Infinito punto verde

Hablemos de la rosca

Una breve introducción a de qué va este newsletter, qué entendemos por modelo de desarrollo sustentable, una oportunidad para participar en la construcción de leyes ambientales, qué pasó en la cumbre climática de Biden, y dos recomendaciones para conectar con la naturaleza, aunque a través de la pantalla.

¡Hola! ¿Cómo estás?

Yo me compré un cuadernito para pintar mandalas y un set de lápices para hacerle frente a la segunda ola. No sé si sirve de mucho, pero es lindo.

Para empezar y que nos vayamos conociendo te quiero contar que me dedico a lo ambiental porque cuando tenía 18 años quería salvar pingüinos empetrolados. Más o menos así:

Pero con el correr de los años, las cosas que fui estudiando y las experiencias laborales, esa idea se fue complejizando y hoy trabajo de intentar pensar las mejores formas de desarrollar nuestro país de manera justa y sustentable.

Últimamente se estuvo discutiendo mucho sobre esto: crecimiento, ambiente y desarrollo. Particularmente a partir del cambio de gobierno y el creciente protagonismo de lo ambiental en la agenda pública se hizo más explícita la variedad de visiones dentro del progresismo respecto de las prioridades y las formas de alcanzar un modelo de desarrollo argentino donde todas y todos vivamos bien cuidando el ambiente que nos sostiene. Si no sabés de qué estoy hablando, estas dos notas son un buen ejemplo: “El PBI ha muerto”, de Mauro Fernández, y “Piedras contra el desarrollo”, de Claudio Scaletta. 

En una línea, lo que pienso sobre esto es que efectivamente hay mucho para debatir respecto de cómo cambiamos un mundo y un sistema capitalista con serias falencias. Sin embargo, frente a la doble crisis ambiental y socioeconómica actual, nos toca un imperativo urgente: buscar la forma, aún si imperfecta y con tensiones, de que en Argentina podamos soñar con un modelo de crecimiento y desarrollo justo y sustentable. 

Además, y esto lo tengo comprobado personalmente, salvo algunas excepciones, entre las personas que discutimos estas cosas -y por ende nos importa darle respuesta a este desafío-, las divergencias no son tan abismales como parecen, sino que son diferencias de énfasis distorsionadas por cómo se dan las discusiones en Twitter. Por ese motivo este intercambio privado es un espacio ideal para charlar en confianza y sin tanta estridencia. 

En síntesis, en este newsletter tendremos como misión meternos en las mil aristas de esta discusión, entender de qué va el desarrollo sustentable, a qué dilemas nos enfrentamos y por dónde aparecen posibles salidas. No siempre vamos a estar de acuerdo y eso es bueno: lo importante es que seamos cada vez más, involucrándonos.

Suficiente introducción. Arranquemos.

Estamos de acuerdo entonces en que el objetivo es lograr que las 7.700 millones personas que hoy habitamos la Tierra podamos vivir bien dentro de los límites ecológicos del planeta. La parte económica de este desafío fue muy estudiada y discutida. Si te interesa, justo estoy leyendo un libro muy didáctico que se llama Economía para el 99% de la población (2015) del economista coreano Ha-Joon Chang. Así como los mandalas, lo recomiendo enfáticamente. Sin embargo, se dejó de lado una parte fundamental del asunto: la dimensión ambiental. Podríamos ilusionarnos pensando que en los últimos años la economía se ha ido actualizando, pero esto no es tan así. Un informe que hizo el equipo de Economists for Future sobre cuánto están publicando las 300 revistas económicas más importantes sobre cuestiones ambientales encuentra que, entre 2000 y 2019: 

  • El 71% de las revistas publicó menos del 1% sobre el cambio climático y el 94% de las revistas menos del 1% sobre el capital natural, los servicios de los ecosistemas y la biodiversidad.
  • El porcentaje medio de artículos que publica una revista sobre el cambio climático es del 0,4%, es decir, un artículo de cada 250.
  • 85 de las 100 principales revistas han publicado un número igual o mayor de artículos sobre deporte que sobre capital natural, servicios ecosistémicos y biodiversidad.

Que la disciplina económica le dé el mismo peso al deporte que a cuestiones que pueden poner en jaque la supervivencia humana en el planeta no está bien. Por suerte hay honrosas excepciones que iremos conociendo. 

