benéficos como por eventos adversos graves. Luego, cuenta que la vacuna de Pfizer tiene un trabajo publicado con revisión de pares sobre los resultados preliminares a los 3 meses de la última fase del ensayo y que los datos crudos sin analizar están disponibles. Respecto a la vacuna de Moderna, los datos también son públicos pero aún no hay paper. AstraZeneca, si bien reportó datos, lo hizo de forma incompleta y cambió las variables a medir con los estudios en curso. En el caso de la Sputnik, se publicó un paper con resultados de la fase II y los datos de los ensayos de fase III no son públicos. Esto, por supuesto, no demuestra la seguridad o eficacia de las vacunas, solo habla de la información disponible para evaluar tal cosa a esta altura y sostiene que en el caso de Pfizer y Moderna hay mayor transparencia. Dentro del hilo, además, hay otros dos hilos, uno sobre aprobaciones de emergencia y otro sobre agencias regulatorias que te recomiendo chusmear para tener un buen panorama de la situación.

En el hilo de Ernesto, en cambio, el foco no está sobre la información publicada a la fecha, sino sobre los procesos. Por un lado, señala que rara vez existió la necesidad de aprobar una vacuna en una situación de emergencia y que el problema fundamental no son los datos (que dice, son muy buenos), sino que la cantidad de casos a analizar es muy baja. Esto quiere decir que los ensayos están analizando entre 50 y 120 casos de infectados entre 15 o 20 mil voluntarios por lo que es esperable que cuando la vacuna se inocule a millones de personas aparezcan cosas nuevas. Por otro, pone énfasis en que los datos de Pfizer recién se liberaron con la aprobación de la agencia regulatoria estadounidense y que esta es una práctica común en las aprobaciones de emergencia por un factor fundamental: la falta de alternativas. Resnik cierra el hilo sosteniendo que ninguna vacuna cuenta con evidencia impecable, pero que hoy se trata de elegir entre lo que hay o nada.

3- Por último, como si comparar entre vacunas no fuera lo suficientemente difícil por la diferencia entre disponibilidad de datos, población objetivo y un largo etcétera, estamos ante el nacimiento del Super Sayayin inmunológico: las vacunas combinadas. Hace algunos días, Rusia anunció que ya están las condiciones dadas para comenzar ensayos clínicos en Ucrania combinando la Sputnik V con la de AstraZeneca (cosa que te adelanté en esta edición). La lógica detrás es simple: ambas vacunas usan el mismo principio pero distintas variantes, por lo que tal vez combinadas brinden una efectividad mayor.

Por otro lado, el Reino Unido permitirá que las personas reciban dosis de vacunas diferentes si, por ejemplo, la vacuna que recibieron como primera dosis se agota o si por alguna razón no se sabe cuál recibieron anteriormente. El gobierno aclaró que no hay absolutamente ninguna evidencia que respalde que la efectividad vaya a conservarse si se da una dosis de una y otra de otra, pero que consideran que si no es posible garantizar que la segunda sea igual a la primera, es mejor dar una distinta que nada.

Los mal chicos de cuero nos queremos divertir

En esta suerte de cuento de la buena pipa que es estar hace casi un año hablando de lo mismo, miro los reportes del día y la sensación de no avanzar desaparece para dar lugar a la de retroceder, que desaparece para que se instale definitivamente la de desorientación absoluta. La cantidad de casos es similar a la de agosto, pero hay gente usando la playa como boliche.

En esta nota, Pablo Esteban consulta a dos expertos en datos, Soledad Retamar y Rodrigo Quiroga, que buscan explicaciones al fenómeno del aumento de contagios.

Respecto a la hipótesis de que el incremento de los casos se deba a las Fiestas, Quiroga señala que, si bien esto podría influir dado que no solo hubo más reuniones sino retrasos en la carga de datos, hay que tener en cuenta que en el AMBA los casos están creciendo de manera sostenida desde el 8 de diciembre. Esto indica una dinámica diferente sostenida en el tiempo muy probablemente asociada al relajamiento de cuidados y restricciones. Por otro lado, Retamar pone énfasis en la situación de las provincias del sur, apuntando que en La Pampa, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego hay más de 50 casos cada 100 mil habitantes, el doble que en CABA.

En relación a la denominación “segunda ola”, Retamar afirma: “No creo que se trate de una segunda ola. Todavía había mucha circulación viral cuando se dispuso la apertura casi total de actividades. En los países de Europa le llaman segunda ola porque sus curvas disminuyeron prácticamente a cero, con menos de 10 casos por cada 100 mil habitantes. Nosotros nunca logramos bajar de los 5 mil casos diarios en promedio. Hubo días con 4 mil infectados pero el promedio siempre fue superior a esa cifra. Creo, más bien, que estamos en el rebrote de la primera, que nunca estuvo del todo controlada”.

Por último, si bien insiste con que a esta altura todo es especulativo pues no hay únicas causas y aún se desconoce bastante, también baraja la hipótesis de una variante importada, ya que en Argentina se frenó la bajada de casos cuando comenzó el aumento en Brasil y Santiago de Chile. Unos días después de que fuera publicada esta entrevista, investigadores del ANLIS-Malbrán confirmaron que la variante Río de Janeiro está también presente en nuestro país.

