Prepárense para perder

Kirchner y Racing

Historias inéditas de Néstor y la Academia. Van Dijk patea el tablero.

Hola, ¿cómo estamos?

La cuarentena pide que nos portemos bien para cuidarnos entre todos. En un bar en Damurhuda, Bangladesh, el miércoles se juntaron quince personajes a festejar el cumpleaños de Lionel Messi y fueron arrestados por violar el asilamiento. El amor por Argentina se profundizó en 2011, cuando la Selección jugó un amistoso, en Daca, contra Nigeria. Hoy, a las 12, contra el Celta de Vigo, el astro puede llegar a los 700 goles. Este video de sus primeros 600 gritos ya se lo compartí a mi hijo, al menos, seis veces. Entre tanta clase virtual que se intenta por estos días, creo que se podría incorporar como material de estudio para explicar qué es la belleza. Para todos los niveles educativos. 

Néstor Kirchner y Racing

El 24 de junio de 2009, el Estado le cedió a Racing unos terrenos en Ezeiza para construir un predio de fútbol. Sin embargo, problemas con la Reserva Natural, Integral y Mixta de la Laguna de Rocha impidieron el comienzo de las obras. Esta semana, se aprobó la construcción del centro deportivo, que se llamará Néstor Kirchner. Que el ex presidente era fanático de la Academia es algo conocido, aunque no son públicas tantas anécdotas. Para quien es hincha, la manera de amar un club, muchas veces, habla de una forma de sentir la vida. Esta es una breve sinfonía de ese sentimiento. 

