Off the record

Vacunas, condición necesaria, pero no suficiente

El Frente de Todos necesita consolidar un orden interno para enfrentar el proceso electoral de medio término. El anuncio de un comando de campaña producto de la falta de agenda. La aparición de Facundo Manes empioja los planes de Horacio Rodríguez Larreta y Florencio Randazzo. Nicaragua, FMI y el viaje de Sergio Massa a los Estados Unidos.

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Orden y progreso

Además del homenaje a Martín Miguel de Güemes, la visita de Alberto Fernández y parte de su gabinete a Salta permitió definiciones y dejó algunas señales preocupantes para el oficialismo. La decisión de anunciar al equipo encargado de los trazos gruesos de la campaña -con Santiago Cafiero a la cabeza- respondió más a una necesidad de intentar un game changing que como consecuencia lógica de un proceso de toma de decisiones. Algunos aseguran que los involucrados también se enteraron a través de la prensa. Ayer se estrenó de hecho esta nueva conformación: Juan Manzur le juntó la cabeza a todos los intendentes de su provincia y convocó para el encuentro al propio Cafiero, Gabriel Katopodis, Wado de Pedro y Matías Lammens. 

El deterioro en la imagen del Gobierno en los últimos 20 días -que aún sigue con números de aprobación muy razonables para el deterioro producido por la pandemia- empieza a generar preocupación hasta en quienes se entusiasman con un trimestre previo a las generales atravesado por un leve crecimiento económico y un paulatino regreso a la normalidad. Un triunfo pírrico en la Provincia de Buenos Aires sumado a probables derrotas en CABA, Córdoba, Mendoza, Entre Ríos y Santa Fe podrían presentar un escenario complejo para un gobierno que funciona mejor de lo que lo percibe el sistema, pero bastante peor de lo que podría. Tal vez por eso asistieron sólo dos gobernadores al acto en Salta: Gildo Insfrán y Jorge Capitanich. Los mandatarios provinciales son los que, en privado, mayor disgusto muestran con la Casa Rosada. 

Con un gabinete débil y demasiado numeroso para tiempos de crisis, el problema del Frente de Todos -porque no es, qué duda cabe, sólo del Presidente- es, antes que nada, de corte político. El loteo vertical y originario de los ministerios sumado a una experiencia nueva en la dinámica de poder -que no parece que vaya a cambiar- le retacea al peronismo una alquimia que le funcionó históricamente y que la hizo bandera la República Federativa del Brasil: orden y progreso. Y ese orden tiene orígenes en otro lema que, en este caso, habita en el escudo de Chile: por la razón o por la fuerza. No son pocos los dirigentes de peso del oficialismo -entre ellos al menos un par de gobernadores con los que conversó #OffTheRecord- que temen una ruptura en el Frente en caso de una derrota en unas elecciones de medio término que el peronismo no gana desde el 2005. Con una merma en los sectores que convocó en su génesis aperturista y una pandemia a la que tuvo que enfrentar con la peor herencia macroeconómica y social de la que se tenga memoria, la coalición todavía tiene tiempo de volver a magnetizar la brújula de la praxis política; pero como la lealtad, el tiempo es moneda escasa.

En paralelo, la novedad de ayer fue el comunicado conjunto de Argentina y México informando el llamado a consulta a sus embajadores en Nicaragua con base en las "preocupantes acciones políticas-legales realizadas por el gobierno nicaragüense en los últimos días que han puesto en riesgo la integridad y libertad de diversas figuras de la oposición (incluidos precandidatos presidenciales), activistas y empresarios”. En la jerga diplomática, el llamado a consulta es una expresión de malestar contundente e inequívoca. La expresión parece destinada a insistir con la narrativa oficial sobre la abstención argentina de la última semana en la Organización de Estados Americanos. Argentina no va a acompañar en ninguna iniciativa que fortalezca la posición de Luis Almagro y mucho menos lo hará si eso implica cuestiones electorales. Hay buenas razones y el antecedente boliviano es elocuente, pero el movimiento no está exento del riesgo de quedar en offside -a nivel externo y también interno- frente a los atropellos de un tirano de escasa estatura. La jugada debería consolidarse hoy en Naciones Unidas cuando le toque al embajador Federico Villegas Beltrán ratificar la postura fuertemente crítica que el gobierno argentino viene manteniendo en Ginebra en relación a la situación de los Derechos Humanos en Nicaragua. Habrá que estar atentos.

