Huracán, de Parque Patricios al sueño de la Libertadores

El equipo de Diego Dabove peleó el campeonato argentino hasta la antepenúltima fecha.

Hola, ¿cómo estamos?

La cancha de Newell’s atestiguaba el agujero negro. Mientras los de Deportivo Madryn saltaban con un cheque de cartón en la mano, los problemas se agigantaban. Años atrás, entre Copa Argentina y Sudamericana, Marcos Díaz había construido su idolatría a fuerza de su intuición en los doce pasos. Hogwarts ya no quedaba en Parque Patricios. A los ídolos, el presente les comía los tobillos. Recién era mayo y Huracán sentía que se quedaba sin nada. En un palco del Coloso, Diego Dabove vestía un sobretodo y pispeaba el quilombo en el que se había metido, tras la salida de Frank Kudelka. Había algo en su sonrisa que sorprendía. Como si en el medio de tanto reproche supiera que su gigantesco saco guardaba un farolito de ilusión.

Hay quienes llevan una estadística. El entrenador de Huracán utiliza dos sobretodos diferentes. Le han servido para taparse del frío. Pero su repetición acompañó triunfos y, en la pelota, los rituales se trabajan tanto como una cabeza. La cábala agigantó sus poderes a comienzos de octubre cuando el sol pegó muy fuerte en el Bajo Flores y el entrenador optó por no sudar: no se puso el abrigo y el equipo cayó 1-0 frente a San Lorenzo.

Esa tarde no refleja a este equipo. Ni la de Rosario. Pero poseen una coincidencia. Ninguna aconteció en el barrio de Ringo Bonavena. Con 30 unidades, el Globo es, junto a Racing, el conjunto que más puntos consiguió de local. Su cierre de campeonato en casa, la semana pasada, ofreció una victoria frente a Platense y una conferencia del propio entrenador sintetizando: “El candidato al título es Huracán”. Aunque el triunfo de Boca frente a Gimnasia le robó la chance, su visita a Patronato posee un desafío que se transformaría en premio: ganar le asegura disputar la próxima Copa Libertadores y en fase de grupos. 

Hay logros que surgen de un proyecto. Otros, de los volantazos a tiempo. Dabove apareció con mano firme. La dirigencia le dio el aval. Corrió a Patricio Toranzo, quien venía de algunos encontronazos con Kudelka, y a Díaz. Dos históricos referentes abandonaban el club para ceder el liderazgo. La transición
-por más que el Pato había sido suplente las últimas temporadas- desembocaría en dos zonas muy fuertes del Globo.

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La primera experiencia formal del entrenador aconteció en Godoy Cruz. La opción aterrizó en un abrir y cerrar de ojos. Iba a asumir como ayudante de campo de Sebastián Saja en Guaraní de Paraguay cuando lo llamaron desde Mendoza. El rendimiento resultaba una locura: en dos torneos, obtenía el 67% de los puntos. Tantos que lograría arribar a la Copa Libertadores. Una oferta de Argentinos Juniors le abriría una puerta interesante. La Paternal siempre presenta una clase de fútbol y a Dabove el juego le fascina. Otro punto alto: dos torneos y el segundo con un 57% de las unidades. Aunque su vida siguió, ahí hay que frenarse. Porque si algo convence al entrenador es que a este deporte se lo desarrolla por abajo y desde el inicio. Su arquero en el Bicho era Lucas Chaves. Parido en River, con la fortuna de poseer técnica en los pies y, sobre todo, con la capacidad de leer el juego. A él lo convocó para reemplazar a Díaz y edificar un Huracán letal.

Con 49 años, el técnico exhibe un modelo moderno de juego. Tan a la moda que utiliza siempre el esquema más aplicado en el fútbol argentino: 4-2-3-1. Que, en su caso, no se vuelca a un 4-4-2, puesto que el mediapunta detrás del centrodelantero ocupa visiblemente ese rol. Y, a la vez, el triángulo de la mitad de la cancha posee dos mediocampistas más retrasados y uno más avanzado. Esa zona del campo es la que más ha enamorado al público.

El primer elemento. Con 20 años, Santiago Hezze heredó la cinta de capitán. Podría asomarse como un riesgo de liderazgo que lo asuma alguien tan joven. Pero es no reconocer su historia. Su padre, Julio, fue histórico ayudante de campo del Turco Mohamed. Un lazo que convirtió al ídolo quemero en tío de este volante central. Que no juega por tener un escudo de Huracán en la pierna derecha. De los Sub-20 que disputan la liga argentina -según la cuenta @Sudanalytics- es primero en: cantidad de pases (1095), entradas (84), intercepciones (55), recuperaciones (98) y acciones defensivas (229). Quizás, el plus que le da su amor por los colores radique en que durante novena, octava y séptima aparecía como suplente y, ante la posibilidad de irse, decidió quedarse. Hasta que lo pescó otro heredero: Nazareno Brindisi.