La primera de ellas es Kate Raworth, también conocida como la economista de la dona (o la rosca en su versión adaptada a nuestro país). Ella propone una imagen conceptual, donde combina la idea de límites planetarios que funcionan como techo para economías y sociedades, y la idea de fundamentos sociales que son los derechos básicos que debe garantizar un modelo de desarrollo.

Raworth quiere replantear los problemas económicos y establecer nuevos objetivos. En este modelo, una economía se considera próspera cuando se cumplen los doce fundamentos sociales (ingresos, trabajo, acceso a agua, saneamiento y energía, educación, vivienda, etc.) sin sobrepasar ninguno de los nueve techos ecológicos (calentamiento global, contaminación y pérdida de biodiversidad, entre ellos). Esto se representa por la zona entre los dos anillos verde oscuro, considerada por Raworth como el espacio justo y seguro para la humanidad.

“Bueno Eli, obvio, está diciendo que la gente viva bien sin hacer pelota el ambiente”, me podrás decir. Creeme que no es obvio: esto es la vanguardia. Sobre todo en términos de proponer cierta posibilidad de medir y comparar modelos. De hecho, no tenemos ejemplos de países que hayan logrado cumplir satisfactoriamente ambos objetivos.

Acá podés ver cómo les va a los diferentes países en este desafío. Más allá de las salvedades que hay que hacer respecto del índice de calidad democrática o que la medición de ingresos toma una vara súper baja de solo USD 1,90/día, es un ejercicio super interesante para, de un vistazo, tener una idea de qué tan justo y sustentable es el modelo de cada nación.

Te dejo acá, por ejemplo, la comparación entre Argentina y Alemania:

Y acá cómo se distribuyen los países en función del eje social y el ambiental:

Si te fijás, el cuadrante de arriba a la izquierda está prácticamente vacío (el único que más o menos está por ahí es Vietnam), lo cual denota la ausencia de modelos exitosos en este esquema de la dona.

¿Cuál es el punto de todo esto? En principio tres conclusiones: 

  1. ningún país tiene una receta;
  2. el desafío que enfrentamos es mayúsculo;
  3. si los países en desarrollo antes pensábamos que el camino era más o menos copiar la trayectoria de los desarrollados, hoy nos encontramos con que eso es imposible por motivos políticos, sociales y ambientales. 

Por lo tanto, pensar estas cosas desde Argentina se vuelve super desafiante y requiere construir respuestas interdisciplinarias a la altura del objetivo que nos planteamos. 

En los próximos correos vamos a ir llevando esta discusión tal vez más abstracta a debates y temas concretos y de agenda. 

Si te interesó la idea de la rosca para pensar los modelos de desarrollo, podés mirar la charla TED que dio Kate Raworth en 2014. También recomiendo su libro Doughnut Economics (2017). Se consigue, si no lo encontrás, pedímelo.

Federal y complejo: noticias ambientales argentinas

Naturalmente, así como sucede en todas las otras dimensiones de una Argentina hiperintensa, la agenda ambiental nacional no da respiro e involucra mil temas que iremos profundizando a lo largo del año. 

La noticia más reciente es que el jueves pasado la Legislatura de Chubut rechazó la iniciativa popular impulsada por la Unión de Asambleas Ciudadanas de la provincia. La iniciativa buscaba prohibir la minería metalífera con determinadas sustancias químicas y la minería de uranio, en el marco de la intención del gobierno provincial de avanzar con la explotación del proyecto Navidad, un yacimiento de plata, plomo y cobre que se ubica en la meseta chubutense. Es un conflicto histórico que no da para ahondar acá con la profundidad que merece, pero te recomiendo estas dos notas con miradas contrapuestas para que nos vayamos metiendo en la discusión. Por un lado, una de Maristella Svampa, y por el otro, una de la Red de Académicos por el Desarrollo de una Minería Sustentable

También te quería extender una invitación que va muy en línea con lo que decía sobre la construcción colectiva de respuestas: la semana que viene se lanza el Foro Legislativo Ambiental, una herramienta de participación ciudadana creada por la Cámara de Diputados, donde se van a discutir proyectos de ley vinculados a diferentes ejes, como Ordenamiento Territorial, Soberanía Alimentaria, Residuos y Justicia Ambiental. Te podés inscribir en este enlace

La participación ciudadana es un elemento clave en el proceso de construcción de derechos ambientales y, considerando que una de las pocas cosas buenas que nos da la pandemia es la infinidad de actividades virtuales que permiten la participación a distancia, vale aprovecharlo.

