Silvia Lospennato: «El sistema electoral funciona porque los actores del sistema nos preocupamos por corregir las fallas»

Es una de las principales referentes del PRO en cuestiones electorales en la Cámara de Diputados. En conversación con Marcelo Leiras, investigador del Conicet y profesor de Ciencia Política de San Andrés, discutieron los límites y alcances de una reforma al instrumento de votación.

Marcelo Leiras: para darle un poco de contexto a la conversación me gustaría saber cómo evaluás el funcionamiento de la administración electoral en Argentina en general.

Silvia Lospennato: tenemos procesos electorales que tienen algunas características muy positivas. En general hay una baja conflictividad en relación a los resultados de los procesos electorales, pero hay una alta conflictividad durante el proceso que en general se va resolviendo por la vía administrativa, a través de las acordadas de la Cámara Nacional Electoral (CNE). Me parece que la Cámara ha ido tomando, a lo largo de los años, un rol central en el ordenamiento del sistema en el marco de las leyes vigentes. Por supuesto no puede cambiar las leyes vigentes pero ha ayudado con muchos de los planteos que hacemos los partidos políticos.

¿Por ejemplo?

La creación de la figura del delegado electoral, que es una creación jurisprudencial que hace la Cámara, viene a solucionar muchos de los problemas y de los planteos que se hacían en los centros de votación. Y ahí arranca la jueza Servini de Cubría, en primer lugar, generando esta figura que después la Cámara la nacionaliza y la toma como una buena práctica para todo el país. El delegado funciona como representante de la justicia electoral en las escuelas.

¿La institución de esta figura te parece que es un progreso?

Fue un progreso tal como lo había pensado Servini de Cubría, como delegados de la justicia electoral. Pero en muchas provincias se utiliza mal la figura y termina siendo cualquiera. Por eso hicimos una serie de requerimientos en relación a quiénes pueden ocupar ese rol.

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¿Qué tipo de requerimientos hicieron?

Uno de los problemas que más denuncian los partidos políticos es que al momento del escrutinio los cuartos oscuros se llenan de una cantidad de gente que no debería estar ahí. También hicimos reclamos sobre el mecanismo de reemplazo del presidente de mesa. Nosotros comprobamos que en la elección de 2015 muchas autoridades de mesa eran afiliados partidarios y conseguimos que la CNE en una acordada diga que los afiliados a un partido no pueden ser autoridades de mesa.

¿Cómo detectaron eso?

Fue un enorme trabajo de lo que nosotros llamamos “autopsia electoral”, que es algo que desde Juntos por el Cambio (JxC) venimos haciendo desde el 2015.

Interesante eso. ¿Con qué documentos la hacen?

Con una metodología de la OEA. Miramos las mesas que tienen desvíos respecto de la media de la escuela y del circuito electoral, como telegramas de cero votos. Es otra cosa que fue una mejora para el sistema: primero los telegramas no se cargaban, ahora ni bien termina la elección se cargan. Nosotros separamos todos los telegramas de cero votos y vamos a ver qué pasó ahí. Todo ese proceso de análisis es lo que llamamos el proceso de autopsia electoral y, en virtud de eso, hacemos las presentaciones en la justicia. Después de cada elección, el Código Electoral te da 48 hs. para que los partidos puedan hacer las denuncias de mesas o establecimientos donde se produjeron irregularidades. Son micro problemas del sistema electoral. Y es un trabajo que solo pueden hacer las fuerzas grandes porque implica realmente una inversión de personas, recursos y tecnología.

Silvia Lospennato, diputada nacional – foto: Cristina Sille

Considerando todos estos cambios, ¿vos creés que en general el sistema funciona?

Tengo una biblioteca de cosas que hemos hecho para poder proteger la integridad del proceso electoral. Si vos me decís si el sistema funciona: sí, pero no funciona porque sí. Funciona porque los actores del sistema nos preocupamos por tratar de ir corrigiendo todos estos agujeros, estos vacíos y, en virtud de la experiencia, ir corrigiendo estas trampas.

Ahora, al revés la pregunta: dado cómo está el sistema, ¿cuál sería la vulnerabilidad principal?

La imposibilidad de la oferta electoral en el cuarto oscuro. Esa sigue siendo una responsabilidad que está en cabeza de los partidos políticos.

¿Qué imposibilidad te parece?

