Un componente poco analizado de la inflación

El acortamiento de las paritarias puede contribuir al crecimiento de los precios. En esta edición te explicamos por qué.

Hola, ¿cómo estás? Espero que entiendas lo difícil que fue escribir este newsletter. No hay manera de mantener la concentración por más de 15 minutos seguidos. Te ponés frente a la computadora, querés arrancar y automáticamente se te viene una imagen del partido: Leo levantando la copa, el gol de Angelito, la atajada sobre el final del Dibu o el penal de Montiel para salir campeones (que tuve que volver a mirarlo, porque de la locura y los festejos de ese momento no me lo podía acordar). Cuando te diste cuenta, ya estás mirando videos, memes o estadísticas de Leo en alguno de los doscientos grupos de WhatsApp, donde te llegan por triplicado (pero no importa, obviamente los mirás tres veces). Revisás el reloj, ves que de la nada pasaron 20 minutos, así que volvés a tratar de concentrarte. Cuando lográs garabatear algunos párrafos, llega el momento más temido: alguien pasa por la calle cantando “Muchachos…”. Y ahí sonaste. Porque esa canción despierta algo todavía más profundo guardado vaya uno a saber dónde, que conecta con cada uno de esos cientos de momentos donde la cantaste. Abrazado, llorando con amigos, con tu viejo o con las miles de personas en medio de una plaza gritando desaforadamente igual que vos. Y ahí se produce ese momento mágico donde, sin darte cuenta, en tu cara se dibuja una sonrisa, te parás y, al mismo momento que agitás con una mano al aire, te ponés a cantar la canción solo. Así, unas 10 veces al día, desde hace más de una semana. Es imposible laburar, pero qué carajo importa, somos campeones del mundo.

El acortamiento de las paritarias

Las negociaciones por los incrementos salariales por lo general se realizan de manera pautada, transcurrida una cierta cantidad de tiempo, es decir, con una frecuencia. En contextos inflacionarios, eso implica que entre cada negociación el poder adquisitivo se va reduciendo, hasta que vuelve a recuperar el nivel anterior (asumiendo, dado el contexto, que ese es el objetivo de los trabajadores).

Esto lo podemos ilustrar de la siguiente manera. Los trabajadores negocian, en conjunto con las empresas, un nivel de salario real (en el gráfico sería de 100 unidades). A medida que pasa el tiempo, la inflación va erosionando su poder de compra hasta un cierto nivel que podríamos denominar el umbral mínimo de tolerancia por parte de los trabajadores (que en el gráfico sería de 80 unidades, es decir, una caída del 20%). Una vez que se llega a ese umbral, los trabajadores reclaman un aumento salarial, de modo de recuperar el poder de compra perdido y volver a situar su salario real en el nivel máximo anterior.

Diagrama de ajuste salarial

Fuente: Elaboración propia

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En el gráfico anterior podemos ver reflejado el proceso. Si suponemos una inflación inicial del 2% mensual, a medida que transcurren los meses el poder de compra se va erosionando, hasta que a fin de año se llega al umbral mínimo, lo que provoca que en enero los trabajadores pidan un 27% de aumento, para poder recuperar el poder de compra inicial. Si además suponemos que el salario es el único costo que tienen las empresas y que trasladan el aumento de manera repartida en el tiempo, obtenemos un proceso donde la inflación es estable -del 27% anual- y donde los aumentos son siempre de la misma proporción, logrando así recuperar el nivel del salario real del año anterior.

El otro aspecto relevante para destacar es que tanto el salario real como el margen de ganancia de las empresas se mantienen constantes (ambos medidos como el promedio anual en términos reales). Este último se comporta de manera inversa que el salario en el gráfico anterior, es decir, se reduce de manera significativa cuando se efectiviza el incremento salarial, y luego se va recuperando a medida que las empresas lo trasladan a los precios.

Esto refleja un típico proceso inflacionario caracterizado por la puja distributiva entre trabajadores (que piden aumentos salariales de modo de recuperar un salario real objetivo) y empresas (que los trasladan a los precios de modo de lograr su margen de ganancia deseado).

¿Pero qué sucede si, por ejemplo, a fines de 2001 se produjera una fuerte devaluación que provocase un salto de la inflación en los primeros meses del 2002, llevando a que sea del 4% mensual? En ese caso, ya para junio -es decir, a los 6 meses- se llegaría al umbral mínimo del poder adquisitivo salarial, lo que provocaría el aumento del 27% necesario para recuperar el poder de compra inicial. Si, luego del mismo, las empresas lo trasladan a los precios, lo que veríamos es que ahora la inflación sería mayor, más específicamente, en lugar de ser del 27% como en el caso anterior, sería del 60%. Noten que, al año siguiente (donde no vuelve a observarse el shock devaluatorio), la inflación igual se mantendría en 60%.

Diagrama de ajuste salarial

Fuente: Elaboración propia

Esto muestra otro camino por medio del cual un shock transitorio sobre los costos puede provocar un incremento permanente del nivel de la inflación. En este caso, el mecanismo que lo explica es el acortamiento de las paritarias. El argumento es bastante intuitivo, dado que si tenemos más aumentos (para un mismo período de tiempo dado), la inflación va a terminar siendo más elevada, tal como refleja el diagrama anterior.

