Vacunas y más vacunas

India frena su exportación de vacunas. En África se aplicaron solo 6 millones de dosis. Cuba está cada vez más cerca de convertirse en el único país de América Latina en contar con una vacuna propia. Además, las causas por las cuales el pequeño reino budista de Bután esperó dos meses para iniciar su plan de vacunación.

Buen día, ¿cómo estás?

Me encantaría hablarte de otra cosa que no fuera la pandemia, pero es inevitable. En medio de un nuevo pico de contagios, las vacunas llegan como una ilusión de futuro un poco menos trágico. 

Hasta el momento, al menos 180 países empezaron a vacunar contra el coronavirus, pero el acceso a las vacunas no es para todos igual. El 55% de las personas que han recibido al menos una dosis de la vacuna son de países de ingresos altos. Es decir, los países más ricos concentran más de la mitad del suministro de vacunas en el mundo, aunque en los hechos representan solo el 15% de la población mundial.

La semana pasada, India alcanzó la cifra más alta de contagiados de cualquier país desde que comenzó la pandemia. ¿Cómo afecta lo que pasa en India al resto del mundo? 

Por otro lado, si vemos un mapa de la cantidad de personas que recibieron al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus lo primero que impacta es la mancha color blanco que tiñe al continente africano. ¿Qué pasa con el plan de vacunación allí?

Cuba está cada vez más cerca de convertirse en el único país de América Latina y el Caribe en contar con una vacuna propia. Comenzará a vacunar en mayo.

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Y además, la historia de Bután, un pequeño país ubicado entre la India y China que tardó más 50 días en aplicar las primeras dosis de la vacuna y que, sin embargo, resultó un éxito.

Empezamos.

Impacto mundial de la crisis sanitaria en India

India alcanzó la cifra más alta de contagiados de cualquier país durante este año de pandemia. El número de personas que dieron positivo de coronavirus superó ayer, por primera vez, los 349.000 nuevos casos en un solo día. 

¿Por qué este desborde de casos? Entre las causas está el descubrimiento de una nueva variante del virus, denominada «doble mutante», mucho más contagiosa que la anterior, y el exceso de confianza del gobierno de Modi. En marzo, el ministro de Salud había dicho que el país había entrado en la etapa final del virus. Pero las cosas empeoraron de manera dramática en las últimas semanas cuando, por ejemplo, millones de personas celebraron el Kumbh Mela en el río Ganges gracias a la ausencia de restricciones que regían en ese momento. La ola incontrolable de contagios provocó críticas por las políticas tan permisivas del primer ministro, Nerendra Modi, quien llegó a reconocer ayer que cometieron un error: «Nuestro ánimo estaba muy alto después de lidiar con éxito con la primera ola, pero esta tormenta ha sacudido a la nación». 

¿Cómo afecta lo que pasa en India en el resto del mundo? India es el mayor fabricante de vacunas del mundo. Covishield es la versión de la vacuna de AstraZeneca producida en India por el laboratorio privado Serum Institute. Este instituto produce más del 60% de todas las vacunas vendidas en el mundo. Desde que India entró en esta nueva etapa, anunciaron la suspensión de sus exportaciones al resto del mundo. Esto complica las campañas de vacunación en países como el Reino Unido, pero también Bolivia, Brasil y varios países de África que necesitan del Fondo de Acceso Global para Vacunas promovido por la OMS.  En la primera quincena de abril, envió poco más de 1 millón de dosis al extranjero. Lejos quedó de esos 64 millones de dosis repartidas en los tres meses anteriores. 

¿Cuál es la respuesta de Estados Unidos a lo que pasa en India? Estados Unidos venía limitando la exportación de materias primas a India con miras a aumentar su propio suministro nacional de vacunas, provocando así una ralentización de su capacidad productiva. En la tarde de ayer, la Casa Blanca aseguró que levantarán parcialmente la prohibición contra la exportación de materias primas necesarias para la fabricación de vacunas en India. La decisión se da en un momento en que el gobierno demócrata controla la situación. El miércoles pasado, Joe Biden aseguró que su país había aplicado 200 millones de dosis de la vacuna contra el coronavirus. Eso significa que el 26% de los estadounidenses recibió dos dosis, mientras que el otro 40% fue inoculado con al menos una dosis.

El enigma de África 

Si vemos un mapa de la cantidad de personas que recibieron al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus lo primero que impacta es la mancha blanca que tiñe al continente africano. En África subsahariana se aplicaron solo 6 millones de dosis. Ese número es menos que el total de las vacunas aplicadas en Argentina. A nivel mundial, el 13% de los adultos ha recibido una primera dosis, pero en este continente solo el 1% lo hizo. ¿Qué pasa con el plan de vacunación en África?

Falta de datos. Existen al menos 9 de los 54 países en el continente que no informan datos oficiales. Pero no solo eso. Los datos que tenemos tampoco son confiables. La ausencia de voluntad política, la escasez de recursos, la dificultad para acceder a un médico y el estigma asociado a la enfermedad también pueden distorsionar las cifras. En el continente ha habido al menos 4.533.000 contagios y 120.000 muertes registradas a causa del coronavirus, mientras que en América Latina y el Caribe superan los 27.980.000 contagios documentados y las 888.000 muertes. Si el registro no es correcto plantea la posibilidad de que África no se considere una prioridad para los escasos suministros mundiales de vacunas a pesar de la necesidad. 

