Hartos de Cristina

La galvanización kirchnerista anticipa un escenario en el peronismo similar al de las últimas elecciones presidenciales. Cómo impactó en la oposición el operativo en la casa de CFK. El origen del enojo de Carrió, una bomba sucia durante el macrismo. Histórico anuncio de YPF.

Hola, ¿cómo estás? Espero que bien.

-¿Qué tan casual fue el episodio de la gorra?
-Te diría que total, hoy no la veo candidata.
– ¿A Presidenta o a senadora por PBA?
– A nada.

El diálogo entre #OffTheRecord y un alto mando del kirchnerismo tuvo lugar el viernes. Horas antes, la vice se había dejado fotografiar con un accesorio que contenía la leyenda “CFK2023”. Al día siguiente, en Radio 10, el secretario general de La Cámpora, Andrés Larroque, sembró dudas: “Me gustó la gorrita”. A pesar del humor social, ciertamente esquivo al oficialismo, en el kirchnerismo creen que el Frente de Todos está competitivo. “Todas las fuerzas políticas estamos más o menos iguales”, sostienen.

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El alegato y pedido de condena del fiscal Diego Luciani sacudió la modorra justicialista y logró unificar criterios por fuera de las fronteras kirchneristas como la CGT o los gobernadores Omar Perotti y Sergio Uñac. En estos últimos puede pesar más la necesidad de la unidad local para ganar las elecciones que una prístina coincidencia ideológica. Es irrelevante: cualquier explicación consolida la centralidad que tiene Cristina en materia electoral dentro del universo peronista. Lo semantizó José Mayans: “Hoy no hay nadie en el peronismo que le pueda ganar una PASO a Cristina”. Eso irrita a sus rivales internos dentro del Frente de Todos tanto como al núcleo más cercano a la vice la certeza de que “con Cristina no alcanza”. Recuerda a un diálogo entre Winston Churchill y una devota suya:

-¿No lo emociona saber que cada vez que pronuncia un discurso la sala está colmada?
-Es halagador, pero cuando tengo esa sensación siempre recuerdo que si en lugar de pronunciar una arenga política me estuvieran ahorcando la multitud sería el doble de grande.

Si ambas cuestiones llegasen a ser ciertas, hay dos probables futuros inmediatos si el recorrido hasta las elecciones del año que viene es similar al que viene transitando la Argentina. En caso de un escenario abierto, Cristina podría erigirse nuevamente como gran electora formando o no parte de una lista. Si el oficialismo llegara con garantía de derrota, ¿por qué CFK no sería candidata? El 100% de 35 es más que el 50% de 40 por hacer una ecuación arbitraria.

Sin embargo, lo que más sorprendió -e inquieta- al dispositivo más cercano a la vicepresidenta tiene que ver con cierta autonomización de la militancia inorgánica de “la dirigencia conservadora”. Dicho de otro modo: hoy el último dique de contención antes del caos social para el sector del establishment que no quiere un estallido es Cristina Kirchner. Y hasta ahí. La continua fricción entre un sistema político que, excepto honrosas excepciones, parece enfrascado en discusiones palaciegas y el malestar creciente de una sociedad cada vez más enojada y al límite tiene como posible horizonte inmediato la violencia. Ese fue el argumento que le esgrimió Máximo Kirchner a tres de los empresarios más importantes de la Argentina, algunos con empresas transnacionalizadas, en un encuentro hace algunas semanas: “No se dan cuenta de lo que están generando”. La vice también tiene un análisis que esgrimió en público, pero se extendió con más crudeza en privado ante un interlocutor de su confianza: “Yo proponiendo discutir la economía bimonetaria y estos quieren ver quién mata primero a un peronista”.