Sobre el tema mutaciones, hasta ahora se han confirmado 3 nuevas variantes en Reino Unido, Sudáfrica y Brasil. En esta nota hay información bastante completa respecto a lo que se sabe sobre la primera. ¿Lo importante? Tiene un llamativo número de mutaciones (23) respecto a la original, de las que solo una pocas podrían influir en cómo se disemina el virus. Además, pareciera ser más contagiosa, dado que en algunas zonas está desplazando a otras variantes y en esos mismos lugares los casos están aumentando. Por otro lado, no pareciera haber evidencia de que cause más cuadros graves aunque hay que esperar porque parece que la variante sudafricana, que tiene mutaciones similares, genera que las personas infectadas tengan mayor carga viral, lo que en muchas otras enfermedades virales se asocia con síntomas más severos. Y por último, no, no hay nada que hasta ahora indique que esto vuelva obsoletas las vacunas que ya se están usando.

Nos quieren transformar, no, no lo lograrán

Como siempre decimos, la información de calidad no genera por sí misma un cambio de actitud. Para generar pautas de cuidado comunitario esta información debe estar enmarcada en una serie de acciones afirmativas y ser tomada como parte de la estrategia de políticas públicas. Tener data no implica comprensión ni, mucho menos, acción.

Sobre esto, dos insumos: esta nota de Eugenia Mitchelstein sobre campañas de vacunación y desconfianza, y este hilo de Daniel Feierstein sobre sociología clásica, sociología moderna y cómo explicar los comportamientos sociales en las crisis.

“La desconfianza en los especialistas -sean burócratas, científicos o médicos- puede tener varios motivos: la caída del nivel de vida de la mayoría de la población en varios países de occidente, las mentiras difundidas por medios y políticos, o los errores en las gestiones de crisis anteriores”, sostiene Eugenia. En nuestro país se reflejó en un proceso que caracteriza de la siguiente manera: “Luego de varias conferencias de prensa en las que el presidente, Alberto Fernández, comparaba de manera favorable el desarrollo de la enfermedad en Argentina y otros países -a veces con datos erróneos, luego rectificados por las embajadas de los estados mal representados- los contagios y las muertes se aceleraron. Argentina llegó a estar entre los seis países con más muertos per cápita. Cuanto más avanzaba el virus, menos parecía comunicar el gobierno: la extensión de la cuarentena del 18 de septiembre al 11 de octubre se difundió a través de un video en el que la única voz oficial era la de una locutora”.

Por otro lado, resalta que, a pesar de los errores en la comunicación oficial, la desconfianza respecto a las vacunas no surgió con esta pandemia y que, para hacerle frente, los expertos recomiendan “contestar preguntas comunes sobre la inmunización y dar información precisa y cuantitativa sobre riesgos y beneficios, en lugar de decir simplemente que el riesgo es bajo y los efectos adversos son raros. Esto permitiría a las personas decidir por su cuenta si inmunizarse o no” (algo sobre esto charlamos en esta edición).

* Gente: no podés explicar cómo funciona la vacuna usando solamente memes de Di Caprio. Yo: Proteínas del Sars-CoV2/vacuna de mARN - Sistema inmune recordando el virus - Coronavirus - El cuerpo

El hilo de Daniel surge como respuesta a quienes sostienen que exigir el cumplimiento de los protocolos de prevención es “moralizante” o justificable. Lo primero que dice es que en todas las sociedades existen normas que rigen la vida común y que pueden ser formas de cooperación o de opresión. La diferencia está en que, en el segundo caso, se intenta convencer a las poblaciones de prohibir ciertos comportamientos que no son nocivos para el daño social sino para quienes oprimen y que esto es la base del derecho a la rebelión contra esas normas injustas. Sin embargo, si queremos accionar hacia el bien común deberemos establecer ciertas normas basadas en la cooperación y, para eso, no sirven los juicios absolutos sobre la conducta individual, en la que un acto egoísta nos determina como personas egoístas y entonces debemos justificarlo para no entrar en esa categoría, sino que debemos aceptar que estuvimos mal y buscar cómo repararlo.

Sin militsos en la esquina es más fácil para mi

Los casos están aumentando y que no se pueda establecer una única causa no quiere decir que no sea preocupante ni que no podamos hacer nada al respecto. Para mí la disyuntiva frente a esta nueva etapa es si queremos controlar al virus o a la gente. Dicho de otro modo ¿seremos capaces de implementar medidas de cuidado colectivo que sabemos que funcionan para prevenir los contagios o vamos a volver a un escenario en el que con la excusa de nuestra imprudencia e impericia son las fuerzas de seguridad y las instituciones del orden las que se presentan como garantes de la implementación de dichas medidas bajo sus propios criterios?

No sé qué va a pasar con nuestro comportamiento comunitario, pero en este humilde acto te prometo que en nuestras cartas seguiremos apostando por aportar argumentos emancipatorios, que no son otra cosa que pensar juntos sobre esto tan esquivo que es el bien común.

Te mando un beso enorme,

Agostina

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P.D2: la otra vez hice un juego en Instagram en el que la gente me decía una categoría y yo tiraba una canción. Las referencias de este news son del tema que surgió cuando me pidieron uno “que represente el 2020”.

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Soy comunicadora científica. Desde hace tres años formo parte del colectivo Economía Femini(s)ta, donde edito la sección de ciencia y coordino la campaña #MenstruAcción. Vivo en el Abasto con mis dos gatos y mi tortuga. A la tardecita me siento en algún bar del barrio a tomar vermú y discutir lecturas con amigas.
@Bcientifica

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