  • No hay una razón que justifique por qué Néstor Kirchner padre, en el sur del país, se volvió hincha de Racing. Pero su hijo y él se encerraban todos los fines de semana a escuchar los partidos de su equipo en una radio Tonomac. Néstor Kirchner hijo, a los 17 años, tocó la gloria cuando el equipo de Juan José Pizzuti le ganó al Celtic y salió campeón del mundo, en 1967. Sus ídolos eran Roberto Perfumo, el Panadero Díaz, el Chango Cárdenas y Norberto Raffo. Del comienzo de la década del 60, tenía una profunda admiración por Federico Sacchi. Conservó la misma radio que había usado con su papá para escuchar las aventuras académicas con Máximo. En Santa Cruz, solían pasar a Boca o a River y, de repente, en la emisora, anunciaban gol del potente extremo Walter Fernández. Esa costumbre lo volvió un erudito en estadísticas futboleras de la época. Además, compraba las revistas Solo Fútbol, El Gráfico y Racing. Los libros de la historia académica también estaban en la casa. La familia, todavía, guarda los disquitos del equipo de José.
  • El 20 de septiembre de 1987, Néstor llevó a Máximo a la cancha de Racing para ver un clásico contra Boca. Cuando ingresaban a la platea, detectó a alguien, se frenó, hizo una reverencia y le dijo a su hijo: “Este señor que está acá es un prócer. Es Orestes Corbatta y es uno de los mejores jugadores que vi en mi vida”. En esa época no había tanta foto, pero se saludaron. La Academia, dirigida por Alfio Basile, ganó 6-0. A la salida, le compró un muñeco, como souvenir de la cancha. Unos metros después, les robaron todo lo que llevaban. No les quedó otra que regresar en un transporte que pudieron pagar recién al llegar a casa.
  • A Racing siempre le costó más que a los otros grandes sanar las heridas. Volver del descenso le costó dos años. El 30 de diciembre de 1984, perdió su primera posibilidad de ascender contra Gimnasia y Esgrima La Plata. Los Kirchner iban a viajar a la capital de la Provincia de Buenos Aires a pasar las fiestas con la familia de Cristina. Néstor se enojó, le dijo a su compañera y a su hijo que se marcharan solos. Decidió que iría al día siguiente: no quería cruzarse con Ofelia, su suegra, fanática de los triperos.
  • Un año más tarde, el 27 de diciembre de 1985, en el Monumental, Racing tuvo su segunda chance. Esta vez, definía el ascenso contra Atlanta. La ida había sido 4-0 para la Academia y la vuelta terminó 1-1, con gol de Néstor Sicher. A la cancha, fueron Néstor, Cristina y Máximo. A la salida, festejaron en una confitería, donde le empezaron a gritar “Lupín, Lupín” unos antiguos compañeros de militancia.
  • Néstor era gobernador de Santa Cruz, estaba en Buenos Aires con su histórico amigo Pepe y fue al palco oficial del Cilindro a ver un partido contra Estudiantes. Fue el 12 de mayo de 1996. En la fila de atrás, vibraban el actor Federico D'Elía y su padre Jorge, los dos hinchas del Pincha. Juan Ramón Fleita había marcado el 1-0 de la Academia contra los once del Profe Córdoba, con Martín Palermo como nueve. En la última pelota del partido, Chiquito Bossio fue a cabecear. Al verlo, Pepe dijo: “Mirá, va el arquero, ahora les hacemos el 2-0 de contra”. El expresidente lo miró serio y fue tajante: “Callate, Pepe”. Unos segundos después, de cabeza, el tipo de guantes metió el empate.
  • No lo podía entender. Estaba atrapado en un dolor enorme. El 4 de marzo de 1999 escuchó cómo la síndico Liliana Ripoll anunciaba que Racing Club dejaba de existir. Comenzó a moverse: habló con Chacho Álvarez y hasta con Rodríguez Larreta. Desde el sur, llamaba a su hijo, que estaba en Buenos Aires yendo a las marchas y a la sede para defender a la institución y para reclamarle a Daniel Lalín, mandatario del club en esos días. Quería saberlo todo. Lo supo siempre y lo sintió en esos días: en la adversidad, la resistencia es sostener la cabeza y seguir para adelante.
  • En la campaña electoral de 2009, caminaba por las calles de Dock Sud y un hincha de Boca le gritó desde una ventana: “¿Cómo sale el clásico?”. Se dio vuelta y le gritó: “3-0”. Días más tarde, por un acto político, apareció en el entrenamiento de Racing y le prometió a Ricardo Caruso Lombardi que, si ganaban, les regalaría unos televisores para que sortearan. Fue 3-0.
  • En 2008, se enojó mucho al leer un diario que decía que Kirchner no quería elecciones en Racing y prefería el gerenciamiento. Llamó a sus conocidos del club para decirles que tenía que volver la democracia. Sus amigos racinguistas cuentan que se ponía muy feliz cada vez que el club promovía un juvenil. Las apariciones de Diego Milito, Mariano González y Lisandro López lo motivaban mucho. Maxi Moralez fue el último futbolista que lo encandiló: cuando lo veía en la tele, coreaba su nombre. En 2009, se mostraba muy feliz por la llegada de Miguel Ángel Russo como entrenador. Le gustaba su estilo de juego. Por esa época, todavía en Olivos, entraba en los picados, siempre, con la camiseta que lleva los colores que amó toda la vida. 

Van Dijk patea el tablero

Johan Derksen es un señor holandés de pelo largo, con unos bigotes que podrían ser falsos. Alguna vez fue futbolista, ya nadie lo recuerda. En 1977 se retiró y saltó del MVV Maastricht a ser columnista de la revista Voetbal International. De panelista deportivo pasó a ser una voz fascista. Comparó a la actriz y fundadora del partido político Bij1, Sylvana Simons, con un mono. Aseguró que el fútbol holandés estaba en caída libre por los hijos de los marroquíes que habían llegado hacía años. Sentenció que Turquía es un país de mierda. Y planteó que los gays saldrían más rápido del clóset si tuvieran carácter. Su programa, Veronica Inside, exhibe una especie de sección, con escenografía de bar, donde lo dejan decir barbaridades. “Sé que me acusan de racista, pero no me importa: hay libertad de expresión”, reflexionó más de una vez. Hasta que se le quemaron los papeles.