Parte de ese malestar nace de la situación judicial donde la discusión no orbita alrededor de la inocencia o la culpabilidad de CFK sino sobre el manejo del proceso por parte de jueces y fiscales. Si los mensajes de José López a Máximo Kirchner -no respondidos por su receptor- son causales de investigación, ¿cómo se le escapó al fiscal la familiaridad con la que Nicolás Martín Caputo se dirigía al secretario de Obras Públicas del kirchnerismo en hechos que podrían constituir igual o mayor gravedad que los mencionados? Caputo, en su carácter de amigo del entonces jefe de Gobierno, Mauricio Macri, impartía órdenes a, por ejemplo, el titular del IVC, Emilio Basavilbaso. Basavilbaso fue luego titular de la ANSES que, con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, tomaba decisiones sobre las acciones de las compañías de Caputo. Durante su gestión, el valor del FGS se redujo en 30 mil millones de dólares. Una obviedad: no fue responsabilidad suya sino del valor del Merval que se cayó a pedazos por la política económica de la administración de la que formaba parte. Con ese palmarés, fue convocado como Chief Operating Officer (COO) de Clarín, holding sobre el cual también tuvo control en materia accionaria como director ejecutivo de ANSES. ¿Implica alguno de estos hechos una sospecha en torno al accionar de Basavilbaso o de las empresas mencionadas? No: exponen de una manera determinante la diferencia de criterios de la justicia entre quienes portan por opción o por herencia el apellido Kirchner y el resto de los mortales.

Un aspecto poco abordado sobrevuela los discursos de los manifestantes en torno a la residencia de Cristina Kirchner. Los testimonios de los presentes tenían dos características que sectores del establishment y del peronismo carente de sufragios suelen señalar como un pasivo de la galaxia kirchnerista. Empresarios vinculados al PRO y la propia Patricia Bullrich sugirieron en más de una ocasión que el kirchnerismo no había logrado sumar más jóvenes. Las movilizaciones en defensa de la vice volvieron a poner en duda aquello. On the other hand, se pudo escuchar que el motivo por el cual algunos hombres y mujeres de manos ajadas se apersonaron al barrio de Recoleta era “para agradecer” cuestiones tangibles: trabajo, vacaciones, consumo, “dignidad”. Lejos del componente emocional -presente y sobrerrepresentado en su último mandato- que cierta testimonialidad le asigna a CFK, el recuerdo no era inmaterial sino contable.

Mientras tanto, las fotos del ministro de Economía Sergio Massa, y del de Interior, Wado de Pedro, con el embajador malayo y representantes de la empresa Petronas revelaron un acuerdo que se anunciará el jueves, pero lleva un año y medio de negociación discreta, tanto por la relevancia de las cuestiones en juego -que aconsejan la prudencia que acompaña las cosas importantes- como por el volumen histórico de los anuncios que van a oficializarse en los próximos días sobre el entendimiento que la firma malaya alcanzó con YPF. Por la mañana se firmará el acuerdo de desarrollo conjunto -Joint Development Agreement por sus siglas en inglés- entre ambas compañías y la oficialización se hará con presencia de los titulares de ambas empresas y el Presidente de la Nación, Alberto Fernández.

Petronas es una de las principales compañías públicas de hidrocarburos del mundo. La empresa, fuertemente transnacionalizada a pesar de ser de propiedad del gobierno de Malasia, compite de igual a igual con compañías como Shell, también en países desarrollados. La compañía con sede en las famosas torres de Kuala Lumpur explicó en la última década cerca del 15% de los ingresos totales del gobierno malayo, un número importantísimo para un país de ingresos medios-altos, considerablemente más rico en términos por habitante que la Argentina. Petronas opera terminales y productoras de Gas Natural Licuado en todo el mundo y es considerada la cuarta compañía más importante del rubro a nivel mundial en relación a su capacidad de producción. Esta se complementa con plantas de recepción y almacenamiento sofisticadas para proveer al este de Asia que, al menos hasta el momento -en un escenario que puede cambiar rápidamente a partir de la invasión de Ucrania-, es el principal destino de las exportaciones de esta forma de almacenamiento del gas natural.