Mientras Argentina se abstenía en la OEA, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, concluía su viaje por los Estados Unidos, que incluyó reuniones de altísimo nivel con la crema del establishment Demócrata. De algunas participó Julie Chung, pero aseguran que ya está decidida su salida a la Embajada de Sri Lanka. A las ya informadas con el principal asesor de Biden para la región, Juan González, y otros nombres de peso, como el enviado especial del gobierno de los Estados Unidos para América Central, Ricardo Zúñiga, y el ex-asistente especial de Barack Obama en América Latina, Dan Restrepo, se sumaron los encuentros con Jack Rosen, del American Jewish Congress, y dos pesos pesados de la diplomacia parlamentaria del partido oficialista: el Representante Gregory Meeks, que ocupa su banca por Nueva York desde 1998, y el Senador Bob Menendez, titular del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y un halcón en relación a Cuba, Venezuela y Nicaragua. 

El mensaje de los estadounidenses, según relatan cerca de Massa, fue claro: creen, como anticipó #OffTheRecord hace algunas semanas, que Argentina puede funcionar como un faro de estabilidad en una región inestable. La preocupación central de todos los interlocutores de la comitiva criolla fue la misma: los flujos migratorios. Las caravanas procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador, países asediados por la violencia y la pobreza, se han convertido en fuente de periódicas crisis en la frontera mexicana. La interminable dificultad en Venezuela generó un éxodo de más de cinco millones de personas y abrió el juego para las potencias de fuera del continente. La atención a este tema es de corto y mediano plazo. En el primer caso, por las elecciones de medio término en la que el gobierno de Joe Biden precisa lograr una representación más holgada que la que tiene en el Senado y la Cámara de Representantes. La segunda, la transformación demográfica de su propia sociedad, donde las minorías latina y afroamericana sumadas podrían superar a la población blanca entre 2030 y 2040. En este marco, las dos grandes preocupaciones externas, el ascenso de China y los flujos migratorios, requieren que nuestros países crezcan y la región se estabilice. La otra alternativa, de éxito improbable, es seguir construyendo muros y alistar tropas.

En este contexto, los problemas políticos de largo alcance en Chile, Perú, Ecuador y Colombia -y el potencial de que aparezcan también en Brasil-, se suman a las preocupaciones de Washington. Argentina muestra, aun frente a sus grandes dificultades, un sistema democrático funcional y conserva capacidad de diálogo con la mayoría de los actores. En cuanto a China, la otra gran obsesión, los estadounidenses no ignoran que el país asiático se ha convertido en el principal destino de las exportaciones sudamericanas, pero esperan evitar allí preocupaciones de seguridad. El jefe de la Fuerza Aérea, Xavier Isaac, estuvo este mes en la Base Aérea de Georgia. A pesar de las visiones conspirativas, el Comando Sur tiene el menor presupuesto entre los despliegues militares que los Estados Unidos mantienen en todo el mundo. Es un interés compartido con Argentina que así se mantengan.

Del lado argentino, Massa planteó la necesidad de encontrar soluciones en la relación con el Fondo Monetario Internacional. Entre los principales puntos de conflicto se encuentran los recargos de intereses con los que el organismo suele acompañar la aprobación de un plan de pagos extendido. El argumento argentino contra los sobrecargos, cuando los acreedores privados aceptaron reducir muy sustancialmente los intereses, aparece muy razonable ante un préstamo otorgado en infracción de los estatutos del organismo multilateral y es un reclamo que iniciaron Alberto Fernández y Martín Guzmán en su gira por Europa. 

Massa también planteó la necesidad de fortalecer las reservas internacionales, para lo que se podrían ceder Derechos Especiales de Giro que el Fondo Monetario otorgue a terceros países, y que funcione como garantía de liquidez del Banco Central, acaso con un mecanismo similar al de los swaps con China. Argentina espera para ello algún mecanismo de acuerdo con el Tesoro estadounidense. En las próximas semanas se fijaría fecha y lugar para el encuentro entre Guzmán y Janet Yellen que fue celebrada por Joseph Stiglitz en su cuenta de Twitter cuando se anunció su nominación: “Felicitaciones, Janet Yellen! Estupenda noticia”. La alegría del mentor de Guzmán tenía sus razones: fue uno de los directores de la tesis doctoral de Yellen en la Universidad de Yale sobre macro en desequilibrio. Además, compartió el Premio Nobel de Economía en 2001 con George Akerlof, el marido de la jefa del Tesoro.

El kirchnerismo recuerda a Yellen por una imagen muy particular registrada en el 2015 en una de las reuniones anuales del FMI en Perú. La entonces titular de la Fed tuvo una conversación muy animada de 45 minutos con el entonces ministro de Economía argentino, Axel Kicillof, sobre teoría económica y qué tipo de crisis era -o había sido- la de Lehman Brothers. Las afinidades entre Yellen -quien antes fuera la primera mujer en encabezar la Reserva Federal- y Guzmán deberían ser de utilidad de cara a la negociación con el Fondo Monetario Internacional. En sus tiempos de banquera central, la titular del Tesoro sostuvo, aun contra muchos de sus pares europeos, la preferencia por una política monetaria muy expansiva y tasas de interés muy bajas. Todo esto sirve como contexto, pero no mucho más: Yellen, al igual que la enorme mayoría del sistema político estadounidense es, en sus palabras, team America. Tras su llegada al gobierno de Biden, diseñó el programa de gasto público para la recuperación más grande de la historia. Una intervención que considera necesaria para "aliviar el sufrimiento" de sus compatriotas. Tras una década sin crecer, y tres años consecutivos de caída, el sufrimiento de los argentinos y argentinas, especialmente los más postergados requiere atención prioritaria.

