Que la ciencia te acompañe

Nadie sabe lo que tiene hasta que se lo detectan

Décima entrega de Que la ciencia te acompañe y, como no quiero faltar a las tradiciones, si empezamos hablando de coronavirus seguiremos hablando de coronavirus.

Holis, ¿cómo estás? En este mundo en el que nos tocó encontrarnos, donde los días parecen meses, no me resulta descabellado que mencionemos que esta es nuestra décima carta. Porque muchas cosas habrán cambiado pero el prestigio del sistema decimal del que hablaba Borges no, así que en un contexto de celebraciones mínimas, brindo por las diez semanas juntos y por tus mascotas.

Como empezamos hablando de coronavirus, seguimos hablando de coronavirus y esta semana que pasó trajo varias novedades, no quiero faltar a lo que ya son nuestras tradiciones.

Aunque la mona se vista de seda en casa se queda

La ciencia sigue trabajando para que el COVID-19 no sea una amenaza para el sistema sanitario ni para nuestras cotidianidades:

1- Suero terapéutico. Un equipo formado por trabajadores del Laboratorio Inmunova, el Instituto Biológico Argentino y el ANLIS Malbrán concluyó exitosamente las pruebas en células de un suero que podría neutralizar el coronavirus. El próximo paso es probarlo en pacientes de 18 años o más con un estadio moderado de la enfermedad y ver si esto evita que su estado de salud empeore. 

El suero surge de exponer a caballos a la parte del virus que se une a las células y posibilita la infección. Esto hace que luego de 35 días, los animales hayan generado anticuerpos que impiden que el virus se pueda enlazar con las células y reproducirse. Al extraer plasma de los caballos, se extraen también estos anticuerpos y con eso se hace el suero. 

La diferencia fundamental con una vacuna es que en este caso la inmunización es pasiva (te dan los anticuerpos ya hechos) en vez de inducir su producción (inmunización activa). El principio es el mismo que el de los tratamientos con plasma de pacientes recuperados que se está probando en varios hospitales, con la ventaja de que en este caso no se depende de donantes (muy pocos pacientes recuperados donaron plasma) y que se puede tratar a los caballos con una enzima que hace que el suero no produzca reacciones de hipersensibilidad. 

El protocolo para empezar a probarlo en personas ya fue presentado en la ANMAT y si funcionara sería un gran avance para todos.

2- Test. Se anunció el desarrollo de un nuevo test argentino llamado ELA-CHEMSTRIP y elaborado por UNSAM, UNQ, CHEMTEST y PB-L. Este test detecta la presencia del virus en una muestra respiratoria a partir de una tira reactiva. Tipo un test de embarazo. Si estás perdido con tanto anuncio de test, acá te dejo este cuadro hecho con todo el amor del que es capaz una docente a fines de cuatrimestre (o sea un recurso desesperado ante dudas desesperadas) y este hilo de Nora Bär con más info.

3- Droga. En marzo de 2020, el ensayo RECOVERY comenzó a probar la efectividad de distintas drogas en el tratamiento del coronavirus. Hasta ahora se han enrolado más de 11.500 pacientes de más de 175 hospitales del Reino Unido. El 16 de junio la Universidad de Oxford anunció que la dexametasona, un esteroide, tuvo buenos resultados en cuanto a la reducción de las tasas de mortalidad. Entre 2104 se observó que la mortalidad de pacientes que recibieron 6mg de la droga por día (oral o inyectable) durante 10 días se redujo en un tercio en aquellos con respirador y en un quinto en quienes estaban con oxígeno (esto respecto a los 4321 pacientes observados a los que no se les administró dexametasona). En aquellos que no requerían soporte respiratorio no se observaron diferencias.

Si bien esto podría evitar muertes, hay que tener dos precauciones fundamentales. Por un lado, los resultados aún no se publicaron (es cierto que las fuentes son confiables y todo indicaría que los ensayos se llevan a cabo con seriedad) y, por otro, la dexametasona es un esteroide que, entre otras cosas, suprime el sistema inmune. Por esto último es importante que antes de anunciarlo como un avance fundamental se tenga en cuenta que su ingesta puede tener efectos secundarios graves.