El JDA incluirá tres pilares. El aumento de la producción gasífera, el de la capacidad de transporte y la instalación de una planta de GNL que se ubicará muy probablemente en Bahía Blanca -por la temperatura del agua- para su exportación por barcos. YPF asumirá la mitad de la inversión y será titular del 51% de la planta. La inversión directa e indirecta inicial del proyecto sería de al menos diez mil millones de dólares para comenzar una producción relevante y el total del proyecto hasta su etapa final alcanzaría los 40 mil millones de dólares. La alianza estratégica para la producción en el país de un bien cuya demanda se prevé en aumento durante los próximos años por la salida de Rusia de parte de los mercados internacionales -Japón y Europa- en tiempos en que, por diversas cuestiones las inversiones en nuevas exploraciones que aumenten la oferta escasean, significará un negocio de importantes dividendos para el país.

No hay que esperar que los diez mil millones iniciales que se precisan para comenzar las exportaciones de gas ingresen de manera inmediata y el proyecto está sujeto a diferentes aprobaciones durante el proceso, pero ante las necesidades de la macroeconomía argentina podrían anunciarse algunas prefinanciaciones o participaciones sobre futuras ventas a cambio de fondos frescos en los próximos meses. Junto al acuerdo de desarrollo conjunto se firmará además un memorando de entendimiento, con menor fuerza vinculante, para evaluar otros negocios alrededor de la alianza estratégica.

El proyecto prevé la realización de un gasoducto de características similares al “Néstor Kirchner”, que demandará un año de las idas y vueltas ligadas a la burocracia de trazas, predios y permisos. Su realización podría licitarse, por lo que no correría por cuenta exclusiva de Petronas e YPF. El proyecto, de completarse en toda su extensión, permitiría exportar el equivalente a 460 barcos regasificadores al año en la próxima década. Para tomar una dimensión, todas las importaciones argentinas de este año equivalieron a 22 buques. Con el proyecto funcionando plenamente serían unos 125 millones de m3 por día. Sin usar los precios actuales y pensando en un escenario ciertamente más normal, las exportaciones podrían alcanzar los 50 mil millones de dólares por año. Un número que, naturalmente, dependerá de la evolución del precio del gas. Aún con montos menores, el salto exportador total para los niveles actuales del país sería enorme y posiblemente signifique que los hidrocarburos se conviertan en el primer complejo de exportación del país. La producción será incremental en tramos de 10% para cada salto.

En un gobierno caracterizado muchas veces por las internas y la parálisis, este proyecto se destaca por haber trabajado en buenas condiciones con todas las áreas de gobierno. La conducción política encabezada por el Presidente Pablo Gónzalez y el director Santiago “Patucho” Álvarez pudo avanzar junto a la línea técnica que encabezaron el anterior CEO, Sergio Affronti y el actual, Pablo Iuliano, especializado en no convencionales. La línea técnica trata de forma casi diaria con Petronas desde hace casi ocho años. A nivel político del gobierno, el apoyo fue unánime. La interlocución diaria estuvo a cargo del asesor presidencial y actual vicejefe de gabinete, Juan Manuel Olmos, del ministro de Economía, Sergio Massa, y del de Interior, Eduardo “Wado” de Pedro. Tan es así que el jueves los funcionarios mencionados compartirán un almuerzo con los directivos de Petronas luego de la suscripción del acuerdo.