En la Argentina es imposible, en la actualidad, asegurar que la oferta electoral de todos los partidos políticos esté presente en el cuarto oscuro de todo el país. La única manera de hacerlo es teniendo un ejército, que en la última elección implicó más de 102.000 fiscales. Si no, a las dos horas de la jornada electoral no hay más boletas de los partidos políticos que no tienen fiscales. La rotura, el robo de boletas, la sustitución de boletas, algunas cosas que pasan.

¿La fuente de información sobre estos fenómenos cuál sería?

La práctica de la fiscalización de las elecciones.

¿Y eso, por ejemplo, forma parte del registro que ustedes hacen?

Por supuesto. Nosotros denunciamos, otros partidos no lo hacen.

¿Tienen una cuantificación de eso? Es un argumento importante en la discusión del proyecto y ustedes tienen un registro muy minucioso de cómo funciona el comicio.

Sobre las más de 100.000 mesas del país es imposible saberlo. Hay distritos sobre los que tenemos mucha más información y más control porque son los que más podemos fiscalizar. Los distritos que no podemos fiscalizar es mucho más difícil: si no tenemos fiscal, no tenemos boletas.

Hay algunos análisis parecidos a lo que denominás autopsia electoral y lo que observé en algunos de esos estudios, por ejemplo, es que se hace un análisis de algunas anomalías como las mesas de cero votos. Tiene un sesgo partidario, sistemático, siempre va para algún lado. Y lo que se observa en los ejercicios, que creo que los que he visto son de la provincia de Buenos Aires, es que no tienen ningún sesgo en particular. No sólo que no beneficia a una fuerza política en particular, sino que no perjudica tampoco a ningún partido pequeño. Por eso te preguntaba por la fuente y la cuantificación de esto. Porque uno esperaría que en un análisis exhaustivo, con base en todas las mesas y escalas de mesas, esas cosas aparezcan.

A mí me tocó fiscalizar la elección a gobernador en Tucumán del 2015 post “tucumanazo”, cuando se quemaron urnas. Nosotros llegamos con esa demanda hasta la Corte Suprema en Tucumán. La provincia tiene un sistema muy complejo de acoples que, cuando vos entrás al cuarto oscuro tenés cincuenta boletas en cualquier mesa de un municipio perdido. A mí me pidieron del partido que fuera a asistir a quienes llevaban la estrategia legal sobre el escrutinio de esa elección. Había circuitos completos donde no había votos para nuestra fuerza política. Yo pedí las actas y no había fiscal nuestro. Ese es un problema. Cuando vos no tenés el acta no podés hacer el reclamo, porque los reclamos la justicia te los toma cuando vos tenés un acta.

¿Uno puede no tener una copia del acta pero todas las urnas tienen acta?

Cuando se termina la elección, cada uno de los partidos políticos que tiene un fiscal se lleva una copia del certificado de escrutinio. Eso es un original, no es una copia, que para tener validez tiene que estar firmada por el presidente de mesa, el fiscal y podés tener del fiscal de otro partido, que le genera más certeza a la justicia sobre la verosimilitud de lo que estás reclamando. Si vos no tenés acta no podés protestar. Aunque vos veas el resultado y tengas el telegrama y tengas el acta y vos no tengas votos, si vos no tenés tu propia acta de que estuviste ahí no podés pedir la apertura de esa mesa. La otra cosa que me parece muy importante es que el escrutinio que vale es el escrutinio definitivo. El escrutinio provisorio no vale. Pero en el escrutinio definitivo no se cuentan los votos. Hay un único momento donde se cuentan los votos, que es en el escrutinio provisorio.

¿De las mesas recurridas sí, no?

Sí, obviamente. En realidad se recurren los votos, no las mesas. Uno puede pedir la nulidad de una mesa cuando es una diferencia de más o menos cinco votos o alguna otra irregularidad que tenés que probar, no es tan sencillo. Pero no se abren las urnas. Entonces, lo que pasó ese día en la escuela es lo que queda definitivamente. Esa es la elección. Y si vos ese día en la escuela, en el recuento no tenías fiscales no tenés ninguna forma de protestar, porque esa urna no se vuelve a abrir.

¿Y eso cómo mejora con la boleta única de papel?

No te ahorra el fiscal porque vos tenés que fiscalizar de todos modos el escrutinio, pero te garantiza que tu oferta va a estar en el cuarto oscuro. Muchos dicen: “bueno, pero con la boleta te ponen otra tilde”, pero eso es voto nulo y te da la posibilidad de ir a la justicia a ver qué pasó, si hay alguna irregularidad. Todo eso hoy no lo podés hacer y sí lo podrías hacer con un sistema de boleta única.