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Virgil Van Dijk nació en Breda, es el central de la máquina de Jürgen Klopp y el mejor pago en la historia del Liverpool, con un contrato de 13 millones de libras por año. Ahora tiene 28 años, pero a los 20 tuvo una infección renal por la que llegó a firmar su testamento. Llegó a la ciudad de los Beatles una mañana en que Peter Moore, director ejecutivo del club, iba por la calle tomándose un café y lo agitaron desde un auto: “En vez de comprar cafés deberías comprar a Van Dijk”. Esa decisión valió 85 millones de euros, lo que lo transformó en el defensor más caro de la historia. Y acaba de realizar una de las acciones políticas más picantes que un deportista haya generado.

La Premier League está sacudida. Marcus Rashford, del Manchester United, y Raheem Sterling, del City, asumieron como propia la causa del Black Lives Matter y desacomodaron al apolitismo deportivo. Van Dijk estaba mirando la tele cuando Derksen comparó a un manifestante contra el racismo con una caricatura. Llamó a Sari Van Veenendaal, la capitana de la selección, y le propuso repudiar al programa. Los más de nueve millones de seguidores del defensor vieron la publicación en su Instagram del 19 de junio y explotaron. “Enough is enough” (ya fue suficiente), escribió y generó una avalancha. Derksen se defendió: “No fue una joda tan dura”. El exfutbolista Edgar Davids expresó: “No es la primera vez que un comentario racista se quiere tomar como normal”. El primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte, habló de “racismo sistémico”. El canal evitó hacerse cargo. Pero no quedó ahí.

Días más tarde, Bavaria Brewery, la cervecería, anunció que a finales de junio se terminaba su contrato con Veronica inside y no renovarían: “Lo de Derksen no nos parece un chiste”. Zespri, empresa de frutas, sacó sus anuncios: “El programa va contra nuestros valores”. Gillette adoptó la misma postura. Desde el SNS Bank, adujeron que su acuerdo era con el canal y no con el periodista, pero que todo tiene un límite. La compañía dueña de la emisión, Talpa, eludió pronunciarse, pero aseguran que, ante la caída de ingresos del programa, podría salir del aire.

Van Dijk ha pateado el tablero. Han habido deportistas que se plantaron frente a injusticias sociales o que criticaron públicamente un medio. También hay entidades del Estado, como ocurre en Argentina con el Inadi, que pueden denunciar a un programa por comparar a una persona en situación de calle con Tarzán, como pasó en mayo 2020. Pero pocas veces una declaración generó un boicot publicitario. Quizás sea el comienzo de un campo de acción.

Aclaración de vestuario. En el partido entre Burnley y Manchester City, un avión sobrevoló el estadio con la leyenda #WhiteLivesMatters. Ben Mee, capitán del Burnley, salió a repudiar el mensaje. Sean Dyche, el entrenador, reflexionó: “Este es un club con un gran peso en la comunidad. Tiene muchos proyectos educativos. Esperemos que estos esfuerzos no se vean minimizados por un mensaje inaceptable”. 

Gasperini: de la bomba biológica al entrenamiento del Seven

“Cada vez que lo medito, me parece absurdo: nuestro momento cumbre en lo deportivo coincidió con el dolor más fuerte sufrido por la ciudad”. Fueron 35 mil las personas que murieron en Bérgamo por coronavirus. Las imágenes de camiones trasladando cuerpos y de fosas comunes estremecieron al mundo. Gian Piero Gasperini dice que temió por su vida: “Si iba al hospital, podía morirme como los demás”. En esa ciudad es local el Atalanta, el equipo sensación del Calcio y de la Champions League. Eliminó a Valencia en octavos en un partido que perdurará en la historia por dos razones: primero, los locales bailaron a los españoles por 4-1; segundo, y fundamental, los científicos denominaron a ese partido “bomba biológica” al considerar que es altamente probable que los 40 mil espectadores se hayan pasado el virus entre sí. Incluyendo el traslado del coronavirus a España: un periodista que viajó al encuentro fue la segunda persona registrada como infectada.