Dicho de otra manera, lo que tenemos es la misma tasa de inflación, pero para una ventana temporal más corta. En el primer ejemplo, la inflación se ubicó en 27% luego de doce meses; en cambio, en el segundo ejemplo, se llegó a esa misma tasa de inflación en la mitad de tiempo, a los 6 meses (desde ya, las tasas mensuales de inflación elegidas fueron adrede, de modo de visualizarlo mejor).

La diferencia estuvo en que la inflación más elevada del segundo ejemplo lleva a que los trabajadores adelanten la paritaria y, por ende, a que haya dos rondas de incrementos salariales en lugar de una (con sus respectivos traslados a los precios por parte de las empresas), provocando que la inflación anual sea del 60% (recuerden que la inflación más que se duplica por el efecto compuesto de las variaciones mensuales que se van acumulando).

Como señalan Pastrana y Trajtemberg (2020), esto fue precisamente lo que sucedió a partir de 2016 (recordemos que la unificación del tipo de cambio que aplicó Mauricio Macri ni bien asumió se tradujo en una devaluación superior al 40%) y, de manera más pronunciada, a partir de 2018 (donde la devaluación superó el 90%). Esto llevó a que, en lugar de una paritaria anual, en 2016 se observaran en promedio dos negociaciones por convenio y en 2018, tres.

Asimismo, la creciente pérdida de poder adquisitivo también llevó a que se incrementara la frecuencia de los aumentos. Es decir, se negociaban los montos dos o tres veces por año, pero los incrementos se llevaban a cabo con una frecuencia mayor (si, por ejemplo, se pactaba un incremento del 30% semestral, en lugar de hacerlo todo de una, se acordaban 4 aumentos del 6,8%). Como señalan los autores, mientras que en 2013 sólo el 8% de los convenios tenían 4 o más aumentos en el año, en 2016 estos ascendían al 24% y para el 2018 el total de los convenios analizados tuvieron más de 4 aumentos en el año.

La consolidación de estas prácticas se puede apreciar en el gráfico a continuación, que muestra la evolución del salario nominal de los trabajadores y la inflación. Fíjense cómo el salario se ajusta cada vez más rápido en cada uno de los tres períodos de aceleración inflacionaria (en 2016 prácticamente no responde, en 2018 tarda y el ajuste es parcial, mientras que en la actualidad van casi a la par).

Salario nominal y precios (en % anual)

Fuente: Instituto de Trabajo y Economía (ITE) y Min. de Trabajo.

Nota: Se utilizó la Remuneración Imponible Promedio (RIPTE), que abarca a todos los trabajadores en relación de dependencia.

¿Esto significa que la culpa de la mayor inflación es de los trabajadores? No, en absoluto. El acortamiento de un contrato es la respuesta lógica frente al aumento súbito de la inflación, para -tratar de- mantener su poder de compra. Las empresas buscan lo mismo, solo que su mecanismo es más efectivo (para mantener su margen de ganancia, trasladan los aumentos de costos a los precios).

Además, al observar la evolución del salario real en los últimos años, se comprueba que por más que las paritarias se hayan acortado, los trabajadores no pudieron evitar la caída del poder adquisitivo del salario, que entre 2015 y 2022 se redujo 20%.

Evolución del salario en términos reales

Fuente: Ministerio de Trabajo e INDEC.

Nota: Se utilizó la Remuneración Imponible Promedio (RIPTE), que abarca a todos los trabajadores en relación de dependencia. Para 2022 se utilizó el período enero-octubre.

Bonus track

El Departamento de Economía de la Universidad de San Andrés y el IIEP (UBA) organizaron un seminario para debatir un libro publicado hace tiempo por FIEL, pero que ahora vuelve a ser relevante, “El control de Cambios en Argentina”, que cubre la experiencia argentina desde 1931 hasta 1981. Lo pueden ver acá.

El podcast Argentinos, a las cosas! se dedica a analizar cuestiones vinculadas a la economía del conocimiento, uno de los sectores más pujantes y con mayor potencial de la economía argentina. En este episodio conversan con Nelson Duboscq, cofundador y CEO de Digital House, sobre la importancia de la educación para el futuro de la Economía del Conocimiento y de cómo a través de la tecnología y de la búsqueda de un propósito se pueden transformar vidas.

Esto fue todo por hoy. Si no aguantás hasta la próxima edición, la seguimos por acá. Y si te gustó el newsletter, te invito a que colabores con este proyecto que mantenemos a base de esfuerzo y mucho laburo, siempre con el objetivo de brindar un análisis riguroso pero explicado de una manera lo más clara posible para que se entienda.

Te mando un abrazo grande.

Juanma

Me dedico a estudiar la macroeconomía argentina, algo que en este país debe ser similar a tener un doctorado en física molecular. Soy magister en Desarrollo Económico en la UNSAM y estoy haciendo el Doctorado homónimo en la UNQUI. Jugador amateur de hockey y guitarrista de fogón.