La concreción del proyecto evidencia otro importante dato de política pública. El desarrollo de Vaca Muerta, que cubrió el declino de la producción y el agotamiento de los yacimientos nacionales de petróleo convencional -una silenciosa sustitución de importaciones- y el protagonismo de YPF en ese proceso, son testimonio del acierto de la nacionalización de la compañía, que excede en mucho la evolución de su capitalización bursátil. También explica las posibilidades de convivencia del esquema de empresas públicas con la presencia de multinacionales capaces de aportar -por sí o en esquemas de asociación estratégica- una mayor potencia en términos de capital y know-how que muchas veces resulta necesario. Petronas se instaló con fuerza en Argentina a fines de 2014, simultáneamente al desembarco de Chevron, cuando compraron la mitad del bloque denominado La Amarga Chica para desarrollar petróleo. Este modelo de apertura a las empresas multinacionales en paralelo al desarrollo de una firma nacional, en recursos naturales que son propiedad inalienable de las provincias acaso permita pensar un modelo de desarrollo para otros sectores como el minero, que podrían beneficiarse de esquemas similares sin necesidad de acudir a herramientas como la nacionalización directa del recurso que tan malos resultados dio en Bolivia y hoy genera interrogantes en México. YPF Litio puede ser una empresa nacional que compita y adquiera sectores de exploración y explotación para desarrollar por sí o en forma asociada productos industrializados, mientras el país y las grandes empresas del rubro siguen desarrollando las exportaciones del mineral.

Por último, la asociación de inversión que unirá a nuestro país con la compañía petrolera estatal malaya da cuenta de las potencialidades de inversión y desarrollo que provienen de países que se ubican por fuera de la polarización que enfrenta a China y los Estados Unidos y que tiene como actores secundarios a Rusia y la Unión Europea. Si fuera un país, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático -el bloque que Malasia integra junto a otros jugadores de peso como Indonesia, Vietnam, Tailandia y Singapur- superaría a China como destino de nuestras exportaciones. La profundización de las asociaciones existentes, de lo comercial al desarrollo de inversiones, tanto con este bloque como por otros grandes emergentes como India es, por sí misma, una muy buena noticia.

El revoque fino del JDA entre Petronas e YPF ocurría mientras la oposición absorbía el impacto interno de los resultados del operativo. En el dispositivo que desplegó Horacio Rodríguez Larreta para mostrar el acompañamiento de la coalición faltaba Patricia Bullrich. La titular del PRO condicionó su presencia a ser una de las oradoras. Larreta se lo negó. Si bien en el almuerzo que compartirán hoy al mediodía será agenda la desautorización de Bullrich al jefe de Gobierno, Larreta deberá comprender que la secuencia tiene dos fallas de origen: la colocación de las vallas y su sistema de validación. Felipe Miguel, hábil coordinador de gestión, no mostró uñas de guitarrero en una situación que lo excedió tanto a él como al resto del gabinete con excepción del ministro Marcelo D’Alessandro. A las 21 de ayer, Miguel convocó un zoom para las 22 luego de la resolución del juez Andrés Gallardo a la que anunció que su administración iba a apelar. Una rareza: asignar la custodia a la Policía Federal le resolvía el problema a la Ciudad y se lo trasladaba al gobierno nacional.

“No vale todo”, le había dicho Bullrich a Elisa Carrió. Parece que sí. Para Bullrich tiene sentido: su rival a vencer no es Cristina sino Larreta. La líder de la CC podría argumentar con más énfasis: su enojo con parte del PRO se remonta a una bomba sucia durante el mandato de Mauricio Macri. En aquel momento, un invento sobre el hijo de Lilita recorrió algunos medios con escasa difusión. Carrió señaló siempre a dos personas: el canciller Jorge Faurié y el entonces titular de la Policía Federal, Néstor Roncaglia. Roncaglia había sido el jefe antinarcóticos durante el kirchnerismo. Cambiemos lo ascendió a jefe de la fuerza mientras denunciaba una errática política contra el narco. Una distracción. Hoy Roncaglia trabaja con Rogelio Frigerio en Entre Ríos y hay quienes aseguran que sería su ministro de Seguridad. Algunos ven ahí la inquina de Carrió con el ex ministro del Interior.