Por último, habría condiciones para que Argentina imponga a Christian Asinelli -hombre de confianza de Gustavo Béliz, pero portador de múltiples nacionalidades- como próximo titular de la Corporación Andina de Fomento, el banco de desarrollo de América Latina. Este viernes, Asinelli expondrá en un encuentro organizado por la Organización de Estados Iberoamericanos y la Fundación Embajada Abierta al que asistirán embajadores de varios países y figuras relacionadas al mundo de las relaciones internacionales. Los Estados Unidos se mantendrían prescindentes, pero instruirían a las autoridades del BID a estrechar trabajos conjuntos. Con el organismo que preside Mauricio Claver-Carone también esperan poder acordar garantías para un acuerdo de indemnidad con Pfizer y Johnson & Johnson, que posibilite finalmente la llegada al país de vacunas norteamericanas en momentos en que la variante Delta, la más contagiosa, amenaza con agravar seriamente la situación internacional por la pandemia.

Entre las versiones que trascendieron luego de la gira había una que llamaba la atención por su fuerza simbólica: aseguran que es posible una invitación de Kamala Harris a su par argentina, Cristina Fernández de Kirchner, para el año que viene. En el entorno de CFK aseguraron, ante la consulta de #OffTheRecord, que hasta el momento no hubo contactos formales. 

En la oposición, por su parte, la irrupción de Facundo Manes en la Provincia de Buenos Aires le generó un problema a Horacio Rodríguez Larreta y, por lo tanto, otro a Florencio Randazzo. El jefe de gobierno porteño estaba confiado de enfrentar a Mauricio Macri con lo puesto: María Eugenia Vidal en la Ciudad y Diego Santilli en territorio bonaerense. La aparición de Manes -si se materializa su participación- puede empujar al PRO a ir con una lista única o correr el riesgo de entregarle el primer lugar a un partido como la UCR que en algún momento se va a anoticiar del despliegue territorial que tiene a lo largo y ancho del país y lo va a hacer valer. Sin embargo, en un escenario de acuerdo, Larreta posterga hasta las presidenciales una pelea que quería dar ahora. Casualmente, la situación que pretende Macri y así se lo confía en privado a sus colaboradores: “Horacio quiere discutir el ‘23 mientras el kirchnerismo nos quiere meter presos”. Macri, que desplegó una red de espionaje paraestatal para controlar hasta a su entonces gobernadora y que eso le valió el recelo de muchos dirigentes que le tributaban, está convencido que el plan de CFK es privarlo de su libertad. No es la primera vez que el expresidente se equivoca en una lectura sobre su antecesora.  

En el caso de Randazzo, la dificultad es más comprensible. Con Manes en cancha, el círculo rojo tiene pocas motivaciones para acompañar con el entusiasmo que se precisa al exministro de Cristina. “Cuando parecía que caminábamos, Clarín nos ponía en la página 3, y después de las PASO en la 83”, exageraba ante #OffTheRecord un intendente que supo formar parte del esquema de Cumplir en 2017. Así las cosas, en JxC se entusiasman con acortar a la mitad la diferencia del 2019 en PBA. Habrá que tomarlo con pinzas: en las últimas presidenciales, Marcos Peña aseguraba un empate técnico a 48 horas de perder por 15 puntos.

Bonus track

  • Los Estados Unidos anunciaron el envío de 55 millones de vacunas, completando el anuncio de 80 millones hasta final de junio. A diferencia de las 500 millones anunciadas durante la reunión del G7, éstas se dirigen a países con distintos niveles de ingresos. Argentina se encuentra entre los priorizados y participará del esquema destinados a América Latina, que repartirá 14 millones de dosis, y el de países "prioritarios", donde Argentina y Colombia son los únicos de América del Sur que fueron incluidos. Para quienes creen que la política exterior argentina es fuente de "castigos", va a ser difícil explicar su lugar ante la diplomacia de vacunas.

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La recomendación de hoy El partido, de Andrés Burgo.

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Iván

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Soy director de un medio que pensé para leer a los periodistas que escriben en él. Mis momentos preferidos son los cierres de listas, el día de las elecciones y las finales en Madrid. Además de River, podría tener un tatuaje de Messi y el Indio, pero no me gustan los tatuajes. Me hubiera encantado ser diplomático. Los de Internacionales dicen que soy un conservador popular.
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