En contexto

Un Lula para unirlos a todos

La participación del ex presidente de Brasil en el acto por los 38 años de la recuperación democrática y las tensiones dentro del Frente de Todos.

Hola, ¡buen sábado! Vamos que llegamos vivos al 31.

Hoy vamos a expandir un poco las fronteras de este newsletter. El miércoles estuve en el Instituto Lula en San Pablo, Brasil, para entrevistar al mismísimo Luis Inácio para IP Noticias (el canal donde trabajo de lunes a viernes de 20 a 22). Podés ver la nota acá.

Un día después, Lula llegó a Buenos Aires para participar -entre otras actividades- del acto de ayer en Plaza de Mayo. La idea de invitarlo al escenario de los festejos por los 38 años de la recuperación democrática no estuvo exenta de tensiones al interior del Frente de Todos, como cada una de las decisiones que el Gobierno tiene que tomar día tras día. Lula tenía prevista de antemano la visita en estos días a Buenos Aires y fue ese el puntapié inicial para su participación en el acto. Una intervención que terminó funcionando como factor de unidad entre Alberto y Cristina, en un momento en el que la relación entre el Presidente y la vice aparece marcada por tensiones que en sus entornos creen ya irreversibles. La negociación con el FMI, estructurante para la política argentina de las próximas décadas, es el gran punto de desacuerdo y tal vez de no retorno. Eso no significa necesariamente que el Frente de Todos vaya a partirse, pero sí anticipa que, si la negociación con el Fondo no satisface a todas las partes, entonces las tiranteces serán permanentes durante los próximos dos años y continuarán afectando a la gestión. De todas formas, después del pico máximo de tensión tras la derrota en las PASO, lo que esa relación compleja entre Alberto y Cristina parece haber encontrado son sus propios límites: hasta dónde puede avanzar cada uno y qué es lo que están dispuestos a bancar sin romper. A través de ese lente deben mirarse y analizarse algunas de las últimas decisiones del Gobierno. Por ejemplo, la salida de Débora Giorgi del Ministerio de Desarrollo Productivo. Una funcionaria kirchnerista que debía responder a un jefe albertista con el que estaba enfrentada y que fue separada de su lugar por decisión del Presidente. Cambiando los protagonistas, es la misma secuencia que se dio a fines de abril entre Martín Guzmán y Federico Basualdo, con un final absolutamente distinto. Las diferencias entre ambos procesos tienen que ver, justamente, con los límites que encontraron a sus enojos cada uno de los actores del Frente de Todos.

Pero volviendo a Lula como prenda de unidad, te decía que la decisión de quiénes hablaron en el acto de ayer fue fruto de varias tensiones al interior del Gobierno, principalmente por la inclusión a casi último momento de Pepe Mujica en la foto de la unidad. Recordarás, como especialmente recuerda la vicepresidenta, la frase cruel del ex presidente uruguayo sobre Cristina y Néstor. Varios interlocutores debieron intervenir para que ella aceptara a Pepe sobre el escenario. Y finalmente ocurrió, aunque con un discurso sumamente escueto, que principalmente sirvió para presentar a la estrella brasileña.

Aun así, fue una foto que funcionó para todos los actores, especialmente para Lula y Alberto.

El ex presidente brasileño, candidato aún no oficializado pero 100% candidato a la Presidencia de Brasil en octubre próximo, aprovechó al máximo en sus redes la amorosa recepción del pueblo argentino para construir frente a su electorado la imagen de un Lula que continúa siendo figura regional excluyente y que puede reconstruir la unidad latinoamericana que, entre otros, se encargó de socavar Jair Bolsonaro. A su fotógrafo oficial, Ricardo Stuckert, le brillaron los ojos cuando se enteró de que sobre el escenario de la Plaza de Mayo también estaría Mujica y de que el gobierno argentino esperaba reunir unas 200 mil personas en el acto. "¡Qué buena foto!", se relamió en San Pablo al imaginar la que terminaría siendo una de las placas del acto: cuatro de los grandes líderes latinoamericanos saludando juntos a la cámara con el pueblo argentino a sus espaldas.

Para el Gobierno, para Alberto, es otra imagen más de la reconstrucción y la unidad (como se puede) después de la derrota electoral. La letra chica del acuerdo con el Fondo dirá si esa paz precaria al interior del Frente de Todos puede sostenerse dos años más.

Nos vemos la próxima. Acordate que, si te copa lo que hacemos, siempre podés sumarte acá.

¡Besos!

NBG

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Soy columnista política en un país en el que la política no da respiro. Jugué mucho tiempo de local en el Congreso. Gracias a ese lugar hermoso, los conozco a casi todos. Trabajo también en Radio Con Vos y en IP. Gracias al feminismo descubrí hace poco que me gusta jugar al fútbol.
@nbg__
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