4- Robot. La compañía argentina UV-Robotics lanzó el UVR-Bot, un robot que usa sensores láser para escanear un área y desinfectarla con luz ultravioleta, un método de esterilización avalado por la OMS. A pesar de que esto se anunció a fines de abril, yo me enteré por este tweet de un medio chino en el que muestran un video del robot en acción.

Cuando recorre el lugar, el UVR-Bot estima dónde debería colocarse, por cuánto tiempo y qué intensidad de luz será necesaria para eliminar todos los microorganismos. El costo de utilización del equipo es bajo, ya que solo requiere electricidad para funcionar y las lámparas duran 5 años.

Los arturitos desinfectantes ya están en fase de producción en serie y podrían usarse en cualquier espacio siempre y cuando las personas que estén cerca utilicen protección.

5- Prevención. Como te vengo contado desde la primera edición de este newsletter e incluso en este sesudo ensayo que escribí antes de que empiece la cuarentena, esta pandemia no es el fatídico desenlace de una serie de eventos desafortunados, sino uno muy previsible sobre el que se viene advirtiendo hace rato que encuentra en los modos de producción de alimentos un escenario ideal. Tanto es así que la ONU y la OMS, a raíz de un informe de la Fundación Vida Silvestre, afirmaron que la pandemia es el resultado del extractivismo y que modificar las dietas y la producción ganadera debe ser una prioridad en la “nueva normalidad” o más y peores epidemias nos esperarán en el futuro.

Si querés seguir profundizando sobre esto, esta nota de Alejandra Pettino Zapala explica muy bien cómo es que un virus pasa de animales a humanos y en este video de un minuto te cuento los puntos principales de la dieta de la salud planetaria, una propuesta de la comisión EAT de la revista The Lancet para modificar los hábitos alimenticios en pos de una producción sostenible capaz de generar insumos suficientes para que toda la población acceda a una dieta balanceada (spoiler: hay que dejar de comer animales).

6- Políticas públicas. Tomás Pueyo, un ingeniero de Silicon Valley que se convirtió en referencia sobre coronavirus luego de publicar un texto llamado “El martillo y la danza”, dio una entrevista en la que dice que “una cuarentena de tres meses no tiene lógica”, afirma que en nuestro país no se están haciendo suficientes testeos y que una de las razones por las que no se estarían obteniendo resultados similares a otros lugares del mundo (que bajen los casos) con medidas similares (aislamiento), podría ser que en América Latina los hogares están ocupados por más personas. Más allá de los acuerdos y los desacuerdos que puedan tenerse con sus dichos, la entrevista es muy interesante y si no la leíste te insto enfáticamente a que lo hagas.

7- Filosofía. Esto no es una novedad pero es una joya. En este paper de 2005 llamado ¿Qué es una teoría médica?, Paul Thagard usa el SARS-CoV (la epidemia actual es por el SARS-CoV2) como ejemplo y dice cosas maravillosas: “En primer lugar, ¿cuál es la forma mental del concepto de SARS? Una eminente teoría alternativa de los conceptos es que consisten en prototipos que describen características típicas más que universales de los objetos que caen bajo un concepto. En consecuencia, deberíamos pensar en un concepto de enfermedad que implique la especificación de un conjunto de características específicas que involucre tanto los síntomas como el curso habitual de la enfermedad”.

Mucha chonga como nunca

Un reporte de Elsevier que estudió la participación de mujeres en 26 áreas de investigación en la Unión Europea y 15 países más halló que Argentina era el más paritario (de hecho, mayoritario con un 51%).

Como en este newsletter ninguna buena noticia es buena del todo, van algunas consideraciones:

1- Argentina no es el país con mayor participación de la región, sino de los que fueron tomados para el informe. Según datos publicados en 2019 por UNESCO, Venezuela (61%) y Guatemala (53%) tienen más investigadoras.