Con este panorama que hacés, uno esperaría que si una fuerza no tiene presencia de fiscales sistemáticamente los resultados lo perjudiquen, ¿es así?

Sí, si una fuerza política no tiene fiscales no hay dudas de que los resultados la perjudican.

Pero no hay registro de eso, ¿o sí?

Tenés, por el contrario. Cuando Salta implementó la boleta única, la izquierda sacó muchos más votos. ¿Son votos que aparecieron en esa elección o votos que tuvo siempre y, como no podía fiscalizar, no estaban y nadie los contaba?

La izquierda también creció mucho en Jujuy que no tiene boleta única, ¿cierto?

Si, pero más tarde. La izquierda empieza a crecer en Salta a partir del voto electrónico. No sé si podemos establecer que fue solamente por eso. Yo creo que es probable que el tener su boleta en el cuarto oscuro ayudó.

Vos dijiste que la izquierda no tenía buena fiscalización en Salta antes, pero es raro porque ahí tienen buena fiscalización

No, no tienen buena fiscalización. Tienen una fiscalización que cubre las necesidades básicas con fiscales generales y, a veces, tienen acuerdos con otras fuerzas políticas para hacer esa fiscalización. Pero no, una buena fiscalización no.

Me pregunto cuál es la magnitud del problema. Es cierto todo esto que mencionás, las he escuchado muchas veces, pero lo que uno esperaría es que todo eso se refleje en todos los distritos, no en uno.

Pero preguntale a Felipe Solá, preguntale a (Julián) Domínguez. Cuando su estructura partidaria jugó en contra de ellos, su boleta no estaba en el cuarto oscuro y lo denunciaron en la justicia.

No digo que no ocurra, lo que digo es que si ocurriera uno esperaría que eso se verifique en los resultados de un modo significativo. Y luego, también, una cosa que me resulta más sorprendente de esto es que no hay reclamos de votantes en ese sentido.

¿Pero el votante cómo se enteraría?

Bueno, podría enterarse por ejemplo entrando al cuarto oscuro y diciendo que no encontró la boleta que estaba buscando.

Sí, eso pasa todo el tiempo. Todos los llamados que nosotros recibimos durante todo el día son votantes que dicen que no encontraron la boleta. Ahora, si vos estás votando en La Matanza, en Rafael Castillo a JxC, ¿te animás a salir a decir que no hay boletas si la boleta que falta en el cuarto oscuro es la de JxC? Probablemente no.

¿Por qué? ¿Qué pasa en Rafael Castillo?

En los lugares profundos de La Matanza donde hay una estructura partidaria y de puntero político y de clientelismo político muy marcado donde el tipo tiene que hacer un ejercicio de la libertad que se ve condicionado porque la boleta no está en el cuarto oscuro. Así que no solamente el tipo decidió no votar al que el puntero le decía que tenía que votar a riesgo de quitarle el plan social. Nosotros no amenazamos a la gente con quitarles los planes sociales.

¿Y quién sí amenaza?

Un montón de fuerzas políticas amenazan con quitarle los planes sociales a la gente o les dan bolsones de comida. ¿Alguna vez fiscalizaste una elección en Tucumán? La gente en Tucumán, los dirigentes se miden por la cantidad de bolsones de comida que entregan en la elección. Toda la elección es impresionante. Los autos con los nombres de los dirigentes que llevan la gente a votar. Eso pasa en la Argentina. Lo que pasa es que es muy lindo leer libros de texto pero hay que ir a mirar lo que pasa realmente. La preocupación es si hay un sistema mejor que pueda resolver esto.

Yo observo las elecciones igual que vos.

Si. Y no observaste nada de todo esto en las elecciones. Lo observamos nada más que nosotros y la oposición.

No digo que no ocurra.

Felipe Solá le pidió a Di Lello la apertura de todas las urnas en la provincia de Buenos Aires.

La intimidación electoral no me parece que sea frecuente.

La intimidación electoral es recontra frecuente. Nosotros hemos ido a sacar a nuestros militantes de las escuelas porque los amenazaban. Fue una de las cosas por las cuales le pedimos a la CNE que al momento del escrutinio no se permitiera la presencia en las aulas de más personas que no fueran los fiscales de mesa y un fiscal general.

Si esto es de este modo, las elecciones en Argentina son muy poco transparentes y muy poco confiables.

