La demanda contra Amazon

El fiscal general de Washington DC demandó a Amazon: de qué se trata la demanda y cómo se relaciona con las leyes de defensa de la competencia.

Hola, ¿cómo estás? 

Yo de vuelta en mi casa después de varios meses. Estuve diez días en cuarentena post-viaje y todos los días me llamaron del sistema nacional de salud para chequear que estuviera en mi casa, preguntarme si tenía síntomas y agradecerme por cumplir con las reglas. Todos los días menos uno, que no me llamaron. Y se sintió muy raro. Esto es para decir que espero que estés pasando tu aislamiento sin estar aislado: con llamados, mensajes y contactos con los que te importan. 

El news de hoy va de una figurita repetida: Amazon. Resulta que hay una nueva demanda por cuestiones de competencia contra la empresa, iniciada esta vez por Karl Racine, el fiscal general de Washington DC. Lo interesante de esta demanda es que plantea un problema distinto que las otras, y nos obliga a repasar una vez más cómo funcionan estas empresas y cómo ese funcionamiento interactúa con las reglas de defensa de la competencia en Estados Unidos. 

La nueva demanda

Racine dice que Amazon controla precios en todo el mercado online de retail y de este modo mantiene su poder de monopolio. Esto va en contra de las leyes de DC y por eso inicia la demanda. 

La demanda describe la manera en que Amazon abusa de su poder de monopolio, detallando cómo les prohíbe a los que venden en su sitio vender más barato en otros sitios incluyendo los propios sitios que cada vendedor puede tener. Esto hace que se mantenga un piso de precios artificialmente altos en el mercado. Pero Jimena, ¿cómo podrían vender más barato en otros lados? Porque en otros lados (potencialmente) no les cobran las mismas comisiones que en Amazon. 

Obviamente, Amazon es dueño de la plataforma de ventas y no es gratis estar en esa plataforma con acceso a millones de compradores, de modo que los vendedores pagan por estar allí. Esto tiene sentido, y funciona del mismo modo en un mercado físico: si yo voy a un mercado a comprar fruta, cada puesto seguramente paga una cantidad de dinero por tener un puesto ahí. Ahora bien, el asunto es que Amazon cobra por estar ahí, cobra por posicionarte en cierto lugar en el sitio, cobra por la logística y por la distribución de los productos. Se lleva, de ese modo, casi el 50% del precio del producto. ¿Cobra mucho? Esa es una pregunta importante. Si es el único que ofrece este servicio, no cobra ni mucho ni poco, cobra lo que es. Ahora bien, si hubiera otros diciendo “ojo, yo tengo esta plataforma que es muy buena también, que ofrece acceso a otros compradores y que cobra esta comisión menor”, pues quizás Amazon revisaría sus políticas. Se llama competencia y aseguran los que saben que es buena. 

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Racine cuenta en su hilo que aunque Amazon dice que retiró esta política de paridad de precios no lo hizo realmente, porque la reemplazó con una muy parecida, por no decir igual. La vieja treta de cambiar algo para no cambiar nada. 

Entonces, Racine demandó a Amazon.

Parecido, pero diferente 

¿Qué es lo jugoso de esta demanda? Que va por los carriles de la teoría actual de defensa de la competencia en Estados Unidos. Si hacemos un flashback a hace algunos newsletters quizás te acuerdes que te conté que el pensamiento de defensa de la competencia evolucionó hacia considerar el bienestar del consumidor como la medida de la concentración de mercado, gracias al trabajo de varios profesores de derecho en la Universidad de Chicago en los setenta. Si el consumidor está bien, no hay problemas de concentración. Si el consumidor está mal, hay problemas. El bienestar del consumidor se entiende en un sentido estricto: bajos precios, consumidor contento; altos precios, consumidor triste. La carga de la prueba entonces se invierte. Ante una concentración de mercado (por la fusión de empresas, o porque una compra a otra) los que están en contra deben probar que esa fusión va a traer un aumento de precios y perjudicar al consumidor. 

Entonces, las big tech de hoy no son un problema: sí, son grandes y acumulan mucho poder, pero fijate que ofrecen todo gratis (pensemos en la mayor parte de los servicios de Facebook o Google y cómo no pagamos dinero por ellos) o muy barato (en teoría, Amazon). 

Por este motivo los que quieren denunciar la concentración de poder de estas empresas decidieron tomar otra ruta y aducen que, ok, lo que importa es el bienestar del consumidor, pero el bienestar del consumidor no se mide solo por el precio de las cosas, sino que hay otras variables como por ejemplo la calidad de los servicios y que esta varía de acuerdo a la competencia. Es decir, cuando las empresas tienen competencia ofrecerán servicios de mayor calidad, cuando hay menos competencia, menor calidad. Un ejemplo concreto: Facebook y la privacidad. Cuando Facebook enfrenta competencia, ofrece servicios que protegen la privacidad de los usuarios. Cuando Facebook está más a sus anchas, baja la privacidad de los usuarios. 

Obvio que la privacidad es tan solo una de las dimensiones. Otra clave es la innovación. Ya lo dijimos acá: ni sabemos qué nos estamos perdiendo porque dejamos que las empresas se concentraran y se dedicaran a matar o comprar todo lo que les hace sombra.

Vuelvo. Entonces ir a otras variables que no son el precio es una vía, pero Racine decidió ir por otra. Acá Racine está diciendo que tienen razón, que lo único que importa es el bienestar de los consumidores, y este bienestar es el precio, pero resulta que estas empresas que venían a darle todo a los consumidores, y existen por y para ellos, en realidad los están perjudicando.

El futuro 

Hay una tira buenísima de Mafalda y Susanita donde están jugando al veo-veo y Susanita le dice que ve una cosa de color negro y Mafalda arriesga “el futuro”. En onda Mafalda te diría que hay pocas posibilidades de éxito porque estas empresas son gigantes, son poderosas, tienen mucho dinero para gastar en abogados y porque los jueces hasta ahora han sido bastante pro-monopolio. Peeeero hay un nuevo gobierno en Estados Unidos y es uno que viene dando señales de que quiere hacer las cosas distinto. Dos de esas señales son que sumó a dos personas muy críticas del actual pensamiento de defensa de la competencia: Tim Wu (si te interesa este tema, podés leer The Curse of Bigness donde Wu repasa las ideas originales anti-monopolio, lo que vino después con la escuela de Chicago y por qué le parece problemático) y Lina Khan (¿acaso vamos a mencionar a Lina en casi todos los newsletters? Puede ser). Todo esto puede ser señal de que el tiempo pro-monopolio se terminó y vienen cosas nuevas. 

El del estribo

Justo justo justo hay un nuevo episodio del podcast de Burofax y va de Amazon. Se escucha acá

Cosas que pasan

  • Apple vs. Epic: siguiendo con el asunto del monopolio, Epic Games dice que Apple y su App Store son un monopolio, hay un juicio y Tim Cook, CEO de Apple, testificó
  • El área de datos de Fundar compartió este artículo que discute un estudio realizado por investigadores de la Universidad de San Andrés sobre el efecto de incorporar un director estatal a una empresa. 

Gracias por llegar hasta acá.

Un abrazo,

Jimena

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Soy economista (UBA) y Doctora en Ciencia Política (Cornell University). Me interesan las diferentes formas de organización de las economías, la articulación entre lo público y lo privado y la relación entre el capital y el trabajo, entre otros temas. Nací en Perú, crecí en Buenos Aires, estudié en Estados Unidos, y vivo en Londres. La pandemia me llevó a descubrir el amor por las plantas y ahora estoy rodeada de ellas.