El segundo componente. La solidaridad y la inteligencia de Federico Fattori. Una pieza fundamental en el Ferro de Favio Orsi y Sergio Gómez que acarició el ascenso en la temporada pasada. A los 30 años, halló su impulso en la Primera División. Una suerte la de los de Parque Patricios: adquirieron un volante por menos de 300 mil dólares. Formado en el Nueva Chicago de Pablo Guede. Donde obtuvo, en 2014, el ascenso a Primera.

El tercer eslabón resulta el más mágico. Porque hubo ratos este torneo en que Franco Cristaldo parecía de otro planeta. Un futbolista que, a los 26, empezó a mostrar todo un talento que guardaba en sus tobillos. Es que su florecimiento explotó rápidamente en aquel Boca del Vasco Arruabarrena. Una noche de torneo de verano, los azules y oros vencieron 5-0 a River y él marcó dos goles. Es compleja de sostener esa fiebre en que, por un día, el país deposita los ojos en vos. No cimentó la continuidad necesaria. En España, depositaron las pupilas en él. Primero, viajó al Elche. Luego, al Rayo Vallecano. Tampoco. Pegó la vuelta, con el miedo de transformarse en un nómade de esta profesión. De Defensa y Justicia hasta San Martín de San Juan. De ahí, a Central Córdoba. Hasta que el esqueleto lo trajo hasta esta latitud. Al secreto de sus ojos: Huracán baila a su ritmo. Sus cifras, impresionantes: el segundo goleador del campeonato, con 14 tantos, detrás de Mateo Retegui.

El respaldo de la defensa ha sido contundente. El chileno Guillermo Soto abre el costado derecho. El experimentado Fernando Tobio muestra su clase. Patricio Pizarro se consolidó como uno de los juveniles promovidos en este certamen e hizo olvidar la ausencia de Jonathan Galván, transferido a Racing. El lateral izquierdo ha sido el puesto más complejo. Comenzó César Ibáñez hasta que se lesionó el ligamento cruzado. Lo reemplazó Walter Pérez, un joven de 23 años que estuvo preso durante ocho meses en Córdoba, acusado de participar en la violación grupal de una chica de 19 años. Obtuvo la libertad por falta de mérito en la causa y este torneo logró ponerse a punto tras la inactividad. Lucas Carrizo ocupó también el carril.

La delantera funciona como el punch final. Nicolás Cordero y Rodrigo Cabral, pese a acumular características distintas, han peleado el puesto. Los otros dos puestos han sido más fijos. Benjamín Garré desembarcó desde Racing. Es el quinto integrante de su familia que luce los colores del Globo: Oscar, su abuelo; Emiliano, su papá; Leo Orsi, su tío; y Ezequiel, su otro tío.

El centrodelantero es su personaje emblemático. El uruguayo Matías Cóccaro apareció desde la franquicia Montevideo City Torque. Durante la pandemia, caía con un librito al Parque Chacabuco y, si algún vecino se le acercaba, metía debates futboleros. Cada vez que regresa a Uruguay, aporta como albañil en su familia. Luce unos bigotes que, junto a su festejo dibujando una Z en el aire, obligaron a apodarlo el Zorro. Sabe aprovechar cada situación que tiene. De tantos gritos, el mercado mexicano advierte que invertiría en él. Pero entre muchas idas y vueltas sentimentales ha ganado el cariño del pueblo quemero.

Huracán resulta la revelación del campeonato. Soñó con salir campeón, silbando bajito, sin conformar el mainstream. Sus hinchas enloquecieron cuando la estadística los mostraba cada vez más cerca de la punta. Su entrenador tocó las fibras para sacudir el avispero. La historia no pintaba bien y arremetieron hasta dejar un piso muy alto. Queda avanzar y disputar la Libertadores. Quien crea que este es el final no comprende lo ocurrido. El Globo recién levanta vuelo e irá por todo. 

Pizza post cancha:

  • Como cada 23 de octubre, Charly García cumple años. Son 71 esta vez. Siempre es una hermosura pensar en este crack -y en Claudio Gabis, claro- en Maradona Blues
  • Hay una fiesta de Mundial, de libros de fútbol, de grandes charlas y de figuritas. Es Deportea Mundial. Va el sábado 29 de octubre, de 10 a 17, en Lavalle 2083. Entrada libre y gratuita. No se lo pierdan.
  • A pocos días del cumpleaños número 100 de Juan Carlos Lorenzo, entrenador multicampeón con San Lorenzo y con Boca, todo un personaje. Esta entrevista de El Gráfico es un repaso jugoso de su vida.
  • En el día en el que Estela de Carlotto cumple 92 años, bien vale esta charla sobre fútbol y memoria que tuvo con Roberto Parrottino.

Esto fue todo.

Hay que alentar a Cenital.

Abrazo grande,

Zequi

Soy periodista desde 2009, aunque pasé mi vida en redacciones con mi padre. Cubrí un Mundial, tres Copa América y vi partidos en cuatro continentes diferentes. Soy de la Generación de los Messis, porque tengo 29 y no vi a Maradona. Desde niño, pienso que a las mujeres les tendría que gustar el fútbol: por suerte, es la era del fútbol femenino y en diez años, no tengo dudas, tendremos estadios llenos.