La Serie A regresó. Atalanta no perdió la magia: goleó los dos primeros partidos, bailando en el último a Lazio. Su figura es el Papu Gómez. Su clave: el entrenador italiano, alejado de la idea hiperdefensivo del catenaccio, con principios futbolísticos muy claros, como la marca personal por toda la cancha, el esquema 3-4-3 y el ataque vertiginoso. Nicolás Burdisso, quien compartió años con el técnico en Genoa, me cuenta esta anécdota para graficarlo:

“Yo con él rompí mi récord. Corrí 12,9 kilómetros en un partido. Lo increíble es que fue en un amistoso, una semana antes de empezar la temporada. Jugamos Genoa contra Hertha Berlín. Él hace persecución individual, yo jugaba de líbero y me mandó a enfrentarme con el enganche rival. Que, además, era Kalou, un gran jugador que me movió para todos lados. Pero, cuando la teníamos, tenía que volver a mi posición de líbero para generar superioridad numérica desde abajo”.

Gasperini usa en todos sus equipos un ejercicio que representa lo que quiere del juego. Se llama seven y es igual que en el rugby. Toda la cancha, siete contra siete y cada equipo cuenta con treinta segundos para hacer el gol: al pasar ese tiempo, si los rivales no recuperaron la pelota o los que la tienen no convirtieron, él corta la jugada y la recomienza en la zona de la cancha donde quiere. Solamente se cobran offsides groseros. Son tres tiempos de diez minutos. Pura intensidad.

El Papu Gómez ha dado este año una de las mejores entrevistas sobre juego. Ahí detalló los fundamentos de su equipo: “Arriesgamos el contragolpe del rival. Pero eso nos da más beneficios que problemas. Por eso marcamos tantos goles. Preferimos arriesgar de esa manera y no estar todos metidos atrás, no ver la pelota jamás, esperar una situación de contragolpe. Podés defender con diez atrás. Pero sin capacidad de contraste, sin morder ni presionar, el día que te agarra un equipo con cuatro jugadores de calidad te entran por todos lados. Es nuestro planteamiento contra la Juventus: si empiezas a morderlos, si no los dejas girar, si los obligas a jugar de espaldas, el que es fenómeno termina por ser un jugador más normal. Porque empieza a errar, porque tiene la marca siempre encima”.

Atalanta fue el equipo con menos presupuesto de los octavos de la Champions. Desde la llegada de Gasperini, el club tuvo ganancias a través de grandes ventas de futbolistas potenciados por el DT: Bryan Cristante, a la Roma, Andrea Conti y Franck Kessié, al Milan y Roberto Gagliardi, a Inter. El carácter formativo del entrenador es fundamental: sus primeros pasos transcurrieron en los juveniles de la Juventus. Ahí adquirió una capacidad de docencia determinante. Lo que llevó a que futbolistas como Rodrigo Palacio admitieran haber aprendido saberes específicos con él.

Para entender su juego, me parecen muy orientadores dos materiales. El primero está en este video de Fúlbo, donde se analiza su ataque. El segundo es de la cuenta de Twitter Fútbol y Pizarrón y ofrece una conferencia de Gasperini (subtitulada) sobre la obsesión de los italianos por la simetría defensiva.

Apagón en la Serie A

La historia empezó el 5 junio de 2017 cuando los países de la coalición árabe rompieron relación con Qatar, acusándolo de fomentar el terrorismo. El fin de las relaciones diplomáticas tuvo como epicentro los enfrentamientos entre Yemen y Siria. Y, desde ese día, Arabia Saudita puso en jaque al negocio de la comunicación y el deporte: lanzó beoutQ, una emisora que le roba el contenido por el que paga beIN Sports, con sede en Doha. No algunos sino todos: emitió ilegalmente cada uno de los partidos del Mundial de Rusia 2018, las finales del Super Bowl de la NFL, los Grand Prix de la Fórmula 1, Roland Garros, Wimbledon, la Bundesliga, la Liga, la Serie A y la Premier League. Todo esto muy lejanos de una postura Robin Hood: lo cobran.

Esta semana, luego de que la organización de la liga italiana tomara la decisión de disputar la final de la Supercopa de Italia en Arabia Saudita, beIN Sports anunció que se retira de los derechos: no transmitirá más los encuentros.  A su vez, la demanda de unos a otros es por mil millones de dólares. La Organización Mundial del Comercio respalda a los cataríes que, sin embargo, se ven desbordados por el avance del interés por la pelota de Mohammed Bin Salmán, heredero del trono, dueño de una fortuna incalculable. 