Dependen de que tengas fiscales. Nosotros en la medida en que fuimos mejorando la fiscalización mejoramos los resultados. ¿JxC podría tener esta cantidad de votos en todo el país sin fiscales? Yo creo que no, que en gran medida es el trabajo minucioso, dificultoso que hacemos para mejorar nuestra capacidad de fiscalización y cada vez tener menos mesas sin fiscales, lo que nos ha permitido sostener en las últimas tres elecciones el 40% de los votos.

Silvia Lospennato, diputada nacional – foto: Cristina Sille

¿La pérdida de votos de Juntos por el Cambio entre 2017 y 2019 te parece atribuible a que fiscalizaron peor?

En la primera vuelta del 2019 tuvimos muchos problemas de fiscalización, sí. Corregimos mucho y en la elección siguiente mejoraron los resultados. Vos me decís, ¿mejoraron los resultados porque en esa mesa que no habías tenido fiscal pusiste fiscal o porque la gente se asustó de que volvía el kirchnerismo entonces fue a votar masivamente a JxC? Y, no lo sé. Todo esto, obviamente, es muy difícil de medir, porque medir, porque litigar, porque juntar los datos para llevarlos a la justicia es, también, una necesidad de tener una estructura enorme. Poder defender tu voto implica que vos tengas toda una cantidad de recursos, no los ciudadanos sino los partidos políticos, puestos al servicio de eso. Nuestra fiscalización tiene un porcentaje mayoritario de fiscalización voluntaria, no tenemos estructuras que fiscalicen. Cuando fue esta última elección hay declaraciones, no me acuerdo si fueron de Emilio Pérsico o del Chino Navarro que, en una acto dijo: “Nosotros vamos a poner 70 mil fiscales para movimientos sociales”. ¿Cuánto hay de voluntario? Lo mismo que habrá de voluntario en la gente que viene a las marchas. ¿Cuánta de esa gente viene convencida y es voluntaria? Seguramente que un porcentaje. ¿Y a cuántos les toman lista y si no vienen tienen el riesgo de perder el plan social que reciben de esa organización? No lo sabemos. Sabemos que la boleta única va a mejorar mucho nuestra capacidad de asegurar la boleta en el cuarto oscuro pero, además, le va a dar al ciudadano la posibilidad de saber que tiene la oferta electoral completa. Entonces no entiendo cuál es el problema, porque no he escuchado una sola razón que no sea de la conveniencia política de que “yo tengo el aparato y ustedes no” para oponerse a este sistema que tienen el 95% de las democracias del mundo. Todas las democracias del mundo están equivocadas y había un sistema mucho mejor, que era este, pero no lo implementan porque nosotros somos tan genios que tenemos el sistema más transparente, el que mejor funciona y el que mejor te garantiza los resultados. Me parece que también mirar que el mundo no tiene este sistema, debería hacernos pensar por qué democracias muy sólidas no eligen este sistema electoral que tenemos en Argentina.

Hay democracias sólidas que tienen un sistema parecido al argentino: la española, la uruguaya. Tienen un sistema de boletas partidarias.

Están en la excepción. Porque el 95% está en otro lado. Hay un caso que es bueno en muchas otras cosas, como Uruguay, y entonces te pregunto, ¿es lo excelente del sistema o es que el sistema uruguayo tiene otras ventajas en torno a su sistema de partidos, la cantidad de personas y todo lo demás?

Es lo que estamos tratando de aclarar. Este sistema de boleta única tiene distintas versiones. ¿Hay alguna que a vos te parezca mejor o alguna característica de la boleta que te parece mejor?

Tenemos que combinar la boleta con algunas otras cosas que me parece que van a ser positivas. Por ejemplo, una de las cosas que yo quisiera que quedara en nuestro dictamen (N. del E.: la entrevista se realizó una semana antes del dictamen), y no sé si lo vamos a lograr, es que fueran las fotos de los dos primeros candidatos, para asegurar que la ley de paridad que ha sido un avance enorme se refleje también en la boleta. Otra de las críticas que se le hace a la boleta tiene que ver con el gobierno dividido o que no fomenta el arrastre. La pregunta es si fomentar el arrastre artificialmente es bueno. ¿Cuál es la bondad de que el elector vote de forma no consciente toda una tira partidaria?

¿Por qué decís artificialmente?

Porque si vos a tu boleta única le ponés el casillero de lista completa, entonces le das la misma posibilidad que al tipo que quiere votar agarrando una papeleta entera sin cortar. Ahí lo resolviste. Pero dicen: “No, es más claro porque por ahí el tipo vota boleta completa y después te vota a otro porque no sabe, porque se equivoca”. Primero hay una subestimación de la capacidad de los electores pero, ¿cuál es el argumento de la gobernabilidad? ¿Que yo prefiero que el tipo no se de cuenta y agarre toda la boleta?