2- Este número corresponde a la cantidad de mujeres en el escalafón más bajo de la carrera científica, en el más alto somos el 25%.

Pero como tampoco ninguna es mala del todo, también cabe comentar que hay políticas que se están llevando a cabo para evitar la deserción y fomentar la promoción de las mujeres en ciencia justamente porque hay una gran cantidad de mujeres en los puestos iniciales que generan demandas y presiones. Una de ellas es el Espacio de Atención de Violencia Laboral y de Género en el Centro Nacional Patagónico dependiente del CONICET, una conquista del colectivo de trabajadoras “Ciencia sin machismo” que funciona en el lugar. Según sus agentes interventoras, Soledad Leonardi y Mónica Buono, este es su trabajo: “Atendemos consultas y denuncias, proponemos acciones protectivas y preventivas y colaboramos en la resolución de conflictos. La creación de estos espacios constituye en sí misma una medida de prevención que genera ámbitos de contención, abordaje y orientación para las personas afectadas, y además comunica un claro posicionamiento institucional de rechazo a todo tipo de violencia. Además, trabajamos conjuntamente con el Comité Institucional de Políticas de Género en la elaboración de documentos, propuestas, decisiones, capacitaciones, etc”.

Respecto a esta noticia, me parece fundamental la insistencia en que estos espacios no son producto de la bondad de un sujeto abstracto, ya que muchas veces se expresan como “avances de la sociedad”. Si tenemos políticas específicas es porque tenemos organización y lucha, no porque una masa inespecífica se vuelve más consciente de la desigualdad y las crea por arte de magia. Justo estoy leyendo un texto de Kathi Weeks que dice algo muy adecuado: “El ‘trabajo femenino’ no es sólo una instancia de la opresión y explotación de las mujeres, sino también un lugar en el que se pueden construir alternativas; las prácticas laborales de la mujer no sólo son limitantes, sino que también potencialmente emancipatorias”.

Un pequeño paso para la ley, un enorme paso para la igualdad

Recientemente, la Corte Suprema de Estados Unidos declaró que es ilegal la discriminación laboral a personas del colectivo LGBTTIQ+. “¿Y qué tiene que ver la ciencia?”, te preguntarás. Bueno, uno de los insumos de los que se valió el fallo fue este amicus curiae hecho por profesores de filosofía en apoyo a la demanda popular. Y no, con esto no quiero decir que la filosofía sea ciencia, pero sí que el conocimiento es un diálogo interdisciplinario, y que es un error pensar que cuando los filósofos redefinen “sexo”, “orientación sexual” o género lo hacen en un marco conceptual abstracto y no en una cultura en la que esos términos se están redefiniendo mediante sus usos.

Por ejemplo, hace tiempo que en biología el sexo no se piensa como un valor determinado por características físicas visibles, sino como una construcción en capas (cromosomas, orgános internos, externos, hormonas). Hay un texto sobre esto de Anne Fausto-Sterling que me encanta y que una seguidora tradujo al español una vez que lo compartí en Twitter y que hoy te dejo para compartir esta gran noticia (porque algunas sí son buenas del todo).

El mundo va muy rápido y la ciencia también, por eso la despedida viene con este meme que no sabía dónde meter pero necesitaba compartir ahora en vez de esperar a la ocasión perfecta para homenajear a un gran optimista del potencial de la innovación científica en nuestro país.

Te mando un beso enorme, vos mandame fotos de tus mascotas.

Agostina

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Soy comunicadora científica. Desde hace tres años formo parte del colectivo Economía Femini(s)ta, donde edito la sección de ciencia y coordino la campaña #MenstruAcción. Vivo en el Abasto con mis dos gatos y mi tortuga. A la tardecita me siento en algún bar del barrio a tomar vermú y discutir lecturas con amigas.
@Bcientifica

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