Planes de vacunación ineficientes. Según los analistas especializados en la región, 47 de los 54 países africanos han iniciado una campaña de vacunación, 32 de ellos lo han hecho de manera poco eficiente: han utilizado menos de la mitad de sus vacunas. ¿Por qué? Porque en varios de estos países no cuentan con planes integrales de vacunación y esperan que la población, con poca información, se acerque al lugar. Malawi recibió sus primeras vacunas el 5 de marzo, la mayoría de las cuales provienen de Covax, y siete semanas después solo habían aplicado la mitad, mientras que Uganda solo tiene distribuidas el 24% de las que posee.

Falta de dinero del exterior . El dinero que necesitan muchos de estos países, no llega. Por ejemplo, el Banco Mundial prometió destinar 12.000 millones de dólares para vacunas a nivel mundial, pero al 20 de abril había aprobado proyectos por un valor de solo 2.000 millones. Varios de los países africanos fueron perjudicados por este tipo de postergación de fondo para asistencia y cooperación.

Dudas sobre la efectividad. Una encuesta de cinco países de África occidental, entre octubre de 2020 y enero de 2021, muestra que solo una minoría de los ciudadanos quiere vacunarse y que la mayoría no confía en que su gobierno se asegure de que las vacunas sean seguras. 

Cuba, una vacuna para el sur global

Cuba es el único país de América Latina y el Caribe que ha avanzado en el desarrollo de una vacuna propia. Hasta el momento, existen 14 vacunas aprobadas en el mundo y otras 30 en fase tres de prueba, 2 de ellas son cubanas: Soberana 02 y Abdala. Además, otras tres posibles vacunas cubanas están en fases anteriores de ensayo: Soberana 01, Soberana Plus y Mambisa. Cuba no está ni cerca en los índices de desarrollo económico de las principales potencias que han avanzado en la creación de vacunas propias, entonces ¿cómo consiguió avanzar en el desarrollo de cinco vacunas contra el coronavirus?

Helen Yaffe, especialista en Cuba del Centro para América Latina y el Caribe de London School of Economics (LSE), menciona en este artículo la importancia de la industria de biotecnología cubana. “Cuba tiene la capacidad para producir el 60‑70% de los medicamentos que consume a nivel local, algo imprescindible dado el bloqueo de Estados Unidos y el costo de los medicamentos en el mercado internacional. Además, hay una circulación continua y exhaustiva de información y personal entre universidades, centros de investigación y el sistema de salud pública. Todos estos elementos han demostrado ser esenciales en el desarrollo de las vacunas de Cuba contra la COVID-19”. 

¿Qué importancia tiene para América Latina? En un momento donde se debate la posibilidad de liberar patentes o de avanzar en un sistema de concesión de licencias que garantice la oferta global, la opción de contar con una vacuna de propiedad libre de la participación de privados crea esperanza a los países de bajos y medianos ingresos de acceder a ella. 

Bután, el momento indicado

Bután es uno de los países más chicos del mundo. Ubicado entre India y China, tiene una superficie de dos veces el barrio porteño de Palermo y una población menor los 800.000 habitantes. Tienen un total de 1.018 contagiados y un solo muerto por coronavirus desde que comenzó la pandemia. Hasta el momento, llevan aplicadas más de 579.000 dosis de vacunas. Les tomó aproximadamente dos semanas vacunar a casi el 95% de su población adulta con la primera dosis de la vacuna india. 

Si bien el balance es bueno, en enero las autoridades locales decidieron esperar dos meses para aplicar las dosis. ¿Por qué demoraron más 50 días la aplicación de esta vacuna?

Lo que pasó fue que cuando las vacunas llegaron de India, las autoridades del reino budista de Bután decidieron consultar cómo avanzar al consejo de Zhung Dratshang, un cuerpo de monjes budistas, y la recomendación fue que era mejor esperar hasta el 13 de marzo, momento en que terminaba un mes más auspicioso, según sus creencias. Fue así que Bután, a pesar de haber recibido la primera donación de 150.000 vacunas de la India en enero, esperó hasta el 27 de marzo para empezar. 

Todas las dosis utilizadas hasta ahora fueron donadas por el gobierno de la India, el mayor productor de vacunas del mundo ahora con sus exportaciones en suspenso.

Hasta acá por hoy.

Nos encontramos el próximo lunes,

Ayelén 

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Soy periodista especializada en política internacional. Estudié Ciencia Política (UBA) y tengo un máster en Periodismo (UTDT). Viví un tiempo en Caracas, Madrid y Londres. Co-conduzco la Edición Internacional del noticiero de TV Pública y soy columnista en la semana en la Edición Central. Produzco y conduzco el podcast de análisis político de la revista Nueva Sociedad y escribo en distintos medios como Le Monde Diplomatique. Tengo tres obsesiones políticas: Bolivia, Brasil y Venezuela.