El Newcastle está muy cerca de ser comprado por el Fondo Público de Inversión de Arabia Saudita, por 350 millones de euros. La cabeza del proyecto será Bin Salmán. Promete contratar a Mauricio Pochettino como entrenador y a Gareth Bale y a Philippe Coutinho como refuerzos. La operación todavía no fue aprobada por la Premier League porque Amnistía Internacional señala al heredero del trono como cómplice del asesinato del periodista Jamal Khashoggi, de The Washington Post, y porque beIN Sports amenaza con dejar la liga inglesa.

El avance de Medio Oriente en el fútbol está entrando en su segunda etapa: ya no es la olla del petróleo que rebalsa y se vuelve camisetas. Es la transferencia a los clubes y a las empresas de la superficie donde se disputa una guerra propia. En eso, los mal llamados derechos –¿cómo se le va a decir derechos a algo que se paga?– hoy son la cancha donde se disputa parte de este partido.

Aclaración de vestuario

  • La Bundesliga acaba de firmar un nuevo acuerdo por los derechos de televisión, para el período 2021-2025: son 4400 millones de euros. La propiedad es compartida por Sky, DAZN y la televisión pública alemana.
  • El Grupo Globo de Brasil le acaba de ganar una disputa judicial a la FIFA: justificándose en la crisis económica desatada por el coronavirus, logró posponer el pago de 90 millones de dólares por los derechos televisivos del período 2015-2022.

Pizza post cancha

  • Un día como hoy, hace 29 años, Gabriel Omar Batistuta debutó en la Selección Argentina. Ganó en dos ocasiones la Copa América y participó de tres mundiales (1994, 1998 y 2002). Hasta que apareció Lionel Messi, fue el máximo goleador de la albiceleste. Sus 56 gritos en este compilado hermoso.
  • Bruno Soriano, del Villarreal, se pasó 37 meses alejado del fútbol por varias lesiones en la rodilla. Regresó esta semana. En El País, una intensa entrevista: “Será una espina que tendré clavada por siempre”.
  • Agustín Lucas, uruguayo, ex futbolista y poeta, es uno de los tipos más sensibles que conozco. Su manera de narrar el fútbol me voló la cabeza. Esta semana, publicó El aleteo del bar de los pájaros en el sitio Lastima a nadie, maestro. Para seguirlo, búsquenlo en las redes como @TaponesdeFierro.
  • El documental Atleta A de Netflix muestra lo más horroroso del deporte que estuvo delante de nuestras narices y no lo vimos. O no quisimos verlo. Es la historia de cómo el entrenador Larry Nassar atacaba a sus gimnastas. La colección de abusadores en montones de prácticas debe ser un Nunca Más.

Esto fue todo. 

En Rosario, el fútbol 5 volvió en forma de metegol humano. No hay contacto y la cancha está delimitada por líneas que no se pueden superar. Cuando me topé con el video, pensé automáticamente en el cuento Memorias de un wing derecho de Roberto Fontanarrosa. El comienzo me encanta: “Y aquí estoy. Como siempre. Bien tirado contra la raya. Abriendo la cancha. Y eso no me lo enseñó nadie. Son cosas que uno ya sabe solo. Y meter centros o ponerle al arco como venga. Para eso son wines. No me vengan con eso de wing ventilador o wing mentiroso o las pelotas. Arriba y contra la raya”. De este texto saldría la película Metegol dirigida por Juan José Campanella.

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Abrazos,

Zequi

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Soy periodista desde 2009, aunque pasé mi vida en redacciones con mi padre. Cubrí un Mundial, tres Copa América y vi partidos en cuatro continentes diferentes. Soy de la Generación de los Messis, porque tengo 29 y no vi a Maradona. Desde niño, pienso que a las mujeres les tendría que gustar el fútbol: por suerte, es la era del fútbol femenino y en diez años, no tengo dudas, tendremos estadios llenos.
@zequischer

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