La interna tóxica en JxC tiene réplicas. Cristian Ritondo continúa averiguando el origen del exocet de Sandra Arroyo Salgado. Alejada de la escudería Stiuso, un interlocutor reputado le dijo al ex ministro de Seguridad bonaerense: “La maneja Saguier”. Saguier es Julio, mandamás de La Nación y un gran peatón de juzgados federales para pedir por los acusados por delitos de lesa humanidad. Una curiosidad: uno de los jueces que habría recibido una recriminación de Saguier por la condena a Pedro Muller en la causa Ford fue Carlos “Coco” Mahiques. Un magistrado sin grieta: también fue apuntado por la vicepresidenta en su alegato político en la causa Vialidad.

“El problema de Horacio no tiene solución y le pega en su punto débil”, reflexionaba sin goce y con carácter analítico alguien del primer anillo de Macri ante #OffTheRecord. El riesgo para el jefe de Gobierno es alto: es el único que tiene que gobernar frente a rivales internos a quienes correr el horizonte de lo posible no les significa ningún costo. En criollo: Bullrich puede agudizar sus críticas a Larreta y pedirle mano dura. A Larreta eso podría costarle un muerto. Lo que está fallando en la oposición es el mecanismo de administración interna. Sin posibilidad de ser conducido por Macri, el escenario más probable es que este tipo de episodios se repliquen mes a mes cuando no semana a semana. Porque, como reconstruyó Henry Kissinger en su Diplomacy que señaló lord Cecil ante la Cámara de los Comunes, “en lo que nos basamos es en la opinión pública y si nos equivocamos respecto a ella, entonces todo está equivocado”.

La sobrerreacción de Bullrich tiene sentido: CFK, al elegir a Larreta, la dejó afuera de la discusión. Paradójicamente, la suerte del jefe de Gobierno porteño -como la del peronismo- depende en buena parte de Cristina Kirchner.

Bonus track:

  • Mientras los titulares de las noticias transitan las vicisitudes del plebiscito constitucional previsto para el próximo domingo -donde las encuestas auguran la continuidad de la Constitución pinochetista en el Chile que “despertó” con la llamada rebelión de 2019- el país vive las consecuencias del crecimiento artificial y a pura base de estímulos directos con el que Sebastián Piñera blindó, de forma poco responsable, el final de su gobierno. Chile pasó de crecer un histórico -e insostenible- 11,7% en 2021 a una previsión que, de acuerdo a la OCDE, alcanza el 1,4% en 2022 y apenas 0,1% 2023, con una inflación que supera el 9% y una tasa de empleo menor a la que tenía antes de la pandemia. La situación se agrava por las necesidades de importación de energía y la debilidad de los precios internacionales del cobre. No extraña que Gabriel Boric enfrente una fuerte impopularidad en un contexto del que no tiene siquiera la mayor parte de la culpa, pero que podría derivar en derrotas históricas para las aspiraciones de cambios sustanciales. Este lunes, el Fondo Monetario Internacional anunció el otorgamiento de una Línea de Crédito Flexible solicitada por el Banco Central de Chile por 18.500 millones de dólares. Si bien no habría que leer demasiado de la renovada relación del país vecino con el prestamista internacional -las LCF aplican a países “con una trayectoria de políticas y fundamentos económicos muy sólidos” y no están sujetas a condicionalidades- lo cierto es que el préstamo de características “precautorias” -por lo que podría no utilizarse- llama la atención por el monto, equivalente al 800% de la cuota, una métrica que lo ubica, aunque solo sea en ese aspecto, en un orden de magnitud relativamente similar al 1000% de la cuota que significa el Acuerdo Ampliado vigente de 44.000 millones de dólares entre nuestro país y el Fondo.

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Iván

Soy director de un medio que pensé para leer a los periodistas que escriben en él. Mis momentos preferidos son los cierres de listas, el día de las elecciones y las finales en Madrid. Además de River, podría tener un tatuaje de Messi y el Indio, pero no me gustan los tatuajes. Me hubiera encantado ser diplomático. Los de Internacionales dicen que soy un conservador popular.