Por ahí no es que no se da cuenta sino que teme cortar mal, no quiere cortar, no le parece tan importante cortar como votar completo.

Si vos pensás que es una elección consciente, en la boleta única con el casillero de lista completa tenés lo mismo. El argumento es para los que no piensan que es una elección consciente sino que piensan que, en realidad, este modelo favorece la gobernabilidad porque la gente que solamente está pensando en quién va a ser su Presidente y por ahí no tiene tanta noción de quién va a ser su concejal.

¿A vos eso te parece bien o no te parece que haya apoyo para un Ejecutivo?

Me parece perfecto y creo que lo resuelve el casillero de boleta completa de una manera más sana, que es que el elector efectivamente diga conscientemente “yo quiero votar a mi fuerza política completa”.

¿Y en el caso de boletas como la santafesina?

No me gusta ese modelo. Me parece que genera más confusión en los electores respecto a la opción de poder votar a su misma fuerza política. Es más claro, cuando alguien quiere votar la boleta completa, tener una opción de casillero de votar la boleta completa.

En algunos casos, las elecciones nacionales son simultáneas con las provinciales. Uno de los proyectos que firmaste contempla la posibilidad de que las elecciones nacionales y provinciales se hagan en boletas separadas. ¿Por qué esa opción y qué ventaja tiene respecto de hacerlo en una misma boleta?

Nosotros tenemos en nuestro sistema electoral una cantidad de cosas que se tienen que condensar en la boleta de papel. Es una multiplicidad de sistemas que además fueron apareciendo como capas, sin que nadie lo pensara en su integralidad. Por eso tenemos el sistema proporcional para los diputados, de mayoría y minoría para los senadores, de mayoría para el Presidente y, cuando te vas a la provincia de Buenos Aires, el sistema del cociente. A todo esto, le agregamos un sistema de PASO muy sui generis que tiene la Argentina y que no convive bien con la boleta única. El sistema electoral de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, con el sistema de PASO podría hacer que la boleta única fuera una cosa realmente muy compleja para que el elector viera la oferta. Nosotros no queremos confundir al elector, queremos un sistema que le permita votar con más claridad. Ahí, lo que nosotros estamos discutiendo ahora es, por un lado, la opción de la simultaneidad que por supuesto siempre estuvo en el Código Electoral y es una opción que las provincias pueden tomar. Pero, en algunos casos, y esto es lo que nosotros vamos a regular ahora, es la concurrencia como una posibilidad. Esto tiene un despliegue jurisprudencial. Fue habilitado por la justicia votar en la misma fecha con dos sistemas separados. Nosotros ahora lo vamos a poner en la ley para que no sea solamente la creación jurisprudencial. De modo que si una provincia quiere sostener su sistema electoral tal como lo tiene pero, a su vez, no quiere gastar el doble en organizar dos veces una elección — lo cual es muy sano- pueda hacerlo con el sistema de boleta única para las categorías nacional y con el sistema que tenga vigente para las categorías locales.

Lo que uno podría pensar es que votando concurrentemente con boletas separadas hay una probabilidad de que haya comportamientos distintos, como en Santa Fe por ejemplo, para la elección nacional y la provincial. ¿Eso es un problema a futuro?

La mayoría de las provincias creen que es positivo y en eso justifican la separación de las elecciones. Nadie dice que se pegan las elecciones porque no se quiere pegar a un Presidente que mide poco. En general, te dicen que lo hacen para que la gente se concentre en los problemas de la provincia. Bueno, esto podría tener el gana-gana. Ahorrás plata pero, a su vez, tenés esta posibilidad de que el elector haga dos elecciones conscientes: quién quiere que lo gobierne a nivel nacional, quién quiere lo represente en el Congreso Nacional y, a su vez, quien quiere que lo gobierne en su provincia. Así que creo que podría ser una solución a quienes hoy desdoblan la elección. Que yo entiendo que es más bien una excusa que, realmente, el interés genuino de pensar en el elector. Pero podría, inclusive, ser positivo. A mí me parece que la elección concurrente, en cualquier caso, es muy positivo para darle una respuesta a esta necesidad que tienen los gobernadores de despegarse de los Presidentes y, a su vez, que eso no signifique una carga al erario público enorme.