Qué se prendió fuego en el mundo: agenda ambiental global

El 22 de abril se celebró la Cumbre de Líderes sobre el Clima, un evento convocado por el presidente estadounidense Joe Biden que juntó a 40 jefes de Estado para acelerar las políticas y aumentar los compromisos en materia de lucha contra el cambio climático. Hagamos un mini repaso por los anuncios de los países relevantes.

  • Estados Unidos: anunció una nueva meta según la cual se propone alcanzar una reducción de 50-52% de sus emisiones para 2030 (respecto de los niveles de 2005).
  • China: no se habló sobre nuevas metas, sí que la reducción en el uso del carbón será parte del 15º Plan Quinquenal 2026-2030.
  • Unión Europea: se propone reducir sus emisiones en un 55% en 2030 (respecto a los niveles de 1990) y alcanzar la neutralidad en carbono en 2050.
  • Brasil: manifestó el compromiso de eliminar la deforestación ilegal a 2030 y alcanzar la neutralidad en carbono para 2050.
  • Argentina: presentó una meta ambiciosa, de un 27.7% más que la anunciada en 2016. A su vez, el Presidente se comprometió a alcanzar una matriz energética con un 30% de renovables para 2030 y pidió por el canje de deuda por acción climática o servicios ecosistémicos. Otro día nos metemos en este tema pero, para tener una primera idea sobre qué significa esto que menciona el Presidente, te sugiero esta nota de Fermín Koop y esta otra de Oscar Soria.

Las preguntas obvias que surgen a partir de estos nuevos compromisos, son: ¿cómo se van a alcanzar esas metas? y ¿es suficiente la ambición?

Respecto de las acciones concretas para cumplir los compromisos, en algunos casos hay un plan de acción un poco más claro que en otros. En nuestro país, particularmente, es algo que aún está por desarrollarse. De todas formas, cabe la noción de responsabilidades comunes pero diferenciadas, donde la urgencia y el foco están mucho más puesto en los grandes emisores, como Estados Unidos y China, que en nosotros.

Por el lado de si alcanza, lo dejamos responder a John Kerry, el enviado especial para el cambio climático del gobierno de Joe Biden: “No, pero es lo mejor que podemos hacer hoy y así demostrar que podemos empezar a avanzar". Cada cual sacará sus propias conclusiones.

Recomendaciones random, pero siempre verdes

Si tenés hijes, el lunes Paka Paka estrenó una nueva serie preciosa llamada “Inteligencia Animal”. Las personas que nos dedicamos a lo ambiental tenemos un mantra: “No se cuida aquello que no se conoce”. En ese sentido, el acercamiento desde pequeños a la naturaleza es una de las herramientas más poderosas que tenemos para proteger nuestro planeta. Podés ver el trailer acá.

En el mismo sentido, pero ya no especialmente para niñes, recomiendo muchísimo la película Mi Maestro el Pulpo. La encontrás en Netflix y creeme que yo también le tenía sospecha al principio pero me terminó atrapando.

Eso fue todo por hoy. Me despido, pero no sin antes preguntarte: ¿hay algún tema del desarrollo sostenible que te interese particularmente? Te invito a mandármelo. Lo mismo si te parece que falta una voz, un dato o una perspectiva. Como ya dije, creo firmemente que el desarrollo sustentable es una construcción colectiva e interdisciplinaria.

Nos leemos en dos semanas, te mando un abrazo y un agradecimiento por acompañarme en este camino.

Eli

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Soy Licenciada en Ciencias Ambientales, Magíster en Políticas Públicas y Becaria Doctoral en Ciencia Política en la UNSAM. En todos los ámbitos que puedo me dedico a sumergirme en los dilemas que nos presenta el desarrollo sustentable, uno de los mayores desafíos que enfrentamos en este siglo. Me mudé a un departamento en CABA hace poquito, así que estoy aprendiendo a ser porteña y tener plantas y compost en el balcón.
@elimohle

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