A propósito del ahorro, ¿tenés una estimación de cuánto te parece que sería el ahorro de usar una elección nacional con boleta única en lugar de boletas partidarias?

Es muy difícil de estimar porque, por un lado, vos tenés lo que paga el Estado. Eso está claro en los números que tiene la CNE, el otro día los leyó Adrián Pérez. Creo que dijo que se pagaron 1700 boletas a las agrupaciones políticas que se multiplican por el padrón electoral del distrito en el cual hayan competido. Y, además, se multiplica por la cantidad de categorías que tengan en ese distrito. Si eran siete categorías en la provincia de Buenos Aires y había 30 agrupaciones que pidieron, se hace esa multiplicación.

O sea, ¿1700 por el padrón por categoría por 30 sería?

No, es 1700 por el padrón, que a veces pueden ser dos padrones o tres padrones, porque si es una PASO le tenés que hacer a cada uno de las fuerzas políticas.

Pero lo que uno esperaría es que sean mucho más que boleta partidaria que boleta única, digamos

Definitivamente.

¿Una magnitud? ¿La mitad? ¿20%?

No. Es que vos pensá que si vos pagaste 1700 listas y eso lo tenés que multiplicar por el padrón de cada una de esas personas, no sé cuánto pagaste en boletas para 500 millones de personas. En boleta única vas a pagar para los 30 millones de empadronados, nada más. Son 30 millones de boletas. Pero, además, es un número engañoso también. Eso es lo que paga el Estado, pero cada partido político imprime varios padrones más para poder asegurar la reposición en el cuarto oscuro, la entrega en el puerta a puerta que se hace antes de la elección. Con lo cual, el costo es mucho más grande, nada más que después lo absorben las agrupaciones políticas.

Silvia Lospennato, diputada nacional – foto: Cristina Sille

Muchas de estas conjeturas por ahí se pueden verificar más claramente probando. ¿A vos, si procediera esta reforma, te gustaría una implementación gradual o una implementación completa en la próxima elección? Y, si fuera gradual, ¿cómo?

Mi pregunta es esa: si fuera gradual, ¿cómo?. Eso es lo que deberíamos resolver para poder darte una mejor respuesta. El efecto gerrymandering en la utilización de quién vota con boleta única y quién vota con boleta papel es algo que deberíamos evitar. Si la única manera de evitarlo es que eso venga todo junto y de una sola vez, bueno.

¿Evitarlo en el sentido de que algunos voten de un modo u otro intencionalmente?

Exactamente. De que alguien manipule cuáles son los que votan de una u otra manera.

¿Y una asignación de tipo experimental para poder ver cómo funciona? Que sea al azar. En algunas mesas boleta única y entonces uno puede atribuir las diferencias de manera segura.

Si se encontrara una fórmula que realmente fuera al azar y que no estuviera en cabeza del Ministerio del Interior sino del Poder Judicial podría ser. Seguimos teniendo un problema tremendo en nuestro sistema electoral que es que gran parte de todo el proceso electoral sigue pasando por las manos de un interesado, que es el propio Poder Ejecutivo que compite en las elecciones.

Querés agregar algo más, ¿con qué te gustaría cerrar?

No hay hoy argumentos institucionales en detrimento de la aplicación del sistema de boleta única en Argentina y no han aparecido en el debate. Cada una de las cosas que se mencionaron en el debate se pueden resolver con el diseño de la boleta. La gobernabilidad, el criterio de invisibilización de las mujeres, el caso de la boleta demasiado larga. Después, lo demás que son ventajas nadie dijo que no sean ventajas. Nadie dijo que sea un sistema más caro, ni que es un sistema menos ecológico. Lo que son ventajas nadie las contravino. Entonces, no encuentro argumentos para no avanzar con esto que no sean la conveniencia o no conveniencia política que crean que puede surgir de esta elección. La conveniencia, en general, te hace incurrir en la incoherencia y cuando vos sos incoherente, no sos confiable. Yo, aun a riesgo de que este modelo pudiera tener consecuencias no deseables en el resultado, creo que el sistema es mejor y que nadie ha traído argumentos para decir que no sea mejor el sistema. Estamos en el parlamento, para definir y tomar estas decisiones en base a argumentos. Los únicos argumentos son: “No es tan malo el sistema que tenemos”. Pero la pregunta de fondo es: ¿este es mejor o no? ¿Es mejor para el elector o no? Y, si es mejor para el elector, ¿Por qué quedarnos con el menos malo?

Profesor Asociado del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de San Andrés e investigador independiente del Conicet.